Restaurante El callejón de Cano

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Datos de El callejón de Cano
Precio Medio:
20 €
Valoración Media:
5.0 10
Servicio del vino:
4.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 20,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



1 Opiniones de El callejón de Cano

Este nuevo bar de tapas se haya ubicado en el barrio del Viaducto, barrio anexo al centro de Alcoi. La decoración está ambientada entorno al mundo taurino, como una plaza de toros y sus paredes están repletas de reproducciones fotográficas realizadas por el famoso fotógrafo alicantino Francisco Cano, el cual fotografió a numerosas celebridades, tanto del mundo del toreo (Manolete, Belmonte, Curro Romero, etc.) como de otros personajes asistentes a las plazas (Ava Gardner, Hemingway, Orson Wells, Sofía Loren, Lola Flores, etc.) por lo que el bar constituye un auténtico homenaje al citado fotógrafo. Destacar en los baños, el papel pintado que reproduce una fotografía un tanto distorsionada o borrosa del graderío de una plaza de toros. Dispone de unas seis mesas fijas, tres redondas móviles de madera altas con taburetes y espacio en la barra.

La oferta culinaria se centra en las tapas, la mayoría de ellas bautizadas con nombre taurino: ensaladillas variadas (rusa, de merluza, de queso y de gulas.) patatas con salsa chimichurri, caracoles, tendido de sol (papas con boquerones en vinagre y aceitunas), tendido de sombra (queso manchego con mojama y almendras fritas), paseíllo de Joselito (variado de productos de esta marca chacinera), salazones, etc., además de una oferta de cinco montaditos distintos, éstos con nombre de famosos toreros: Manzanares (solomillo, foie y manzana caramelizada), Curro (morcilla de cebolla y pimiento del piquillo), Belmonte (lomo, queso fundido y champiñones), Clásico –en honor al famoso torero alcoyano- (solomillo, lechuga, cebolla y picante). En el apartado dulce de la carta figuraban cuatro o cinco postres, pero de momento, sólo podían ofrecer mousse de café y pequeños miguelitos caseros de chocolate o crema. El servicio simpático, pero falto de rodaje y un tanto insistente en incrementar la venta de sus productos y por ende la factura final.

En cuanto al vino, no existe carta escrita (en papel o pizarra) y te hacen la “temida pregunta” ¿Rioja o Ribera? Ofrecen cuatro o cinco referencias de cada una de las dos D.O. mencionadas. Las copas decentes, pero el servicio del vino inexistente, aunque el vino tomado salió a buena temperatura.

Nuestra experiencia fue para cenar: tendido de sol, ensaladillas variadas, caracoles, patatas chimichurri, dos montaditos cada uno, dos cafés solos, media docena de miguelitos y un mousse de café. Para beber, cinco cañas, una botella de “Ribera del Duero” crianza y cinco mojitos para la sobremesa, todo lo descrito por cien euros para cinco comensales.

Otra opción de tapeo cerca del centro.

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