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Restaurante Tavares : Gran restaurante en Lisboa
| 7.4 10 |
Gran restaurante en Lisboa
Gerechev 11/05/10 22:25
Fecha de visita:
24/04/10
Precio por persona:
121.0
€
Entrar en el restaurante Tavares impone: un palacete en el Bairro Alto de Lisboa con una decoración barroca que combina grandes espejos, enormes arañas en el techo y tonos dorados. Parece que vas a entrar en una época. Si no fuese por las referencias en distintos medios sobre la modernidad de su cocina habría sido difícil que hubiésemos cruzado la puerta.
El equipo de sala, impecablemente vestido, hizo que desde el primer momento nos sintiésemos a gusto. Atención profesional, amable y cercana. El somelier nos atendió en un perfecto castellano y tanto él como el resto del equipo intentaron explicarnos cada uno de los platos y vinos que tomamos.
La cocina de José Avillez aúna las técnicas más modernas (trabajó en El Bulli con Ferrán Adriá) con las raíces de la cocina portuguesa. Además une algunas pinceladas al estilo Dani García o, sobre todo, Quique Dacosta.
Nos decantamos –como nos suele parecer lo más adecuado en este tipo de restaurantes- por el menú degustación: en este caso 8 platos, incluidos los postres. Añadimos el maridaje (horrendo palabro) de vinos.
Aperitivos
- Esferificación de bereberechos con cilantro
- Aceituna tepurizada.
Dos aperitivos muy técnicos, bastante conseguidos, que abrían perfectamente la cena (no hacen falta diez bocaditos como estos para demostrar lo buen cocinero que eres y la técnica tan buena que tienes).
Entrantes
- Cascais a la orilla del mar: un plato que nos recordó las creaciones de Quique Dacosta. Combinaba gambas casi crudas, almejas, mejillones, berberechos, navajas, carne de centollo, algas y una espuma de erizo con toques de cítricos y de manzana en diversas texturas. Todo envuelto en niebla. Un ejemplo prefecto de presentación impactante, producto y capacidad técnica.
- Ostra petrificada: un buena ostra envuelta en manteca de cacao -lo que le daba una consistencia como de bombón relleno bastante llamativa-, con crema de hinojo con curry. A mí me gustó muchísimo pero a mi acompañante no tanto. Desde luego es un plato que no deja indiferente.
- La Tierra de la Gallina de los Huevos de Oro: otro plato excelente que recuerda a Quique Dacosta. Es un huevo a baja temperatura (dorado gracias a una hoja de oro) con migas fritas. Excelente.
- Manitas de ternera con garbanzos: orto plato excelente que, según nos explicaron, era la revisión de un guiso tradicional portugués. Sabrosísimo. Con un velo de espinacas por encima (más Dacosta) francamente bueno.
Pescado
- Salmonete con salsa de sus hígados sobre migas de sepia en s tinta. Mezcla de sabores equilibrada, con una materia prima fresquísima. Muy bueno.
Carne
- Cabrito con puré de remolacha. Tierno y sabroso. Muy bien.
Postres
- Queixo da serra con mermelada y helado de plátano. Excelente postre que, según nos contaron, es una especie de deconstrucción de la merienda que Avillez tomaba cuando era niño.
- Queijada de Sintra con sorbete de limón y una mermelada de zanahoria. Buena, pero no llegaba al anterior postre.
En cuanto a los vinos –todos portugueses-, sentimos no recordar los nombres, pero todos nos parecieron perfectamente adecuados a la comida. Como detalle diremos que cada vez que nos trajeron un vino nos descorcharon la botella (excepto la del tinto para la carne) y, en vez de servirnos una copa y llevársela, la dejaban en la mesa para que dispusiéramos de ellas.
Al final, dos cafés y un buen surtido de petit tours pusieron fin a la excelente cena.
2 Menú Desasosego (80 E c/u), Selección de vinos para dos personas (60E), un agua grande y dos cafés: 242 Euros.
No es barato pero la calidad del servicio y la cocina lo merecen. Incluso, al final, hasta la decoración te parece que está acorde con la cocina.
No sabemos si deberíamos decir esto, pero Tavares nos gustó mucho más que bastantes estrellados –y no estrellados con ínfulas- españoles.
De las mejores cenas que hemos tenido últimamente. Muy recomendable.
