Me ha sorprendido por su estructura en boca y su tanicidad, un tinto para guardar y olvidarse durante al menos dos años que doble y la madurez le confiera un carácter amable en boca.
Mi botella poco tiene que ver con otra cuya etiqueta rezaba Emilio Moro Crianza 2005 en lugar de Vino nº 5 del Desafía, ¡esto es lo grande del vino!, para que luego algunos gurus afirmen que poco cambio hay entre botellas, sin tener en cuenta la partida, la botella y el estado de ánimo del catador, aunque en esta ocasión parto de la mayor objetividad por respeto a la Bodega y a Verema. Sentenciando que este vino nº 5 es un señor Vino.
Visual de media intensidad y ribete ligeramente evolucinado.
En Nariz despliega notas vegetales que nos recuerdan a la Cabernet -sin serlo- puntas dulces que roza la pasificación que recuerdan a la Petit Verdot. Aunque no he encontrado una tinta fina frutal aunque su tanicidad le confiere aún el protagonismo a la serie vegetal y aromas procedentes de su crianza.
En boca sus taninos sabrosos solicitan botella para reposar en tranquilidad. Excelente acidez y buen final.
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