Siempre me he declarado devoto de ese concepto que ahora, modernamente, llaman “comercio de proximidad”, es decir el comercio de barrio de toda la vida, pero como además soy un animal de costumbres sin remedio, también sigo frecuentando mi exbarrio incluso años después de haberme marchado. Unas veces son los calamares del Richard, otras la bodega de Baltasar y siempre en todas ellas, el tostadero de Benimaclet, donde acudo religiosamente a por el café recién tostado desde hace más de 20 años y es que, por más que lo intente, no logro entender porque el mundo entero flipa con Nespresso. Al terminar la ronda, en esta ocasión se ha hecho algo tarde y como no hay mal que por bien no venga, decidimos quedarnos de picos pardos. Tenía bastante presente un afectivo post de JaviValencia sobre este local así que apostamos por ello sin pensarlo.
El local es amplio, con decoración funcional pero correcta, buena separación de mesas, sillas cómodas y vajilla decente. No necesito mucho más para estar a gusto y aunque pueda parecer básico, hay que ver la de sitios supuestamente “de categoría” que no lo cumplen. Uno de los puntos fuertes de este local, al parecer, es que se ofrece vino por copas y con cada copa se sirve una tapita, costumbre muy extendida por otras partes de España, pero que en Valencia “escasea” por no decir otra cosa. Recalco lo de “al parecer”, porque como el hambre nos pisaba los talones, no tuvimos la paciencia necesaria para estos preliminares y nos lanzamos directamente a cenar. Otra vez será.
La carta tiene cosas interesantes y a precios realmente asequibles, pero las sugerencias del día fuera de carta también pintaban muy bien, así que optamos mayoritariamente por ellas. El apartado liquido también destaca por su RCP ajustada y tras un primer intento fallido, nos decantamos por un Bierzo (16€) más que interesante, Pajaro Rojo Mencía 2014, que cumplió perfectamente.
1.-Tataki de atún
Lo había visto en el post anterior y lo tenía que pedir sí o sí. Buena presentación y acompañamiento, pero la maceración del pescado presentaba un toque avinagrado que mi acompañante no suele disfrutar del todo, aunque a mí me encanta.
2.- Sus Patatas bravas
La crema de alioli tiene un tinte rojo debido al pimiento de la vera utilizado en su preparación y resulta muy suave para que se adapte a todos los paladares. Me llamaron la atención especialmente, algunos gajos de patata violeta muy buenos.
3.- Croquetas de gamba rayada.
Son de tamaño pequeño y aunque no puedo certificar si las gambas eran lisas o rayadas, las croquetas estaban bien buenas.
4.-Tallarines de sepia en su tinta* con crujiente de zanahoria y habitas
Plato curioso y muy bueno. No son tallarines CON sepia, sino literalmente tallarines DE sepia, es decir, sepia cortada en tiras largas como tallarines.
*WARNING: la sepia cortada en esas tiras largas tiene la movilidad de una anguila en celo por lo que en cualquier descuido puedes caer abatido por proyectiles de fuego amigo cargados con tinta negra. Avisados estáis, por experiencia propia.
5.- Quesos
Adoro esa costumbre francesa de intercalar un plato de queso antes del postre, aunque en mi caso más bien lo sustituyó. Era un crimen dejar ese Bierzo allí. Me lo podía haber llevado para otro rato, pero preferí llevármelo puesto. Esto suele pasar cuando todo ha ido bien y, aquí todo fue bien.
6.- Postre: Helado de chocolate
Curioso punto del postre entre helado y mousse que fue totalmente del agrado de mi acompañante.
Al igual que esa prenda femenina, imprescindible en todo armario que se precie, todos deberíamos tener un local de estos bajo de casa, aunque solo algunos afortunados como Javi lo tengan. Un lugar al que poder acudir en cualquier momento por un roto o por un descosido, a tomar una copa o quedarte a cenar si se tercia, en pareja o con amigos y, sobre todo, del que me parece que siempre sales contento. Yo desde luego sí. Por último, de camino al coche muy cerquita de aquí, nos fijamos en un italiano (La Pentola) que tiene un expositor muy prometedor, con la pasta fresca que elaboran ellos mismos. Cuando regrese a por café os cuento.