Restaurante Sukothay-Madrid

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Datos de Sukothay-Madrid
Valoración Media:
4.3 10
Servicio del vino:
4.0 10
Comida:
4.0 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
- 10
Fotos:
 

Reservar en restaurante Sukothay-Madrid

Oferta: 15% en A la carta
Provincia:
Localidad:
Zona: Chamartín
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina:
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingo

Teléfono

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  El restaurante Sukothay llegó a Madrid hace 6 años y hoy día se ha convertido en todo un referente culinario en la capital y un lugar de obligada visita para todo amigo de la comida asiática.

Este restaurante, situado en el Paseo de la Castellana, es un lugar selecto cuya decoración se inspira en el más puro lujo asiático.

Sus chef, Roberto Solobrino y Eugenio Farinas nos ofrecen un nuevo concepto de cocina asiática y dividen su carta en dos modalidades de comida, la japonesa y la Tailandesa, que ni se mezclan ni se fusionan sino que mantienen su auténtico sabor con una excepcional calidad. El cliente puede disfrutar de una variadisima carta de vino, así como de una exquisita selección de cafés y tés del mundo y de unos extraordinarios y exclusivos postres.

En la planta baja del restaurante los comensales podrán degustar una deliciosa barra de sushi y sashimi y arriba, en el comedor, los platos más selectos de ambas cocinas en un ambiente moderno y cosmopolita.

Sukothay ofrece a sus clientes un menú ejecutivo al mediodía y menús de degustación.

Imprescindible llevar la confirmación de la reserva impresa.

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Opiniones de Sukothay-Madrid

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Sukothay-Madrid
Servicio del vino: 4 10
Comida: 4 10
Entorno: 5 10
Calidad-Precio: - 10
4.3 10

Fuimos allí guiados por la guía Gourmetour 2005, que, en aquella edición, le otorgaba un 6.
El local goza de una interesante decoración ad hoc y, a pesar de que ciertas mesas se encuentran desagradablemente cerca, tuvimos suerte y la lotería de la mesa nos dio boleto preamiado. Casi no oíamos la conversación de la mesa de al lado, a lo que colaboraba la patxanga que sobana por el hilo musical. Eso sí, quizá por eso la mesa bailaba un poco al son de la música.
El servicio un tanto despistado, aunque más o menos correcto. Buen detalle el de cambiar en cada plato los cubiertos.