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Datos de La Embajada
Precio desde 27,50 € (precio más bajo introducido por un usuario) |
Un espacio noble en el centro de Valencia, junto al Parterre, ideal para celebraciones personales y profesionales.
Un restaurante elegante y cosmopolita que cuenta con comedores privados y un excelente servicio de cocina a cargo del chef Vicente Patiño,
que le permitirá disfrutar de todo el sabor mediterráneo.
Además señalar que el Restaurante La Embajada viene certificado por un SOL Repsol, que certifica una excelente calidad y variedad de platos.
Los soles Repsol distinguen a los mejores restaurantes del año, garantizando una calidad excelente en la cocina y el servicio.
| 8.0 10 |
Príncipes y princesas
Hambrebuena 27/05/13 20:07
Fecha de visita*:
18/05/13
Precio por persona:
44.5
€
Sábado noche, acudimos a este restaurante con reserva previa y altas expectativas de disfrutar de la cocina de Patiño.
Creo que no es necesario redundar en la majestuosidad y elegancia del palacete en cuestión. Solamente mencionar que me parece precioso y lleno de encanto. Es ideal para una cena romántica puesto que La Embajada cuenta con un marco que bien puede sumergirte en un cuento de príncipes y princesas. www.laembajada.es
A nuestra llegada nos ofrecen las distintas opciones y nos decidimos por el Menú Embajada 35 € (2 entrantes, pescado, carne y postre) que para cenar nos parecía más que suficiente.
Nada más sentarnos nos obsequiaron con unos APERITIVOS:
~ Unos largos palitos a modo de rosquilleta acompañados de una salsa de atún y mahonesa.
~ Falsa empanadilla de pisto y atún. Un clásico, por lo que he leído, que consiste en una especie de deconstrucción de empanadilla. Difícil de explicar, mejor probarlo. Original y suave para empezar.
Como ENTRANTES nos trajeron:
~ Ostra con ponzu de hierbas cítricas, manzana y rábano. "Bicho" de buen tamaño y melosidad patente que se sumergía en un caldo que no logré identificar. Correcto bocado de mar.
~ Hongos al ajillo y nueces. Sobre una base de crema de nueces muy lograda reposaban las setas en láminas grandes y finas. Curioso plato del que esperaba algo más. En mi opinión, presentación algo tosca y conjunto falto de enganche.
El plato de pescado consistía en un lomito de Corvina con crema de verduras y legumbres. Buen punto de cocción, algo falto de punto de sal para mi gusto, muy sabrosa la crema y buen montaje vistoso y colorido.
Y para finalizar, Presa ibérica con hongos. Tal vez es porque soy muy carnívora, pero fue el plato que más me gustó. Buen taco de carne, tierno, jugoso y potente. Además de la intensa salsa acompañaban a la presa unos taquitos de hongo con agradable sabor a la tierra. Buen producto y estupenda ejecución.
Como postre, pudimos degustar una exquisita Espuma de calabaza con helado de cítricos y migas de torta. Estupendo colofón protagonizado por un postre suave que aunaba colores, sabores y texturas: ácidos y dulces se entremezclaban con la ligereza de la espuma, el frescor del helado y la densidad de la torta.
Pan cortado en grandes rebanadas de miga esponjosa y corteza gruesa y crujiente.
Para beber, Fer tomó un vermut rojo Martini y continuó con un par de copas de vino, Merlor 2012 Verdejo y un ribera Valtravieso. Yo, como es de esperar, empecé con cerveza y terminé con ella.
Mesas amplias, bien vestidas de impecable blanco y con más que sobrada separación entre ellas. Copas, cubertería, vajilla y demás de refinada corrección. Música chill-out ambientando la escena. Atmósfera tranquila y sosegada.
Servicio joven, discreto y tal vez demasiado serio para mi gusto.
En este incomparable marco y con semejantes expectativas la mirada justiciera de esta forera se hace algo más exigente. Una cadencia de platos que te obligaba a comerte el pan entre uno y otro, oh, oh, servicio algo desorientado y con algún fallo de protocolo, ainnnnssss, algún plato algo carente de enganche... En definitiva, esta princesa tiene un cuento pendiente con este castillo encantado.
| 9.6 10 |
Cocina mas alla del marco
Javier46 08/04/13 15:34
Fecha de visita*:
06/04/13
Precio por persona:
35.0
€
Nueva visita a la Embajada. Creo que ya se ha descrito en comentarios anteriores el marco y el entorno con la suficiente prodigalidad como para no repetir. En cualquier caso, para darse una idea acertada de como es , quizás lo mejor es darse una vuelta por su pagina web y asi poder hacerse una idea.
Tomamos Menú la Embajada
Aperitivos de la casa Crema de apionabo servida en un pequeño cuenco y ensaladilla en una cucharita.
Almendra asada con gambas y agua de tomate Se coloca la almendra en el fondo del plato y encima , acompañadas de vegetales , las gambas. Plato redondo con sabor profundo y potente. Se mezclan el mar con la almendra y el fondo cítrico del tomate. Pasas por diferentes fases , ya que el juego de las texturas acompaña a la unión de los sabores. Hay granos sueltos de sal que , al morderlos todavía potencian mas el conjunto. Después de la introducción de la almendra , en forma de una especie de crema, aparece la gamba con todo su poder potenciada por los vegetales que la acompañaban y al final, aparece la frescura protagonizada por el tomate.
Ostra Gillardeau con salsa Ponzu . No tenia ni dea lo que era la salsa Ponzu, pero el resultado me ha encantado. Ostra de muy buen tamaño , de hecho , había que partir la para comerla, la cual cuando se une a la salsa , provoca una sensación continua de sabores , mezclándose el sabor potente del mar con el de la soja y los vegetales y cítricos. Al principio domina la ostra , luego la soja , mas tarde el resto de los ingredientes de la salsa , se unen y potencian nuevamente el sabor de la ostra. Al final, sinfín de sabores, para tomar dos docenas de ostras y un litro de salsa.
Guisantes con pil pil de cebolla . Elegancia , finura y delicadeza. Guisantes muy grandes , con muy poca cocción, lo cual les hacia estar duros , se acompañaban de pequeñas las de bacalao sobre el fondo del pil pil. Otra demostración insultante del dominio de las salsas y de las bases por parte del cocinero. Otra demostración de técnica y de plato redondo. Tres texturas diferentes , al morder otra cascada de sabores, uniéndose y siendo contra punto el salado del bacalao con el punto dulce del pil pil y de los guisantes. Soberbio plato . Entra de menos a mas, llega a la cumbre y , el final vuelve a bajar.
Espárragos con chile español y naranja. Si la salsa anterior ya deslumbra , esta no se queda a atrás. Plato muy vistoso cromáticamente , ya que salsa anaranjada combina con el verde los espárragos laminados que la adornan. Mezclados, imbuidos con la salsa, espárragos blancos y naranja en forma de gajos. Plato sorpresivo y original. Expresión de creatividad sin abandonar los principios de la cocina. Los espárragos no son blandos , explotan al morder y llenan la boca con su sabor , el punto citrio de la naranja es sutil y al final, las papilas después de cada bocado se impregnan de un suave picante que va creciendo de forma escalonada. Sorpresa no sólo en la idea del plato, sino en su ejecución. Arriesgda con resultado sobresaliente.
Rodaballo con all i pebre Se presenta el pescado , con perfecto punto de cocción , piel crujiente, capa gelatinosa y carne prieta (tres tejidos perfectamente diferenciados en uno) con sabor fresco y potente sobre la base del all i pebre. Entra el pescado , se mastica , extraes el sabor y luego , envolviendo , cuando el sabor del rodaballo va decayendo , entonces aparece el all i pebre en forma de , como no, salsa extraordinaria. La salsa lo vuelve a empujar , lo arropa y lo hace que vuelva a emerger el pescado , para al final , hacerse dueña de la situación y dejar ese fondo picante que se abre en lateral en la boca. Deconstrucción? Variación? No, más fácil, Creación, en base a otros platos , pero Creación con dominio aplastante de la situación.
Cordero glaseado Perfecta ejecución de la carne , tierna, melosa y con un sabor notabilísimo, sobre un fondo de una crema de hígado simplemente brutal. Final apoteósico en potencia .
Postre : Espuma de calabaza con un helado de cítricos Muy refrescante , fue un buen final , para una cena excelente, a pesar de que no soy mucho de este tipo de postres.
Muy buen pan , crujiente y cortado en rebanadas. Café muy bien servido (al fin alguien entiende el concepto de café corto)
Servicio de vino de nivel . Y aquí , me gustaría hacer una consideración sobre Amanda como responsable de este apartado. No la conocí en su época anterior en el ya cerrado Ca Sento , pero , es innegable que , su capacidad de adaptación , al ir de aquel restaurante a éste , es simplemente sobresaliente. Sólo puedo decir que , todos los vinos que ella me ha descubierto , todos , sin excepción , ya no sólo me han gustado , sino que me han sorprendido. Imagino , y esto de deja de ser una mera elucubración, que , para alguien que estaba acostumbrada a lidiar con todas las gamas de vinos y con un determinado tipo de clientes , el cambiar radicalmente de escenario y de clientela , no debe de ser nada fácil. No sólo los tiempos han cambiado en su caso , ha cambiado casi todo. Y su adaptación es simplemente sobresaliente. Pertenece Amanda a ese tipo de profesional , cada vez más difícil de encontrar, que sin estridencias, sin pedanterías y sin alardes , ayuda, informa y te enseña sobre el mundo del vino. Para nada va de estrella , para nada quiere destacar , pero , tengo claro que esa sala no sería la misma , ni mucho menos si ella no estuviera. Y no sólo eso, es que además, sabe trasmitir perfectamente el ideario y la concepción que viene desde la cocina. Siempre con sonrisa, siempre con amabilidad, siempre discreta y siempre correcta. Creo que su la bor debe de quedar reconocida porque , en este caso , su labor va más allá de ser sumiller (lo cual por si sólo ya es bastante).
Muy buen servicio de sala . Como complemento del párrafo anterior , las veces que he ido siempre me ha atendido un excelente camarero (del cual lamento no conocer su nombre). Rápido, educado , eficiente , respetuoso y cercano. Un excelente profesional
Que la Embajada es uno de los restaurantes mas bonitos que se puede visitar creo que esta fuera de dudas. Que su marco es incomparable, majestuoso e impactante parece que es algo que casi todos estamos de acuerdo. Y que durante mucho tiempo ese ha sido el activo mas importante y lo mas comentado en los círculos , creo que tampoco tiene muchas dudas. Pero , ahora, creo que , el gran activo que puede tener la Embajada es además de su marco y de su servicio , su cocina. Y voy un punto más allá, su verdadero activo potencial se llama Vicente Patiño. Su cocina es creativa, imaginativa , arriesgada, sabrosa y con base técnica elevadísima. Nada tiene que ver este Vicente Patiño con el de Oleo. Las circunstancias han cambiado y ahora es cuando empieza a ser él mismo. Y creo que , cuando es él mismo , es mucho cocinero. Toca todos los palos y todos los toca no bien, sino muy bien. Quizás el apartado mas a mejorar es de los postres , pero también es verdad que , en Valencia es un apartado donde , en general los clientes no le dan la misma a importancia que a otros. Su potencial de crecimiento es enorme , porque , no podemos olvidar que Patiño trabaja en paralelo de dos formas por la filosofía del local. En la Embajada se hacen eventos masivos y , entiendo que compaginar esos eventos masivos con las necesidades de un restaurante con cocina mas personal no puede ser fácil nunca. Y Vicente lo compatibiliza. Es capaz de dar una cena para 100 y al dia siguiente servir una sala de cinco mesas de dos personas con platos diferentes tanto en concepción como en ejecución. Cuando Vicente Patiño se pone a pensar y a ejecutar , cuando desarrolla su talento sin cortapisas ni limites , pasa de ser un estupendo cocinero a una pasada de cocinero.
Por eso, precisamente por eso, él ha logrado que aquí la Cocina con mayúsculas vaya mas allá de un Marco con mayúsculas. Esperemos que dure, porque Valencia necesita cocineros como él
El precio es sin vinos Y el diez en comida no es porque no se pueda superar (que la puede superar y de hecho lo hará). El diez viene como consecuencia de una comida extraordinaria o sea que no se encuentra de forma fácil
| 8.9 10 |
Cena de Clausura del 13 Encuentro Verema….
Paco Higón 05/04/13 19:42
Fecha de visita*:
23/02/13
Precio por persona:
100.0
€
Cena de Clausura del 13 Encuentro Verema…. Vicente Patiño montó todo un espectáculo gastronómico que comenzó con un aperitivo según íbamos llegando al restaurante, acompañado de cerveza Alhambra Reserva 1925 y/o cava Celler Batlle Brut Gran Reserva 2002. Ya en la mesa, los entrantes fueron tiradito de ternera con chimichurri, ostra Guillardau con curry y nabo, y un ravioli de pollo de corral, todo ellos armonizado con el champagne Louis Roederer Brut. Los platos fuertes fueron una lubina con emulsión de mostaza a la que acompañó muy bien el Pazo de Señorans Selección de Añada 2005 y presa ibérica de bellota con el Remírez de Ganuza Reserva 2005. El colofón fue un postre de manzana, avellanas y queso Stilton acompañado de Noé P.X. Muy Viejo… y tras ello cava y champagne para los más ‘tranquilos’ y Gin Tonics para los más lanzados.
Por lo demás, servicio excelente…. No es fácil atender a 100 personas con ese ritmo y atención. Local de ensueño, un precioso palacete en el corazón de Valencia. Las mesas muy amplias, separadas, muy cómodas y el servicio del vino espectacular, con algunos de los mejores de sumilleres de Valencia atendiéndonos.
En resumen, una experiencia excelente que me encantaría repetir en ‘petit comité’…
| 8.5 10 |
El cuidado de los detalles
Pana 17/03/13 17:43
Fecha de visita*:
15/03/13
Precio por persona:
40.0
€
Ya había ido varias veces a este restaurante a comer pero nunca había ido a cenar, el viernes fue mi primera vez (y no será la última).
Para empezar destacaría el entorno que es maravilloso, pero también hay que resaltar la colocación de las mesas muy espaciadas y distribuidas de forma estratégica para ni oir ni molestar a los otros comensales.
El servicio muy discreto y elegante. La ambientación musical muy buena, tenue y sin entorpecer la conversación (casi no la percibes pero esta ahí).
La comida muy buena, unos entrantes compuestos de ortigas de mar, ensalada de tomate y ventresca y ensaladilla rusa, todas ellas muy buenas. También pedimos unas croquetas de cocido que estaban bien pero eran mejorables.
De plato principal pedimos bacalao y presa que no probé pero me dijeran que estaba magnífico. Yo pedí chuleta de buey que compartí (era para dos personas) y que estaba muy buena, aunque yo la hubiera preferido poco hecha pero la pedimos al punto (a mi amigo le gusta la carne más hecha que a mí).
Los postres muy correctos.
El vino muy bueno. Pedimos Pruno que es un vino muy bueno a un precio muy acertado (17€).
Del precio diré que me pareció muy correcto, incluso barato para lo que cenamos.
Muy recomendable.
| 7.8 10 |
Cocina bien ejecutada, entorno sobresaliente
Nemeru 02/01/13 12:00
Fecha de visita*:
03/07/12
Precio por persona:
70.0
€
Ha pasado ya un tiempo desde que fui a cenar a este restaurante, así que si hay alguna incoherencia disculpar a mi mala memoria.
El recuerdo sigue siendo bueno, el entorno es único y la atención de sala profesional. Un poco lento el comienzo con los aperitivos pero como la compañía era agradable no lo noté demasiado.
Cucurucho de ensaladilla rusa, correcto.
La caballa marinada, tersa, aromática y sabrosa.
Ostra Gillerdau con eneldo y chalota, mucho mar, punto de acidez para abrir las papilas, no la mejor que he probado pero muy buena igualmente.
Endivia braseada, correcta, se empieza a ver el trabajo con las reducciones, que son sabrosas, claras a la vista y al gusto.
Hígado de rape con bechamel, el trabajo con los pescados en general fue sobresaliente, este plato empezó a hacer que el menú ascendiera. El hígado potente, sabrosísimo, y la bechamel alargaba el sabor y lo asentaba en boca. Sencillo y espectacular.
Lamentablemente no recuerdo los detalles a estas alturas los segundos platos y el postre de pera me dejó indiferente. Lo que sí recuerdo es la sensación general de que el trabajo en cocina estaba bien ejecutado, con las ideas muy claras y la estructura de los platos muy marcada.
En mi caso vi poca variedad de concepto, tanto de acercamiento a la materia como al emplatado. No se si esa es la visión del cocinero (pocos artificios pero buena narrativa) o si se debió a haber reservado los primeros días de la inauguración. Una segunda visita cuando el presupuesto lo permita zanjará el asunto.
El precio incluye vermouth, vino y un par de copas aparte.
| 8.9 10 |
Cena muy disfrutada
Abreunvinito 27/12/12 09:30
Fecha de visita*:
21/12/12
Precio por persona:
59.0
€
No describo las caracteristicas del local por estar supercomentadas. En este caso reserva del salon de chimenea para el grupo de 17 comensales. Local bastante lleno y quien llega y no lo conoce siempre le gusta cotillear por las diferentes estancias para ver las puertas, el artesonado de los techos, vidrieras...
Menú pactado. Al centro y servido al plato de cada uno: cucurucho de ensaladilla rusa espectaculares de vista y buenos de sabor; bombon de tomate, aceituna y albahaca nada destacable; croquetas de jamon serrano muy sabrosas y de buen tamaño; ajoblanco de naranja y sardina marinada curioso y bueno.
Primer plato: rustido de alcachofas y huevo a baja temperatura: muy bueno y bien emsamblado.
Platos principal: como no habia forma de conseguir elegir carne o pescado, gracias a las gestiones de Amanda y Victor pactamos media ración de pescado y media de carne. El pescado fué una merluza muy jugosa, en su punto de fuego. La carne fué un solomillo de ibérico espectacular de sabor y de punto de plancha.
De postre: chocolate en texturas bien conseguido y de buen sabor.
Los vinos en la cantidad necesaria, incluso solicitando si alguien quería repetir, fueron blanco: Angosto Los Almedros de la nueva cosecha recien llegada (especialmente buena y con una mezclada de uvas inusual) y Las dos ces en tinto (muy cumplidor).
Pan y cafés incluidos. Alguna cerveza a la entrada.
Aparte del menú (54€) tomamos 3 botellas de Gramona III Lustros a buen precio y que gustó y cuya referencia de cata (como la de los vinos) está aparte.
Estuvimos el rato que quisimos, nos invitaron a alguna copa tardía; tuvimos un camarero en exclusiva para atender nuestra mesa, además de la vigilancia y profesionalidad de Amanda y compañía; el aislamiento de las demás estancia permitió prolongar la sobremesa y hacer comentarios en voz alta, brindis.... una cena muy disfrutada.
El único pero es que el total de la cuenta, 1.006.30€, esta vez me tocó pagarlos a mí.
| 8.5 10 |
Lugar diferente, comida de primer nivel
Abreunvinito 21/11/12 23:04
Fecha de visita*:
21/11/12
Precio por persona:
65.0
€
Con ganas desde hace tiempo de volver a disfrutar de la cocina de Vicente Patiño en su nueva ubicación y de hablar con Amanda y sus consejos en vinos; al final tras varios intentos fallidos, por fin vamos.
Hay grandes y completas descripciones del local, entorno, platos y servicios por lo que pondré solo mis impresiones.
Tema de carta de vinos: se queda corta a los conocimientos de Amanda, pero es lo que se impone por no tener un inmovilizado insostenible, o un recargo abusivo en precios. Es de tamaño medio-corto, con buenos precios, suficientes opciones (blancos, tintos, rosados, cavas, champagnes, dulces) en gama baja y media; casi ninguna en alta.
Los menús planteados y su ajustado precio es parte muy importante de su atractivo.
Nosotros fuimos por fuera: para 5 comensales, empezamos con la deconstruccion de la empanadilla que me pareció muy buena invención y muy bien resuelta.: extraordinario plato.
Ostras, media docena de Girardeau, estupendo tamaño y calidad, aquí no hay opción de cocina.
Gambas de Denia, dos p/p: tamaño mediano, extraordinaria calidad y en su punto de poco hervidas (seguramente en agua con sal o de mar). Magnificas.
Anchoas del Cantábrico: tamaño mediano, gran calidad, buen punto de sal. Muy bien.
Platos principales: pescado del día: 2 de denton con su piel (¿¿si nos comemos la del cochinillo, por qué no la del denton??): estaba crujiente y contrasta con la carne del pescado que era extraordinaria; las referencias de los 3 de merluza fueron menos entusiastas.
Una sola posibilidad de pan, cortado en rodajas, buena calidad y corteza muy crujiente.
De postres uno de cada para probar: coca en llanda con leche merengada y sorbete de calabaza: 3 buenos ingredientes pero que no acaban de integrarse entre sí, aunque por separado están todos buenos. Pera, toffe y regaliz quizás el mejor resuelto de todos. Natillas espumosas de nuez moscada, cacao y galleta de mantequilla: bueno pero exuberante espuma que invita a no terminar y probar de más sabores contrastados de otros postres. Brioche de café, mata y galleta de cacao: muy gustoso y poco complicado. No tuvimos opción de chocolate y hubo quien lo notó.
Cafés no destacables. Sin opción complementarias de invitación de la casa, ni a repetir café.
En la parte de bebida: tres cervezas en la entrada más una clarita, agua (creo que 3 botellas) y un muy interesante godello de Valdeorras Louro do Bolo 2011, y para el final y poder acompañar al postre Anselmann Riesling Spätlese seco 2011 con una clara explicación por parte de Amanda de los grados de dulzor en los vinos alemanes.
Debo destacar que en RPC me refiero a fuera del menú, porque en los menús, la nota sería superior.
| 8.5 10 |
Difícil dar más por menos
Almolo 23/10/12 02:34
Fecha de visita*:
06/10/12
Precio por persona:
55.0
€
Vicente Patiño con la inestimable ayuda de Luis, vuelve por sus fueros en este restaurante que forma parte de un espacio para la celebración de eventos y catering. En este caso Vicente y su equipo se mueven como pez en el agua, sin las limitaciones, sobre todo en espacio, de su anterior local.
El restaurante está dividido en varias salas con una decoración tal vez demasiado barroca para mi gusto y con unas sillas vestidas "tipo boda", aunque resulta, a pesar de la amplitud, acogedor e inspira tranquilidad. La separación entre las mesas es muy buena pero no me gustó la distribución, que hace que tengas cara a cara en la mesa de en frente a un comensal.
La cocina es "made in" Vicente Patiño, con algunas platos que ya había probado en Oleo, quizás con algo menos de elaboración (al menos a primera vista) que en su anterior restaurante pero con combinaciones muy pensadas, máximo 3 o 4 ingredientes y en el que todos los elementos del plato son de gran relevancia para el conjunto.
Dispone de varios menús, uno a mediodía a 25€ para elegir entre varios platos y por la noche un menú a 29€ y el menú gastronómico a 45€, esta última es la opción más recomendable, un menú muy completo que consta de 2 aperitivos, 4 entradas, pescado, carne y 2 postres.
Empezamos con los aperitivos: guacamole de salmón y maiz tostado, sencillo y resultón y la falsa empanadilla de pisto y atún, aperitivo que ya tenían en el Oleo y que consta de una espuma del relleno de la empanadilla mezclada con trozos de la masa, servida en un vaso de chupito. Sin duda uno de los mejores aperitivos que he probado.
Sardina confitada con emulsión de tomate. Una sardina de tamaño considerable y perfectamente limpia, confitada en aceite y con un ligero toque a brasas. Estaba acompañada de la emulsión de tomate y sésamo garrapiñado
Ternera en salazón. Curiosa forma de preparar la ternera cuyo sabor estaba potenciado por una emulsión de su propia grasa y una salsa chimichurri.
Puerros con mostaza y almendra. Plato sorprendente por la osadía de poner como protagonismo un ingrediente (el puerro) que suele ser habitualmente un actor secundario en las elaboraciones y que en este caso formaba parte de un plato lleno de matices. Sin dudas una genialidad
Mollejas y hongos en adobo. En forma de guiso con una salsa muy concentrada de verduras y carne. Muy sabroso
Fideos melosos de gamba roja y ajo asado. El plato más "comercial" de todos. Ni que decir que estaban espectaculares.
Corvina. El plato que menos me convenció. Para mi gusto la velouté con potenciaba el sabor del pescado que quedaba algo desangelado. Quizás le hubiera venido mejor otro acompañamiento que hubiera arropado mejor al pescado, que quedaba algo desguarnecido. Puede ser que después de probar platos con tanto sabor, este me supiera poco.
Lomo bajo de ternera asturiana. Otro plato lleno de sabor (¿demasiado quizás?). La carne estaba marianada en hierbas, acompañado de un puré de berenjena a la brasa y una salsa de miel, hierbabuena y comino. Impresionante carne.
En la parte dulce postres tan sencillos como efectivos, que ya había probado en el Oleo:
Cafe, pasión y canela.
Pera con tofe de regaliz y pimienta
Interesante carta de vinos con algunas referencias de casi todas las DO y precios para todos los bolsillos. Pedimos un Viñas Vero Gewurztraminer a (16€) perfectamente servido y a la temperatura adecuada.
Servicio del vino, del agua y del pan constantes: Muy bien en este aspecto. No me cansaré de comentar la dejadez que hay en muchos restaurantes en este aspecto.
El ritmo del menú fué bueno si bien costó un poco arrancar y con algún pequeño parón entre plato y plato, pero con un servicio de sala muy profesional.
En definitiva, La Embajada es un restaurante donde se podrá disfrutar de una propuesta de alto nivel en todos los sentidos: cocina, entorno y servicio, con una relación calidad-precio insuperable.
Las fotos de los platos en el Blog:
http://www.verema.com/blog/almolo/1015684-vista-embajada-vicente-patino-dificil-dar-mas-por-menos
| 9.3 10 |
Hay RESTAURANTES, de grandes ciudades, por lo general capitales de nación, A LOS QUE, por aunar, un marco suntuoso, por ubicación y decoración; un servicio que por diligencia, discreción y savoir faire, alcanza el sobresaliente; un tratamiento del vino delicado y didáctico (por presentación, exposición y explicación)y sobre todo una cocina refinada, bien elaborada que fusiona técnica con producto, SE VA.
Pues bien, esta es la impresión que tengo, después de haber visitado este restaurante, y ello por los siguientes motivos:
1.- EL LOCAL: Por ubicación en una de las zonas más bonitas y exclusivas de Valencia, la Plaza de Alfonso el Magnánimo. Huelga comentario para los que residimos en Valencia. Para los que no lo hagan, tan solo invitarles a que se den en paseo por ella; ya de día, ya de noche.
Por decoración, una iluminación, procedente de unas lámparas de cristal colgadas en el techo, nada agresiva permite que te relajes, que disfrutes del momento. Frescos en las paredes y en los techos, te recordarán en todo momento, que te encuentras en un palacete. Salón principal, del que destacan los miradores y balconadas acristalados con vistas directamente a la plaza donde se ubica, en las que se hallan pequeñas mesas, que crea un ambiente totalmente romántico, para compartir, una gratísima experiencia con tu pareja.
También existen salones separados del anterior, a modo de estancias, que acogerán a grupos de comensales que prefieran un trato personalizado, siendo constante en todos ellos una decoración exquisita.
Coronando, todo ello, una claraboya que enamora por composición, figuras y colores.
2.- LAS MESAS: De tamaño amplio, vestidas de forma, más que notable, en lo que, a mantelería, cubertería y cristalería, se refiere, contribuirán a que te sientas a gusto, muy cómodo. Con una holgadísima separación entre ellas, te permitirá mantener tu intimidad, serás el dueño de "tu" conversación, que no se verá perturbada por la mantenida en las mesas vecinas.
Si optas por uno de los salones, lo expresado en el párrafo anterior, alcanza la excelencia.
3.- EL TIEMPO: La cadencia de presentación y retirada de los platos, la esperada; máxime, si el festín lo estás compartiendo con otros comensales en uno de los salones. No hace falta hacer hincapié en el mérito que tiene servir a una mesa entera con temperaturas, de los platos, justas y con puntos de cocción solicitados, que permiten apreciar todos los matices y aromas.
4.- EL PERSONAL: Respetuoso, discreto, educado, nada intrusivo, atento en el trato y a la necesidad del comensal (relleno de copas, reposición de panes...). Tiene ganas de agradar.
5.- LA PRESENTACION: armonía en la composición y puesta en escena. Todos los componentes, están presentes, no sólo fisicamente sino que transmiten con fidelidad lo que cada uno representa. Ninguno eclipsa al otro. Se complementan, entre sí, hasta lograr el resultado perseguido. El ingrediente principal es lo que es. El complemento del mismo lo ensalza, para así, apreciar su textura, aroma y sabor.
6.- EL VINO: Buena carta de vinos con precios ajustados; "los tiempos mandan". Se nota el esfuerzo por ofertar una relación precio -calidad de alto nivel.
El servicio excelente, tanto en lo que se refiere a envinado de copas, como a la decantación de los caldos si fuere preciso; eso sí, previa pregunta al comensal, y siempre con su aquiescencia y aprobación.
La directora de toda esta orquesta, Amanda; se nota su presencia, conduciendo con armonía la sinfonía de la que somos partícipes.
7.- LA COCINA: La calificaré como refinada, honrada, fácil, fresca, nada indigesta y, al mismo tiempo, elaborada. Técnica, muy técnica, pues sabe conjugar puntos de cocción justos, con aromas de productos utilizados, que realzan la textura de los ingredientes, respetando los aromas y sabores de cada alimento. Platos que alcanzan el nivel de exquisitez. Resultado, totalmmente, satisfactorio.
Veo a Vicente Patiño mucho más suelto, que el que encontré, en un establecimiento anterior a éste. Ha logrado quitarse el corsé, que según mi opinión, impedía manifestar la creatividad y técnica que atesora. Ha corroborado, lo que, algunos pensábamos; un cocinero con una gran capacidad para sorprender al comensal, por elaboración y presentacion (la vista también permite disfrutar) de los platos. En cada plato manifiesta su personalidad, su impronta, se distingue de los demás, y eso el comensal lo agradece.
El festín degustado en esta ocasión ha sido el siguiente:
1.- SNACKS:
A)- Falsa empanadilla de pisto y atún: Servida en un vaso, sería el equivalente a una empanadilla deconstruída, en la que encontramos al menos dos texturas; una espuma de tomate de color suavemente rojizo, todo sabor, que se compenetra con pequeños trocitos de pasta y atún con un ligero toque de pimiento rojo. Impactante por su profundo sabor que nos evoca cenas en época estival.
B)- Guacamole de salmón y maíz tostado: Guacamole de muy buena factura, especialmente fresco por el juego del cilantro, realza el salmón, descubriendo un sabor profundo, y, compensando la grasa del pescado. El maíz tostado le da un toque crujiente. Plato bien ejecutado.
C)- Anchoas de Santoña con tomate "aliñao": Salazón en su punto óptimo de sal y firmeza, nos permitió degustar una anchoa de un porte y tamaño excepcionales. Profundidad de sabor y retrogusto. El lecho de tomate, ligeramente dulce, le aportaba frescura. Complemento perfecto del salazón. Apetitoso.
D)- Steak Tartare: Buen producto y corte de carne apropiado, con utilización de cebolla, que quizás difuminó, casi se apoderó, en exceso el aliño del steak. Particularmente prefiero el steak sin cebolla, o como máximo, con chalota (mucho más suave). No me enamoró.
E)- ¡Qué ensaladilla!: Este es el título del snack pero resume perfectamente lo que este plato transmite. Una verdadera admiración, que va más allá, muchísimo más allá, de los signos de admiración utilizados en su redacción. Integración total de los productos que se convierten en un amalgama de texturas y sabores. Quedan integrados unos con otros y al mismo tiempo mantienen una diferenciadora personalidad. Sabes en cada instante lo que tienes en la boca pero con una homogeneidad y suavidad que raya en la sensualidad. Excelsa.
TAPAS:
A)- Ostra Girardeau, tocino, apiobola y boletus: Perfecta conjunción de productos y sabores. Los boletus perfuman el plato y te abren las papilas para apreciar la ostra y el apiobola. Estos dos últimos ingredientes puganan entre sí para ver, cual, de ellos domina al otro. Es una partida de ping-pong que no tiene ganador; o sí: el comensal.
El resultado, un festín para los sentidos, especialmente el gusto, el olfato y algo, la vista. Para enmarcar.
B)- Sardina confitada a la brasa con emulsión de tomate y sésamo garrapiñado: O como convertir un producto humilde en una obra de arte culinaria. Sardina, firme de textura, con un sabor ligeramente ahumado, que mantiene toda su esencia, y a la que el sésamo garrapiñado alegra, como si se tratara de unos frutos secos de gran calidad. Matices de cacahuet, pistacho y un ligero recuerdo de avellana. Muy buena ejecución.
C)- Ternera en salazón con su grasa emulsionada y "chimichurri" de hierbas: Para mí, el PLATO ESTRELLA de la cena. Técnica asombrosa, para lograr cauterizar la ternera, a través del salazón. Jugosa y suficientemente "cocida"; suave y al mismo tiempo sápida. Recuerda al tataki de atun rojo pero ligeramente más sabroso que el pescado.
El chimichurri, de hacer la ola por punto de aceite; ligero, pero, totalmente integrado toque avinagrado; pero, por encima de todo, por no haber utilizado ají, y sí, un pimentón dulce de un sabor y aroma excepcionales (¿será de La Vera?) junto a hierbas mediterráneas. La salsa creaba adicción, invitaba una y otra vez a saborearla. Plato para repetir una y otra vez. Por sí solo, merece una visita este restaurante.
PLATOS:
A)- Corvina, velouté de Valdespino y lechuga encurtida: Pescado de gran firmeza, se mastica; y sabor, magníficamente ejecutado a la plancha, sobre una de las salsas más delicadas que he probado. Como el propio nobre indica sería "Valdespino aterciopelado" integrado en un fumet de pescado de gran profundidad que complementa el sabor sincero y ausente de disfraces del pescado. La lechuga encurtida, nada fuerte el encurtido, limpia las papilas y potencia con el toque sutilmente avinagrado el binomio pescado-salsa. La salsa para publicarla en un manual de cocina. Si el plato, que me impactó fue la ternera en salazón, esta salsa me enamoró.
B)Lomo bajo de ternera asturiana marinada en hierbas, berenjena a la brasa, miel hierbabuena y comino: Carne de buen corte y factura, con punto de cocción notable ( especialmente al tratarse de doce personas).La miel disimulaba la fuerza de la berenjena y ésta, una vez domada, potenciaba el sabor de la carne; conjuntada, esta preparación, con una salsa en la que la hierbebuena la perfumaba y las hierbas aromáticas, parte de la miel y el jugo de la carne conformaban una esencia plena de sabor concentrado. Muy gustosa y natural la salsa. Sabroso el plato.
POSTRE:
Pera con tofe de regaliz y pimienta: La pera ligeramente escaldada conservaba su firmeza y sabor. Punto picante de la pimienta y profundo, quizás, demasiado potente, elsabor del tofe que se apoderaba del de la pera. No me transmitió nada especial.
CONCLUSION:
Después de esta magnífica cena, creo, que La Embajada puede convertirse en un restaurante de referencia en Valencia; ello, por cuanto, aúna todo lo que un gran restaurante puede ofrecer a un sector del público, RESTAURANTE AL QUE SIMPLEMENTE (y eso ya es mucho) SE VA (a disfrutar de un marco elegantísimo y cuidado, cocina de alto nivel, servicio atento, bodega equilibrada) con el restaurante que ADMITE a todas AQUELLAS PERSONAS PARA LAS QUE PRIMA una COCINA y BODEGA más que NOTABLES sin entrar en valorar otros activos, como pueda ser un marco excelso y la localización en zona noble de la ciudad:
Totalmente recomendable.
Excelente RPC.
El precio es con vinos.
| 7.4 10 |
Cumplido menú del día en señorial estancia.
G-M. 21/09/12 23:26
Fecha de visita*:
12/09/12
Precio por persona:
32.0
€
Acceso por el llamado “patio de los notarios”. En el primer piso de una finca con rancio abolengo, principesca, con un empaque tremendo. Un marco realmente destacable.
La decoración intenta romper un poco la posible seriedad del ambiente, vía cuadros modernos.
Es indudable que se trata del restaurante de moda en Valencia. Un miércoles mediodía y estaba "hasta arriba".
Optamos por la opción más simple, la de diario, el "Menú Ejecutivo”. Por 25€ iva incluído, sin vino, tienes para elegir un primero, un segundo y un postre entre cuatro opciones de cada.
Yo tomé:
• Coca de dacsa con pisto y cremoso de bacalao. Agradable, sabrosa.
• Raya encebollada. Raya, sobre un desengrasante fondo de cebolla.
• Crema de albahaca con helado de melocotón. El helado no estaba malo, la crema insulsa y natosa.
Carta de vinos de media dimensión y trato discreto de los mismos. Tomamos un riberita de muy buena RCP, Valtravieso.
El servicio, correcto, pero andaba pelín desbordado.
En resumen una comida en un entorno privilegiado que, aunque me satisfizo, no alcanzó las expectativas que tenía depositadas en lo puramente gastronómico. No dejó de ser un menú del día con cierta gracia, nada nuevo bajo el cielo.
Prometo volver una noche, degustar el menú largo, y si mejora mi percepción colgar nueva valoración.




