Restaurante Bodega Montaña : Tapeo de calidad, que no de cantidad

 

Bodega Montaña
Servicio del vino: 7 10
Comida: 7 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 5 10
6.5 10
JoseRuiz

JoseRuiz 05/03/11 09:00

Fecha de visita: 26/02/11
Precio por persona: 37.0

Taberna situada en El Cabañal, a escasos 1000 metros del Hotel Las Arenas, establecimiento donde se celebró el décimo encuentro verema. Según reza a su puerta, fundada en 1836, dispone de dos puertas, a través de la principal se accede a la barra y zona de tapeo con algunas mesas altas y taburetes y a través de la puerta de atrás (aunque también se puede acceder a través de la barra) a los distintos comedores, al de la antigua sala de toneles de los vinos a granel y al zaguán de la escalera, hay que tener en cuenta que estamos en un edificio antigüo en el que se han aprovechado lugares un tanto insólitos dónde colocar mesas y sillas, por lo que en ocasiones el espacio no es el más adecuado y el resultado puede ser algo incomodo. Dispone de sala de catas, apropiada para unas quince personas. Un lugar al que los años, le han otorgado “mucho sabor”, tipismo, autenticidad y un cierto encanto. El servicio es atento, dispuesto, rápido y profesional.

Ofrece comida tradicional basada en la calidad de los productos con los que está elaborada. Disfrutamos del menú especialmente preparado para los inscritos en el encuentro verema, por 25 euros (iva incluido), bebidas aparte. La cantidad algo escasa (tal vez, soy algo tragón) o los precios un tanto elevados para la cantidad servida, a pesar de la buena calidad de los productos.

• Consomé.
• Habas estofadas
• Patatas bravas de secano.
• Sardina Ahumada
• Pimiento de Piquillo Relleno
• Montadito de Brandada de Bacalao
• Solomillo de Buey con Ajos tiernos
• Trufa
• Pan artesano.

La carta de vinos está organizada por tipos y por D.O’s o indicaciones geográficas, con apartado para vinos foráneos. Es amplia, bien seleccionada y con sobrecargos moderados. Ofrece una docena de vinos por copas. Los vinos descansan en un espacio climatizado (que tuvieron a bien enseñarnos al final de la comida). La cristalería es adecuada. El servicio del vino se circunscribe a la prueba, luego funciona en autoservicio.

Al final con un par de cervezas y una botella de Tagonius crianza 2005, la cuenta ascendió a unos 37 euros por persona.

En definitiva, un lugar auténtico, con sabor, con una carta de vinos sorprendentemente buena, (todavía más para el tipo de establecimiento que es) y con una cocina honesta basada en la calidad y buena elaboración de los productos que ofrece, pero para mi gusto, más apto para el tapeo, que para un almuerzo o cena.

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