Restaurante Yain en Teruel

Restaurante Yain

Datos de Yain
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
7.7 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Teruel
Localidad: Teruel
Dirección: Plaza de la Judería,9
Código postal: 44001
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos noche y lunes

Teléfono


31 Opiniones de Yain

Situado en pleno centro histórico de Teruel, se trata de un local de aspecto exterior discreto pero muy agradable por dentro, sencillo, moderno y cálido, con buena separación de mesas. Domingo de puente a mediodía y comedor a tope, cartel de “completo” en la puerta. Cocina de corte tradicional y sin complicaciones, buen producto sin perder la identidad local. Carta bastante completa que además tiene la posibilidad de un menú especial llamado “rueda de sabores” en el que se eligen 3 de los 6 entrantes ofertados para compartir y un segundo para cada comensal de 4 distintos precios, con dos platos por cada precio. No cuesta nada por tanto encontrar una opción que nos satisfaga.

Al centro pedimos

Verduras escalibadas
Tosta de caballa escabechada
Brocheta de papada y langostino

Magnífica esa escalibada, verduras de gran calidad y muy bien horneadas, la tosta de caballa igualmente satisfactoria tanto por el nivel del pescado como por el fino escabechado y por último la brocheta formando un mar y montaña más que suculento, con el punto de cocción adecuado para cada ingrediente.

Los segundos fueron

Manitas de cerdo rellenas de foie
Turbante de bacalao con berenjena y boletus

Magníficas esas manitas, melosas, perfectamente deshuesadas y rellenas con foie fresco a la plancha. Para repetir. Igualmente excelente el bacalao que es la especialidad de la casa, punto perfecto de desalado y nada pesado pese a la nata, con el jugoso aporte de la berenjena y el sabor de los boletus.

Tarta que queso de Albarracín

Una tarta de postre igualmente satisfactoria, jugosa, con el justo punto del suave queso de Albarracín, acompañada con helado, nueces y trufa rallada.

El precio del menú fue 30€ con las manitas y 35€ con el bacalao, muy ajustado en ambos casos. Todas las opciones se encuentran entre los 28 y 35 euros. Como vemos, una cocina casera, sabrosa y muy identificable, con esa especialidad en el bacalao, que estaba soberbio.

Pero lo más destacable de esta casa es el tratamiento del vino, a cargo de uno de los mejores sumilleres nacionales, Raúl Igual, premio al mejor sumiller de España en 2010. Un tipo discreto, amable y gran conocedor, que maneja una carta de vinos sorprendente en una localidad tan pequeña como Teruel, Champagne, Borgoña, Burdeos, Jerez, con referencias de muy buena calidad y lo mejor, a un precio muy ajustado. Si a eso añadimos un surtido de copas de primer nivel y un servicio esmerado, pues nos encontramos sin duda ante uno de esos templos del vino desconocidos y que merece la pena descubrir.

Comenzamos con dos copas de Fino Romate, el básico de la casa y después otras dos de Fino Marismeño, con más tiempo de crianza y complejidad, un fino muy destacable. Después tomamos un excelente blanco borgoñón, un Domaine Ramonet Puligny-Montrachet 1er Cru “Champs-Canet” 2012, que tenían a un precio más que ajustado (70€). Excelente Puligny de uno de los mejores productores de vinos blancos. Terminamos con el postre y dos copas, un excelente Tokaj Szamorodni 2012 del gran productor Istvan Szepsy (5,1€) y un muy buen Quinta das Tecediras Port Tawny Reserve (4,25€), un Tawny de un productor que no conocíamos y que cumplió sobradamente.

Cuando uno sale bien comido, bien bebido y bien atendido de un restaurante, siempre resulta una satisfacción. Y desde luego que en este caso se cumplieron todas esas premisas, en esta casa se come muy bien, se bebe mejor y la atención es muy destacable, a cargo de un excelente profesional como es Raúl. No existe mejor excusa para volver por la agradable capital turolenese, porque lo haremos seguro. Muy recomendable.

  • Tarta que queso de Albarracín

  • Manitas de cerdo rellenas de foie

  • Turbante de bacalao con berenjena y boletus

  • Brocheta de papada y langostino

  • Tosta de caballa escabechada

  • Verduras escalibadas

Camino de Zaragoza hicimos parada en Teruel y tras veremear un rato tuve claro donde comer. Su céntrica ubicación facilitó callejear un poco previamente pudiendo degustar algún buen vermú casero por los alrededores.

Local con varias salas de mediano y pequeño tamaño con una decoración uniforme de corte y fondo clásico, combinado con toques minimalistas y algún guiño contenido más moderno. Agradable iluminación, mesas bien vestidas y menaje de calidad. Se respira una atmósfera elegante, cálida y relajada.

La carta está confeccionada fundamentalmente a base de diferentes menús entre los que se pueden hacer múltiples combinaciones. También hay un menú del día con buena pinta por 17 €.

Un excelente y poco convencional vermú Carpano Antica Formula para decidir ir al menú Rueda de Sabores con algún trueque en los entrantes y añadiendo alguna cosita extra que nos recomendaron. Buenas vibraciones que presagiaban una grata experiencia. Así quedó la cosa:

Ratatouille de Verduras. Sobre un lecho de salsa romescu se disponían láminas y tiras de, entre otras, berenjena, pimiento rojo y verde, calabacín y unos taquitos de tomate crudo de calidad rociado todo con buen AOVE. Acceso.

Croqueta de Cabrales. Suave textura interior con la potencia esperada de su ingrediente principal sin llegar a convencerme su cobertura ni la nuez que la coronaba. Enchufe.

Patatas Guisadas con Rape. Aunque me hubiera gustado que el caldo del guiso estuviese más trabadito éste tenía fondo, destacando que no escatimaron en la cantidad de pescado que llevaba el plato. Se acompañaba de las clásicas piparras que nunca sé en qué momento las tengo que comer. Recogido.

Vieira Plancha. Cubierta por una multitud de patatas paja se mostraba resultona pero tuve dificultad por encontrar al producto principal. Oculto.

Como principal escogí Bacalao. Dos presentaciones diferentes en el mismo plato. Muy buen producto de lasca brillante, firme y que se desprendía de mirarla. El que estaba horneado venía sobre un lecho de patatas de auténtico vicio. El otro era una especie de corona sobre una cama de berenjena y un turbante de boletus que, aun estando bueno, pecaba de exceso de aceite por lo que se me hizo un punto pesado. Convivencia.

Postre Sorpresa. Consistía en una especie de bizcocho con un fondo refrescante de regaliz sobre la que se asentaba una bola de helado yogur formando buen equipo. Remate.

Para beber nos dejamos llevar por Raúl, cuyo currículo arrollador resulta una bagatela comparado con la humildad y atención que presta en el trato. Gran profesional que sabe amoldarse y modular en función del cliente y sus ganas de aprender. Solo por escucharlo ya merece una visita este local. Un gustazo conocerlo. Nos fue sacando varios vinos para ir acompañando cada uno de los platos. Así pues tomamos:

Malcorta 2013 D.O. Rueda
Lagar d’Amprius 2013 I.G.P. Bajo Aragón
La Malvar Blanco Barrica 2013 Vino de la Tierra de Castilla
Estrambótico I.G.P. Valdejalón
Don Pablo Reserva 2011 D.O. Campo de Borja
Greco di Tufo 2012 Feudi di San Gregorio
El Maestro Sierra Cream D.O. Jerez

También bebimos una botella de agua de litro. Buen pan rebanado de semillas de gruesa corteza crujiente y esponjosa miga.

Cerramos con un correcto café.

En resumen, mereció mucho la pena esta parada turolense para añadir una muesca más en el figurado revólver veremero. Se confirmó la buena onda que presentíamos con un servicio más que destacable y que conforme avanzaba la comida se notaba cada vez más a gusto y relajado con nosotros sin perder un ápice su gran profesionalidad. No dudaré en volver si paso por Teruel.

  • Bacalao

  • Patatas Guisadas con Rape

  • Ratatouille de Verduras

Un restaurante que merece salir con tiempo a la carretera para hacer un alto para comer en este local.
La sensación es que ha evolucionado en la cocina en el sentido de asentar fondos, perder espectáculo en la presentación y ganar en profundidad.
La carta de vinos es de altos vuelos en cantidad (29 páginas), variedad y sobre todo en novedades. No en vano, Raúl fue el mejor sommelier 2010 español.
Nos recomienda un novedoso Supersónico 2014, ligero para la carretera, pura fruta fresca. de solo 2500 botellas y con lacre de cera natural y un corcho con mensaje: "el vino es poesía en botella".

Ahora funciona más con menús muy intercambiables. Un menú de 17€ con entrantes, principal y postre entre varias elecciones con agua y copa de vino incluida.
Elegimos el "Menú rueda de sabores" que te permite elegir 3 entrantes entre 6 opciones y luego cada comensal elige una opción (A,B,C,D) que tienen diferentes precios (de 20 a 35€) y cada opción tiene a su vez dos opciones (carne o pescado) que nunca coincide en las anteriores. Imposible no encontrar el algorritmo que te guste.

Iniciamos con agua Veri, un buen aceite Alba del bajo Aragón suave, ligero, amarillo fluido y punto dulce para un excelente pan.
Los entrantes compartidos al centro, todos en buen nivel y en ración correcta:
. jamón de Teruel
. ratatouille de verduras
. viera a la plancha con papada: quizás el queso de tan poderoso anestesiaba al elemento principal.
Dejamos fuera rollo de bonito, croqueta de queso de Cabrales y la ensalada de pollo y mostaza.

Para principal:
. una opción A con manitas de cerdo rellenas de jamón extraordinarias (quedó fuera las tiras de sepia con pisto y sus albóndigas. Marca el precio final en 20€.
. una opción B no elegida llevaba a elegir tataki de atún con algas que vinos en la mesa cercana muy bien presentado y de buen aspecto. Su alternativa era confit de pato al Oporto. Su preio 30€.
. opción C con rape alangostado con camarones: sabroso, buena presencia y su opositor era jarrete de ternasco guisado con champiñones por 32€.
. opción D con bacalao a los dos gustos. Una especialidad de la casa es el bacalao y alguno hay que probar; uno era asado sobre patatas panaderas y el otro cocido con un turbante de berenjenas y un asado de boletus. Lástima que elegirlo deja fuera a un cochinillo frito con melocotón al vino. Precio 35€.
Los emplatados de todos los platos de primer nivel; las raciones de buen tamaño.

El postre es común y es sorpresa, a elección de cocina. Hoy era pastel de chocolate con helado de mango, bien presentado, buenos sabores y contrastes con punto refrescante por la fruta.

Cafés para terminar. Muy bien arreglada la factura porque el agua, dos botellas, entró en el concepto de bebida incluida y solo se pagaron los menús y el vino.

Desde luego a nivel gastronómico existe y además con buena presencia porque comí de maravilla y el nivel de este local me pareció alto.
Íbamos sin reserva y nos acomodaron en una mesa situada en la entrada, me dio la impresión que había un comedor dentro más arreglado, pero no estuvimos mal.
Menaje de buena calidad.
Compartimos 3 entrantes: jamón de Teruel no podía faltar, recién cortado, presentado sobre una coca de pan de aceite y con un bol de tomate triturado; estupenda tosta de anchoa sobre pan con salmorejo; nos explicaron las anchoas eran del Cantábrico y ellos acababan el proceso de salado. Croquetas de boletus, muy ricas.
Me llamó la atención entre los 2os la amplia oferta de platos con bacalao a cual más sugerente, de hecho forman un apartado independiente en la carta no incluido en pescados. Imagino entronca con la tradición de las ciudades de interior que hasta no hace muchos años basaban su consumo de pescado en este pez. elegí un bacalao en pepitoria, 2 buenos pedazos rebozados y con una salsa de almendra.
El resto de comensales se decantó por el atún, yo creo que ni siquiera era marinado sino prácticamente crudo y con salsa de soja, me llamó la atención lo espartano de la preparación.
Desgraciadamente no pude tomar postre por tema de horario.
La carta de vinos es excelente y el servicio lo mismo, no en vano el sumiller fue elegido el mejor de España en 2010. Nos recomendó con acierto, la verdad es que es un punto importantísimo en el restaurante y las opciones están al nivel de lugares de mucho más renombre.Copas de calidad como no podía ser menos.
Pan de un solo tipo, estaba bien pero creo valdría la pena ampliar la variedad.
Decoración moderna, punto minimalista, amplio espacio entre mesas.
Atención muy correcta.
Me invitaron.

En Teruel, cerca del torico se encuentra este restaurante

Era un menú acordado para un grupo por 28 euros incluyendo el vino.

- verduras asadas. Excelentes
- rollo de bonito. Igualmente sorprendente
- rollo de queso con bacon. Un rollo de queso de cabra envuelto en bacon con un golpe de horno que le hace sudar y le da una untuosidad muy buena

- confit depato. Un poco seco, como si hubiera esperado un poco antes de ser servido.
La gente que tomo bacalao estaba encantada, así que si te gusta ese pescado creo que debe ser tu primera opción.

De postre fue una tarta de chocolate con helado de turrón y mantuvo el buen nivel general de la comida.

En resumen, sitio muy recomendable si vas por Teruel con una buena relación calidad precio.

El restaurante se sitúa en el casco histórico de Teruel, la concepción interior es adecuada y esta decorado en tonos blancos y negros, mantel de hilo y copas de nivel. A priori se trata de uno de los restaurantes gastronómicos de la ciudad pero el resultado final es muy desigual. Cuentan con uno de los mejores sumilleres de España, pero no estaba en el servicio, la carta tiene referencias interesantes a precios medios, y una cortita pero buena selección de vinos por copas.

Tomamos 3 entrantes para compartir entre 2:

Ensalada de quesos de Teruel y membrillo con jamón de pato: ensalada de bolsa con 2 tomates cherrys a la mitad, jamón de pato por encima, cuadraditos de membrillo, 2 trozos de queso de cabra rebozado(se suponen que eran quesos de Teruel, en plural), y el consabido vinagre de modena.

Ratatouille(...)con salsa romescu:2 trozos de berenjena, 2 de calabacín,cebolla en juliana y pimiento verde.La salsa romescu aun la estoy esperando, en su lugar una cucharada de pimiento de piquillo batido, y perejil seco de bote ¿para decorar?

Viera con crema cebolleta: La viera sequita y la crema de cebolleta sin sal. Flojito...

De principales:

Merluza en salsa de azafrán: Un buen pedazo de merluza pasadísima de punto, con una salsa propia de los años 70, 4 trozos de calabacín rebozado(tempura no podía ser porque la masa estaba dorada y aceitosilla).

Confit con salsa de frutos rojos, aceptable.

Y 2 copas de tiramisú,normalitas, siendo condescendiente.

1 hora de comida.

La camarera agradable, pero la decepción final notable.

... ya que en este local no puede hacerse otra cosa, que gozarla.
Yain se encuentra ubicado en el centro de Teruel, muy cerca de la archiconocida plaza del Torico.
El local a priori parece pequeñito, pero como pudimos ver posteriormente de la mano de Raúl, se trata de un sitio mucho más amplio, ya que dispone de dos pisos, diferentes comedores...
La comida y el vino:
Decidí optar por el menú degustación maridado con vinos.
Milhojas de sardina rancia con escalibada y Pajarilla fina Genaro Tejero. Gran comienzo. Ambos ingredientes exquisitos y perfectamente complementarios entre ellos. La armonía con este curioso vino de Cariñena, perfecta.
Croqueta de morcilla con manzana y piñones y José Pariente Verdejo 11. La croqueta muy suave, nada grasa, en fín magnífica. La armonía con el vino según Raúl, aportando acidez a la grasa del producto pero sin invadir su espacio con un vino con demasiado cuerpo.
Vieira gratinada sobre crema de cebolletas y Proyecte Sis 2011 Garnacha Gris. Excelsa la crema de cebolletas, me encantó, la vieira un poco oculta por ella. Quizás la conjunción que menos me funcionó, pero ya digo que la crema superior. El vino, harina de otro costal. Rareza de vino blanco de garnacha gris, del que se hacen muy pocas botellas. Gracias por dejarme probar esta exquisitez. La garnacha siempre triunfa independientemente de su raza.
Jarrete de ternasco de Aragón I.G.P. guisado al vino blanco y doble opción. Por un lado Malkerida 2010 y por el otro, Palo cortado nº34 Fernando de Castilla para el equipo Navazos. El súmmum. Primero destacar que el Jarrete se guisa en vez de hacer al horno para conseguir una carne más jugosa, sin perder un ápice de sabor. Sin duda merece la pena cocinar así el jarrete. Plato que me retrotrae a recuerdos de infancia con el guiso de éste con alcachofas. La armonía, buena con la Malkerida, me encantó este vino; pero sublime con el generoso. Arriesgado, hablábamos acerca del mismo, aunque acierto total. Cuando uno prueba estas joyas no puede hacer más que quitarse el sombrero. Un 10 al plato, al vino y al sumiller.
Semiesfera de café con helado de Calisay y Banyuls rancio solera Berta Mayol. Cuantas veces el postre me resulta algo casi prescindible, yo que no soy demasiado laminero, y más con el postgusto del ternasco y el palo cortado todavía rondándome. Hubiera sido imperdonable perderse este plato. Nada de relleno, pidiendo su propio protagonismo. Colofón perfecto a la comida y más aún teniendo en cuenta el vino, una garnacha dulce catalana al nivel del evento.
El servicio:
Todo en Yaín destila profesionalidad y amor por el trabajo. Raúl Igual realiza la labor de sumillería de una forma que me encanta. A pesar de ser un reconocido profesional, es de destacar su absoluta humildad a la hora de explicar y debatir, trasmitiendo su sabiduría sin altivez y con una forma de expresarse que te hace sentir como si estuvieras en casa de un amigo.
Respecto al menaje, comodidad... todo en la línea del local.
No quería dejar de destacar en esta valoración algo tan importante en estos días como la relación calidad precio. A pesar de ser algo en ocasiones bastante subjetivo, aquí no hay duda posible. Es probable que sea el restaurante con la mejor calidad precio en el que he estado. Mi menú con vinos, otro menú pero sin maridar, aunque lógicamente tomando un vino durante la comida y un plato de pasta para mi hijo, 100€. Juzgen ustedes mismo.
Finalizamos la comida dando un paseo con Raúl por Yaín, viendo las cocinas, bodega... y departiendo acerca de la difícil situación del sector en estos días.
Yo sin duda repetiré, aunque tenga que ir de propio a Teruel para comer allí, merece la pena apoyar este proyecto en una pequeña ciudad como esta, y eso es fácil si lo hacer disfrutando de una experiencia gastronómica de tal calado.

Comida de regreso a casa para 5 amigos. nos desviamos para ir allí a petición mía y luego resultó que incluso había quien estuvo allí antes.
Local céntrico, agradable; una amabilidad y ganas de compartir de Raul que aumentan el valor de la cocina que de por sí, es de lo mejor de la zona. Si estuviera en una capital con más opciones de clientes sería un referente.
Espectacular puesta en escena del pan con jamón, buena la morcilla (para mí es una debilidad este alimento), y en general todos los entrantes que incluso tiendes a pedir en exceso. En segundos gana por goleada el bacalao 3 ruedos. Pero guardar sitio para el postre que no defrauda.
Carta de vinos para estudiar, con muchas y desconocidas (para mí) referencias de tintos de aragón, con precios comedidos.

Estuve junto con mi pareja y otras dos parejas más en el marco de una visita a Teruel de varios días, en la que nos recorrimos varios restaurantes de la capital. Cuando llegamos estábamos expectantes pues nos habían comentado que es la cocina más innovadora de Teruel, bueno... Me explico, el ambiente es muy tranquilo, y los camareros muy agradables, la carta de vinos muy muy buena y extensa, hasta aquí perfecto, pero la comida no me convenció, platos atrevidos con propuestas interesantes, pero a la hora de la verdad me decepciono un poco. De entrantes probé un crep de verduras, una tosta de ciervo y la ensalada de bacon, de los tres entrantes que probé la ensalada la que más me gusto, el crep me pareció un poco "aceitoso". De segundo comí un arroz de bogavante y la verdad, estaba bueno, pero nada especial. La comida estuvo correcta. Es un buen restaurante, con una bodega de vinos espectacular, pero la comida se queda como digo en correcta. Lo recomiendo, pero recomendaría antes otros restaurantes de Teruel.

Excelente producto, elaboración, cantidad y presentación a unos precios muy ajustados. De todo lo consumido destacaría lo siguiente:
Primeros: ensalada de guacamole y salmón marinado con vinagreta de arándanos y crujiente de camarones, y crêpe de verduras al horno con salsa tártara.
Segundos: rodaballo al horno con pulpo y vieiras, y salmón en papillote con espárragos verdes, crema de jengibre y requesón.
Postres: torrija de pan de especias, con melocotón de Calanda en almíbar y vino.
De la bien surtida carta de vinos tomamos un buen Riesling 2010 de Viñas del Vero.
El servicio, muy bien.

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