Amarillo dorado limpio y brillante, burbuja media y abundante.
Nariz de media intensidad, compleja y realmente encantadora. Destacan los aromas de autolisis, en especial un delicioso recuerdo de bollería recién horneada, como si estuviéramos en la mejor "boulangerie" parisina. A esta deliciosa paleta le añade unos finos toques florales, un ligero recuerdo cítrico de limón y pomelo y un discreto y elegante fondo mineral.
En boca está realmente delicioso. Limpio, redondo y suave. Magnífica acidez por su integración y presencia. Largo y cremoso. Fresco y maduro. Equilibrio absoluto entre juventud y madurez, con una gran ligereza y unos mínimos toques oxidativos. Persistente. Carbónico perfectamente integrado. Inmejorable con unas tortitas de camarones (lo siento, esta vez le he sido infiel a la manzanilla).
¡Fantástico champagne! Segundo que pruebo de esta casa (tras un enorme Cuvée Enchanteleurs 88) y segundo éxito. Un vino pleno de matices, de gran equilibrio, muestra de una mítica añada y que se encuentra en un inmejorable momento de consumo, aunque con recorrido todavía. Me ha encantado. Unos 35 euros, por este precio está como para comprar una caja. Magnífico.
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