Néctar concentrado y con gran acidez

Degustado en botella de 375ml.
Amarillo dorado, luminoso y brillante. Lágrima densa.
Nariz primaveral, con flores de campo, naranjo, avellanas, miel, menta, humedad, piedras... Según se va calentando en la copa, el abanico se despliega y empezamos a observar nuevas notas, pero todas sobre esa base primaria.
En boca se muestra delicioso, se bebe solo y le podría encantar a un niño pequeño, es un vino fácil sin que este adjetivo sea peyorativo ni mucho menos. Corpulento pero fresco, y con una excelente acidez. Tonos a flores silvestres, mandarina, campo, cerillas y piedras.
Final intenso, perfumado y goloso.
Un vino dulce pero que no empalaga, juvenil y con acidez. Lo complicado de beberlo en este formato es que hay que contenerse para no terminar la botella en diez minutos

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