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Lo personal o lo impersonal. Que tipo de Salón del vino queremos...
Respuestas: 13
Ayer se celebró el Salón Novedades de los vinos de Rioja en Málaga, con más de 100 bodegas y más de 250 vinos. Lo cual se convirtió más en un concepto casi de tunel del vino que un salón propiamente dicho.
Con carácter previo me sorprendió cuando le comenté a una bodega, ¡nos vemos esta tarde! y su respuesta fué, ¿donde? y una vez comentado que aparecía en el listado, comentó que lo desconocía y tras preguntar y preguntar, comentó que al parecer la enóloga remitió unas botellas al consejo quién se las solicitó.
A partir de ahí nos encontramos con 7 mesas separadas por crianzas, reservas, grandes reservas, genéricos, autor ... y los vinos dispuestos en fila, que atentamente nos sirven personal del hotel. Bodegueros, elaboradores, comerciales = 0, no había nadie representando a las bodegas, únicamente los vinos y el consumidor para evaluar los crianzas 08, reservas 07 y grandes reservas 05.
Si que es verdad que te permite catar un mayor número de vinos, puesto que no tienes que dialogar con nadie. Aunque personalmente asisto a un salón, esperándome a personal de la bodega y me responda a las inquietudes que me suscita el vino. Hasta tal punto ha sido impersonal, que alguno de los vinos de los cuales nos interesamos por ellos, no teníamos forma de contactar con la bodega que partiendo de los datos de la etiqueta. Referencias como Contino viña del olivo, Amaren 60, Hacienda Pradolagar, Urbina Gran Reserva de 1994, Obalo, Roda etc... fueron catados/degustados/probados por una gran parte de los asistentes sin saber lo que tenían entre las manos.
No sé que opináis, yo prefiero el formato donde encuentro a personas que defienden día a día ese vino y puedan decirte algo más que te ayude a entender lo que hay en la copa.
No es una crítica ni mucho menos, es un tipo de formato que personalmente no termino de entender. Aunque es evidente que ahorra unos costes a las bodegas, en desplazamientos y demás, muy importantes y todo hay que valorarlo.
Raro, raro,...
Me imagino que con la que está cayendo, las bodegas sólo acudirán con stand y personal a las grandes ferias o a las de exportación, que es lo que parece que está salvando el negocio. Además ese salón igual estaba organizado por el Consejo regulador, con lo que se piden muestras a las bodegas y se ponen en mesas para que la gente cate, si querer dar protagonismo a ninguna bodega.
Lo que está claro, es que como aficionado, es un formato frío y poco interesante. Lo bonito, es hablar con la gente de la bodega que te expliquen el vino, que te cuenten cosas. Pero, como bien dices, también hay que entender a las bodegas, y más en los tiempos que corren.
Efectivamente el evento lo organiza el Consejo Regulador, aunque se echa en falta que al menos las bodegas tenga constancia de donde se "exhiben sus vinos", para así dotarle de un plus a estos esfuezos que realizan las D.O con los vinos que les han enviado desde bodega.
El evento entiendo le supuso al Consejo un buen bocado a sus fondos, porque aunque la asistencia no fué excesiva "momento cumbre 300" personas, aunque salón para 600 a 800 personas. Se ofreció un almuerzo con la prensa, un cocktel "Hubo cantidad y calidad de canapes de multitud de sabores, dos cortadores de jamón, hasta dulcecitos", incluso el lujo, según informaron abonar alrededor de 2500 € a quién presentó el evento con su discurso y que abrió paso al presidente. Un esfuerzo enorme dado los tiempos, el problema nuevamente las copas "de distintos tamaños, y de la calidad mejor no hablar" porque servir vinos del 94 en copas de agua pequeña, pues... Y tampoco hablar de la temperatura ambiente del salón alrededor de 25 grados, y ahí los vinos en sus mesas sin más refrigeración, por lo que la degustación de estos caldos oscilaba entre los 21 a 23 grados perfectamente. Humildemente pienso en una desajuste de inversión, invertir más en asegurarse que los vinos estén en condiciones óptimas y que el público así lo deguste declinando presentaciones o discursos.
Aunque es verdad que algún dueño de cierto restuarantes me comentaron, que genial la temperatura, porque así es como se sirven en su/s restaurantes y así puede ver como está el vino. En fin historias de estas tenemos para charlar largo y tendido.
Ahí tienes toda la razón. Gastarse 2.500 € en un famosillo o humorista de medio pelo, para presentar el acto, y no preocuparse del acondicionamineto del sitio, de los vinos y de las copas. Esto me hace pensar que al final son eventos más bien sociales, que de presentación de vinos.
Como bien dices, del trato del vino en algunos restaurantes, mejor no hablar. Eso sí, te lo cobran bien cobrado.
Corroboro esto: me cabrea muchísimo el tema de las copas y, sobre todo, de la temperatura del vino.
Estoy cansado de la famosa frasecita de: "El tinto caballero se toma a temperatura ambiente"...
Estoy que reviento en estos casos y enseguida respondo: ¿ Ambiente ? ¿ De la calle ? ¿ Del local ? ¿ De Madrid, Gijón, Oslo, Ártico, Tanzania, Beirut, Ciudad del Cabo ?
Enseguida se quedan mirándome con incredulidad y le digo, mire caballero andamos aquí a 23-24º porque voy en manga corta y no tengo ni pizca de frío y ese vino pone bien claro en la etiqueta que se sirve a 16-18º, así que si no pone una funda térmica, aunque saque el vino a 16º de su cava de vinos, pronto lo tendré a 22º en copa y parecerá sopa de alcohol.... ya no digo nada si, encima, como a veces me ha pasado, te traen un vino medio empolvado, que estaba fuera de vinoteca en un estante de estos horizontales, a 24º y sin oxigenar ni lo más mínimo... ya apaga y vámonos (en esos casos he hecho que se lleven la botella, que no me la cobre y que me ponga una caña).
De todas formas la culpa también fue mía en el pasado por empeñarme en pedir vino donde no debía: si no ves un sitio con mucha pinta de cuidar el vino, lo mejor es no tomar vino o, mejor, no entrar si la comida tampoco es muy alla ;)
PD. Un amigo mío era igual con el rollo de la temperatura ambiente hasta que un buen día, cansado ya, decidí en casa hacerle una prueba de un mismo vino tomado a 16-17º y ese mismo vino dejado en copa una hora y tomado después a los 25º de temperatura ambiente en casa. El que llevaba una hora en copa era totalmente diferente, aparte de por la oxigenación por la temperatura que hizo que le pareciera casi alcohol de quemar... y desde entonces me dio la razón.
El desajuste de inversión es similar a querer ganar en circuto una carrera con un Mercedes AMG de 500 CV ... pero con las ruedas y suspensiones de un Renault Clio 1.1 de 60 CV (con todos los respetos para este utilitario).
Yo personalmente prefiero un salón de vinos más personal y con los vinos servidos a su temperatura, copas adecuadas... pero sin pregoneros de medio pelo ni al inicio ni al final del evento, no necesito pregones, discursos ni monólogos de nadie ;)
