Ubicado en el antiguo Yishan, Santo Olei dispone de un local de corte moderno. Buena separación de mesas, y utilización de cortinas tipo Bandalux para conseguir intimidad. Personalización de manteles, servilletas y utilización de copas Schott. Su carta es heterogenea, por un lado cocina mediterranea, y por otro, cocina japonesa. No se busca la integración de las dos culturas, si no disponer de distintos platos para que cado uno combine como quiera. Optamos inicialmente por una copa de vino blanco (2€) para ver una carta con buena presencia, amplia. Optamos por un carpaccio de solomillo (12€) correcto, un tartar de atún (12€) bueno y un foie cremoso (12€) que me pareció muy destacable, aunque acopañado de tostas que deberían mejorar. Seguimos con un shusi maki variado (18€)muy bueno. Regamos con un Belondrade y Lourton 2006 (32€), servido a buena temperatura. Carta de vinos con precios correctos, aunque predominando Rioja, Riberas y Valencianos. Invitación a orujos y cafés, este último muy bueno. Servicio amable y correcto.
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