Restaurante Alma del Temple (CERRADO) en Valencia
  

Restaurante Alma del Temple (CERRADO)

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Datos de Alma del Temple (CERRADO)
Precio Medio:
33 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
5.4 10
Comida:
6.9 10
Entorno:
8.6 10
Calidad-precio:
6.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 19,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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17 Opiniones de Alma del Temple (CERRADO)

Estuve el pasado viernes 20 de noviembre en este restaurante por primera vez con un amigo para degustar el menú degustación de "Valencia Cuina Oberta".
La decoración del restaurante es espectacular. Se trata de un amplio espacio dividido en varias salas con una decoración elegante, moderna y minimalista, donde destaca la excelente iluminación natural que le entra por una amplia claraboya de cristal que hay en el techo de el salón en el que estábamos, así como lo bien vestidas que están las mesas en cuanto a mantelería (manteles y servilletas de tela, como debe ser), cubertería, juego de copas y vajilla. A destacar por encima de todo de su decoración y por lo que resulta un restaurante único y singular en Valencia, y con un encanto especial, los lienzos de la muralla árabe medieval que rodeaban la Valencia de la época y que se pueden contemplar ya que decoran algunas de las paredes de sus salones. Otra cosa que me gustó mucho fue la buena separación entre las mesas, evitando así la molesta sensación de que tus vecinos de mesa estén oyendo toda tu conversación como por desgracia sucede en demasiados restaurantes hoy en día.
Respecto al servicio, en todo momento fue de lo mas profesional y amable, sirviendo el vino de la forma adecuada, cambiando los platos y la cubertería con cada pase del menú (aunque no hubieran sido utilizados) y presentando y explicando adecuadamente cada plato que dejaban en la mesa.
Bueno vamos ya con la comida degustada. Este fue el menú propuesto:
Entrantes
Aperitivos del Chef
******************
-Aceituna gordal rellena de crema de boquerón.
-Chupito de mejillón tigre con brunoise de pimiento. Exquisito aperitivo presentado en vasito de chupito y ligeramente templado.
-Croqueta de bacalao. Se trataba de una pequeña croqueta de bacalao que aunque pequeña en tamaño, probablemente sea la mejor croqueta de bacalao que he probado nunca tanto en sabor como en textura, presentando en su interior una cremosidad maravillosa. Estos tres aperitivos venían presentados de forma elegante en una bandeja alargada colocada al centro.

Entrantes
******************
-Lasaña fría de centollo con mahonesa cítrica. Espectacular entrante individual en forma de pastel de color verde gracias a los diferentes vegetales que llevaba y de un sabor inmejorable.

-Huevo asado con migas y panceta ibérica. Muy rico aunque no dejaba de ser un huevo con su yema dejada caer sobre un fondo donde estaban las migas y trocitos de panceta ibérica. Al mezclarlo todo daba como resultado una especie de revuelto que te incitaba a comer pan.

* Plato principal

-Rossejat de presa ibérica, trompetas de la muerte y foie. Riquísimo plato principal. Era una fideuá de fideo fino, con el perfecto punto de cocción de los fideos y demás ingredientes y con el maravilloso sabor y cremosidad que le aportaban las setas, la presa ibérica y el foie. El típico plato de los que te comerías tres seguidos sin despeinarte. Ciertamente espectacular.

* Postres

-Bloody Mary. Para mi el peor de todos los platos del menú. Se trataba de una reinterpretación muy arriesgada, a juzgar por el resultado, del famoso coctel "Bloody Mary" para convertirlo en un postre en forma de copa de helado. La verdad es que el granizado de tomate resultante y su combinación con el helado de menta (?)no me convenció nada y, a juzgar por como se llevaban las copas del resto de mesas casi enteras los camareros, parece ser que al resto de comensales tampoco gustó mucho dicho plato.

-Homenaje a los cítricos. Este, en cambio, si me gustó y doy gracias a Dios de que lo trajeran en segundo lugar para quitarnos el raro sabor que el Bloody Mary nos dejó en le paladar. Se trataba de una base de bizcocho muy rica sobre la que descansaban dos bolas de helado casero de naranja y limón. Buena combinación de la cremosidad del helado (con muy buen sabor) y la sequedad del bizcocho. La verdad es que fue un buen broche final para tan magnifica comida.
En cuanto a las bebidas tomamos un agua, que por cierto me encantó por la belleza de su envase de cristal de diseño (era una marca que venia de Noruega nada menos) y un vino blanco de Utiel-Requena monovarietal de Chardonnay que para su humilde precio (15 euros) cumplió muy bien con su papel.
En definitiva se trata de un restaurante precioso situado en una de las zonas con mayor encanto de Valencia, el barrio de la Seu- Xerea, ideal para una cena romántica con la pareja y donde se come fenomenal.

Nuevos menús que han hecho que el local buena a tener buena afluencia llenando el comedor principal.
Sobre la mesa carta de comidas con varias opciones de menús cerrados a buen precio; caja con cargadores (a pilas) para móviles. El progreso manda.
Tres opciones de menú con unos aperitivos de la casa comunes a todos ellos:
. menú Alma (25€) con dos entrantes y un principal (rossejat, costilla o atún) y un postre a elegir.
. menú Alma Degustación (50€) lo que tomamos
. menú Experiencia del Temple (70€) con 5 entrantes y 6 platos más los dos postres y petits fours.

La carta de vinos que aparece muy amplia, la realidad es que se ha reducido drásticamente sobre la que hubo cuando David Y Camarena estaban al mando de esta nave. Se mantienen las páginas pero en blanco sin ninguna referencia extranjera.

Un fino Fernando de Castilla, agua con gas y dos cervezas de presión para hacer tiempo para la comanda. Un buen aceite para catar, Travadell Eco con presencia de amargos.
Unos aperitivos de la casa con una presentación excelente:
. canuto de sobrasada: correcto
. quesadilla de pollo y curry: destacable.
. chupito de queso feta y sandía y hierbabuena

Para comer:
. ensalada de tomate valenciano: el tomate estaba tan verde que en cata ciega no acertarías a decir que es un tomate. Lo mejor la sal negra del Himalaya.
. ravioli de calamar con jugo de cigalas: Hubo que pedir cuchara porque era imposible de comer con su salsa, la que por cierto andaba con exceso de soja (y sal) en lo que podía haber sido un muy buen plato.
. presa ibérica ahumada con esfera de pimiento de Padrón: llegó fria a la mesa y le restó las buenas sensaciones que prometía; genial la esferificación.
. merluza salvaje: entre la presa y el buey queda algo forzada, pero aunque la ración es la propia de menús largos, el producto bueno y bien tratado
. taco de buey guisado con brunoise de calabaza y vainilla bourbon con verduritas. Y reguisado porque se quedó casi seco y mucho más cuando estaba desmigado y compactado. Lástima de producto.
. sopa de piña con helado: correcta
. trifásico de chocolate y helado de turrón: correcto
. petits fours: muy buenos; de lo mejor en la mesa.

Para beber:
. Embruix de Vall Llach 2012 que duró toda la comida.
. en el postre compartimos copa de Amontillado y un PX Fernando de Castilla y Tokaj 4 puttonios.
. los cafés correspondientes
la sensación final fue de precio elevado para lo disfrutado. Seguro que con el menú inferior las sensaciones de calidad/precio hubieran sido más elevadas

Los emplatados muy notables, el producto bueno en general, pero sigue faltando Alma en este Temple.

El restaurante se encuentra ubicado en un entorno único, situado dentro del Hotel Caro, en pleno centro de la ciudad.
Primera visita al restaurante Alma Del Temple …me fascino la decoración del mismo, combinando a la perfección modernidad y elementos medievales, ya que son visibles restos de murallas por todo el restaurante.
Ya sentado en la mesa nos dispusimos a disfrutar de una gran velada, dirigida a la perfección por Alejandro (Jefe de Sala). ¡Un hurra por el!. Nos informo a la perfección de todas las opciones que podíamos disfrutar….optamos por el menú degustación.
Comenzamos con unos sanks…buñuelos de bacalao, crujiente de alga nori con guacamole y atún marinado y un chupito de melón con jamón…
Primer plato, una ensalada de tomate de la tierra con encurtidos y diferentes aderezos, muy bueno y refrescante.
Siguiente, unos ravioles de sepia con un jugo concentrado de cigala, (una de los mejores de la noche), muy tierno el ravioli y un caldo muy potente de sabor, gran combinación. Debo hacer mención especial a la vajilla, impresionante¡¡¡…en especial la de este plato, y recalcar que todos fueron diferentes y a cual más bonito.
Comentar que regamos la cena con un vino valenciano a la altura de la velada. Tomamos un Cota 830, realmente bueno. Por cierto, la carta de vinos francamente interesante. El jefe de sala nos comento que tenían más de 500 referencias.
Continuamos con un pulpo cocido con parmentier de pimentón un crujiente, interesante contraste de texturas, muy bueno.
El pescado fue una merluza, perfecta en su punto de cocción, acompañada con unas verduritas agridulces y tirabeques. Sencilla y correcta.
Llegamos a las carnes, primera, presa ibérica con esterificación de pimientos de padrón. La presa tierna y jugosa, y la esferificación perfecta en ejecución.
Siguiente carne. Un bloc de buey con calabaza y vainilla, soberbio. Tierno y meloso, combinando perfectamente con la calabaza.
El prepostre fue una sopa de piña y menta con sorbete de naranja. Ideal para refrescar y limpiar boca y prepararnos para la traca final, un lingote de tres chocolates….una locura para los más golosos.
Mi acompañante remata la cena con un ristreto, yo nada, imposible comer algo más. Para acompañar el café nos traen unas roquitas de chocolate y un chupito de crema de whisky hecho en casa, buenísimo.
Afortunadamente, podemos saludar al culpable de esta magnífica cena, Pedro Rubio, actual Jefe de cocina, con el que tuvimos una corta pero agradable charla, al cual se le desvela arte y oficio. Un aplauso para él.

Sin perder de vista el precio de 31 euros por comensal, valorando los preparados alimenticios, el entorno, servicio e instalaciones, el resultado es muy positivo.

Un fracaso con la cerveza valenciana Antara, un guiño al valencianismo innecesario. Por lo demás, platos bien presentados, creativos y deliciosos. Un servicio esmerado : 9 sobre 10.

No obstante, muy pretenciosos los argumentos que he recalado por la red, amén del autobombo, no deja de ser un restaurante accesible y moderadamente delicioso.

Me he pegado un trompazo en el aseo, gracias a diseñazo de algún gran arquitecto con el juego de luces y espejos, de cualquier forma he disfrutado de una velada tupenda.

Tengo que hacer un inciso en relación a la puntuación del SERVICIO DE VINO. Primero porque se excluye a los cervezeros, que nos decantamos por regar las comidas con esta bebida. Otra es que ignoro como debes valorar este punto, puesto que normalmente el SERVICIO DE VINO se limita a aconsejarte sobre tus preferencias y tal vez decantarlo en algún recipiente, cuanto más sofisticado, mejor, cuando recae sobre uno seleccionar la botella. Un tema a desarrollar.

Hay que ir.

La curiosidad por conocer el antiguo local del Arrop despertó mi interés por este nombrado restaurante y por su cocina.

Y aprovechando el certamen de VCO allá que nos fuimos de comida dominguera con buenas expectativas.

La entrada al local es curiosa e impresiona aunque, para mi gusto, el interior resulta algo frío.

Nos acomodaron en un rinconcillo desde el que teníamos visibilidad de toda la sala y al dejarnos el menú sobre la mesa aprovechamos para pedir dos cervezas.

Nos resultó curioso que la cerveza fuera Alhambra y no Cruzcampo Gran Reserva como suele ser habitual en este certamen. Junto a las dos cervezas una aceitunas aliñadas... y eso fue todo en media hora.

Desde nuestra mesa conté hasta seis camareros distintos que andaban por la sala bastante descoordinados. Fer y yo nos mostramos atentos a ver si alguno se dirigía a nosotros, pero no hubo forma oye! Las tres mesas que vinieron más tarde que nosotros estaban con los aperitivos y entrantes. Hasta dos veces tuvimos que levantar la mano para que, pasada esa larga media hora, nos tomaran la comanda. Mal comienzoooo...

Para empezar como aperitivo del chef nos sirvieron un Chupito de Pimiento del Piquillo, aceite verde y espuma de lichi. Y antes de que le hincáramos el diente curiosamente y a destiempo apareció el Vitello Rosso de Black Angus, huevo cocinado a baja temperatura, cuscús de parmesano y miel. Tierna la carne y bueno el resultado.

Luego Calamar de playa con curry verde. Tan sencillo como insulso y sin nada destacable.

Tras los entrantes, como plato principal habían dos opciones por lo que elegimos uno de cada:

~ Arroz verde de mar con coral de sepionet y carabinero. No pudimos terminarlo al faltarle punto de cocción y de fondo. Una lástima.

~ Presa ibérica hoisin a la brasa, tonyina de sorra y confitura de ruibarbo. Buen producto en mi opinión elaborado con escasa creatividad.

Y de postre Mousse de queso con bizcocho de chocolate. Buen conjunto para endulzar la extraña experiencia.

Local descrito en comentarios anteriores que logra una atmósfera de paz. Combinación de nuestra esencia histórica con la modernidad que impone el paso del tiempo.

Servicio, que desde mi punto de vista, no baila en armonía.

En resumen, bonito envoltorio carente de "alma".

Nota: El precio reflejado es el del menú VCO (sin bebida) y la RCP valorada en función del mismo.

Un sitio emblemático en Valencia, con una cocina que no es la anterior de Ricard Camarena, pero que el local merece una visita sobre todo si vas con gente de fuera de Valencia; incluso de la ciudad hay quien no conoce esas murallas antiguas.

Aprovechando la Cuina Oberta y aunque el local estaba bastante vacío salvo un grupo amplio, el nuestro, colocado en el lateral de la izquierda que deja un espacio amplio y cómodo para que no se moleste a quien va en cena romántica. Esto complicó el servicio ya que venían cuando venían, y no había posibilidad de contacto visual. Servicio de vino al centro de la mesa.

Menú, pues, cerrado y vinos aparte pero que no apunté.
. Viera asada servida con sopa de foie y dacquoisse de boletus: muy buena y bien integrada en la sopa.
. Huevo a baja temperatura y vittello roso de "Black Angus": el huevo a baja temperatura siempre es un valor seguro.
. San Pedro sobre rossejat de fideos de calamar y gamba roja: debería haber estado más sabroso para todo lo que anuncia.
. Cochinillo sobre mango asado: bien aunque el contraste de sabores no me acabó de gustar, aunque aporta frescor hubiera preferido algo verde más que fruta.
. Esponja de cacahuetes, cremoso de chocolate y granizado de coco. Buenos contrastes.

Unos cafés completaron lo que fué más fiesta de muchos (creo que 12) que estar pendiente de lo que comíamos y bebíamos. Algunos hasta se perdieron el local que merece una visita aparte.
Precio sin bebidas

Valencia Cuina Oberta. Viernes 14 de junio a la hora de cenar. Leí las diferentes opciones de menús de este programa gastronómico y uno de los que me pareció más interesantes fue el de Alma del Temple. Así que optamos mi mujer y yo por disfrutar de una cena tranquila en dicho restaurante después de una tensa semana . Por cierto, un local muy original, pero pésimamente iluminado (al menos nuestra mesa), frío y con serios problemas acústicos.

¿Qué hemos de entender por menú de degustación? El diccionario de la RAE define degustar como probar o catar, generalmente con deleite, alimentos o bebidas. Pues así es en el Alma de Temple. Catar se cata, pero cenar... pues no se cena.

Uno sabe que si va a un restaurante de, digamos, cocina de autor (no me gusta el término, un cocinero es un cocinero como un médico es un médico) sabe que no va a salir como cuando vas al bar de tu pueblo o casa de tu madre. Uno ya sabe que las raciones van a ser más bien justas. Pero lo de Alma de Temple fue una auténtica burla, las raciones no es que fueran pequeñas, ni tan siquiera escasas, es que eran exageradamente exiguas. En el menú se podía leer que uno de los entrantes era "canelones de..." (plural), bueno pues en realidad era un minicanelón. Los platos principales no eran medias raciones, es que no eran ni medios pinchos. Menos mal que pedimos pan (ya te sacan unas cestas con abundantes porciones de este alimento básico, eso sí a euro por comensal) y en algo pudo aliviar el hambre que pasamos. Y eso que lo que probamos o catamos estaba bueno; sobre todo los "canelones".
De todas formas, en Valencia por lo visto está cada vez más de moda matar de hambre a los clientes. (Léase mi crítica a Trenca Dish)
En cuanto al servicio del vino, pues fatal, con unas copas de vidrio que no hacían juego con la "finura" del local y un completo autoservicio.
En fin, una gran decepción. Desde luego, yo no pienso volver. Ustedes ya están advertidos.

Comí el sábado en este restaurante siguiendo las recomendaciones de
los usuarios de Verema.
Eramos cuatro personas y tomamos el menú de San José que era la única opción.
De entrantes una ensalada con tomate y ventresca, unos buñuelos de bacalao, un huevo a baja temperatura y un revuelto de alcachofas. Todo muy correcto.
De principal paella valenciana con todos sus ingredientes y raciones generosas. Considerando que estaba hecha a gas y que como en casa nada, la verdad es que estaba buena. Ya digo que como la paella de casa nada, pero la verdad es que la de este restaurante es muy digna.
De postres torrija con helado.
Tomamos un vino de Toro correcto.
El restaurantes estaba lleno y el servicio fue perfecto.
El entorno maravilloso.
En estos días que te ofrezcan un menú a un precio respetable pero dando la calidad adecuada a lo que pagas me perece algo destacable por lo anormal que suele ser (cuantas veces cuando comes de menú se olvidan que esto no es contrario a dar calidad).

Avisados por varias redes sociales y con las ganas de probar este local por las muchas recomendaciones vertidas en el foro, nos acercamos este domingo a la inauguración del Brunch. Según la wikipedia, el brunch es un neologismo a partir de la unión de breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo) consiste en una comida realizada por la mañana entre el desayuno y el almuerzo.
Local, perfectamente descrito en los anteriores comentarios. Muy bonito, preciosa la muralla árabe que se encuentra en su interior.
Pasadas las doce del mediodía nos acercamos, difícil aparcar en la zona.
La oferta consiste en un buffet dulce libre, buffet típico desayuno de hotel, que consistía en panes variados, confituras, pastelería, bollería, pinchitos de tortilla de patata y de cebolla. Correcto nada muy destacable, si acaso la tortilla de cebolla muy buena y el zumo de naranja que se presentaba en dos botellas, ninguna de ellas sin filtrar y demasiado ácido para las fechas que estamos.
El trato siempre fue muy amable y profesional.
Una vez terminado el tema del dulce, había opción de plato principal y coctail, nuestra elección fue:
• Mini hamburguesas con cebolla confitada y ensalada de patata acompañado de granizado de pomelo, naranja, fresa, lima y hierbabuena.
• Huevos benedict con jamón y espuma de crema holandesa acompañado de un correcto Bloody Mary.
Muy buenos los huevos.
Aún nos levantamos a por un poco de queso y fruta.
Muy buen trato, entorno precioso y lugar recomendable. Intentaremos volver para probar su cocina.

Segunda visita a este restaurante situado en el Hotel Marques de Caro para celebrar la tradicional comida familiar del día de Reyes. No es fácil encontrar ese día un local con un menú ajustado de precio y con la familia hay que andar con tiento.

Así que no dudé en reservar al conocer el precio 22e: dos entrantes, arroz del día y postre. Solamente por el entorno ya merecía la pena.
Nos ubicaron en la impresionante sala de la muralla (ver fotos) que no conocía. Mesa perfectamente vestida para once personas incluidas dos niños que tomaron dos platos de pasta (7e).
La comida transcurrió de la siguiente manera:

MENU

Chips crujientes de Yuca, plátano macho y chupito de de crema de calabaza: Muy bueno. Notable el pan servido de varios tipos.

Ensalada verde con mojama y vinagreta de frutos secos: Correcta, un punto demasiado salada.

Huevo mollet con verduritas: Correcto, algunos con la yema demasiado cuajada.

Arroz de rape y alcachofas Arroz seco, hecho en paella para 9 comensales que enseñaron antes de proceder a su servicio (la fotógrafa estaba ausente). Es el segundo arroz que pruebo en Alma del Temple. Aunque me gustó más el primero, este estaba bueno. Muy buen punto, durito, quizás algo falto de sabor.

Roscón de Reyes: Aunque no soy muy de roscones, estaba rico. Relleno de nata y trufa. Además sorteaban entre todos los comensales una noche en su hotel que estaba en uno de los roscones. Buen detalle.

Con respecto a la bebida: 2 aguas de litro (3e), 8 dobles de Alhambra Especial y un refresco (2.50e).

El Vino Pedimos un Palacio de Bornos (11e) de una carta de precios moderados. Servido correctamente en cubitera y dado a probar. Las copas mejorables.

El servicio joven, agradable y dispuesto. Solo vi a una camarera de mi anterior visita.

Menú correcto, poco elaborado, sin complicaciones. Muchísimo mejor el de lunes a viernes que ofrecen por 19e todo incluido y por lo que he oído ya empieza a ser difícil encontrar mesa. No pude ver si el local estaba lleno pero en nuestra parte sí y con dos mesas más de grupo. De todas formas la familia salió contenta y encantada con el local que es lo importante.

Desde luego volveré al menú diario sin dudarlo y cuando “escampe” probaré la carta que tiene unos precios ajustados. El entorno me tiene cautivado . Algunos aún no saben lo que tenemos en Valencia después de años de sequía gastronómica.

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