Añadir restaurante
  

Restaurante Asador Arandino

2
Datos de Asador Arandino
Valoración Media:
4.8 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
4.5 10
Entorno:
4.5 10
Calidad-precio:
- 10
Fotos:
0
 
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina:
Cierra: Lunes y una semana en julio

Teléfono



2

Opiniones de Asador Arandino

Añadir valoración
Asador Arandino
Servicio del vino: 7 10
Comida: 5 10
Entorno: 5 10
Calidad-Precio: - 10
5.7 10

Este pequeño restaurante tiene fama por su cochinillo (cruce al 50% de cerdo ibérico y blanco) y su lechazo asado al horno de leña. Nosotros optamos por el lechazo y salió bastante bueno. El propietario, Pedro García, dirige con mucha profesionalidad la sala. La carta de vinos es muy amplia en Riberas del Duero y tiene famosos vinos de elevados precios. Optamos por un Viña Pedrosa crianza que acompañaba muy bien el lechazo. Una experiencia agradable.

Asador Arandino
Servicio del vino: 5 10
Comida: 4 10
Entorno: 4 10
Calidad-Precio: - 10
4.3 10

Decepción aboluta en un restaurante recomendado en mil guías. Fallos como sacar el pan congelado por dentro no se puede permitir en un local de nivel. De juzgado de guardia es el detalle de que las trufas de chocolate pedidas estuvieran por dentro llenas de moho. El propio Pedro García, propietario del local, atendía directamente las mesas. Su campechanía contrastaba con la mala gaita de nuestra camarera. La comida empezó con jamón de bellota (Joselito, supuestamente), realmente rico, aunque con el mal detalle de servirlo con parte de tocino amarillento del contorno sin quitar. Después, el plato estrella: cochinillo asado, muy bueno, pero, a pesar de que habíamos avisado de la hora, no estaba en su esperado punto, es decir, piel crocante e interior gelatinoso y tierno. No obstante, el producto derrochaba buena materia prima. Según creo sirven cochinillos procedentes del cruce de cerdos blancos e ibéricos. De vino pedimos, por consejo del dueño, Viña Pedrosa 2003, que estaba muy bueno y le iba como anillo al dedo al cerdito de marras. En fin, una pena, pues supongo que los contras comentados, perfectamente evitables por otro lado, pasarán un vez en la vida, pero nos tocó a nosotros.