Más color que otros blancos de Marqués de Riscal.
El pajizo pálido se sube de tono, al pajizo subido, y los destellos, además de verdosos, se tornan en dorados. La limpieza y la brillantez siguen ahí.
La intensidad aromática es menor, pero mucho mayor la complejidad. Algún aroma animal de inicio, que se va disipando y dejando paso a flor cárnica (tipo gardenia), mantequilla, panadería... Las frutas, tapadas, son blancas.
En boca es el que más me gustó: amplio, sedoso, cremosos, sabroso... ¡gozoso!
Un verdejo muy, muy bueno.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.