Restaurante Toni Galo : Uno de los nuestros


Toni Galo
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 8.5 10
8.1 10
Don_Enrique

Don_Enrique 15/06/11 16:00

Fecha de visita: 30/05/11
Precio por persona: 45.0

Así pueden llegar a hacerte sentir Toni Galo (motor de 300 cv.), Jonathan Gallego (sumiller y jefe de sala) y Karlos Escoto (chef y artista a partes iguales) desde la segunda visita a su particular mundo de arte, restauración y vinos. Son bastantes las veces que he acudido a este restaurante de la Playa de Gandía, siempre de noche, y en ninguna de ellas he salido defraudado. Desde la primera vez que fui, en la que el local tenía tonalidades distintas, se ha observado una constante evolución en el concepto parido en su día por Toni y Karlos, amigos desde hace mucho tiempo. El entorno ha adoptado el color morado como bandera, dando al local un aire más sofisticado. La colección de cuadros, esculturas, fuentes, etc. resulta de lo más original. De hecho, no es raro ver a muchos comensales hacer una parada técnica en plena cena para estirar las piernas admirando las obras que descansan -y nos contemplan- sobre las paredes del restaurante.

En cuanto al servicio, como decía antes, ha experimentado una gran evolución. La incorporación de Jonathan, quien demuestra en cada ocasión haberse formado más en el protocolo y los conocimientos enológicos de los que ya hace gala Toni Galo, hace que se establezca una bonita fusión entre maestro y aprendiz. Se trata de una atención ágil, ilustrativa hasta donde tú quieras o hasta donde ellos vean que necesitas, preocupados por tu bienestar sin resultar empalagosos, siempre abiertos a una conversación o a un apunte sobre tus elecciones. Disponen de una carta de vinos con referencias muy atractivas y los precios son asequibles pues rara vez doblan el PVP en tienda.

La cocina es monopolio de Karlos, quien también ha demostrado ser una mente inquieta y curiosa pese a mostrarse distante, allí en su templo gastronómico. Los menús degustación que proponen son muy equilibrados y, sin duda, la mejor forma de conocer la oferta del lugar. En mi última visita, con ocasión de un cumpleaños, la pitanza comenzó con una degustación de sales y de aciete, para pasar después con el menú propiamente dicho. Cenamos un paté de ave casero con brotes de alfafa de buena textura e intenso sabor; un plato muy curiso: pelota de cocido, rescatada de la tradición valenciana, acompañada de un excelente caldo de cocido y envuelta en hojas de coliflor. Fue una de las sorpresas más destacadas, por el sabor y por lo inesperado del plato. Recuerdo también una viera sobre patata negra, de gran tamaño la vieira, pasada por la plancha y en su punto. Seguimos con una carne, solomillo del valle de Esla en su punto, y finalizamos con una tarta "selva negra" casera como homenaje al cumpleañero. Lamento profundamente dejarme en el tintero por lo menos otros tres platos más, pues la visita fue hace semanas y lo bebido aquélla noche no pudo ser bueno para mi memoria.

Como eso es caso aparte, me centro en lo que bebí y disfruté en la velada. Comenzamos por unas cañas muy bien tiradas y un martini blanco bien preparado. La elección del vino, ayudados por el sumiller Jonathan, fue un valor seguro que todavía no había probado: Finca Terrerazo, a buena temperatura, con su correspondiente explicación. Fue dado a probar y posteriormente las copas fueron rellenadas en todo momento. Como no estamos para muchos excesos, seguimos -errónea planificación, pues debió ser al contrario- con un Rafael Cambra Dos. Invitación, con el postre, a una botella de Reymos. Los cafés estuvieron, como siempre, muy buenos.

En resumen, se trata de un lugar de obligada visita si se prevé un paso por la playa de gandía. O ahora en verano, aprovechando las vacaciones que algunos afortunados cogerán (aunque en esta época es recomendable reservar).

Por supuesto, la carta es más amplia y disponen de platos muy exóticos como la pastila marroquí, el cous-cous de autor, referencias a la cocina mexicana o los afamados raviolis de trufa blanca: sin duda el plato estrella para muchos.

Siempre ofrece algo que anima a repetir, como bien dicen por abajo y, sobretodo, ofrece honestidad y una agradable amistad que se va fraguando sin darte cuenta, del mismo modo en que te percatas, de pronto, de que son las 2 de la madrugada y estás solo con ellos, como quien va a casa de un amigo a tomarse un gin-tonic, y siguen dispuestos a permanecer a tu lado el tiempo que haga falta.

Probadlo, hacedme caso.

Saludos.

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