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El pícaro, bellaco y travieso Puck os abre la puerta a un mundo en el que el vino es mucho más que el zumo de la uva fermentado. Si bebéis de la copa que os ofrece, encogeréis hasta haceros diminutos y caeréis sin remedio por su tallo hasta tocar suelo en un mundo en el que el vino y los sueños van de la mano
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Del Fruto de las Barricas
Y tras el ímpetu juvenil de la mencía, el reposado estilo del 1500 H Pinot Noir 2007, Pinot Noir cultivada, como su nombre bien indica, a 1500 m de altura, en plena sierra de la Alpujarra almeriense.
Su color es más tranquilo que el del MEN pero más pronunciado que los Pinot Noir franceses según me indican, puesto que lamentablemente, y a la espera de poder solventarlo pronto, todavía tengo la desgracia de desconocerlos.
La nariz es discreta, predominando una fruta tímida salpicada de especias. En boca es un elegante y sutil despliegue de capas, fruta negra, especias picantes (pimienta blanca), monte bajo, especias dulces (canela), de nuevo la fruta negra,… Un vino elegante, sin excesiva profundidad pero lo suficientemente complejo como para intrigar, con estilo y personalidad.
Mas no sería la única aportación almeriense a nuestra cata, pues seguidamente lo contrastaríamos con el segundo 1500 H 2007, éste elaborado con un audaz coupage de Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Pinot Noir.

Con él hubo un consenso general sobre la necesidad de que pasara algo más de tiempo en botella, pues el ensamblaje mostraba todavía aristas y ciertos rasgos destacaban en exceso cuando otros apenas se conseguían distinguir, dejando una sensación rara en el paladar. Le permitiremos que crezca un poco más y en el futuro volveremos a él sin duda.
Un suculento y oscuro –casi negro- estofado de venado en salsa, nos marca el cambio de vino y nos volvemos hacia el Monagós 2005, fruto de la unión de un 85% de uva Syrah con un 15% de Garnacha tinta. La Syrah predomina aportando exuberante fruta roja y toques picantes, pero tras agitar la copa, aromas balsámicos dan frescor y combinan sin pelearse, con esencias minerales de Garnacha. Más al volver a él, el olor a chuche, a golosina cremosa lo supera aunque sin esconder las ramas y la hojarrasca.
Visualmente es precioso, de un color rojo picota brillante con tonalidades violáceas. Con lágrima densa que se convierte en caramelo con el girar de la copa. En boca es suave, de taninos sedosos pero con un mínimo punto de fresca acidez, casi imperceptible. Mucha, mucha fruta negra, con recuerdos a licor en el postgusto.
Nos disponemos a atacar el primero de los 50-50, el del 2007, elaborado como su propio nombre indica, con un 50% de uva Tempranillo y un 50% de Cabernet Sauvignon.
Visualmente es limpio y brillante, con bonita y densa lágrima. Es para mí el que despliega más aromas vegetales profundos y en la superficie, unas sutiles notas florales, todo aderezado con salado azafrán y un punto dulce de canela.
En boca es amplio y carnoso, el primero de los vinos de aquel día al que le podía aplicar este adjetivo, pues si lo dejabas reposar durante unos segundos en la boca, crecía hasta duplicar su volumen, dándote ganas de hasta masticarlo. Hay mucha fruta negra y vibrante acidez al final, predominando el lácteo de un postre de fresa en el postgusto.
Al volver a él más adelante, los aromas evolucionan y el profundo matorral se convierte en licor de arándanos y los torrefactos y el cacao te acarician.
Para mí el vino más completo de los que probamos.
Pero no pude seguir recreándome en su disfrute porque un profundo y placentero suspiro, proveniente de una de las integrantes del grupo, me sacó de mi ensoñación y no pude por menos que preguntarle -¿Con qué vino estás, que te hace suspirar con tal languidez?- ella sonrió y contestó -Con el 50-50 del 2003- sonriendo… Se me olvidaron los demás vinos, tenía que probar ése.
Lo primero que me sorprendió fue su ribete violáceo coronando su rojo rubí, ribete de color tan poco común en un vino de esa crianza. Tenía un intenso brillo y densa lágrima grasa.
La nariz me llevaba al monte mediterráneo, pleno de fruta roja en contraste con ahumados y algo de café.
En boca, la suavidad de la madera se fundía con la mermelada de la fruta, siendo el primer contacto como si vistieras lengua y paladar con un rico terciopelo. Entendí el suspiro y tuve que reprimir el mío. Vino envolvente, de suave, cálido y prolongado postgusto.
Todavía nos quedaba el Agios 2002, nacido de un 80% de Tempranillo y un 20% de Garnacha Tintorera, en cierto modo el vino más especial del día por ser irrepetible, al proceder de una parcela de viñas muy viejas que ya ni siquiera existe.
Optamos por aceptar el chuletón a la brasa que insistentemente nos ofrecía la anfitriona para que compartiéramos, y escuchamos al vino.
De color muy oscuro, con una espesa capa casi morada, en nariz predomina la fruta negra muy, muy madura y dulce, moras, ciruelas negras… pero con tiempo y atención se destila un sutil aroma a piedra mojada, a canto rodado de río, acompañado del matorral de sus riberas.
La boca es sedosa, quizás en exceso, pero es amplio y corpulento.
Por fin aparecen los postres, cookies con chips de chocolate en pastel y un dulce ruso oscense, dan paso a la aparición estelar de la única golosina líquida del día, el Dulce de Merlot 2008.
El color amarronado te prepara para la concentración de aromas y sabores que te arrullan al acercar la copa. Muy balsámico con trasfondo a licor, en boca te recuerda inmediatamente a los higos y al dulzor de los orejones, pero sin ser excesivo, sin producir empalago.

Nos vamos preparando para la despedida. Nos tenemos que ir levantando.
Llevamos copas y platos vacíos a la cocina, recogemos abrigos y enseres, y con nostalgia sobrevenida pero entrañable alegría por dentro, nos abrazamos y despedimos sabiendo, que lo más importante de ese día no ha sido la aventura en la bodega, ni la espectacular selección de vinos catados acompañando tan ricos platos.
Lo esencial fue el único espíritu que unió a nueve personas durante unas pocas horas que recordaremos siempre.
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25 de Marzo de 2011 (17:30)
Joer...no se cómo lo hiciste para acordarte de todos los vinos que catamos. Yo estaba tan centrado de disfrutar de la compañía y del vino, que casi no me quedé con la idea de ningún vino!.. Ainnss..suspiro añorando ese día tan magnífico que pasamos rodeados de buena gente y buen vino! |
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25 de Marzo de 2011 (18:36)
Asi da gusto Mara, cuando los vinos son buenos y la compañia mejor todo viene rodado y luego además nos lo cuentas con un detalle increible, transmites emociones y eso es tan dificil!! |
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25 de Marzo de 2011 (18:48)
Gracias Santi ¿y sabes porqué te las doy? Porque el vino no es nada si no tienes con quien compartirlo y a quien contarselo.
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9ªProvincia
en respuesta a
mfunes
25 de Marzo de 2011 (19:17)
Gracias Mara por avisarme del "Cuelguin" ..... ¡Los vinos nunca son lo mismo en compañía....! . En el Nuevo Mundo cuando se invita a una botella no se dice bebernos una botella sino "Platicar una botella" ...... Bonitos momentos narrados .... ¿ Ya está ..... se acabó? .... #8^( Ahora a esperar una nueva excursión del "duedecillo" ¡ Aihó....Aihó..... A la boooooodega a caaaatar....Aihó, Aihó, Ahióóóóóó....! #;^))) Dentro de un par de semanas igual Schivas tiene algo que contar.... ¿ Eh Santi....? Salduines Jose |
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25 de Marzo de 2011 (20:55)
Como siempre el duendecillo Puck, nos sabe trasmitir lo vivido, lo sentido y lo acontecido ese día, con una sutileza y una recreación abismal, porque se nota que:
Gracias Mara, eres puro sentimiento. Y gracias a ti, mucha gente, se da cuenta de todo lo que puede encerrar una botella de vino en su interior, de la amistad que puede generar a su alrrededor, y de lo buena gente que eres, y las vibraciones que transmites. Un abrazo muy fuerte de alguien que te acompaña en la distancia. |
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25 de Marzo de 2011 (21:47)
Ojalá pudiera sacarme una foto ahora mismo y subirla aquí mismo, porque sólo con la sonrisa que ilumina mi cara ahora mismo sabrías lo feliz que me hacen sentir tus palabras. Me paso la vida jugando con palabras pero por una vez, una imagen valdría por todas ellas. Un abrazo muy fuerte de quien te siente cerca a pesar de la distancia |
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mfunes
en respuesta a
9ªProvincia
25 de Marzo de 2011 (22:03)
Hablarle a una botella de vino, qué frase tan bonita... alguien me la dijo una vez pero la había enterrado en la caja de cosas que no quería recordar. Pero ahora que me la dices tú, me emociona recuperarla. Tranquilo, Puck es inquieto por naturaleza, seguro que ya está tramando algo. De momento se lo está pasando bomba con un Pinot Noir borgoñés Y..., ¿no me puedes cotillear algo de lo de Santi? Saludines para tí, Mara |
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