La exageración hecha restaurante

Nosotros visitamos el que está en la Gran Vía. El local es atractivo, moderno y desenfadado. Incómodas las sillas y el hecho de tener que subir a la planta superior para ir al baño.
Pizzas de gran tamaño de correcta factura, lo cierto es que me sorprendieron por la masa fina y crujiente. Ensaladas pantagruélicas y poco destacables. Tuvimos la suerte de presenciar en la mesa de al lado (nosotros no pedimos postre) el espectáculo de un brownie del tamaño de un adoquín de seis agujeros... impresionante a la par que deplorable.
De la carta de vinos, el servicio del mismo y las copas, mejor ni hablar, es por ello que no creo que este restaurante case con la filosofía de esta sección.

Raciones gigantescas a buen precio, tal vez para una cena con amigos la cosa merezca la pena, pero lo cierto es que no acabé de entender este local...

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