Mesas juntas para completar los algo más de 20 comensales para cena conjunta en un local algo desangelado en la entrada (donde nos ubicaron) aunque mejor en la parte interior. Una bodega a la vista con cosas interesantes (Chateau Margaux) y un servicio correcto sobre manteles individuales ya que imagino no había mantel que llegara a completar mesa tan alargada. Buen cambio de cubiertos y menú de la casa de 40€ con café incluido. Había que elegir un plato de cada grupo.
Mientras se sentaba el personal y con unas cervezas llegó un aperitivo de tostada de panceta con mantequilla de anchoas. Muy agradable para empezar aunque un poco densa la porción de mantequilla.
De entrada:
. ensalada de rovellones y mollejas de pato: Amplia ración de verde y mollejas buena según referencias.
. salmón ahumado, rillete de salmón y caviar de salmón: referenciado como peor.
. escudella con "pilota y galets": plato típico navideño que estaba bien de sabor pero corto de pelota e incluso de pasta.
A continuación:
. huevo poché con crema de cangrejos y gambas: buen punto del huevo y agradable mezcla de sabores.
. salteado de judias tiernas y jamón: básico sin nada destacable.
. canelones "de rostit": parece que además de la navidad también habia llegado el día siguiente con los canelones de las sobras. Referido como correcto.
Principal:
. conejo asado en salmorejo: correcto según referencias.
. confit de pato: bien según referencia.
. ventresca de salmón con azafrán: ración correcta de una ventresca menos sabrosa que la de atún, pero curiosa.
. calamares con salda de setas: no obtuve referencias.
Postres:
. manzana caramelizada con canela: bien, sin abusar de punto dulce.
. sorbete de mandarina: bueno y refrescante
. flan de vainilla hecho en casa: bien según referencia.
Los líquidos:
de entada unas cervezas Moritz muy agradable, que continuaron con un blanco de Alella Pansa Blanca, interesante, fresco y con buena acidez. Seguimos con tinto del Montsant, Mysti, un orgánico 2012 con poca profundidad; para terminar cava Parxet BN y algunos cafés. Los vinos servidos de forma continuada y sin pausa.
Los extras (que no incluyo en el precio): se añadieron GT, algún licor tipo orujo muy de moda: Jägermeister de 35º y alemán para más señas. Yo me decanté por un dulce muy interesante, un sauternes del 2007: Cypres de Climens, con una nariz muy de pegamento peo con una elegancia en boca como corresponde a su origen, con un punto dulce muy correcto y buena presencia de acidez que invita a repetir. Quizá lo mejor de la cena.
Cumplió con la misión y punto.
Buen sitio por lo que veo en los comentarios.
Saludos
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