Blog de Verema.com

miércoles, octubre 25, 2006

Jumilla: El Reino de la Monastrell


Ayer tarde en el Hotel Meliá Valencia Palace de Valencia tuvo lugar la presentación de los vinos de la D.O. Jumilla. Con una asistencia de público moderada y en un ambiente relajado profesionales y también profanos pudieron degustar los vinos de la zona y departir con sus elaboradores y/o sus distribuidores en Valencia.

Por hacer un repaso rápido comenzamos probando algunos de los blancos presentados. Por lo que hace referencia a los blancos jóvenes estando todavía la añada 2005 en el mercado, la mayoría de las elaboraciones probadas estaban en perfectas condiciones, no mostrando síntomas de declive. En todo caso el blanco que más me convenció –de entre los probados- fue un consistente Sabatacha Fermentado en Barrica 04, de Bodegas Cooperativas San Isidro, un blanco con una nariz excepcional, bastante golosa, muy limpia y bien definida y con un paso por boca prometedor, aunque aún falto de pulir en botella las notas de su estancia en barrica. También interesante y resulto el Castillo de Jumilla 05, un macabeo fácil y frutoso con una buena punta de acidez.

Por lo que hace referencia a los rosados, éstos si mostraban algunos síntomas de declive y, en general, será mejor esperar a la próxima salida de la añada 2006. La excepción más notable el Pacheco rosado 05, un vinoso y fresco syrah de Vinos Viña Elena, muy vivo y con notable cuerpo.

Por lo que hace referencia a los tintos destacar, como es habitual, el reencuentro con la magnífica gama de Casa Castillo, excepcional el Valtosca 05, con carácter y tipicidad Las Gravas 02 y con un nervio excelente y notable personalidad el Pie Franco 03.

También estaba presente Casa de la Ermita, con su seductor Petit Verdot y una novedad muy interesante, su gama Casa de las Especias, producto equilibrado y con notable expresión frutal.

Interesante descubrimiento el crianza de Juan Gil 04, con una excelente expresión de la monastrell, con unos taninos contundentes y carnosos que mejorarán con algo más de botella.

Otro clásico, el Divus 03, de Bodegas Bleda, un vino excelente con una magnífica relación calidad precio.

Finalmente destacaré el notable atractivo de Luzón Petit Verdot 05, de Finca Luzón, musculoso y atractivo a la vez.

No dio tiempo está vez de llegar a los excelente dulces de la zona, especialmente a los seductores monastrell, pero seguro que habrá otras oportunidades.

jueves, octubre 05, 2006

Auguste Escoffier, H.G. Wells o porqué 'nunca el tiempo es perdido'.

Un menú “Belle Epoque” à la Escoffier en pleno siglo XXI acompañado por vinos alsacianos, bordeleses y borgoñones, elaborado con metódico respeto a la tradición y en pleno barrio gótico de Barcelona podría perfectamente inspirar los sueños de muchos gourmands. La cocina fue elaborada por Josep María Blasi, “cuiner a domicili” y gran conocedor de la cocina “clásica”.

En el primer asalto las entradas: Duchesses Nantua por una parte y por otra un Foie Gras à la Strasbourgeoise. Las Duchesses (Duquesas) son unas preparaciones de pasta choux -dulces o saladas- (saladas en este caso) que se suelen rellenar de una mousse. En este caso el relleno se apellidó Nantua que hace referencia a la mousse elaborada con cangrejo de río y trufa. Por su parte el Foie Gras à la Strasbourgeoise, una especie de brioche salado con un corazón de foie. El acompañamiento, primero un juvenil Riesling 2003 Vorbourg de René Muré que ya apuntaba una atractiva mineralidad y notas densas de miel y flores ajadas. Sabroso en boca, con cierta densidad, excelente acidez y muy buen recorrido y luego un seductor Marcel Deiss Schoenenbourg 1997 con clara presencia de hidrocarburos en nariz y una estructura muy consistente en boca, el leve dulzor derivado del azúcar residual acompañaba al sabor del foie-gras como un guante.

Siguiente asalto, Terrina de Faisán acompañada de Salade Alice, una preciosa ensalada elaborada con manzana y usando como base media manzana vaciada. El acompañamiento un maduro Corton Renard 1997 de Leroy. Un vino delicado y fresco, con una intensa expresión animal y un franco carácter especiado (clavo, pimienta negra). En boca ligero, equilibrado con buena acidez y excelente recorrido. De la Borgoña saltamos al Languedoc con un Grange des Peres 1999. 13.5. Más intenso pero también más directo y simple, con mucha caballería. En boca presentaba cuerpo medio, cierta amargosidad, buena acidez y buen recorrido.

A continuación llegó el turno al pescado, un soberbio Turbot (rodaballo) Régence al que acompañaron a la perfección en primer lugar un vino bordelés, el Haut Brion blanc 2003, con su nariz de media intensidad, ciertos toques metálicos, manzana ácida y un fondo tostado. En boca se muestra seco, glicérico, amargoso, con buena acidez y buen recorrido. Un blanco atractivo y con cuerpo que ganará con algo más de botella. Seguidamente un seductor Mersault el Coche-Dury del 2000. Un vino con raza, que presenta toques ahumados, minerales y un fondo de frutos secos. En boca con nervio, amargoso, ligero, mineral y con frutos secos en el retronasal.

Una nueva etapa vino de la mano de un Côte de Veau Talleyrand acompañado con pasta y con un toque de foie, y que vino acompañado de un interesante Beaucastel el Hommage a Jacques Perrin 2001. Goloso y con una excepcional expresión frutal dominada por la fruta negra en sazón yalgún toque especiado. En boca es amargoso, suave, con buena acidez y buen recorrido y de un impetuoso Chateau Latour 2001. Que mostró una nariz musculosa, densa, tostada, madura y concentrada. En boca con carácter, denso, con buena acidez y buen recorrido. Un pequeño infanticidio.

La culminación de la cena fue una espectacular selección de quesos -plateau de fromages "Belle Epoque"- brillantemente presentados por Eva Vila y los Bavarois au Chocolat -a un paso de un “moscovita” (bavarois de frutas)- y Pudding Nesselrode (un denso pudding de castañas). El acompañamiento, ni más ni menos que un Yquem de 1920. Color caoba de aspecto denso. Nariz del corte de un amontillado viejo, con toques tostados, frutos secos, mieles y uva pasa. En boca ligero con buen recorrido, algo amargoso, con buena acidez, buen recorrido y un final con tostados y azúcar quemado. Cansado pero aún vivo. Por su parte el Yquem 1975 mucho más vivo con la característica nariz botrytizada, miel, dulces flores blancas y algo de especias exóticas. En boca equilibrado, denso, equilibrado, largo y con una espectacular estructura.

Cuando ya parecía llegar el final de fiesta aún apareció un interesante Banyuls, el Domaine de La Rectorie 2003 Cuvée Leon Parcé. Nariz intensa, bien definida, con toques de azúcar quemado, especias, sirope de ciruela y un fondo de canela. En boca reaparece la canela, amargoso, con cierta densidad, excelente acidez y buen recorrido.

Vencida toda resistencia llegó la hora del café y algunos destilados –por los que pasé de puntillas- y tras una pequeña pausa el habitual debate sobre lo divino y sobre lo humano entorno a una interesante selección de Bollinger (pronúnciese bolaaaaaaaaangé) empezando por el Special Cuvèe, seguido del La Grande Année del 1997 y un espectacular RD (Recent Degorgé) de 1996. En plena vorágine algunos de los contertulios fueron tragados por la tierra para ser posteriormente vomitados con un Chambertin 2002 de Denis Mortet. Picota granatoso de media capa. Nariz interesante, con toques ahumados, algunos tostados y especiados (mimienta negra) y un fondo de fruta roja. En boca con cierta densidad pero a su vez fluye con facilidad, amargoso, con buena acidez y buen recorrido. Un vino que muestra cierta opulencia.


Aunque suene increible... no fue este el final de la velada... y eso que pasaban de las 11 de la noche....

Pero ¿Qué has hecho Robert?

Parker ya ha designado al sucesor de Rovani o lo que es lo mismo al responsable de catar los vinos de España para el Wine Advocate. Se trata de Jay Miller un psicólogo clínico especializado en niños, adolescente y terapia familiar y desde 2001 co-propietario y gerente de Bin 604 Wine Sellers en Baltimore.

En la web de su tienda (http://www.bin604.com/jaybio.html) el Dr. Joy… digo Jay posa -con cierto sentido del humor- en olor de santidad e incluso mendigando un trabajo (a cambio de vino) [Ver las fotos adjuntas].

Hablando con mayor seriedad, no se muy bien si pretende que haga terapia de grupo con los elaboradores españoles reacios a la onda “Parker” o demostrarnos que no hay nada como saber poco –o nada- de vinos españoles para catarlos.

En fin, rumores de todo tipo sobre el declive del parkerismo –incluyendo algunos relativos a la salud de Robert Parker- parecen venir sustentados por la elección del sustituto de Rovani.

Sólo puedo decir que... si hay un Dios... ¡que nos pille confesados!

martes, octubre 03, 2006

Concilio Marianista en Valencia.


Mariano García y su hijo Alberto acudieron hoy martes día 3 de octubre a Valencia por mediación de sus distribuidores, Selección XXI y Las Añadas de España para presentarnos una amplia selección de sus vinos. La presentación tuvo lugar en el Restaurante La Sucursal y fue seguida por una sugerente selección de platillos exponente de la cocina de este restaurante.

La presentación la llevaron acabo Mariano y Alberto al “alimón” y fue un excelente ejercicio de disección de las peculiaridades de los “terroir” donde trabaja la familia García y de las características de los diferentes vinos presentados.

En el primer asalto fue catado el Paixar 03. Picota granatoso, con una nariz intensa y perfumada, larga, fresca, limpia, con ciertas notas terrosas, fruta negra y hierbas aromáticas. En boca tiene buen ataque, cuerpo medio, buena acidez y buen recorrido. Frente al 2001, muy hermético y mineral, el 2002 mostró una notable mineralidad en nariz pero un tanino más asequible y, finalmente, este 2003 es el de más cuerpo y grasa. Paixar es un proyecto conjunto de la familia García y de Luna Beberide. En pequeñas parcelitas (leiros o cuartales) en Paixar controlan entre 6 y 8 hectáreas repartidas en unos cuarenta viñedos diferentes. El suele de pizarra, la orientación de las viñas y su posición en laderas y la altitud junto con el uso de cepas viejas de mencia caracterizan el peculiar terroir berciano donde se elabora el Paixar.

A continuación probamos el Astrales 2003. En este proyecto controlan 27 hectáreas (15 de ellas en producción) en el municipio de Anguix en el corazón de la Ribera del Duero. El vino tiene un bonito color picota muy vivo. La nariz tiene intensidad media, inicialmente muestra alguna nota animal, tostados, recuerdos florales (flores silvestres) y un ligero fondo de fruta roja y algo de regaliz negra. En boca el ataque es potente, resulta fresco, con cuerpo medio, taninos marcados algo faltos de pulirse y leve amargosidad final. En este proyecto cuentan con cepas de tempranillo plantadas en vaso en diferentes parcelas que son vinificadas separadamente. El objetivo es producir unas 80.000 botellas aunque en estos momentos –dependiendo de la añada- están entre 30 y 40.000.

El tercer vino catado fue el Aalto 2003. Javier Zacagnini y Mariano García elaboran este vino dándole unos 20 meses en roble americano y francés, combinando 50% de de barricas nuevas y 50% de usadas. El vino presenta un color picota granatoso, limpio y brillante. La nariz es intensa y franca, con cierto volumen, fresca, madura, con toques de algarroba y sirope de ciruela, algunos tostados y regaliz negra. Los taninos están firmes, resultan bastante fluidos y muestran aún ciertas aristas.

Tras el Aalto fue el turno del San Román 2003, uno de los proyectos más veteranos de la familia García elaborado en Toro. Picota granatoso, vivo y brillante. Nariz intensa, fresca, con suaves recuerdos a violetas y cierto carácter terroso. Balsámicos, algo de vainilla y fruta negra. En boca es intenso, con cuerpo medio, ligero, amargoso, con buena acidez y buen recorrido. Taninos sedosos y con carácter. El suele arcilloso retiene la humedad y aporta mineralidad. Además a Toro no llegó la filoxera y buena aparte de los viñedos de San Román son de este tipo aportando más personalidad al vino.

La siguiente etapa de la cata nos llevó al Mauro Vendimia Seleccionada 2002. Picota granatoso cubierto, vivo, con ribete violáceo. La nariz es intensa, franca, fresca, limpia y está muy bien definida. Destacable elegancia. En boca resulta denso, compacto, un tanto láctico, amargoso, con taninos muy cremosos, dulces y carnosos, excelente estructura y muy buen recorrido. Una apuesta por la elegancia. El vino hace la maloláctica en tinos de madera para pasar luego por roble americano y francés.

Finalmente atacamos el Terreus Pago de Cueva Baja 2003 –aún no en el mercado- que con una nariz intensa, impresionante, con mucho volumen y excepcional definición, dio paso a una densa expresión frutal (fruta muy madura), toques de regaliz, franca mineralidad y suaves tostados. En boca resulta tánico, denso, con un armazón escalofriante, condensado y multidimensional. Opulento. Con leve amargosidad, fresco, muy largo y con taninos carnosos, dulces y sabrosos. Un final de impresión para redondear la magnífica cata.