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Restaurante Rekondo

25
Datos de Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Precio Medio:
89 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
8.9 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
7.1 10
Fotos:
 
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Vasca
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 50,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Miércoles, 15 días de junio y tres semanas en noviembre

Teléfono

Restaurante Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa) Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa) Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa) en San Sebastián/ Donosti/ Donostia Restaurante en San Sebastián/ Donosti/ Donostia El txangurro Restaurante Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa) Kokotxas Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa) Helado de queso

25

Opiniones de Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)

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Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 7 10
8.5 10
gavelar

gavelar 10/12/14 13:05

Fecha de visita*: 06/12/14
Precio por persona: 95.0

San SebastiánRekondo para mi van indisolublemente unidos. El rekondo es como la guianda del pastel de esa ciudad maravillosa que es San Sebastián...además cada nueva visita me gusta un poco más, lo digo y lo reitero, si te gusta el vino (y supongo que si entras en esta pagina es porque te gusta), no debes dejar de ver su IMPRESIONANTE bodega, solo de recordarla las lagrimas acuden a mis ojos. Si primero mejoro contratando a un enteradisimo y amable sumiller , Martin Flea, despues aumentando sus referencias de champagne, actualmente alrededor de la treintena, ahora me dan por el palo del gusto, quintuplicando las botellas de jerez (tambiém por copas), desde luego un acierto.
Ambiente agradable, (más con la tormeta del exterior), manteles blancos impulotos, coperio Riedel para todo, y una lectura atenta de la carta, (pensando que pediria si me tocara la loteria), anticipaban una velada memorable. Una recomendación, cuando acudas a este templo del buen beber, vete con alguien que comporta tu afición, al ir con la parienta, tuve que conformarme con un excelente champagne, y por supuesto me quito la "descabellada" idea de gastarnos 190€ en una botella de Krug, y eso que intente convencerla que estaba bien de precio. Si a su magnifica bodega unimos una materia prima de primera solo me cave calificar la comida como deliciosa (su estupendo foie para compartir, un lomo de venado-la caza es una de sus espcialidades, bacalao, dos postres de rechupete + copita de cream, y cafes fue lo comido), sólo la ausencia de espumosas y demás zarandajas pueden explicar que este sitio carezca de una estrella michelin...aunque esta pidiendo a gritos que le demos el premio al sitio con mejor tratamiento al vino (ya cuentan con mi voto). Contando los días para volver.

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 8.5 10
8.5 10
Fefeca

Fefeca 24/06/14 11:24

Fecha de visita*: 22/04/14
Precio por persona: 90.0

La entrada al local es agradable, antes de sentarte ves la cocina ( de refilón pero la ves) y somos atendidos por Lourdes a la que solicitamos mesa, ya que no teníamos reserva, pero sin problemas nos hacen un hueco, como de costumbre me dejo las gafas en el coche y toca salir a buscarlas, que la jefa no está dispuesta a leer toda la carta de vinos… al entrar me encuentro con Txomin abriendo un Marqués de Murrieta 1970, un breve saludo y a la mesa.
Después de una larga y tortuosa consulta de la carta de vinos ( para mi mujer) me decido por un Prado Enea gran reserva 1969 ( 60€) con la que acompañamos un carpaccio de Carabineros para compartir extraordinario, la jefa pidió bacalao a la parrilla y yo ciervo, muy buenos los dos, los postres también a gran altura un pastel de chocolate y canutillos de crema.
Inciso, un compañero de foro ( un jovenzuelo ,-) ) comenta en su valoración el desconocimiento de su bodega por parte del público, yo no lo veo tan mal, 2 riojas clásicos en la sala, un matrimonio de Bilbo haciendo maridaje con 2 espumosos diferentes, varias botellas de rioja más modernas pero de una buena calidad, a este compañero le habría dado algo si viene con nosotros al Atrio y ve a la mayor parte de la gente tomado Belondrade y Lurton , Hablas y verdejos variados….
Terminada la comida bajamos a la bodega, sitio en el que me quedaría una larga temporada.. y un rato de conversación con Txomin al salir, hablando de vino una maravilla

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 7 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: - 10
7.5 10
Bilbis

Bilbis 30/05/14 16:52

Fecha de visita*: 29/05/14

Me ha sorprendido el nivel gastronómico de este restaurante.Quizás esperaba menos pensando que lo fascinante era la bodega, que como todo el mundo sabe, lo es. Un finísimo txangurro, un buen arroz, una carne fantástica ( sí de esas que siempre acabamos preguntándonos si es la mejor que hemos probado), un riquísimo postre de manzana y un deslumbrante carpaccio de carabineros con frutos rojos, menta y aguacate. Local clásico, bien situado, algunas salas trasnochadas, quizás, pero confortable y con solera. Buen servicio, sin excesos, pero bueno, sobre todo por parte de Lourdes.El sumiller parecía huir, nos dio lo justito, pudo haber sido mucho mejor, una pena, pero aún así disfrutamos mucho-

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 7 10
8.1 10
Tantra84

Tantra84 22/04/14 21:07

Fecha de visita*: 22/04/14
Precio por persona: 100.0

Primera visita (y probablemente no la última) al Rekondo, lugar que ya barajamos para nuestra boda y que por desgracia descartamos por una cocina más moderna (Xarma) que no estuvo a la altura de lo esperado. Así que para quitarnos la espinita, decidimos ir un Martes vacacional, para tener tranquilidad en el comedor. Sito en un lugar con mucho encanto, el inicio de la subida al Monte Igeldo, desde su terraza se disfruta de una envidiable vista de la Concha y el Cantábrico, sólo cuando el tiempo lo permite (no ha sido el caso). Al entrar la primera impresión es de calidez: Saludo cordial de la camarera, del cocinero jefe y de la jefa de sala, sonriente y cercana. Nos ofrecen colgar los abrigos, un buen detalle para la comodidad del comensal.
Decoración sencilla con lienzos, un aparador con licores y figuritas orientales, todo puesto con gusto. Iluminación acogedora y cosa rara, no hay música de fondo (recomendable para atenuar el ruido de la plancha y la cocina, que por otra parte no resultan molestos).
Mantelería impecable y de calidad, al igual que el menaje y las copas. Sillas de mimbre con reposabrazos, cómodas.
Una vez sentados, llega una desagradable sorpresa: el Sumiller libra los Martes, con lo cual nos quedamos sin una de las piedras angulares del restaurante. Mientras me repongo de la noticia, voy hojeando los riojas de la impresionante carta de vinos. Un tomo encuadernado y escrito a mano con impecable grafía, por países, denominaciones de origen y bodegas por orden alfabético. Los riojas ocupan casi 50 hojas, algo digno de ver. Conviene ir con una idea de lo que se va a pedir, en mi caso barajo opciones como el Riscal Rv. 1968 (70€) o el Contino Rv. 1981 (60€) pero finalmente ha caído el Marqués de Murrieta GR 1970 (75€). Buceando se pueden encontrar chollos, pero en general para las añadas anteriores a los 80 de los clásicos (Imperiales, Viña Reales, Tondonias, Ygays...) los precios se van por encima de los 150€.

Respecto al servicio del vino me ha sorprendido que la jefa de sala haya traído la botella para presentarla y se la haya vuelto a llevar para abrirla con un biláminas, aunque después ha traído el corcho en un platillo, bastante íntegro y con la zona superior mohosa. Hubiera preferido que la apertura fuera delante mío, no sólo dármelo a probar ya abierto.
Del vino sólo se me ocurre un adjetivo: alucinante. De precioso color atejado, límpido, de capa media y con restos en suspensión que no afectan en absoluto al sabor del vino. Fragante y elegantísimo en nariz, con notas de humedad, cueros y cárnicos a medida que se oxigena el vino. En boca predomina el sabor licoroso, amarrasquinado, con una acidez extraordinaria que hace que el vino no se venga abajo en las 2 horas de comida, pletórico. Segundo viejuno que cato, y segundo vino emocionante, más si cabe que el anterior Marqués del Romeral GR 1962.

Inciso: Un rápido vistazo a las mesas de alrededor me hace ser consciente de que los comensales desconocen lo que el Rekondo atesora en materia vinícola: Tomás Postigo, Pago de Carraovejas, Valenciso... mucho vino comercial. Una mesa bebiendo Heineken, la madre que me parió... Al menos, un hombre de avanzada edad contrarresta el panorama pidiendo un Prado Enea de los 80. Poca cultura vinícola, una lástima.

Respecto a la comida, se trata de cocina tradicional que roza el sobresaliente. Los entrantes nos los han servido para compartir sin nosotros haberlo pedido, algo que nos ha parecido muy bien, aunque no estaría de más preguntar al comensal. Raciones bien medidas para los entrantes, segundos platos de ración abundante, por lo que con un entrante, un segundo y un postre se puede comer perfectamente.

De aperitivo hemos comenzado con una croqueta de pollo para cada uno, impresionante sabor y cremosidad, con el rebozado crujiente y poco aceitoso. Auguraba una comida satisfactoria.

Como entrantes nos hemos decantado por un revuelto de xixas (setas) fuera de carta, extraordinario y unos pimientos de Lodosa rellenos de rabo de buey. Intensísimo sabor de las setas y el huevo con una textura melosa, tremendamente adictivo. Los pimientos (2 para cada comensal), asimismo, espectaculares, con una carne que se deshacía y una salsa que contrarrestaba la acidez del pimiento con un punto de ¡canela!, muy original. En resumen, entrantes de matrícula de honor.

Para los principales nos hemos tirado a la carnaca: Cochinillo confitado con compota de piña (suele ser de manzana) y Entrecot a la parrilla con guarnición de patatas y piquillos. El entrecot fabuloso de punto, ternura y sabor, así como los piquillos. Las patatas normalitas. El cochinillo fantástico, con la piel crujientita y la carne que se deshacía. Pero se ve que hoy les sobraba canela, porque se la han añadido a la compota y se han cargado la carne. La mezcla era perfecta en el primer bocado, pero tras tres o cuatro el sabor dulzón repetía y fastidiaba el plato. Una lástima.

La chapatita que acompañaba a los platos adictiva, hemos pedido otra (sin cargo adicional) y el vino nos lo íbamos sirviendo nosotros a medida que la copa se vaciaba, algo que personalmente prefiero al rellenado por parte del camarero de turno.

De postre café para mi mujer y para mi un helado de queso con coulis de frambuesa. 3 hermosas bolas de helado acompañadas de una galleta con el nombre del restaurante y una mermelada de frambuesa que no pecaba del dulzor que suele caracterizar a los coulis. El helado muy bueno (sin ser extraordinario), aunque con dos bolas hubiese bastado. El café ha venido sin la pastita o dulce de rigor, algo a mejorar.

Los precios, otro caballo de batalla habitual, no llevan IVA incluido. Dan ganas de llevarse un folio con la Ley 44/2006 escrita para indicar que esta práctica es ILEGAL.

Para finalizar, hemos visitado la bodega de la mano de una camarera muy amable que casualmente conocía mi mujer (suele ser el Sumiller al terminar el servicio quien enseña la bodega). Absolutamente espectacular la conservación y pulcritud de esta, así como el riguroso orden de las botellas. Tienen un comedor privado para unas 10-20 personas rodeado de Mágnums de Romanée-Contis, Petrus, Cheval Blancs, Chateau Margaux... flipante. Un lugar que debería estar protegido como bien de interés cultural, especialmente ahora que cumple 50 años.

Enhorabuena a Txomin Rekondo y a todo su equipo por semejante joya. Esperamos volver a disfrutar pronto del restaurante y sus maravillosos vinos.

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 7 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 7 10
8.1 10
Pablo Iñigo

Pablo Iñigo 19/02/14 14:13

Fecha de visita*: 25/01/14
Precio por persona: 117.0

En una de estas escapadas de casi ir y volver, no puedo evitar comer en este santuario del vino
El trato es superamable como siempre, e insisten en que dado que las raciones son generosas e iba solo me podian sacar medias raciones de lo que desase, lo cual se agradece.
Disfruto estudiando esa enorme carta de vinos y también viendo lo que se va abriendo en las mesas de alrededor.
Mi comida consistio en Carpaccio de Carabineros y unos magnificos Lomos de merluza en salsa verde, de postre Leche frita con helado, agua, café y...esa botellita que no puede faltar. Martín me recomendo un Roda I de 1997 (55€) que según él, estaba como si fuese del año pasado y cierto era.
Dos amigos de unos 75-80 años en la mesa de al lado me amenizaron la comida, sus miradas complices, sus largos silencios entendiendose, sus gestos amistosos, sus escasas pero sinceras risas mientras bebian Ruinart que Martin hacía que les durase más de lo que si ellos se lo hubiesen servido, me hicieron pensar que ojala a su edad pueda disfrutar con mis amigos de momentos así. Mientras por si acaso, voy haciendolo

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 8.5 10
8.9 10
gavelar

gavelar 27/01/14 17:31

Fecha de visita*: 22/12/14
Precio por persona: 85.0

Ahora que el año acaba, ya se voy con algo de retraso, es tiempo de buenos propósitos, de recordar los buenos y los malos momentos y las buenas y no tan buenas experiencias gastronómicas, vinos bebidos, restaurantes visitados...etc.
Sin duda mi mejor cena del pasado año, fue la vivida y bebida en el Rekondo a finales de diciembre, ir a san Sebastián y visitar este santuario del buen comer y mejor beber es algo, que para mi, va indisolublemente unido, si te gusta comer bien y beber mejor (y es algo que creo ocurre con el 99,99% de los que visitamos esta pagina), este sitio no te defraudara, siempre digo que solamente visitar la bodega merece el desplazamiento, es para mi la mejor bodega de España (número de botellas, referencias, añadas antiguas), un paraíso para el amante del rioja de verdad , increíble la cantidad de riojas antiguos, burdeos, borgoñas...etc y por si esto fuera poco a precios razonables, a veces mucho más que razonables (70€ una botella de Prado Enea gran reserva de 1.970, si te vale poco más la última añada en el mercado), cada vez que en un restaurante de medio pelo, o lo que es peor en uno con pretensiones me aplican precios de navajero por acompañar la comida con vino, recuerdo con añoranza la carta de Rekondo. Si a esto añadimos el impecable trabajo del sumiller Martin, fue algo digno de grabar (y ver), como abrió la botella con un hierro candente (como los vaqueros en las pelis americanas marcando reses), le vi repetir la misma operación cuatro veces durante la noche (si miraba con dientes largos a los franceses que enfrente se estaban dando un homenaje, a base de vinazos que solo podría beber si me toca hoy el bote de la quiniela), coperio riedel impecable, demostración práctica de como mimar al vino (abrir la botella, servir) y tratar al cliente...si en el paraíso existe una bodega debe ser parecida a esta. Pero no solo de vino vive el hombre (algunos toman cerveza), la comida no se queda atrás , producto de primera, elaboraciones sin sifones,espumas ni deconstruciones de esas de toda la vida, bacalado al ajoarriero, besugo, chipirones de anzuelo, capitulo aparte merece las carnes a brasa (ideal para escoltar los vinazos que puedes trasegar). El servicio impecable, con detalles de esos que marcan la diferencia (al ser el día de Santo tomas, todo el servicio estaba vestido con el traje tradicional, y te servían unas txistorras de cortesía, que por supuesto no cobraban), un lugar donde desde que entras sabes que vas a salir repleto de buenos recuerdos. No logro entender como este sitio no tiene el premio al restaurante con mejor tratamiento al vino (sino recuerdo mal este año ni siquiera estaba entre los cinco finalista...misterios de la humanidad). Tres horas de pleno disfrute...lastima que este tan "lejos" mi casa, si vas a San sebastián no deberías perdértelo.

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 7 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 8.5 10
7.8 10
Joaquin1965

Joaquin1965 26/08/13 20:17

Fecha de visita*: 24/08/13
Precio por persona: 85.0

Advertencia previa: No sé por qué, pero hoy me ha dado por la vena cinematográfica. Espero que pueda aguantarse el comentario.

Siguiendo con el transcurso de una excepcional semana en San Sebastián, tocaba la segunda gran cita gastrónomica del viaje, la cual estuvo orientada, desde el primer momento, a un objetivo preferencial: conocer la bodega descrita en los comentarios anteriores.

Entorno: situado en el regazo de uno de los montes míticos y más bonitos del mundo mundial -el Igeldo, escenario de vivencias de mi más feliz niñez-, la llegada al restaurante debe realizarse -diría que casi necesarimente- en coche (pues se encuentra a mitad de la cuesta/carretera del citado monte), disponiendo aquél de un pequeño aparcamiento para 10 ó 15 coches.

El restaurante -tipo caserón- es amplio en capacidad, disponiendo de varias estancias o salas, amén de una agradable terraza descubierta (para unas 30 pax), la cual es aprovechable cuando el tiempo en Sanse lo permita. En nuestro caso, hacía fresco y optamos por cenar dentro.

El sitio tiene encanto. Accedes por la terraza antes comentada y, pasando por la recepción en la que cobran, una de las camareras -todas ataviadas con una vestimenta negra que haría las delicias de la mismísima Lola Gaos en sus papeles más dramáticos- te acompaña a una de las estancias en las que te pueden ubicar. Una cuestión previa importante: ví algún saloncito privado con capacidad para 8/10 pax. Interesante sitio para disfrutar de todo lo que aquí tienen.

Nuestro salón -sobre 60 pax- era una estancia muy agradable, con el suelo mitad de terrazo y mitad de parqué. Bonito, muy limpio, mesas grandes, con buena separación entre ellas, sillas de madera que me resultó un pelín incómoda; decoración con gusto. Mesa aparte para la preparación del vino. Algunas pequeños detalles de forjados. Con gusto. Cálido, aunque bastante, bastante ruidoso.

Si me he de quejar de algo, es de la ubicación de mi mesa, por dos razones: a) estar al lado de la puerta de la sala, lo que no fue mayor inconveniente, aunque me hubiera gustado estar algo más recogido. Pedimos el cambio de mesa, pero no fue posible; y lo hubiera agradecido, pues b) nos tocó al lado de tres familias "bien", "de las de siempre" (no diré procedencia ni origen), en las que destacaban -grito va, grito viene- tres personajes: 1) el que presidía, que lo primero que hizo fue dejarme a la vista sus pinreles, pues se descalzó; 2) la señora de uno de ellos, que pasó toda la cena a base de gin tonics (gustos hay, sin duda); y 3) el triunfador, que, según nos recordó a todos los de la Sala, facturaba contratos de 6 millones de euros.. todo ello entre vozarrones de "que aquí el foie no ha llegao" y "ponnos más gasolina" (al sumiller, en tono descortés), en referencia a las múltiples botellas de champan delamotte (básico) que tomaron ... quizá porque todos ellos ignoraban dónde estaban, quizá -triunfador- porque, a pesar de lo que facturas, las alpargatas que llevabas me recordaron de inmediato a las que calzó, hace casi 50 años, Paco Martinez Soria en "La ciudad no es para mí".

Perdón por el pequeño brevete, pero hay cosas que ya me resultan difícilmente soportables. Continuemos con lo que tiene interés.

Manteles y servilletas de tela blancos y bastante nuevos. Correcta cubertería y buena vajilla, de corte modernista. Me extraño, sin embargo, el nivel del coperío: excesivamente normalitas para lo que allí se puede llegar a degustar y en las que te ponen lo que pidas, sea champan, un viejuno, un Vega o el agua. Posiblemente si las pides te pongan otras, pero no es el caso. Es lo único que, en materia vinícola, merece un reproche en este lugar.

Servicio y servicio del vino: En pocas palabras y rápido: excelente. Muy amables las camareros y un espectacular sumiller, amén de los sabios consejos que, en ocasiones, puede llegar a prestar el propio Txomin Rekondo.

Muy bien entre plato y plato.. Rápido y diligente, sin esperas; pero con tiempo para hablar, comentar, lo que siempre vienen bien para tomar alguna nota.

Volviendo al tema vino, sólo decir que lo comentaré con detalle al final. Un breve apunte: carta descomunal, del tamaño de una tesina y con unos precios tremendamente comedidos, un lujo. El sumiller, como he dicho, excelente -hice buenas migas con él-. ¿podremos ver la bodega?, por supuesto. ¿Qué nos recomienda?.. Pues he oido que con algo similar a lo suyo Rekondo dice que .... Perfecto en la presentación y apertura de la botella -era un Viña Real del 81 (50 euros)-, dejándola de pie 15 minutos, perfecta apertura con bilaminas -lo prefiero al degüelle-, limpiando el borde, ofreciendo el corcho, ... todo con mimo, con cariño: un profesional de largo.

Del vino solo diré que EXCEPCIONAL: me hubiera gustado comentarlo aparte (de hecho tomé alguna breve nota), y dejar la referencia, pero los ojos de mi mujer ya echaban unas miradas que ríanse de las de Harry "El sucio"; de ahí que me remita al excelente comentario que, sobre el particular, hace nuestro colega de foro Jose Carlos y que suscribiría de pe a pa y por el que le felicito (http://www.verema.com/vinos/38177-vina-real-reserva-1981).

Comida: Una carta muy variada con unos 10 entrantes, de muy buena factura y con opciones de muy distinta naturaleza. Y de segundos, los pescados (bastantes) y carnes tradicionales de la tierra. Tremendo género, dejando la sofisticación a un lado y dando preponderancia a la materia prima.

Nos sirvieron dos pequeñas croquetas de entrante (de merluza, con no excesivo sabor), con un único pan, tipo chapata (bueno).

Optamos por compartir dos entrantes: a) Morcilla de Urt, con salsa de pera, fresas, canónigos y galletas de queso. Buena conjunción y Riquísima la morcilla -picantita, suavizada con la pera y grasa, contrapuesta con la fresa). La galleta: decorativa. b) Carpaccio de carabineros con frutillos rojos, aguacate y lima: también muy rico. Todo ello, además, con una buena presentación.

De segundo: un rodaballo a la brasa. Muy bueno, sobre 1,5 kilos. Aquí hubo un pequeño "pero", lo sirvieron con exceso de aceite. De hecho, soy muy de untar, pero en esta ocasión no lo hice; bastaba con sacarlo del recipiente y disfrutarlo. Por supuesto, excelente cocción.

No hubo postres, ni cafés. No sacaron petits fours, pero el sumiller nos ofreció sendas copas de generosos.. a mi mujer directamente un PX de Gonzalez Byass que no logré ver. Y a mí me ofreció -ya habíamos charlado tres veces a lo largo de la cena, y había buen rollo- un pequeño regalo envenenado: una ciega. Acerté lo básico -era un Porto colheita-, aunque me quedé corto de años (dije principios de 80' y era un 73).. Bueno, no está mal para un querubín como yo en la materia.

Finalizado todo ello, llegó el momento estrella: la visita a (parte de) la bodega, situada en los bajos del caserón. Nos acompañó un matrimonio mayor, y unos familia de rusos (moscovitas) de mediana edad con una hija espectacular con buen dominio de nuestro idioma y que estaban de visita por Biarritz, San sebastián, Barcelona y -ojo al dato- Benidorm (??).

Por abreviar: todos los yquem, todos los moutons (la magnum del 38 como recien salida de fabrica, la firmada por picasso, la de doble etiqueta), todos los vega sicilia, prácticamente todos los viejunos de rioja -los cune, los lopez de heredia, los riscales, los ygay ...-, todas las cosechas emblematicas, 64, 70, 68, 73, 81.., perfectamente apilados pero en cantidades descomunales, buffff.. Oiga, que yo sólo bebo petrus y soy de mucho beber..... pues le ofrezco una Rehoboam del 89.. Yo es que soy más de borgogna .. pues todos los Contis... Es que a mi me gusta el blanco.... todos los tondonias -una de las estancias presidida por uno del 22-.. Y a qué precios, amigos. Los viejunos, los grandes de 40 a 120 euros; Los vega sicilias añosos a 250/300 euros; Un grande como el Mauro vendimia seleccionada del 96 a 75 euros!!.

En definitiva: la grande bouffe, pero en version vino. Grandísimo!!.Lo que son las cosas: cuando era niño pensaba que el parque de atracciones estaba en la cima del Monte Igeldo, y ahora que me hago mayor caigo en la cuenta de que está a mitad de cuesta...

Un ruego: si vais allí a beber, llamadme. Quiero pensar que también en mi caso el cartero me llamará dos veces.

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 7 10
8.5 10
Turu

Turu 14/08/13 23:57

Fecha de visita*: 04/08/13
Precio por persona: 93.0

Comida para tres, un domingo 4 de agosto. La subida como siempre, muy agradable, un paseo por la concha con parada en La Perla, y sin ni siquiera saludar al peine del viento por falta de tiempo tiramos hacia arriba, hasta llegar a Rekondo.

Tres personas, bien acomodadas en la terraza. Por primera vez comemos aquí, siempre habíamos estado dentro, y debo decir que fue un Lujazo comer aquí fresquitos.

El servicio fue atento y correcto toda la tarde, y estuvimos desde las 14:30 hasta casi las 18:00.

Bebimo dos botellas de vino blanco, un Vallegarcía Viogner y un Godello, Louro, a cual mejor, bien servidos, en copas decentes. También agua y dos Estrellas de Galicia 1906.

Comimos muy bien, unas kokotxas deliciosas (11 kokotxas para 3), una centolla en txangurro buenísima y unas rabiosas guindillas, y cuando digo rabiosas no me refiero a picantes, me estoy refiriendo a jodidamente endemoniadas. De segundos un es-pec-ta-cu-lar rodaballo brasa que compartimos el pequeño demonio y yo, y unos chipirones en su tinta con arroz (servicos en dados, no el 'bicho' entero). De postres el buenísimo helado de Idiazábal, una torrija caramelizada y un hojaldre de chocolate blanco, bien todo.

La bodega ya se sabe, está preparada para gozar, para gente que sepa apreciar los vinos de antaño a un precio insuperable, o para gente 'jóven' como nosotros que nos apetecía vinos de hoy en día a buen precio.

Un Pero, y es repetido de otra vez: es una comida de casi 100 euros por persona, se me ocurrió pedir 3 chupitos de pacharán: digan ustedes lo que quieran, pero cobrar 3,5 euros por cada chupito... no nos gusta. Ahí lo dejo.

(Al entorno de doy esta vez un 10 porque la terraza nos fue fetén, el precio que pongo es con todo lo comentado).

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 5 10
Calidad-Precio: 5 10
7.4 10
Emili

Emili 05/11/12 17:25

Fecha de visita*: 02/11/12
Precio por persona: 82.8

Al buscar restaurantes en Donostia, aparece este con un premio que dice ser una de las cinco mejores bodegas del mundo. Uno lo lee y a continuación indaga a ver que tiene, que ha hecho para merecer semejante laurel. En su web dice tener 127.000 botellas en su bodega, muchas son, y mucho espacio necesita para almacenar semejante tesoro.

El restaurante está ubicado en la subida al monte Igeldo. Es un caserío con una terraza ideal para el verano. En su interior, las mesas están bien vestidas, con suficiente separación. A pesar de los años de la casa, tiene un porte señorial.

Al acomodarnos y traernos la carta, preguntamos si podemos visitar la bodega. Nos atiende amablemente Martin, un joven sumiller que nos hace bajar una planta y ahí empieza el espectáculo. Salas, salas y mas salas repletas de botellas de vino, cavas, champagnes, espiritosos, todas acondicionadas, perfectamente aclimatadas dependiendo del tipo de vino, con regulación de humedad y renovación del aire, un tesoro que solo un loco apasionado por el vino como Txomin Rekondo es capaz de almacenar. Es una locura y eso que sólo accedemos a un planta. Tienen más. Las botellas descansan en la mas absoluta penumbra, nadie las toca jamás hasta el momento de su puesta en escena en la mesa. Hay colecciones completas con todas las añadas de un mismo vino, Marqués de Riscal, Vega Sicilia, varios Borgoñas y Burdeos, Romanée Conti (solo les vende una botella al año con una producción que no llega a las 5000 unidades), vinos únicos de los que sólo queda una botella, Martin no para de hablar, nos cuenta la filosofía de Txomin, lo difícil y los contactos que hay que tener para conseguir muchas de las botellas allí expuestas, es una enciclopedia, no se como se puede saber tanto de tantos vinos y sus añadas. Nos dice que tienen unas 150.000 botellas, buffff…. Es una sensación indescriptible, admiración, envidia, pero la visita toca a su fin, hay que cenar y desgraciadamente no hay tiempo para mas.

Volvemos de nuevo a nuestra mesa y como tenemos claro el plato principal, pedimos que nos recomienden el resto, y esto es lo que tomamos:

ENTRANTES:

Foie gras de pato.- Excelentes y cumplidas piezas de foie acompañadas de una mermelada de ciruela y helado de mandarina.

Carpaccio de cigalas.- Generoso plato bañado con aceite de oliva y cebollino.

PRINCIPAL:

Cogote de merluza.- Estando en Donostia, cómo no lo íbamos a probar. Hecho a la brasa, muy poco hecho, dos enormes cogotes de una merluza de unos 4 kilos regados con un poco de mantequilla, aceite y ajo. Excelente, perfecto, sublime, una delicia, estos vascos saben hacer muchas cosas y esta la bordan.

No tomamos postre, la barriga estaba a punto de estallar.

VINO: Nos aconsejó un vino de Castilla y León llamado Albares, una edición limitada a 700 botellas, 100% garnacha, un pelín ácido al principio pero de excelente evolución. Un desconocido que nos gustó. El servicio consiste en dar a probar y servir la primera copa. Copas Riedel. Mi puntuación va a ser de 10, no por el servicio en si en la mesa, sino por el esfuerzo que hace Txomin en tener una bodega que económicamente debe ser una ruina, el amor al vino y la excelente visita que Martin nos obsequió.

Rekondo (Guipúzcoa/Gipuzkoa)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 5 10
7.4 10
Turu

Turu 04/09/12 00:33

Fecha de visita*: 31/08/12
Precio por persona: 80.0

Llegamos andando, dando un paseo por La Concha hasta el peine del viento y comenzando con la subida al monte Igueldo.

De aperitivo ofrecieron dos sabrosas croquetas de jamón.

Pedimos las kokotxas, que a mi acompañante le resultaron pelín sosas, y a mi me gustaron mucho. Una ración de txangurro de nuevo maravillosa, que sabor! De segundos unos buenos chipirones en su tinta acompañados de arroz y un entrecotte a la parrilla, ración justita pero con un sabor fenómeno. De postre tomamos el helado de Idiazábal con frutos rojos.

Poco que añadir a la carta de vinos, es para deleitarse: decir que en la carta de comidas tienen unos diez vinos recomendados, quizá para los que no quieran liarse con el libro de los vinos: allí había un Marqués de Riscal de 1987 que me llamó la atención, por 18 euros. Al final nos decantamos por un Viña Tondonia de 1996 (28 euros) que se fue abriendo durante la comida y acabo glorioso.

Rekondo es uno de esos restaurantes que escasean, semejante monstruosidad de bodega invita a reunir a un grupo grande con ganas de probar varios vinos. La comida, si bien no está a la altura de los vinos, si es notable y la calidad es innegable.

Volveremos.

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