Restaurante Marina Beach Club

6
Datos de Marina Beach Club
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.3 10
Entorno:
9.3 10
Calidad-precio:
5.8 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Japonesa, Mediterránea
Vino por copas:
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


6 Opiniones de Marina Beach Club

En el nuevo piso superior del local y aprovechando el cambio horario y el atardecer temprano se pueden realizar reuniones de grupo acompañadas de una cena posterior y con buenas vistas. Y así lo disfrutamos.

Mesas amplias redondas bien vestidas, buenas copas, vajilla y cubiertos correctos. Servicio de sala bueno, rápido salvo una pasua para hacer llegar el postre, efectivo y académico.  Unas buena svistas que son un valor añadido.

Para beber: unas cervezas previas, aguas sin gas y en vinos, opción de blancos con Buenos Días 2015 un verdejo aceptable de Cvne; de tintos con Viña Salceda 2016 que también cumple.

Para comer destacar un panecillo básico y un buen aceite Surolibe picual 107HA. En tema platos, se compartieron los entrantes entre cada tres comensales (mesas de 9) y el principal individual:

. tomate entero con atún: untoamte de considerable tamaño y en su interior y cebolla coronado la pieza. Aparente presencia y variedad de maduración en los tomates, siendo de buena calidad.

. tartar de tomate, aguacate y wakame con unas huevas de ¿salmón?: bien presentado, bien cortado fino y buen sabor de cada elemento y bien conjuntado.

. sepionet plancha con su tinta y un buen aliño de aceite ajoy perejil, muy buena calidad, tiernos y buen tamaño. Un grave problema con dos sepionets para repartir entre tres. En nuestra mesa planteamos el problema y trajeron un plato más para mejorar el extraño reparto, pero ya era tarde.

. pata de pulpo a la brasa: buena pieza en textura y sabor pero de pequeño tamano ... en la que me tocó. Si se ponen 3 piezas en la misma mesa, queda incorrecto que sea de visibles tamaños diferentes.

. chuleta de atún con verduras. El pescado estaba espectacular de textura, sabor, punto de plancha. Algunos otros optaron por la opción de carne con solomillo de ternera y creo que perdieron en la elección.

. crema catalana o brownie de chocolate servidos de forma alternativa (unos uno y otros el otro, sin elegir ¿?). El primero en copa y bien de dulce, buena textura; cumple. El segundo en un plato algo exagerado de tamaño y referido como bien.

Las sensaciones son que la cocina y el servicio han mejorado. Al menos con este planteamiento de evento.

volvemos a pasar por allí, esta vez en pleno invierno (si se puede llamar así en valencia), y el servicio había mejorado, al menos en el restaurante (comedor cerrado).

El trato con el jefe de sala (Jose) mejora bastante, la comida salé puntual y con ritmo perfecto según vamos comiendo, etc...

primero 4 cañas .....y un aperitivo del chef que siempre nos gusta (gran detalle)

Platos al centro: pulpo, tellinas y ortiguillas rebozadas. Platos principales: tataki salmón, tataki atun y 2x atún rojo. Postre a compartir tarta de queso.

Para beber: empezamos con Tamtum Ergo Rosé, Bassus Pinot Noir para los platos principales y copas de Oremus 3 ptt (ahi queda eso...).

No dieron los vinos a catar (no nos hacía falta, pero es lo que debe ser....)

no hubo invitación final a copa/chupito pero las copas de Oremus fueron generosas.

con ganas de volver, y de probar de nuevo la terraza.

Tras comentarios por parte de amigos decido acudir con motivo de una comida de trabajo.
A favor evidentemente el espacio, el local, el ambiente... lunes a mediodía y no cabe un alma.
Un acierto la apertura y ubicación del mismo. Si nos ceñimos a la comida en sí , en mi opinión, del montón.
Pedimos menú de mediodía:
De primero 8 California rolls (de atún, salmón y mango). Correctos sin más.
De segundo Secreto Ibérico a la parrilla. Nada de ibérico y mal cocinado.
Postre, una crema catalana con helado en su interior. Refrescante.
En definitiva, si nos ceñimos a la comida, por ese precio (19,50 bebida a parte) podemos comer bastante mejor en otros locales de Valencia.
Si lo que buscamos es "postureo" y ver un catálogo de operaciones de cirujía en la zona de piscina, este es tu sitio.

A pesar de las varias malas experiencias en el servicio, al comentar el local con amigos o familia (como en este caso), todos quieren conocerlo y más en esta época de inicio de calores a medio día para comer en la terraza.
Por fin encontré la clave de un buen servicio (reserva a través de Marta), mesas al sol de la 1 a la 8 (por gentileza del jefe de sala -terraza en realidad-), y allí está (al menos estuvo) José, un profesional con experiencia capaz de controlar y servir todas sus mesas y ayudar si hace falta.
Además son las mesas con mejores vistas de la playa siendo recomendable sombrero (gorra o similar), crema solar y en el caso de las mujeres, una chaquetita para cuando se esconde el sol.

Comida para dos. Decidimos entrantes japo (y algo más) y un arrocito.
Buena rapidez en el servicio de bebida, esta vez con orden y concierto: primero las copas, luego el vino y su descorche; fueron
un par de aguas, un joven Impromptu 2015 servido en enfriador que aguantó bien al sol.

Para el centro compartido:
2 nigiris de cada (uno por persona), servidos juntos en bandeja, muy bien presentados:
. salmón ahumado al teriyaki con aguacate
. atún
. gamba
. viera al fumé
. corvina
. anguila al fumé
Todos ellos bien de sabor, el arroz un poco compactado, bien de calidad los pescados. Trajeron la salsa de soja y palillos sin pedirlo ¡Asombroso!
Añadimos:
. ortiguillas de Cádiz (sic) rebozadas con mahonesa de soja y lima: bien rebozadas con textura crujiente por fuera y lo justo de melosas por dentro. Buena ración para dos.

Principal:
. arroz meloso de verduras: buen punto de arroz, buena cantidad, verduras suficientes aunque algunas muy al dente en comparación con otras. Servido en cazuela en la mesa con lo que el segundo vuelco siempre mejor.

No hubo postre, pero sí dos buenos cafés tocados (baileys y ron). Un posterior paseo por la zona de la piscina donde pueden recomendarte muchas opciones de gimnasios y de cirugía de implantes mamarios, nos alegraba la vista y el paisaje.
A punto de abrirse la zona de copas cuando nos íbamos.

¡Qué gran ubicación! ¡Cocina correcta! ¡Y por fin, no se empeñaron en estropearlo! ¿Será casualidad o que ya tocaba?.

Un lugar espectacular que en esta época de inicio de calor es el momento de comer en la terraza pues espero que para los próximos meses pongan toldos que impidan la solana que caerá sobre los clientes de la terraza.
De nuevo local lleno hasta los sofás que teóricamente hacen de complemento para tomar un GT o un café y que son ocupados por clientes para comer y al mismo tiempo hacer ejercicio de abdominales.

Cuatro comensales para comer que se las prometen muy felices porque todo el personal de la terraza es nuevo excepto la chica que lo hacía bien. Dispuestos a probar algo de japo para ver otras opciones.

Pedimos unas cervezas (hay carta de cervezas con 10 opciones); en mi caso Affligem blonde y me traen una doble malta ¿? mejorando el pronóstico, lamentablemente no estaba nada fría ni la copa ni la cerveza, y al sol tarda un sorbo (literal) en calentarse. Llegan los otros dos comensales y piden cerveza de barril que viene algo más fría y acabamos mezclando para enfriar.

Planteamos una comida con entrantes y un principal. Para entrantes una parte de japo y otra de cocina mediterránea.
De ésta última solicitamos tellinas y no hay; pasamos a almejas y tampoco; pues unos erizos y tampoco; ahí ya dejo de pedir y con miedo preguntamos por el pulpo y éste no se ha escapado: un plato de jamón que no falla y uno de causa limeña.
para beber agua sin gas, una cerveza más y una botella de cava: Tantum Ergo blanco, que hubo que repetir el nombre varias veces porque no les sonaba de nada (¿qué tal leer la carta antes de ponerse a servir para que suenen las cosas?).

Decidimos unos entrantes de japo pues en la carta hay muchas opciones interesantes: varias ensaladas, sashimi, tataki, temakis, california rolls (6 piezas).. También hay fideos, pollo katsu y salmon y entrecotte al teriyaki. Más dos postres.
Optamos por dos bandejas de 8 piezas cada una de las llamadas Marina Specials (a 10.50€ cada una):
. sweet marina: maki de arroz y alga nori con foie, mango, cebolla caramelizada con salsa de Oporto dulce.
. marina: maki relleno de atún y viera recubierto de salmón fresco y teriyaki.
A cual de las dos mejor presentadas, buenas de sabor y texturas, arroz perfectamente hervido. Recomendables.
Lástima que trajeron la salsa de soja y los palillos para recoger los últimos granos de arroz.

En este punto empezamos a notar el sol y la necesidad de beber así que reclamamos el cava, la cerveza y el agua en dos ocasiones y a personal distinto a los anteriores, para intentar acertar.

La cocina es rápida (muy rápida para este servicio) y ya traen los otros entrantes:
. causa limeña con emulsión de jalapaeños: bien presentado y emplatado; todos los elementos en su punto sin pasarse de aguacate.
. pulpo tostado sobre patata, piquillos y crean de boniato asada: pata de pulpo a la brasa, algo correoso, bien aderezado, muy bien presentado.
. jamón: correcto, ración bien para dos, algo corta para cuatro, pero lo peor es la sed que da el jamón.

De nuevo y antes de terminar el jamón reclamamos la bebida entre tono subido y por caridad para los que estamos al sol. A mitad de estos platos taren por fin la cerveza (y otra que no estaba pedida pero que duró 2 segundo) y la botella de cava, que viene alguien diferente que es el que la descorcha y con la botella en la mano se encuentra que no hay copas en la mesa por lo que deja la botella de cava abierta en el enfriador y se va a por copas, que las encarga a una chica (cada uno en su puesto) que las busca en la barra, no las encuentra, se va al interior, vuelve sin ellas y entra en la barra y al final las encuentra, coge las 4 copas y las tare al borde de la mesa. Ese ha sido el servicio del cava.
Al menos tenemos para beber.

Para principal dudas entre arroz y fideuá. Descartamos las 7 opciones de carne y otras tantas de pescado (entre 12 y 20€). Hay 8 arroces secos, 5 melosos y 2 fideuás sobre 15€ (excepto el de bogavante). Conocido el arroz e la otra vez, arriesgamos a algo nuevo: fideuá de boletus y foie.

Cuando ya habiamos acabado los entrantes y casi el cava, nos preguntan si traen ya la fideuá (pedida para tres). Decimos que ya la estábamos esperando y la traen fria y quemada. De sabor más o menos correcta, de ración justa para tres, de fideo fino en buen punto de cocción, capa fina, servida al centro.
El boletus (boletus eddulis) laminado y la parte superficial del fideo estaba quemado seguramente por horneado final (más bien rustido final), el foie se había puesto cuando ya estaba frío con lo que se quedo en bloques sobre los fideos.
Aquí hay fallo de cocina y retraso de servicio. O,puede que solo el retraso en el servicio y que la cocina intentó arreglarlo con el rustido y se estropeó todo (o eso quiero entender yo para salvar al cocinero que en lo demás acierta).

Postres:
. biscuit de turrón: no hay. Es que tengo una manos para acertar!!
cambio a Postre valencianito que debo repetir varias veces porque no se entiende (lo que nunca se ha leido antes de servir, es difícil de recordar) que resulta ser un zumo de naranja(tal cual), helado de vainilla y Grand Marnier: cada elemento por su lado.
. helado de avellana: correcto de sabor y emplatado muy aparente
. sorbete de mandarina: correcto

Además:
. cafés variados: buenos y servidos rápidos.
. una copa de Don PX que de nuevo hay que repetir el nombre varias veces para que sea entendido (desconocimiento absoluto de la carta). Al rato vienen que no hay causando un despelote generalizado en la mesa. Vuelven más tarde ofreciendo otro vino dulce de Osborne ¿? que traen a copa ya servida desde la barra con lo que no se consigue saber que vino era y optamos por no insistir.
Por lo bebido debe ser la garnatxa del Empordá que estaba entre las opciones de carta pero para botellas completas
. un agua con gas: y nos traen una Lanjaron sin gas; optamos por dejarla y pedir de nuevo el agua con gas que al fin viene una Perrier bien servida, aunque hay que reclamar los vasos para la sin gas, que también se dejan amontonados en la esquina de la mesa.

Pues eso, que el servicio sigue en prácticas; es lunes, hay cambio de semana (y de mes), (casi) todos nuevos (¿nuevos contratos?) y creo que hay demasiado personal que no ha puesto ni la mesa en casa. Y lo que es peor, no le han enseñado a poner la mesa y los ponen a servir sin haberse leido ni la carta ni 3 reglas mínimas.

Eso sí, al final nos preguntaron que tal la comida y les dijimos que el servicio debe mejorar mucho no, lo siguiente.
Pero es que hay que enseñar al que no sabe o contratar a profesionales.

Local ubicado en el final de la playa de las Arenas pero cuando ya estamos en el espigón que marca la entrada al puerto, a la altura del edificio de Veles y Vents (nada más pasarlo, enfrente).
Montado en parte como restaurante de amplia cristalera que enfrenta a toda la playa hasta Puzol, con una parte de terraza muy venteada (ojo con las mesas a la sombra). A continuación del comedor terraza viene una zona de ocio con mostradores de copas y siguiendo la linea del malecón pasas a una zona con pequeña piscina (moto de agua incluida) casi sobre la arena de la playa con zonas de descanso y copas para la tarde y la noche, acabando en una zona de posible escenario y una zona VIP final.
Además una posible ampliación de terraza sobre el edificio central.
El resultado final es que, con las palmeras plantadas, pues hacerte una foto y decir que estabas en el Caribe. En este tema uno de los mejores entornos de Valencia, si no es el mejor.

Tema gastronómico: doble carta de comidas, una comida japo con bastante variedad de platos y buena apariencia de lo que se servía. La otra carta de cocina más mediterránea, con menú del dia entre semana, y carta con mucho producto del mar y opciones de arroces aparte de los clásicos apartados.

Carta de vinos no muy sorprendente pero cumple.

Tres para comer y decidimos compartir todo para probar más cosas:
. patatas bravas con salsa de jalapeños: menos intensidad de la que asusta al leerlo; bien presentadas en cuenco, bien cocidas y fritas las patatas y bien condimentadas.
. anchoas OO x 2 p.p.: eran de tamaño adecuado, servidas en cama de buen aceite.
. ortiguillas: perfectamente elaboradas, crujientes por fuera, melosas por dentro, sabrosas. Muy bien.
. clochinas: ha empezado la temporada y lo hace bien de producto
. tartar con helado de pimiento de piquillo: buen producto, buen contraste, pero la carne necesitaba de un corte mucho más pequeño ya que los trozos acababas estirándolos.
. arroz meloso de pato, setas y alcahofas para dos: comimos bien los tres un buen arroz de punto, sabor con un pato desmigado y mejor presencia de setas (champiñones básicamente) y alcachofas servidos en recipiente metálico que aguantaba bien el calor.
Acompañamos con tinto (lo único ofertado en copa) al haberse acabado el rosado.

Postre:
. milhojas caramelizado de crema de canela: imposible de comer sin manchar a todos porque la base era dura no, lo siguiente; así que mal cortar con cuchillo y peor con la boca.
. torrija caramelizada de naranja con helado de chocolate: curioso.
. copa de vino dulce Porto Quinta do Noval Fine Ruby ante la falta del elegido: biscuit de turrón

Para beber, agua aparte:
. rosado de Muga
. tres copas de Cvne
Rematamos con unos buenos cafés en los sofás vecinos, buscando algo de sol que se nos habia ya ocultado de la mesa.

Un local destinado al éxito con una cocina que cumple (veremos la versión japo) pero con un grave problema que es la profesionalidad de los camareros de a pié. Quizás más preparados para su parte laboral de la tarde en el tema de las zonas de copas, piscina.. pero horriblemente preparados para la zona de restaurante.
Nos pidieron cambiar un vino que no habiamos pedido, sirvieron nuestro vino en la mesa cercana, no lo dieron a catar, pedimos copa de tinto para el arroz y vino casi en el postre; pero el arroz estaba ya cuando aun no habia traido las clochinas, con lo que llegó con poco caldo y poco caliente. Nos querian traer el postre si haber servido un entrante ni el arroz; reclamamos el agua varias veces.
Hubo un camarero que 5 veces que yo viera, salió del comedor interior con platos a servir,y se volvió con los mismo platos después de varios intentos erróneos.
La mesas vecinas que tomaron japo, equivocaron el servicio entre ellas en dos ocasiones de tal modo que ya bromeaban quien pagaba cada cosa.
El maitre, único profesional de la terraza, junto a una camarera rubia con coleta, debe estar en el psicólogo porque son 8 personas para servir una terraza de no muchas mesas...
Se nota que han abierto hace muy poco, pero es que hay cosas muy básicas.
En cuanto se solventen (y aprendan el oficio) esos problemas: lugar destinado al éxito en el ambiente güay y turistico de nivel porque el precio de las copas de la tarde es otro cantar (muy otro cantar).

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar