Bien y repetiré

En un pueblo típico, se encuentra este restaurante, que sorprende al cruzar sus puertas, pues la decoración, al menos para mi, no era la esperada tras ver su exterior.

Zona de recepción muy agradable, con unos sofás cómodos donde esperar, pudiendo tomar algo en una pequeña barra que no esta abierta al publico en general.

Se aprecia nada más entrar el valor que otorgan al vino, al ver su recinto para los mismos.

Decoración especial a la par que acertada, mesas bien vestidas, cubertería y vajilla con buen nivel y muy buena separación entre los comensales, dentro de misma mesa.

Servicio muy atento, acompasado sin tener que esperar, a pesar de tratarse de un menú largo.

Buen servicio del vino, a pesar de ser exigentes, pues se solicitaban de forma reiterada las distintas botellas.

Menu:

Aperitivos:
-Crujiente de queso de cabra trufado. Buena conjunción y original presentación
-Cuajada de guisante. Textura conseguida.
-Croqueta de la casa. Para mí lo único flojo de la cena.

Entrantes:
-Sardinas marinadas rellenas de huevos de arenque sobre ajo blanco y con helado de aceite de oliva. Bien presentado, con buena relación entre los componentes.
-Mil hojas de foie caramelizado con manzana reineta y queso de cabra. Tres componentes con personalidad propia y que se integraron bien
-Crema de patatas a la riojana con espuma de piquillos, laminas crujientes de chorizo y pimiento caramelizado. Plato de toda la vida, que se presenta de forma original y que no defraudó.

Platos:

-Merluza en salsa de trufa con trigo sarraceno. El punto de la merluza estaba conseguido(es muy difícil), la trufa se integraba bien. El trigo sarraceno no me dijo nada.
-Muslos de pechuga de codorniz con foie y hongos en salsa de martini. Para mi fue el plato que más me gusto, a pesar de que, las aves no son las carnes que mas me gustan

Los postres:
- Pastel caliente de chocolate. Bien, con su consistencia justa.
- Helado de vino tinto y reducción de zurracapote y palillo de canela. Bien sobre todo con una buena sensación cromática que luego no defraudaba.

Buena despedida, dato al que yo doy mucho valor.

Fue una cena, pero a las 3 de la tarde (hora de trabajo importante en un restaurante) me acerque al restaurante, para dejar unas botellas para la cena, para que tuviesen una temperatura adecuada para la misma (y que no fuese de forma súbita), pues bien, tuvieron gran atención sin mostrar la más mínima prisa, a pesar de encontrase el local al 100 %.

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