En esta nuestra segunda visita hemos vuelto a tener una experiencia

En esta nuestra segunda visita hemos vuelto a tener una experiencia sumamente agradable. La cocina es de alto nivel, con una carta en la que la gastronomía navarra actualizada está bien presente. De aperitivo una pequeña tarrina de foie con frutos secos, para continuar con verduras de temporada con tataki de bonito (aceptable, aunque hubiese sido deseable un rebozado de las hortalizas más liviano), migas de pastor con moscatel escarchado (la rusticidad llevada a lo más alto del sibaritismo), bacalao ajoarriero con gambas y pimientos del cristal (excelente producto, aunque la elaboración no llega al sobresaliente), cabrito moncaino asado sobre ceniza de olivo (sublime). Como postres soufle de chocolate con helado de avellana (muy rico) y tarrina de chocolate blanco con naranja (bien, sin más). Respecto al vino, todo está a un buen nivel (carta, copas, servicio...), aunque los precios son algo elevados, comparados con otros restaurantes. Pedimos Finca la Cantera de Santa Ana 2004 (41 €), que ha resultado ser uno de los mejores vinos que he probado en mi vida. Precio final muy competitivo (135 € dos personas).

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