Restaurante La Pitanza
|
Ventajas con tarjeta verema País: España Localidad: Valencia (Valencia) Dirección: Calle Quart nº 5 Código postal: 46001 Web: www.lapitanza.com Teléfono: 963910927 Tipo de cocina: De mercado Precio medio por persona: 33€ Cierra: No cierra. Horario: De 13.30 a 16.00 y desde las 20.30 hasta las 12.00 |
Valoración Media: 7.4 Servicio del vino: 6.4 Comida: 7.6 Entorno: 7.3 Calidad-precio: 8.4 |
|
Después de una buena mascletá y un aperitivo en el centro, paseando hasta el Tossal. Me sorprendió gratamente el aprovechamiento del local superior porque las mesas están separadas y bien ubicadas, y el espacio por comensal es bueno.
|
|
|
Seleccioné el Restaurante porque estaba recomendado por VEREMA. Era una cena de 4 personas, el local lleno y muy agradble, servicio correcto y amable y la comida muy bien presentada. Excelente Menú de 24 Euros en el cual yo probé el plato de cuchara del día, garbanzos con langosta y bogavante, que la verdad estaba delicioso. El Menú excelente con unos postres excelentes y la prueba final que para mi define un restaurante es el Cafe. También muy bien. Volvemos seguro |
|
|
Todo perfecto, un sitio muy recomendable Encontramos este sitio por esta página. Nos llamó la atención la opción de llevarte el vino de casa, pues a veces pagas 16 o 20 euros y te ponen uno de mala calidad. Y elegimos el menu de noche. Muy recomendable, todo muy bueno y muy bien presentado. Además tuvieron el detalle de invitarnos a probar una mistela tinta despues de la cena, muy buena. Recomiendo el menu, volveremos seguro.
|
|
|
Tras bastantes semanas sin pisar este restaurante, volví un sábado a mediodía con dos de los comensales más exigentes que conozco: mis progenitores. Sobre el local, su ubicación y demás pormenores espaciales no comentaré gran cosa por haberlo -y haberse- hecho anteriormente. Entraba una agradable luz por las ventanas que dan a la calle Quart que se fundía correctamente con la iluminación del local e invitaba al sosiego. Un detalle que me llamó la atención fue la ausencia de servilletas en todas las mesas desocupadas. En cualquier caso, local al 45-50% de su capacidad, lo cual me encantó pues me esperaba uno de su habituales llenos. La reserva la hice vía Verema, pero no lo habían confirmado aún, lo cual no fue problema por lo apuntado en la frase anterior. Optamos por el menú de fin de semana que se ofrece. En concreto, tomamos los tres una crema de calabaza aromatizada con hierba buena como primer entrante. Sabor intenso matizado por la frescura de la hierba, textura suave, servida en un cuenquecillo de graciosa factura. Vino muy bien pues veníamos con frío. Como segundo entrante, tomate raff con ventresca. Sencillo como pocos, pero con un sabor -en especial el del tomate- que hacía AÑOS literalmente que no disfrutaba. Y es que hoy en día, entre invernaderos, anabolizantes vegetales, experimentación genética, etc. los tomates no son lo que eran (¿¿Y qué lo es?? os preguntaréis...). En fin, buenísimos, se nota la proximidad del Mercado Central y las ganas de ir adrede a comprarlos para regalarnos un poco de sabor a huerta de verdad. Pasamos a los platos principales, que resultaron ser unos gazpachos manchegos y un arrocito de marisco "pelaet" con ajos tiernos. Se confirma la teoría de que en cada sitio hacen un arroz diferente, con sus puntos de cocción, sus sabores, sus ingredientes a la hora de hacer el caldo. A mí -y al resto- el arroz de La Pitanza nos pareció sencillamente una barbaridad culinaria. En el buen sentido. Todo lo que se puede esperar de un buen arroz, ahí quedó plasmado y para el recuerdo; lo recomiendo encarecidamente. Los gazpachos, especialidad de la casa como rezaba el menú, no se quedaron atrás. Tuve la oportunidad de "ayudar" a quien los pidió y tenían un sabor extremadamente intenso, como se espera. La carne perfectamente armonizada con las pastas y las especias. Muy bueno, de verdad. Pero es que el arroz... A la postre, quizás lo más flojito (aunque hubiera pasado perfectamente sin postre, pero ya que va incluído...), nos sirvieron un pastel de chocolate con confitura de zanahoria. Original ésta, y bastante buena. Luego unos cafés, que tienen el detalle de preguntarte cómo los quieres (largos, medianos, cortos...) y como colofón obsequio de mistela tinta que resultó igualmente original, como se ha comentado. En el apartado del vino, nos decantamos por un Beryna 2007 que siempre cumple y esta vez no fue menos. El servicio fue correcto sin más, aunque después de mis últimas experiencias quizá el vino ya había alcanzado toda su plenitud y yo, en mi ignorancia, confieso desconocerlo. No obstante, lo más llamativo de la comida y que a la vez recomiendo a quienes visitéis el lugar es que pidáis la cerveza de Ferrán Adrià. Se sirve en copas de vino blanco y posee una cantidad de matices increíble; de hecho, por su tamaño y sus características (75 cl., se sirve en cubitera) se puede pedir perfectamente para acompañar una comida o una cena, hasta los postres. Hugo nos aconsejó de maravilla. Gran descubrimiento. Por cierto, ambas bebidas a buen precio (Beryna 19 euros si no recuerdo mal, la cerveza 8 euros). El servicio algo lentito, pero el hecho pasó desapercibido. En conclusión, una de las mejores opciones para comer en Valencia, siendo su oferta en este sentido mejor que la de la cena –en mi opinión-, con una RCP más que atractiva y unas materias primas de primera. Me gustó mucho y espero volver y seguir disfrutando de su buen hacer y amabilidad. FELICIDADES.
|
|
|
Agradable cena en agradable restaurante Cena para 2 en la pitanza. Menú de noche de 24 euros. Entrantes: rollitos de berenjena con vinagre módena, micuit caramelizado y ensalada con crujiente de jamón, todos los entrantes muy ricos. De plato principal mi mujer pidió magret de pato y yo carrilleras que estaban muy tiernas y se deshacían en la boca, riquísimas. De postre brownie chocolate. Para beber Emilio Moro Finca Resalso 2008 a 17 euros. Los vinos un pelín subidos de precio. Nos tomamos un martini mi mujer y una cerveza yo antes de cenar. Dos cafés. Con la tarjeta verema en lugar de copa de cava nos ofrecieron la posibilidad de tomar una botellita pequeña de mistela tinta, la cual daba para dos copitas por persona y que estaba riquísima, incluso cuando nos la acabamos nos dijeron que si queríamos otra nos invitaban. Trato muy agradable y muy bien la comida. Para repetir. |
|
|
Coqueto local sin pretensiones en el casco histórico de Valencia. Decoración minimalista con toques rústicos. Las escaleras de acceso al comedor no son aptas para todos los públicos, especialmente de bajada si has bebido algo más que "moderadamente". Cristalería, vajilla, mantelería,... acorde al local. Sillas algo justas para mi tamaño. Servicio muy agradable y atento, a pesar de tener el comedor completo. Ambiente familiar. Sin saberlo, hemos tomado el menú de 24 euros, aunque adaptado a las peticiones que les realicé con antelación por teléfono: Amuse gueule de endivias con queso azul y algo por encima que no recuerdo (el queso azul ya ha hecho que girase la cabeza... Lo siento, pero no me gusta el queso) que ha disfrutado debidamente mi mujer. Entrantes a base de ensalada de tomate y ventresca de atún (lígero y sabroso) y una degustación de garbanzos marineros con langostinos (deliciosos, con un sofrito sabrosísimo y los garbanzos con un punto fantástico). De plato principal, arroz de cigalitas, espárragos trigueros y ajetes. El primer plato me ha parecido algo deslabazado de sabor. He repetido y los 10 minutos de reposo han hecho milagros. Mucho mejor conjuntados los sabores. Un arroz, como es de esperar en Valencia, sabroso y en su punto. Algo más seco que "meloso", pero más a mi gusto. Estupendo arroz. No he llegado al postre. Otra vez será. Suerte que el camarero nos ha echado un cable con las cantidades. En otro caso no hubiésemos llegado ni al plato principal. Cocina de puchero a la antigua usanza para amantes de las mesas tranquilas y las sobremesas animadas. El vino lo hemos llevado nosotros y no nos han cobrado el descorche (1,50€/persona) por ser de verema. Nos han facilitado una cubitera y nos han dejado a nuestro ritmo. Supongo que nos han visto las caras demacradas después del encuentro... No nos han pedido el "tarjetón" :-) |
|
|
Se ganaron nuestra asistencia al ser, de entre los rest. que nos atraía visitar, uno de los pocos que abrían lunes. No podíamos subir a Valencia otro día y gracias por haber sido lunes, pues la experiencia ha sido muy gratificante. Día gélido, no más de 5º en la calle. El menú que hemos tomado le venía como anillo al dedo a tales circunstancias. 2 Menú de mediodía (18 €): caldo con pelota (calentito, denso y sabroso), canelón de setas (bueno, algo falto de temperatura), arroz meloso de alcachofas y langostinos uno, gazpacho manchego el otro. Ambos platos excelentes: texturas y coción, punto de sal, presentación... A mi especialmente me encantó el gazpacho. Raciones (en los segundos) exageradamente abundantes (más aun cobrando lo que cobran por este menú). Tarta de queso de postre (buena). En resumen muy buena comida. Entorno: mesas algo pegadas; mantelería, cristalería, vajilla.. cumplen; servicio especialmente atento y cercano (ya desde la llamada para reservar mesa, como cuando pasé a dejar la botella de vino, como en sala). Junto a la calidad de la comida quizá sea este el punto fuerte del local (pude apreciar un trato exquisito con todas las mesas). Nos atuvimos a la promoción "con tu vino bajo el brazo" (Sed de Cana 2003 - Bodegas del Jaro), aunque no me gusta mucho eso de traerte algo de casa a un restaurant, pero desde el primer momento (me pase tres horas antes a dejar la botella para que decantasen el vino) no me hicieron sentir incómodo de ninguna manera, sino que incluso se mostraron colaboradores y se interesaron por el vino que llevé. Al sentarnos al lado de las cámaras de blanco/rosado/cavas y la cava de tintos, pude ver que el local tiene una oferta más que suficiente para contentar a sus clientes. |
|
|
Tentados por crónicas anteriores,nos decidimos por ir a probar este local,y....acertamos de pleno.Menú de mediodía(18e) que consta de dos entrantes;caldo con pelota-extraordinario sabor,y más un día tan frío como el de hoy-y lomo de atún con raff-sobresaliente producto-.De principal,garbanzos con erizos-que no defraudó a las grandes expectativas que tenía sobre el mismo-arroz meloso de marisco-riquísimo-y gazpacho manchego-el cual yo no probé pero muy rico según me comentaron-.De postres,un combinado de tarta de queso y arándonos,pastel de chocolate ,y helados de violeta y limón(creo)-buenos-.Servicio de sala muy amable y profesional.Siguiendo la línea de otros veremeros,el vino lo llevamos nosotros siendo su trato y servicio excelente.Cafés y copa de cava.Extraorinaria RCP.!Hasta pronto!El precio es sin vino. |
|
|
Nueva visita a este restaurante desde la quedada de foreros. El resultado fue muy satisfactorio. De la comida quisiera resaltar tres platos : Uno el caldo con pelota. Plato de los que transmite mucho tiempo de elaboracion. Caldo con muchisimo sabor que lo acompañan de una pelota de las "antiguas". Muy buena carne con una mezcla de especies que la hacen soberbia.
|
|
|
Local en pleno barrio del Carmen, de dimensiones mínimas, en dos plantas: abajo el acceso y la barra y arriba la sala. Estética minimalista con un toque industrial, en blanco y gris. Iluminación algo tenue pero muy acogedora. El lugar tiene “duende”, ambiente, alegría. Cocina de mercado, nacional, sencilla y honesta, con “toque”. Tomamos un “Menú de noche” que por 24€ te ofrece tres entrantes, un plato principal de carne o pescado a elegir entre todos los recogidos en la carta, algunos de ellos con suplementos exiguos, y un postre variado. Comenzamos con unos Rollitos berenjena con vinagre de Módena, una fresca y agradable apertura, seguimos con un discreto Foie Mi Cuit caramelizado que lo podías cambiar por un plato de cuchara que en este caso era Fabes con blanquet, simplemente soberbias. Sustituyeron la morcilla y chorizo asturiano por el blanquet, lo que otorgó finura y suavidad al plato (se agradece tratándose de una cena) pero sin restarle un ápice de sabor. Terminamos los entrantes con una Ensalada templada de espinacas con queso, deliciosa, con una inmejorable conjunción en su aliño de vinagres, especias, miel y aceite. Como plato fuerte yo me decanté por un Bacalao confitado a la muselina de ajos muy rico, tersos y rotundos los trozos de bacalao, bien ensamblados con la muselina. El único pero de la noche fue que uno de los comensales pidió el pescado del día que nos dijeron que se trataba de mero. Me extrañó que fuera mero, por la dificultad de conseguirlo y el precio del mismo, y pregunté si era mero realmente ante la confusión que suele haber siempre entre esta especie y la perca u otras. Nos dijeron que no, que se trataba de un error… pero cuando ya estaba en el plato y servido en mesa. Era emperador (menuda diferencia). Nos dieron la opción de cambiarlo sin problemas, sin embargo el comensal se conformó y dio buena cuenta de él, además de alabarlo posteriormente. El postre consistía en tres presentaciones de chocolate, muy logrado. Carta de vinos bien dimensionada para las características del restaurante, con una inteligente y actual selección, servido correctamente sin más. Disfrutamos de un festival de garnacha bilbilitana, como fue ese Atteca 08, seguido de un bravo y joven Toro, Dehesa Gago 08. Servicio muy atento, simpático y jovial.
|
|

