Restaurante Galerna Jan Edan: Camino a la estrella


Restaurante que toma el relevo del antiguo Cascanueces, comandado por dos jovencísimos chefs de apenas 30 años, que en su corta andadura en Donosti (desde 2016) ya acumulan numerosos reconocimientos a su labor, muy merecidos a tenor de lo que hemos podido probar en la primera visita (y no será la última) a este pequeño y coqueto local de Gros.

Servicio joven aunque muy profesional y preparado, quizá algo encorsetado por momentos (servicio de guardarropa y rellenado de copas), nos explican la particularidad de cada plato con precisión y conocimiento, incluso resolviendo dudas del comensal inquieto, algo que se agradece.

Carta donde predomina el producto marino, bien secundada por otras opciones cárnicas. Carta de vinos extensa, dando protagonismo al (buen) txakolí, incluyendo pequeños productores y la nueva tendencia de los vinos naturales. Precios superiores a la media, habida cuenta de que disponen de un sumiller específico además de la jefa de sala. En nuestra visita nos decantamos por el txakolí Marko 2018 de Oxer Basteguieta (23€), que con su finura y verticalidad estuvo a la altura de la comida.

Para comer, optamos por compartir algunos platos. Comenzamos con el aperitivo de la casa, una croqueta de pulpo, melosa y llena de sabor. Buen pálpito para lo que vendrá después.

Pedimos pan (dos opciones), que viene acompañado de un excelente AOVE arbequina sin filtrar de la casa Artajo. El pan lo elabora artesanalmente el obrador Kuskurro en Irun.

Seguimos con el pintxo estrella de la casa (1 para cada comensal), el Erreka: Se trata de una trucha marinada cortada en dados, acompañada de huevas de trucha, mayonesa escabechada, brotes de acedera e hinojo y un helado de tomate, sobre una tosta de algas. Un bocado sabrosísimo y muy estético que les ha reportado varios premios en concursos de pintxos.

Continuamos con el asadillo de morrones manchego con sardina en salazón, una receta familiar con un toque "secreto" que descubrimos al instante: un punto de comino que le da un plus de sabor al conjunto.

Terminamos los entrantes con el pulpo del cantábrico con papa andina (de origen nacional), mojo rojo y mojo verde: Pulpo en su punto perfecto de cocción (hay que masticarlo), bien secundado por las patatas pequeñas. Las hojas que acompañaban al plato daban toques terrosos poco agradables, y aunque con la papa casaban no lo hacían con el pulpo.

Como opción cárnica nos decantamos por la pluma ibérica de bellota a la brasa, para mi gusto el corte más sabroso del cerdo ibérico. En este caso, se trataba del producto de Arturo Sánchez de doble montanera, muy suavemente cocinado, que era un prodigio de sabor y jugosidad. Bien acompañado por piquillos a la brasa y patatas laminadas que con el corte fino se quedaron algo secas.

No pedimos postre pero sí una tabla de quesos, con una buena selección de Elkano 1 Gaztagune. Cabra de los pirineos, Morbier, añejo de pasta blanda, Gouda viejo (mi favorito) y el Savel de Airas Moniz, un azul potentísimo al que le faltaba algo de finura.

Remate con un excelente café de Blackzi y gominolas caseras de cortesía.

Vajilla y coperío de nivel. No se utilizan manteles, algo que a mí me parece bien.

Merecido Bib Gourmand y reciente Sol Repsol. Por el nivel demostrado, la estrella Michelín no tardará en llegar.

Enhorabuena y a seguir así.

  • Tabla de quesos

  • Pluma ibérica de bellota con piquillos y patatas

  • Pulpo con papa andina y mojos

  • Asadillo de morrones con sardina en salazón

  • Pintxo Erreka

  • Aperitivo de la casa

Recomendado por 2 usuarios
Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar