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Últimos comentarios
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Ok, todas esas cosas siempre me interesan. Gracias
Un saludo
Almolo 04/Diciembre (16:11) -
¡Caray! Tiene muy buena pinta. Además, ahora hay muy buenas granadas. Como vino
Francescf 03/Diciembre (20:49) -
El magret de pato se extrae de un tipo de pato (el mismo que se utiliza para el
Almolo 01/Diciembre (22:33) -
Hola, ¿porqué ha de estar cebado? Saludos, Jose
jose 01/Diciembre (14:47) -
Sí, sí, yo también!! Gracias
Vletelli 01/Diciembre (12:30)
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Daluán. Un restaurante sorprendente en Morella
Visitamos este restaurante después de leer los comentarios de verema y de ver que ofrecía un tipo de cocina que se desmarcaba del sota, caballo y rey que abunda por la zona.
La cocina de Avelino tiene una base tradicional muy sólida (no en vano ofrece un menú tradicional), pero que se ha modernizado aligerando las recetas típicas morellanas y utilizando las últimas técnicas culinarias para ofrecer platos más creativos.
El restaurante es una mezcla de tradición y modernidad, con una terraza para verano y un comedor muy acogedor, con las sillas muy cómodas y decorado con bonitos cuadros. La única pega, la estrechez de los pasillos que hacen que puedas tropezarte fácilmente con un camarero.
Buena mantelería y vajilla y mejor cubertería.
Optamos por un menú especial de semana santa que constaba de 2 snacks, 5 platos, 2 postres y petit fours a 30€
Detallo el menú a continuación:

-Pan, tomate y jamón. Presentado de forma muy original. Un cucurucho con pan frito desmenuzado, un chupito de tomate y una lasca de jamón ibérico atravesado por un palillo.
-Mantequilla de aceite trufado y rosquilleta de tuber magnatum.
Un par de snacks, ideales para abrir el apetito.

-Mil hojas de cecina y foie con vinagreta de miel. Acertada combinación de cecina de morella y el foie que estaba acabado con una caramelización del milhojas. Magnifico

-Cremita de rovellones con palomitas de cortezas de ibérico. Muy suave y acompañado con unas cortezas que le daban un toque crujiente.
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-Coulan de gírgoles y ajetes. Presentado como una especie de revuelto de ajetes y setas deconstruido en el que el huevo aparecía con una textura muy curiosa (como un merengue). Plato con mucha técnica aunque salió algo frío para mi gusto.
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-Rissoto de hígado de pato y trufa. Gran arroz con el sabor de ambos ingredientes perfectamente integrado.
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-Rabo de toro con salsa de cavernet souvignon, frutos secos y Parmentier de manzana. El rabo de toro aparecía desmenuzado y mezclado con los frutos secos y la salsa. Lo acompañaba un pure de manzana en su justa medida, nada que ver con las rayas minúsculas que ponen en algunos restaurantes, que solo aportan vistosidad.
-Sorbete de te de roca con aguardiente de Herbés. Muy original y servido en un vaso de hielo.
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-Naranja, vainilla, canela y chocolate blanco. Buen postre aunque no a la altura del resto de los platos. Me dejó algo indiferente.
Como teníamos ganas de probar la cuajada, nos sacaron dos preparaciones de la misma:
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La cuajada morellana (con leche de cabra y oveja), absolutamente nada que ver con las insipidas que venden en los supermercados que están hechas con leche de vaca desnatada y que no saben a nada, y un imprescindible e impresionante helado de cuajada, resultado de pasar por la Pacojet dicha cuajada congelada.
Acabamos con unos petit fours para acompañar unas muy bien elaboradas infusiones y que consistían en una sería de minipreparaciones de chocolate (browni, macaron, con almendras...)

La carta de vinos es abundante y tiene una clasificación muy curiosa en función de la puntuación de la guia peñin. Carecen de vinos blancos y rosado, muy poco adecuados para el tipo de cocina que ofrecen actualmente, aunque en verano amplían la oferta con unas cuantas referencias. Los precios están muy ajustados (aproximadamente 1,5x tienda) y las copas son Schott. EL servicio del vino se limita a dar a probarlo y llenar a primera copa.
El servicio de sala, dirigido por la mujer de Avelino, fue perfecto a pesar de estar lleno el restaurante y derrocha familiaridad y simpatía.
En definitiva, una restaurante sorprendente, de visita imprescindible para los amantes de la buena mesa y que justifica el viaje hasta Morella