Próximos a su primera estrella michelín, por cierto más que merecida y ganada, la cosa va de fabula. La imaginación de Paco no tiene limites, está vez nos sorprendió con una maravillosa esfera de foie de antología, seguido de un llobarro y un mero sublimes. Los postres son absolutamente totales, no pude con solo uno , me tomé tres, la nocilla ( una descomposición sublime), la torrija de piña y mango ( maravilla) y otro que no recuerdo el nombre con zanahoria que estaba definitivo.
La nueva cocina, ulta moderna y a la vista del público es un nuevo alicente más a esta obligada visita, obligada cada vez que se pasa a menos de cien Km del lugar. La sala ha ganado en silencio. Montse dirige la orquesta con autoridad . Tony sigue llevando la bodega con mano diestra y segura, pedirle consejo a él es garantía de acierto, nos presentó un Mont de Milieu fabuloso y de postre un Moscatel inolvidable.
Por cierto yo ya les daría la segunda estrella Michelín de entrada, sin tantas nominaciones ni tonterías, así directo como debe ser.
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