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Restaurante Masía Romaní : SABROSA COCINA DE PRODUCTO
| 5.7 10 |
El local tiene un pequeño jardín con columpios a la entrada de modo que a la hora de la comida la mayoría de los comensales son familias con niños pequeños. Conviene tener esto en cuenta si lo que se busca es un restaurante para una comida tranquila. Afortunadamente no era nuestro caso pues celebramos un cumpleaños y por tanto pasamos a incorporarnos al bullicio general.
Al centro tomamos guacamole con tortitas (algo ácido para mi gusto), albóndigas de sepionet en su tinta (realmente ricas y jugosas), mil hojas de foie (plato clásico pero que sigue gustándome por su agradable sabor a foie y el contraste de texturas con las laminas de ¿caramelo?) y una ensalada con jamón muy agradable (con jamón crujiente y seco de un sabor muy bueno).
De segundo yo tomé unos huevos fritos con patatas y jamón ibérico. Abundante este último y quizás con las patata fritas estilo nido que no permitían mojarlas, pero en cualquier caso este plato no suele fallar.
De postre tomamos la tarta del cumpleaños que el restaurante tuvo el detalle de servir y acompañar de una bola de helado.
A mejorar copas y demás menaje, quizás tampoco estaría de sobra pensar en un lavado de cara del local. Igualmente muchos fallos en la carta de vinos que estaba siendo cambiada. Sin ser demasiado amplia había (perdón habrá) un poco de todo a precios no muy elevados. Tomamos Arzuaga y cuando acabamos con la bodega pasamos al Malleolus.
El servicio aunque no tuvo ningún fallo se notaba desbordado (cierto es que el local estaba al 100% sin sitio para un alfiler) pero siempre amables y con la sonrisa por delante. Terminamos con cafés y copas donde la sobremesa se alargo hasta las 6 de la tarde y nos esperaron amablemente.
Cocina de producto, bien hecha y sin complicaciones. A mejorar el tema del vino. Por ser invitado no puedo valorar precio.
