Espero, con este segundo comentario, no entrar en la categoría de spamero, primo de los dueños o similar.
Comida de Sábado, dos adultos y una peque.
No me repito con la descripción del local, que ya os he comentado. Dsitribución de mesas cambiada respecto a la vez anterior, ya que había grupos más numerosos. Lleno hasta la bandera.
Para abrir boca, una copa de manzanilla Solear y agua mineral para la sed de las chicas. Picoteo de olivas y detalle de patatas fritas para la peque.
Comanda a cargo de Luis, fuera de carta nos ofrece unos siete u ocho principales, pedimos su consejo y nos decidimos, para comenzar, por croquetas y menestra.
Croquetas pequeñas pero cremosas, casi líquidas, con un sutil crujiente, deliciosas tanto las de jamón como las de boletus con langostinos.
Menestra compuesta por alcachofas, guisantes y cardo. Verdura tersa y en su punto, con sus jugos ligeramente ligados fondeando un gran conjunto.
Siguiendo el consejo de Luis, un gallo de corral en pepitoria, su carne prieta pero melosa, sabor con carácter, y una salsa excelsa, para mojar cuarto y mitad de pan.
Probé los chipirones encebollados, muy ricos.
Para la peque un platazo de huevo frito, patatas y "lascas de ibérico", que resultaron ser abundantes lonchas de jamón ibérico que parecían cortadas a máquina pero eran de calidad irreprochable.
Todo ello acompañado de un Louro do Bolo 2010. Copas mejorables y servicio de vino aprobadito.
Como postres, todos caseros, tarta de limón (regular), bomba de chocolate (bien) y helado de vainilla (de calidad, cremoso, muy bien).
Dos cafés acompañados de unas galletitas remataron la fiesta.
Del precio total (114.40 €) sólo descuento el principal y el postre de la peque, y divido entre los dos adultos.
Cocina tradicional, gratificante y que mantiene con soltura aromas y sabores de la cocina de nuestras madres. A mejorar los postres.