Una quedada, de esas semestrales, con amigos de la carrera fue la excusa para visitar este local. Motivados también por su espacio perimetral donde los vástagos de diferentes edades pueden saciar sus inquietudes sin molestar a unos u otros.
El enclave es muy chulo, en el epicentro de esa Albufera que a algunos nos cautiva y que sentimos tan nuestra. La sala es amplia con un ambiente tradicional valenciano, propio de la zona, que con alguna revisión podría alcanzar cotas de mayor prestancia y elegancia si es que se deseara.
Seis adultos y cuatro niñas, una de ellas entronizada. Sobre la mesa ya teníamos unos morteros pequeños con un paté especiado que entraba de maravilla junto a la primera ronda de cervezas siempre necesarias para aclimatarse. Los arroces fueron encargados con anterioridad a los que añadimos unos entrantes quedando así la cosa:
Croquetón de Puchero con Queso de Cabra y Curry. Tamaño descomunal con un interior equilibrado de sabores tradicionales reconocibles y una cobertura tostadita que aguantaba sobradamente la densidad de la masa. Reposaban sobre una fina salsa que hacen con la base de la patata, chirivía y nabo del puchero. Sincero.
Pulpo a la Brasa. Buen género y buen punto con lógico buen resultado. Asentado sobre un puré de patatas y su pimentón. Difícil me resulta no pedirlo cuando lo veo en carta por más que lo haya probado. Ni más ni menos.
Calamar con Blanquet. Me encantan estos guisos cuando pilla la salsita ese fondo logrado a base de "chupchup". Combinado y congeniado, en esta ocasión, con el embutido que le daba más empaque sin molestar al cefalópodo y con un toque subidito de canela que redondeaba las sensaciones. Completo.
Para las niñas Arroz a Banda. Como uno también se siente niño... lo probé. Impresionante fondo con un punto muy de mi agrado aunque para otros degustantes un pelín falto de cocción. Raciones más que generosas como certificaron los tuppers que nos llevamos con el sobrante. Cuadrado.
Para los adultos Arroz del Senyoret. Rico de nuevo el fondo pero patinando el grano en su punto pues estaba pasado. En ese momento intenté recordar quién me dijo que el arroz seco es el más fácil de hacer... no lo tengo nada claro. No obstante, material de primera, raciones espléndidas y abundante "socarraet" por lo cual no hubo que pelear por él. Reojo.
Llegó la hora de los postres que nos hizo disfrutar a grandes y pequeños por igual, compartimos unos Canutillos tibios de crema, una especie de pastel tipo Puding con helado de chocolate blanco y unos Helados de chocolate y caramelo con brownie y sorbete de mandarina. A cada cual más rico. Goce.
Para beber continuamos con jarras de cerveza además de una botella del verdejo José Pariente 2014 D.O Rueda y otra de Innato, un tinto a base fundamentalmente de bobal con D.O. Utiel Requena. Las copas son fácilmente mejorables. Su servicio no va más allá de abrirlo y dejarlo en mesa.
Algunos nos tomamos un GT para completar la satisfactoria experiencia que vivimos en el corazón de la Albufera donde estoy seguro que volveremos a buscar ese punto idóneo del arroz que estoy convencido consiguen.
Nota: El precio reflejado es aproximado dado el sesgo que provocan en su cálculo las niñas.