El comedor es relativamente pequeño y está atendido por el que parece el dueño y dos camareras. El dueño iba vestido con un pantalón arrugado de color beig y una camisa oscura gris-negra a rayas por fuera del pantalón. Las dos camareras con uniforme negro. Se tutea a todo el mundo. La carta es corta e inflexible (quiere imitar a la noveille cucine señalando con dibujos todos los platos con jarables y/o azúcar quemado).Pues no pidan algo alternativo porque te dicen, con desprecio, que esas cosas no las tienen porque se dedican a la cocina de mercado, ni pidan variaciones: si en la carta dice que el entrecot es cortado no lo pida entero, si las chuletas son rebozadas no las pida a la plancha, etc. Entre plato y plato tardan al menos 10 minutos. Y las camareras no saben (aunque ponen algo de voluntad) como se sirve una mesa: ni el orden en el que van los comensales al servir ni por donde se pone ni por donde se retira un plato.
¿Lo bueno? Las mesas son espaciosas y no están muy cerca unas de otras. La carta de vinos está bien. Lo que sirven está bien guisado y agradable al paladar y el precio es un normal para la calidad que sirven. Unos 40 euros persona sin vino.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.