Van muy bien, pero sus tiros gastronómicos y vinícolas van por otro lado.
El Gallo es un sitio diferente a ningún otro. Música en directo los jueves y un ambiente cosmopolita (no se exactemente que significa eso pero la palabra es chula y creo aquí es un buen sitio para utilizarla). Buen servicio y comida "no typical" como es de moda ahora. Los vinos los cuida pero sin complicaciones, con una carta corta que satisface la demanda de gente con curiosidad pero no muy exigente. Las copas de sobremesa geniales (a media tarde o por la noche). El ambiente me encanta.
El Temporaneo es otra cosa, más funcional y lígero, con cocina actual sin adornos. En el tema del vino cuenta con la ventaja que lo dirije Pedro Martinez (Nariz de Oro), uno de los mejores profesionales que hay en España y que tengo la suerte de conocer bien, con unas inquietudes personales y profesionales fuera de lo normal. Contrapunto perfecto de Miguel de la Pequeña en este negocio de los bares (aunque aquí Miguel no tiene nada que ver, solo en el Pura Cepa).
Aún así, la carta está muy adecuada a la funcionalidad que he comentado. Pedro selecciona vinos entendibles y que un personal de servicio variopinto puede manejar bien. Ten en cuenta, que tanto Temporaneo, como Gallo abrén todo del día y sirven desayunos, aperitivos, comidas, meriendas, copas, cenas, más copas, y el vino es una parte más, pero no la más sustancial, como pueda ser el Rejol de Cuco o Alfonso.
Dejate de escribir y veniros a cenar que tengo hambre.