Restaurante Quique Dacosta : Expectativas cumplidas


Quique Dacosta
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 10 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 8.5 10
8.5 10
Alestes

Alestes 01/11/09 13:15

Fecha de visita: 31/10/09
Precio por persona: 142.0

Primera visita a El Poblet. Somos recibidos con amabilidad. Nos acomodan en una mesa instalada entre las dos salas, un tanto encajonada. Tras unas pequeñas dudas, solicitamos que nos cambien de sitio, a lo que acceden de buen grado. Nos decantamos por el menú Nuevas Tradiciones, que recoge platos de otras temporadas.

Las mesas bien vestidas, espaciosas y con adecuada separación. Ambiente un tanto ruidoso no achacable al equipo, estaba lleno y algunos comensales nos hacian participes de su conversación.

Nos dejamos aconsejar por el sumiller en la elección del vino. Nos decantamos por un Rias Baixas Ferreiro Cepas Vellas 2007 para todo el menú. Eleccción acertada. Servicio del vino adecuado, aunque una vez tuve que pedir que nos rellenaran las copas, copas Riedel. El sumiller demuestra un conocimiento excepcional del mundo del vino, pero en nuestro caso nos pareció muy profesional pero algo lejano, sin llegar al punto de calidez de otras personas en la sala.

Nos sirvieron una degustación de aceites y vinagres para ir abriendo boca. Entrando en la descripción del menú, empezamos por la trufa blanca. Plato magistral, sorprendente y que pone el listón altísimo al inicio de la comida. La bruma, nueva versión del bosque animado, espectacular como presentación y como conjunto de texturas. Siguieron dos platos sobresalientes. El cubalibre de Foie gras es excepcional, todo un clásico de Quique Dacosta y que no decepciona y las ostras ibéricas con una combinación sugerente de materia prima y sabores también nos encantaron.

Seguimos con la gamba roja de Denia, que como la cigala de las Rotas combinaban buena materia prima con elboración sencilla. Sin duda lo menos sorprendente del menú. Otra sorpresa por la potencia y sabor del plato es la Gallina de los Huevos de Oro, combinación de huevo y caldo exquisita. Y ya saciados, llegamos al arroz senia meloso, también notable pero nos llegó ya casi exhaustos.

De los dos postres, el monocromático de coco es quiza el plato menos espectacular del menú y las piedras, compendio de diferentes texturas de chocolate con un guiño a una nueva trufa, vuelven a elevar el nivel del Menú.

Terminamos con un café, invitación de la casa, y un PX que se tomó mi mujer aunque el sumiller me lo sirvió a mi, pequeño tic machista que ya nos ha pasado en otras ocasiones. Cuando nos fuimos, nos despidió Quique Dacosta, muy amable, conversamos con él unos minutos. Nos resultó un gesto muy adecuado.

En definitiva, es un lujo un restaurante como el de Quique Dacosta en nuestra Comunidad. Experiencia muy recomendable para aquellos que disfrutamos con la gastronomía

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