Después de una cena agradable, un viernes cualquiera y me quedo con ganas de algo más de disfrute.
Una copa de NPU me hace flotar...
Este amontillado con recuerdos a brandy es intenso y profundo.
En nariz no dejan de llegarme notas de fruto seco tostado, avellana, almendra, todo tostado a fuego lento, caramelizado en un aceite de sésamo con un sutil toque de piel de naranja que aporta una sensación amarga y agradable, me huele a mueble antiguo, a su madera noble, correctamente tratada con su buen barniz.
En boca es amplitud y contundencia, de entrada dulce y untuosa, aparecen los frutos tostados que asomaban en nariz, ensamblados junto a un final de cáscara de cacahuete, salino, pipa de girasol tostada y un retronasal para recordar, que hace de una "simple" copa un momento para uno mismo, para disfrutar de la soledad, para sentirse vivo y pensar en volver girar la muñeca y disfrutar la última antes de ir a la cama.
Un amontillado para disfrutar después de una buena comida o cena.
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