Y el Ebro guarda silencio...

Hacía tiempo que habíamos oído hablar de este restaurante, opiniones encontradas…. Así que, de la mano de unos cuñados nos fuimos a testificar ante notario la realidad pluridimensional del River Hall.

El nombre ya te llama la atención. ¿Un restaurante en la misma ribera del Ebro con ese nombre tan anglo? Mmmmmm

Noche de vísperas de la fiesta grande, íbamos en taxi desde el casco urbano, desde la otra orilla. Tras pasar la Plaza Europa embocamos el puente de La Almozara y ya desde ahí divisamos el singular edificio Aura, en el que se distinguían en una de sus planta unas grandes cristaleras con luces de ambiente de colores cambiantes en su interior. ¿Ahí vamos a cenar? Sí. ¡Qué guapo!

Efectivamente se encuentra en la cuarta planta, la penúltima, de ese moderno edificio-complejo hostelero que además del negocio que nos interesa, tiene grandes y diferentes salones para banquetes, reservados, discoteca… Todo el edificio dedicado al ocio.

Entramos y un elegante recepcionista nos dirigió a un ascensor por el que accedimos la planta que nos tocaba.

Precioso, se trata de una planta completamente panorámica desde la que divisas todo: a la izquierda la basílica del Pilar, al frente la zona de Echegaray Caballero, y a la derecha el citado puente y el recinto de la Expo. Las tres vistas presididas y eclipsadas por el omnipresente río Ebro. Al otro lado la cocina acristalada, tras la que se veía el barrio del Actur.

Ambiente cool, absolutamente neoyorkino. Elegante, distinguido, música tipo soul, tenues luces de ambiente de color cambiante… Tan tenues que las cartas están retroiluminadas.

Mesas vestidas a la perfección. Con dotación de nivel.

Había dos menús, uno largo y uno corto, muy distintos. Estábamos un poco castigados, así que optamos por el corto, denominado Menú Degustación y también llamado 48€ iva incluido. Ahí va:

• Carpaccio de vieira y esferificación de calabaza .
• Huevo a baja temperatura con foie, crujiente de jabugo y aceite de trufa.
• Rape con langostinos y suquet de marisco.
• Pato a l’orange.
• Zanahoria en tres texturas con helado de yogur.
• Chocolate en capas.

Además de unos aperitivos antes (un chupito de vichyssoise y un montadito de tartar) y unos petit fours después.

La impresión que nos llevamos los cuatro comensales de la cocina del River Hall fue francamente satisfactoria. Cocina de autor con toques vanguardistas y raíces aragonesas.

El primero en salir, el carpaccio, merece capítulo aparte. Se trataba de un trampantojo delicioso que simulaba un huevo frito con puntillas: la clara era la vieira, la yema una deliciosa crema esferificada de calabaza y las puntillas, pues puntillas. Genial, las puntillas, puntillas. Y muy sabroso, pues a la calidad de la vieira había que unirle la melosidad de la crema de calabaza, con la misma textura exactamente que una clara de huevo muy hecha, y las crujientes puntillas… Un bocado destacable.

El huevo a baja temperatura, no por muy visto menos sabroso, con marcado sabor a trufa y buen jamón; el rape, una gruesa porción rebozada y empapada en un suquet bien trabadito; el pato sápido y untuoso, con ese punto dulce-ácido que le confería la infalible combinación ánade/naranja; los postres muy logrados y bien presentados, en especial el último, en una copa transparente de vermouth en la que se divisaban las diferentes capas.

Nota alta también para el servicio del vino. Ofrecían la posibilidad de maridar este menú por 7€. Preguntamos qué vinos llevaba y, tras cambiar el último (un rioja clásico) por una garnacha, detalle que agradecimos, quedó así: Enate Chardonnay 234 2013, René Barbier Petillan y Borsao Selección Crianza 2010. Bien tratados y generosamente abastecidas nuestras copas, muy atentos los camareros al nivel de las mismas.

Y todo esto en plenas Fiestas del Pilar, con mi vista fijada constantemente en “mi” río Ebro, pasando con fuerza, con mucha fuerza, con caudal, con brío, con nervio, bajo el iluminado puente de la Almozara. ¿Qué vista hay mejor para un maño irredento emigrante como yo? Pues la hay, y a solo a unos metros aguas abajo: cogías la corriente bajo el puente, seguías su curso y… ahí estaba, también iluminada y muy muy guapa, engalanada, la Virgen del Pilar. Lo ateo que soy yo pero los sentimientos que me evoca su vista, oye. Decíamos que el Ebro pasaba esa noche brioso y tal… Sí, pero sigiloso. Haciendo buena esa jota:

“Y el Ebro guarda silencio…
Y al pasar por El Pilar…
La virgen está dormida…
La virgen está dormida…
No la quiere despertar…”

  1. #41

    jacomur

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    De juventud y pasabas el puente sin pagar el portazgo para entrar en la preciosa ciudad de Frias.

  2. #42

    G-M.

    en respuesta a AnaJuan
    Ver mensaje de AnaJuan

    Oye Ana, has estado por las zonas de arriba de Castilla? Esos campos de Palencia, esa Bureba burgalesa.... Ahí ves infinito!

    Hay a quien incluso le llega a agobiar tanta "abertura"...

    Abrazotes

  3. #43

    Jeronimo

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    Huy, huy, huy,…. le leo, le leo,…..pero no me obligue a contestar una vez haya leído la ingente relación de comentarios que ha suscitado su comentario, y valga la redundancia. De todas maneras, una vez leído el comentario en cuestión, que pocos argumentos veo en su respuesta, estimadísimo presidente, jejeje

  4. #44

    G-M.

    en respuesta a Otilio Haro
    Ver mensaje de Otilio Haro

    Mira Oti, el otro día cuando hablábamos olvidé citarte esta jota que me pone la carne de gallina por mi doble y encontrada condición de ateo y forofo del Pilar:

    "Y como no sé rezar
    canté una jota espacico
    y a la Virgen vi llorar"

    P.D.: no, no le falta ninguna "d"

  5. #45

    AnaJuan

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    Por donde dices he pasado y es cierto que algo tiene ese horizonte que te lleva a la reflexión.
    Sin embargo, es más mundano mi requerimiento, en la mesa de un restaurante siempre me encontrarás mirando hacia la ventana o, si no es posible, hacia la perspectiva más abierta de la sala.
    Tampoco es una manía, sólo una preferencia.
    Ya ves de qué se habla cuando a uno le gusta comer bien, Eh? Jajaja
    Un abrazo

  6. #46

    Abreunvinito

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    Mu güeno

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