Rojo rubí oscuro, ribetes rojizos, capa media-alta. No aparenta para nada sus 39 añitos.
Nariz de buena intensidad que sorprende por lo accesible que está incluso con el vino recién abierto. El aire eso sí, le viene de perlas. Predominan los aromas terciarios, pero con un carácter frutal algo licoroso que enamora. Destaca una madera de excelente calidad, un ligero carácter especiado de clavo y nuez moscada, toques balsámicos, tabaco de pipa, chocolate negro, marroquinería fina. Lleno de expresividad y elegancia.
Pero es en boca donde resulta soberbio, en especial por su eterna juventud. Tremendamente equilibrado, con fuerza, con acidez, con tanino, pero todo perfectamente integrado, sin destacar en nada. De paso firme y elegante y con un final amplio, poderoso y eterno, que nos deja recuerdos de maderas nobles y especias. Taninos presentes pero ya perfectamente integrados en un memorable conjunto plenamente armónico. Podría tomarse solo, pero estuvo imperial con un Magret de pato a la pimienta verde con puré de patata trufado. ¡Vaya cena de reyes!
Según los expertos, este 70 es quizá junto con el 42 la mejor añada de Vega-Sicilia. ¡Como me gustaría poder refrendarlo! Lo único que puedo comentar es que los Vegas antiguos son los vinos tintos más grandes que se han elaborado en España. Y que se elaborarán. Son un recuerdo histórico que, por una vez en la vida, merece la pena ser disfrutado. Una parte de nuestra historia reciente.