Restaurante Oleo
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País: España Localidad: Valencia (Valencia) Dirección: Plaza Juan Antonio Benlliure, 9 Código postal: 46011 Web: www.restauranteoleo.com Teléfono: 963675865 Tipo de cocina: Valenciana, creativa - de autor Precio medio por persona: 55€ Cierra: |
Valoración Media: 6.1 Servicio del vino: 5.7 Comida: 6.5 Entorno: 7.1 Calidad-precio: 4.6 |
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Restaurante con dos ambientes muy diferenciados (tapas en la entrada con taburetes altos ) y comedor en la parte interior. Nosotros estuvimos dentro , por lo que no puedo opinar sobre el entorno de las tapas. Decoración minimalistas con buena separación de mesas, con mejor cristalería y vajilla que cubertería.
De segundos , steak tartare (correcto, quizas con algo de falta de sabor en la carne), muy buen bacalao con acelgas y pelota dulce y decepcion con un plato de pasta , no por los ingredientes , sino por el punto de coccion demasiado pasado de la pasta.
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...según como le va.
Se puede ver la cuenta en esta dirección
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Noche de Jueves así estábamos en la zona de barra solo nosotros y un grupo de cuatro personas. Yo prefiero la carta de la zona de barra a la de comedor porque permite probar diferentes tapas hasta que te sientes satisfecho. El servicio excelente, pero claro teníamos casi un camarero en exclusiva. A pesar de ello a veces les daba por servirte la bebida y otras tenías que hacerlo tu. Las tapas sensacionales sobre todo si ya has acudido otras veces y ya sebes cuales pedir: buñuelos de bacalao, croquetas de jamón, canelón de pato, bravas,... Tomamos un cava, Gramona III Los taburetes son cómodos, pero giran con demasiada facilidad y tienes que estar toda la cena poniendo los pies de forma que se mantenga el asiento quietecito. |
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Escribo este comentario en caliente pero soy consciente de ello y por eso lo hago ahora, cuando a penas han pasado 3 horas de ésta mi primera y anuncio que única experiencia en este restaurante que, por otro lado, tenía ganas de conocer. Reservamos para 4 personas y nos pasaron a la zona interior, diferenciada de la barra. Por ello (no lo sabíamos ni nos advirtieron) no hemos podido probar ninguna de las tapas que otros foreros han comentado en anteriores opiniones. De hecho al preguntar por ellas (por las tapas) se nos ha dicho que existían 2 ambientes diferenciados y que no podían servir en el restaurante lo que se servía en la barra si bien nos han indicado que nos acercarían la carta (aún la estamos esperando) y podrían hacer una excepción. El local es de apariencia moderno, muy correcto y nada que objetar. Sí a la relación calidad/cantidad/precio. Hemos huído de los menús degustación porque nos apetecía probar alguna de las especialidades. Pedimos anchoas (3,25 euros/unidad) pero sólo les quedaban 2. Ni el calibre ni la calidad ni la presentación (sobre un excesivo lecho de tomate) las hacían merecedoras a mi opoinión de ese precio. Nada que objetar a la coca de verduras ni a la quisquilla de Santa Pola. La ostras (8 euros/ unidad) también estaban buenas. La presa ibérica (anunciada como láminas de presa ibérica) podría definirse como 'virutas' de presa (quiero creer que lo era) cortadas como si un mínimo carpaccio se tratara (sumando los 4 platos -32 euros- dudo que se llegue a media pieza de presa). Esto ha sido la comida. Debo añadir los 'chuscos' (rebanadas mal cortadas) de pan por las cuales han cobrado 4 euros por cabeza (según la carta: servicio de pan -el mencionado-, petit fours -inexistentes-, aperitivo -imagino que el detalle de la casa, servido al principio, que aún estoy esperando que alguien nos explique en qué consistía). Las bebidas, otro punto aparte. 4 vermouths como aperitivo, 2 de ellos servidos en vasos descascarillados (eso para mí no es un problema pero denota una falta de atención) y vino servido en copas Schott (una de ellas también dañada en la base). Pedimos un Megala (20 euros) pero en seguida nos advierten que han tenido un problema con el proveeedor) y que de los 8 (creo) vinos valencianos anunciados en la carta (deberían pues rectificarla) sólo disponen de: una botella de Mestizaje (no figuraba en carta y no nos apetecía) y el Quincha Corral (más de 50 euros). Pasamos a pedir Ribera de Duero y el Pago de Capellanes solicitado (28 euros) tampoco lo tenían. Nos ofrecen un Pago de Carraovejas (30 euros) que a la postre nos será facturado como Arzuaga.
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Tapas atractivas pero a precios altos Primera visita a esta local de atractiva estética minimalista. Era sábado noche y elegimos la zona de tapas (la zona del restaurante estaba llena, aunque es bastante pequeña). Chorro de aire acondicionado demasiado frío (algo demasiado habitual en muchos locales valencianos) y taburetes incomodos cuando llevas sentado un buen rato. Por lo demás, el entorno es agradable aunque algo frío. La carta de vinos no es muy amplia pero tiene una acertada selección. Eso sí, muchas de las referencias no estaban disponibles (tuve que pedir hasta tres vinos para poder beber por fin un Viña Mein (20€). Pedimos una serie de "Oleotapas" para compartir entre cuatro. Excelente ensaladilla rusa (6€), patatas bravas (6,5€), sepia, patata y mahonesa (7€), muy buenos buñuelos de bacalao (6€), calamar playa a la parrilla (13,50€), coca de dacsa con caballa (muy buena, 8,5€), un sabroso entrecot trinchado con patatas panadera (17€) y finalmente un original postre de ron y lima (un granizado bastante conseguido, 6€). La oferta de tés es amplia y de bastante buena calidad. El servicio de mesa era bastante lento en algunas ocasiones. En definitiva, un local atractivo con una oferta de tapas creativas y muy bien presentadas pero a precios excesivos. Deberian ofrecer un menú de tapeo con un precio cerrado y más ajustado. |
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Me habían hablado de este restaurante cerca del puerto. Desde que mi favorito "Arribar" cambio de cocinero ya no había vuelto por esa zona, y se echan de menos más sitios con encanto en el Puerto de Valencia.
Probamos su famosa ensaladilla rusa, que estaba muy buena pero sin llegar a ser excepcional, calamar plancha, sus bravas y más que bravas, pulpo, coas y su pita de cordero. El mio debió ser el del cuento de los cabritillos y el lobo, que se escondio en el reloj, porque el cordero brillo por su ausencia, el pan de pita excesivamente seco y demasiado salado. Para terminar una carne trinchada que estaba estupenda, al punto de plancha y de sal, sin duda, para mi lo mejor de la noche.
Cómo con todo en esta vida habrá que darle una segunda oportunidad, esta vez probare en la zona de dentro pero me esperare a que llegue el invierno, de verdad. |
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Situado en una plaza muy agradable. Magnífica opción cerca del Puerto. El local de aspecto minimalista con gusto. Otras Girardeau que hablan por si mismas, sensaciones aromáticas yodadas que trasladan al Atlántico, de donde proceden. Consistencia firme, en su paso por boca son de una textura entre sedosa y aterciopelada. Una punta ligeramente metálica cierra para dejar una larguísima persistencia. No hay que hacerles absolutamente nada, más que saber conservarlas y presentarlas en su estado natural hasta el comensal. Coca de de maíz con caballa, cebolla dulce, brotes tiernos y piñones. Texturas sorprendente, se deshace en la boca, logrando una “elegancia” singular, poco habitual en estos pescados que suelen ser mas bastos. Para finalizar Rossejat muy sabroso, el punto conseguídisimo entre al dente y algo crujiente. El postre; base de galleta con chocolate, coronado con una crema de cítricos que aportaba frescura y finalmente un toque de salsa de avellana, para perder el sentido. Tercera visita, a Vicente Patiño, no tengo el gusto de conocerle pero su buen trabajo le precede. El responsable de la sala, gran profesional que defiende bien la cocina y la selección de vinos, trabajan exitosamente varias referencias “por copas”. De agradecer que sirvan una magnífico champagne por copas. En esta ocasión Nicolas Maillart 1er Cru. Altamente recomendable, voy a ser un poco egoísta en mi única sugerencia, me parece que este tipo de establecimiento debería contemplar el servicio de barra (picar algo + copita vino) abierto en un horario algo mas largo. No quiero parecer insensible con los horarios de los profesionales de la hostelería… Es solo una sugerencia. * El servicio del vino lo valoro como muy bueno, ya no tanto por la "ceremonia/ ritual" del servicio en si, sino por el trabajo del vino por copas, la carta es mas que correcta y por supuesto el que pregunta, encuentra un profesional que conoce sus productos. |
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Lleva a cenar a tu mujer y queda como un Marqués Local agradable. Buen servicio y atención.
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Era un local que tenía ganas de conocer. El entorno, muy agradable, con el Museo de las Atarazanas frente al restaurante.
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Restaurante extraordinariamente acondicionado. En la entrada está ubicada la barra donde comer en plan tapas. Una vez dentro se observa una buena distribución de mesas, funcionalidad y un diseño moderno. Notables todos los detalles de sobremesa. Carta muy completa y bien diseñada. En referente a vinos disponen de una amplia gama de caldos nacionales e internacionales. Optamos por un menú degustación de arroz maridado con espumoso Agustí Torelló Brut Nature. Bien todos los platos sin llegar a entusiasmar salvo el arroz meloso de langosta del mediterráneo que estaba excelente. Buena atención al cliente. Correcta aunque un pelin alta RCP. Volveremos porqué se observa ambición por innovar. Creo que poco a poco con paciencia estará a un alto nivel. Un saludo. |
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