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Restaurante Fabrica Moritz

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Datos de Fabrica Moritz
Precio Medio:
24 €
Valoración Media:
6.3 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
0
 
Provincia:
Localidad:
Zona: Eixample
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina:
Precio desde 18 €
Cierra: Tiene abierto todos los dias. No hacen reserva.

Teléfono



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Opiniones de Fabrica Moritz

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Fabrica Moritz
Servicio del vino: 7 10
Comida: 7 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 5 10
7.0 10
Gourmets Terribles

Gourmets Terribles 23/02/12 09:32

Fecha de visita: 20/02/12
Precio por persona: 30.0

Ante un proyecto faraónico como el de la antigua Fábrica Moritz, uno no sabe muy bien si tomarse de antemano el asunto seriamente o un poco a la ligera para no llevarse decepciones. Es lo que suele ocurrir con propuestas tan ambiciosas en cuanto a imagen y envoltorio, con inversión millonaria, arquitecto galáctico manos a la obra (Nouvel en este caso) y omnipresencia en todos los medios desde meses antes de su apertura. Resulta frecuente en estos casos que el resultado sea desequilibrado, yendo la ampulosidad espacial y el despliegue de reformas e interiorismos en detrimento de la calidad de aquello que aquí más nos importa, que es la propuesta culinaria.

Esto era más previsible si cabe en este caso, teniendo en cuenta que el proyecto está inacabado (con un bar de vinos, un restaurante de alta cocina y no se sabe cuantas cosas más aun por estrenar), obras y andamiajes de por medio y una carta a medio hacer pero que aun así han decidido poner en marcha por, suponemos, la imperiosa necesidad de empezar a rentabilizar tamaña inversión. Dicen que el que mucho abarca poco aprieta, y con tanta remodelación a medio acabar y tantas expectativas inconclusas a tantos niveles (cultura de la cerveza, vinoteca, gastronomía, museo) nos empujaban a temer lo peor.

Acudíamos por ello sin demasiada motivación, esperando de antemano una cocina regular o como mucho correcta aunque, eso sí, en marco incomparable. Pero siguiendo con el refranero, el que tiene boca se equivoca, y fue precisamente a bocados como fuimos a cambiar de opinión y sacudirnos prejuicios. Otra tapería mediocre más, pensabamos. Pero no fue así.

La carta es absolutamente desproporcionada. Decenas de platos de aquí y de Alsacia se acumulan sin ton ni son en una selección que precisa urgentemente de síntesis para no perderse, o al menos ir acompañada de un bolígrafo para tomar nota y no olvidar. Una revisión merece también el atuendo de los camareros, todos varones curiosamente, ataviados con un mono tipo taller mecánico muy feo, que no sabemos si es un guiño a la fase “en construcción” que aun atraviesa la fábrica o si es así como se van a quedar. Detalles aparte, lo cierto es que el lugar es todo un derroche espacial, donde las paredes de ladrillo de la antigua fábrica combinan con materiales modernos y una luz en tonos ambar que lo inunda todo. Merece la pena detenerse a contemplar esos enormes carteles de antigua publicidad de la marca cervecera. Las mesas alargadas para compartir codo con codo con comensales desconocidos son otra de las señas de identidad del lugar, al estilo de las cervecerías tradicionales centroeuropeas. En este caso no son de madera sino de frío acero, otro gesto de reinterpretación de la tradición en clave contemporánea.

De entrada empezamos bien con una excelente Pizza alsaciana de queso Munster y virutas de cerdo, de masa finísima y crujiente y un persistente aroma que se nos quedará grabado. Desafortunadamente la Coca de escalibada y sardinas que viene a continuación no está a la misma altura, pero tampoco estuvo mal. Mientras tanto probamos la Moritz Epidor, cerveza tostada, y después un Llebre 2009.

Sí que logró entusiasmar su Bomba de la Barceloneta, francamente conseguida. Bueno fue también el Jamón Ibérico, así como su presentación, aunque de corte algo grueso. Saltaba a la vista que había sido loncheado a máquina, uso frecuente en sitios con tal volumen de clientela.

Sorprendió gratamente el Pulpo: suave, tierno como mantequilla y, en definitiva, bien cocido y acompañado de bol con salsa romesco. Interesantes resultaron las Folles, rebozados fritos de cigala y rape en hojas de endivia con los que dábamos por concluida la tanda de entrantes.

Después nos dedicamos a un Surtido de salchichas alemanas con chucrut y patatas, otro representante estrella en la carta de los orígenes de aquel alsaciano fundador de la casa, Louis Moritz. Plato rico y consistente, aunque descuidado en su presentación.

La calidad de los postres tampoco defrauda, aunque se echa en falta algún alarde creativo para mejorar, otra vez, una presentación más bien tristona. Correctas la Crema catalana y su Selva negra acompañada de confitura de grosellas.

De modo que marchamos con una impresión bastante positiva a pesar de todas las reticencias previas. Prometedor comienzo el de Moritz, aunque tiene aun muchas cosas por corregir y concluir, y se anhela que alcance un estado de madurez más pronto que tarde. No han inventado nada aquí, pero se disfrutan sus tapas, más que aceptables, y sus platos de Alsacia, ese lugar que ha sido alemán y francés y ahora parece que un poco catalán también. Y eso nos invita a plantearnos si para acenturar la dualidad cultural de la marca no sería posible y exitosa una fusión de los sabores de aquí y allá en algún plato de la carta, en lugar de mantenerlos totalmente separados como hasta ahora. Porque, ¿no es acaso posible un surtido de butifarras con chucrut?

http://gourmetsterribles.com/

Fabrica Moritz
Servicio del vino: - 10
Comida: 5 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 5 10
5.7 10
Bernie

Bernie 29/12/11 17:22

Fecha de visita: 28/12/11
Precio por persona: 18.0

Cerveceria ubicada dentro del complejo de la antigua fabrica Moritz, restaurada recientemente por el arquitecto Nouvel. Espacio espectacular, su sola visita ya vale la pena para darse un garbeo. Proximamente abrirán un restaurante bajo la dirección de Jordi Vila del Alkimia. La cerveceria tambien esta bajo su supervisión.

Al no reservar mesa se forman unas espectaculares colas en la entrada. Lo mejor, ir bien temprano.

Me sorprendió la carta, multitud de referencias en cinco páginas. Pienso que eso es un error, sobre todo de inicio, cuando la maquinaria no esta bien engrasada.

Mesas sin vestir (es un cerveceria), coperio, vajilla y cubiertos de
batalla.

Comi unas bravas que ni fu ni fa.
Unas buenas croquetas de jamón, jugosas y con tropezones.
Ensaladilla sin demasiado sabor a nada.
Y un mini frankfurt, mejorable, acompañado de cebolla crujiente (como esa que venden en el Ikea) y pepinillos.

Para beber un par de cañas.

Servicio sobrepasado. Llegó antes la comida que la bebida. Y para la cuenta... ya no os cuento.

En fin, veremos com peta la cosa...
Se han gastado mucha pasta en el engendro, es de admirar en estos tiempos de crisis, ademas dan de trabajo a un montón de personas, pero a veces con solo buena voluntad no se va a ninguna parte.

Volveré mas adelante.