Delicioso y sorprendente

El día 15 de agosto mi pareja y yo tuvimos una cena romántica en este delicioso restaurante. Antes de nada estoy obligada a decir que no soy una entendida en vinos pero mi compañero sí y según él la carta de vinos era increíblemente extensa, muy buena y asequible.
El lugar presenta una decoración minimalista en tonos fundamentalmente blancos, jugando con el verde y el malva. Un lugar muy bonito y acogedor. Vajilla y cubertería de primera. Muy cómodo. Baño muy limpio y agradable.
El servicio, tanto de la camarera como del propio Jesús de Diego fue inmejorable. Tanta atención y amabilidad nos dejaron sorprendidos. ¡Eso sí es estar como en casa! Incluso compartieron los secretos de su cocina con nosotros y por ello les doy las gracias.
La carta que había en ese momento no coincide, como es lógico, exactamente con la que hay ahora pues nosotros acudimos en verano.
De forma general decir que tratan con una materia prima de temporada excelente, muy fresca; la cocinan lo justo, respetando muchísimo el producto con el que cuentan. Cocina moderna pero sin pasarse; sabores, aromas… Se nota que se cocina con cariño, con amor por el oficio y esmero por hacer feliz a la gente.
Nosotros pedimos sopa de coco con sardina al curry (espero que sepan disculparme pero no recuerdo bien el nombre de este plato); carpaccio de vaca tudanca (que no había probado nunca), mostaza violeta y aceite de carbón; lubina, patata-limón y arbequina; pichón de Aráiz ligeramente ahumado con risoto de piñones; y, este nombre tampoco lo recuerdo bien, algo así como una piña colada deconstruída. No puedo resaltar ningún plato, como hago habitualmente, porque sencillamente todos, TODOS, fueron deliciosos y sorprendentes. La sardina dulce salada con ese punto del curry, excepcional, el carpaccio sencillamente perfecto (en el cielo deben servirlo), la lubina muy pura, el pichón muy rico aunque hecho un poco de más para mi gusto y el postre, no de los más sabrosos que he tomado pero sí muy apropiado después del atracón anterior.
Me encantaría volver y probar todos y cada uno de los platos de la carta y saludar a esas personas tan excepcionales que llevan el establecimiento con tanto cariño y elegancia.
Gracias de nuevo, D, por una velada inolvidable!

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