Aventuras Albertina

Mi padre en tiempos precarios

Mi padre tiene 82 años. Desde niño ha trabajado en el campo. 

Cuando tenía unos 15 años, iba a labrar las viñas con sus mulas. Cuando había tormenta se resguardaban en esta caseta. No la había vuelto a ver por dentro desde entonces.

Caseta

Mi padre asomándose

Me cuenta que encendían el fuego y se secaban la ropa. Solían comer alrededor de la lumbre. ¿Qué comías? Se echa a reir.  Si su madre se había levantado pronto, igual unas patatas fritas o unas sardinas. Si había suerte, le echaban un trozo de tocino o una morcilla y se lo asaba en las ascuas.

Chimenea

Allí se resguardaban si llovía y se juntaban a comer 3 ó 4 del pueblo que tenían las viñas lindantes. Si hacía buen tiempo, cada uno comía detrás de su carro. "Había más armonía que ahora."

En el pesebre comían las mulas. Las caballerías también pasaban sus calamidades. Les echaban una garba de alfalfa, de paja, un puñado de grano, de cebada o de avena. De trigo nunca porque se empleaba para hacer el pan, "para nosotros que hubiera habido".

Después de comer se ponían a labrar y se dejaban el tajo para el día siguiente. "Hoy en día, la gente es más señorial, vienen al campo y se cambian aquí, luego se van a almorzar al bar del pueblo." 

Mano de mi padre

Me señala una viña totalmente abandonada: "Esa viña de bobal ya no hay quien la resucite. Tendrá más de 100 años."

mano

Mañana es el Día del Padre. No sé qué regalarle al mío. Sólo le gusta el vino de su cooperativa y el aceite de su almazara. Le dedico este pequeño recuerdo. Ha sido una mañana preciosa con él.

 


Mi fotografía forma parte de mi proyecto sobre la vida en España, sobre todo en el ámbito rural, con mucho vino, comida, objetos y sobre todo personas. www.albertinatorres.com
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