Se nos va de las manos, señores, se nos va de las manos...

Raro vino que salva la propia explicación del enólogo. Vendimiado en noviembre, eso explica sus síntomas o consecuencias. Muy evolucionado.
Según sus palabras va a ser su último experimento en cuanto a proceso tardío. Es un 2011 y lógicamente no lo parece. Añada que no figura en la etiqueta, no había puesto la pegatina que hay para ello.

El ribete marrón ya "canta" sobre un cereza intenso de tono apagado.

Aroma a barro cocido, esa tinaja habitual, pasta de aceituna negra y ciruela pasificada, con alguna que otra nota ferrosa, especiado.

En boca se muestra maduro y un tanto blando, sin apenas acidez, terroso postgusto junto a la aceituna.

En buena copa es cuando se notan sus defectos. Correcto aunque sólo sea por raro.

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