Peña El Sarmiento

miércoles, mayo 30, 2007

Un paseo por el mundo del vino de la mano de AlmaVinosÚnicos en Burgos

Burgos nos recibió con un bonito día soleado en un punto de encuentro que representa un inexcusable alto en el camino para los que continuamente circulamos por la A-1: el hotel Landa. Decidimos fijar allí el lugar de reunión ya que no todos veníamos del mismo lugar y empezar el día con un acopio de fuerzas para lo que iba a ser una velada inigualable: el evento que AlmaVinosÚnicos organizaba en el Monasterio de San Juan.

Cuando uno para en Landa es inevitable pedir, por lo menos una vez, un par de buenos huevos fritos con unos pedazos de morcilla, y qué mejor que esa combinación para un desayuno potente y coger energías. Eran las 10.00 de la mañana y a las 11.00 nos esperaban en el Monasterio. Las oraciones iban a ser largas.

Había mucho vino para probar, mucha gente a la que saludar y la jornada se presentaba apasionante. La Peña El Sarmiento estaba a punto de entrar en una espiral que nos transportaría desde Champagne hasta Borgoña, desde Burdeos hasta el Ródano, navegaríamos por el Loira, bajaríamos a Portugal para subir luego a Alemania y a Austria, y alguna parada en España también estaba prevista en este viaje.
Muchos vinos probados en donde poco a poco fuimos desperdigándonos y cada uno siguió diferentes rutas para acabar todos en un punto común: el disfrute. Veremos cuál fue el último vino sobre el cual nos reunimos.

Contaré (de forma breve) unas pinceladas sobre lo que fui probando y seguro que mis compañeros pueden completarlo de una forma más acertada.

Al llegar hay que decir que todo estaba perfectamente organizado, lo cual es de agradecer. Recuerdo ciertas ferias en las que dicen que se abre a las 11.00 y hasta las 11.30 no aparecen las copas o los vinos. Aquí nos recibía André Clouet con todo el arsenal. Nuestro viaje empezaba. Un Brut rico iba a ser el aperitivo pero prometí volver a probar con más calma el resto (cosa que luego no hice y me arrepentí) pero había una gama de vinos que me apetecía dedicarles un poco de tiempo: Nikolaihof. Empezamos con un Gruner joven, suave y algo plano para seguir con un delicioso Gruner del 91, tan joven y elegante, fresco y potente. Hubo más, pero destacar el final con un TBA tremendo, nada pesado, vivo. Empezaban demasiado pronto las emociones fuertes.
Sancerre y Pascal Cotat son buenos aliados, como demuestra su Les Monts Damnés 2006, sugerente para mi en nariz aunque en boca denostaba ciertos verdores no demasiado elegantes, fruto quizá de su juventud. Una sauvignon blanc muy mineral, lástima que no trajera también La Grande Côte…Paciencia.

Siguiendo con los vinos blancos llegó el turno de Arnaud Ente y sus Mersault del 2004, genérico, Clos des Ambres y Les Petits Charrons, siendo este último el que encontré más complejo e interesante, aunque su Puligny Montrachet 1er Cru Les Referts pienso que les ganó la partida. Me gustaba ser el árbitro de ese juego. Probé allí mismo su Volnay 1er Cru Les Santenots du Milieu 2005 y aunque me gustó mucho su nariz, en boca lo encontré demasiado verde.

López de Heredia maravilló con blancos del 88 y sobre todo del 81. Mercedes estuvo tan amable como de costumbre. Para mi siguen siendo blancos de referencia a nivel mundial. Diferentes, con detractores y defensores. Para mi, chapeau!
Qué decir de Tissot y su Vin Jaune 2000. Diferente, original, muy rico. Cada día me gustan más las cosas que voy probando de Jura y de sus elaboradores.
Can Rafols tenía mucho vino para probar, me quedé con los Cavas (bien ricos) y una sorpresa con 60 meses de crianza…pronto se comercializará.

Hidalgo y su manzanilla pasada, su Oloroso de añada, su Amontillado viejo…me llamaban de arriba que no sé que pasaba con unos Borgoñas que estaban muy buenos. El recado venía de parte de ManuelAguinaga (vía Andrés-Cigaleña)…pues subamos, dijimos.

Domaine Comte Georges de Vogué nos ofrecía 9 vinos agrupados en diferentes tandas: 2002, 2001 y 1999 de Chambolle-Musigny; las mismas añadas para Bonnes-Mares Grand Cru y otros tres vinos de esas añadas para Musigny Grand Cru. Me ha gustado bastante la pinot noir que nos proponía, especialmente en los 6 primeros vinos, en donde elegancia, finura, complejidad, equilibrio son adjetivos que se ven reflejados en una copa de vino. Francamente interesantes, en mi opinión.

Henri Perrot-Minot nos mostraba diferentes vinos del año 2005: Morey Saint-Denis “En la rue de Vergy”, Chambolle-Musigny Vieilles Vignes, Chambolle-Musigny 1erCru “La Combe D´Orveau”, Nuits Saint- Georges 1erCru “La Richemone”, y un Mazoyeres Chambertin Vieilles Vignes. Un carrusel para no parar, más Pinot Noir de Borgoña, con algo más de madera y color y en una buena añada. Disfruté más en los anteriores pero quiero verlos estos con más tiempo. Si hay que pedir número, voy cogiendo…

Auguste Clape y sus Cornas siempre han sido vinos que los he tenido mucho aprecio, sobre todo si se abren con un buen tiempo de guarda, como aquel 1996 que disfrutamos hace unos meses en la taberna Entrevinos madrileña, delicioso. En esta ocasión, un 2004, un 1999 y un 1998 iban a demostrar que la syrah en estado puro tiene un aliado en Cornas y en el señor Clape. Vinos “machos” como dicen, recios pero elegantes. A disfrutar.

Lynch-Bages en Pauillac nos ofrece vinos del 2004 y 2001 interesantes. Esperaba un 2004 demoledor para mis encías y no fue el caso. Aunque sí conserva buena tanicidad, el vino se presenta más amable de lo que esperaba. Mejor, y para mi incluso mejor que el 2001.

Diferente fue la mini-vertical de Cos D´Estournel que pudimos degustar. Empezamos con el 2001 y terminamos con muestras del 2006, pasando por 2002, 2003, 2004 y 2005. Aquí sí que el 2001 me pareció un vinazo, con ese Cabernet bien integrado con la Merlot, largo, elegante…Interesante la nariz del 2003 y reposo, mucho reposo, para el resto. Son pequeñas bestias que necesitan ser domadas.

La Provenza se presentaba con Domaine de Trevaillon (50% Syrah y 50% Cabernet Sauvignon) y sus 2004 y 2000. Muy rico el 2000, muy floral la nariz y boca elegante. Me ha convencido.

Volviendo al Ródano, Chateau Rayas esperaba…Menos mal que entre medias había unos bocadillos que ayudaban a digerir tanto vino y tanta información. Tanto registro que iba entrando en el cerebro era difícil de asimilar sin parar un poco, vaciar algo de líquido y volver al ring. Estábamos dispuestos a seguir.

Chateau de Fonsalette 1999, Pignan Chateauneuf du Pape 2002 y Chateau Rayas 2002 fueron tres vinos bien diferenciados. El Pignan me defraudó un poco con una nariz algo sucia y una boca un tanto desequilibrada en este momento, pero si existe una garnacha que considero espectacular su nombre pasa por Chateau Rayas. Muy bueno, poco más que decir.

Dejé un poco de lado a los vinos ya conocidos de Nicolas Joly por falta de tiempo mientras probaba un pinot noir suizo muy bebible y goloso, había que subir a probar más cosas.

Fueron cayendo Morgon de Marcel Lapierre en Beaujolais, Trio Infernal del Priorato, el Côte-Rôtie La Landonne, Saumur Champigny Clos Rougeard y su maestría con la Cabernet Franc, Quinta do Vale D. Maria, toda la gama de Kracher (excelente el TBA 6), Pegaso en Cebreros, Altos de Lanzaga,...se me escaparon muchas cosas para probar de Alemania, Burdeos, Borgoña, Ródano, Estados Unidos, todo es imposible….pero no el reunirme con mi gente en un punto final que iba a ser una despedida apoteósica.




Volvimos a López de Heredia en donde ya estaban algunos del grupo y surgió una propuesta que aceptamos sin pestañear. Abrir un Tondonia Blanco Gran Reserva de 1964, vino ya conocido y al que tenemos una especial admiración. Sin palabras. Gracias.



Un gran día había terminado y la jornada había transcurrido de forma muy interesante. Gracias a todos los que han hecho posible semejante evento. Nos habéis hecho pasar un día inolvidable.

The show must go on.



















































































































domingo, mayo 20, 2007

Tiro al "blanco"


El blanco está de moda, sin ninguna duda, y más desde que la primera posición de la Liga Nacional de Fútbol la ocupa el equipo más blanco posible. Por eso, era de recibo hacer un paseo por diferentes vinos que se alejan del color tinto y qué mejor que un buen culé como el amigo Letroncio para organizar una cata que nos ha dejado muy buenas sensaciones.

Para ponernos en situación hay que agradecer el trato, una vez más, que nos han dieron el pasado viernes en la tienda Santa Cecilia. Todo perfecto, desde las copas a la sala, pasando por unas pequeñas exquisiteces que nos acompañaron tras la cata: pequeño surtido de quesos y ahumados francamente buenos. Con los más de 30 ºC que arreciaban en el asfalto madrileño apetecía tirar al “blanco”.

En cuanto a los vinos la verdad es que han existido sorpresas. La cata fue de siete vinos y se realizó en la modalidad de “doble ciega”. Y como dirían en el cada vez más tontuno festival de Eurovisión: Here are the results:

La primera tanda de los dos primeros vinos resultó un tanto confusa. El primero resultó ser un Capricho de Morgadío 2002 que nadie dimos con la albariño. Su paso por madera había enmascarado muchas características de la viveza del vino, y se mostraba un poco escaso en potencia aromática, o al menos a mi me lo pareció. Y el segundo vino de esta primera tanda nos trasladó a Argentina y a la uva Torrontés. Un vino que esconde bastante bien sus 15,3 grados de alcohol aunque se esperaba algo más de él por las buenas referencias que había: San Pedro de Yacochuya 2003


La segunda tanda fue enteramente nacional. El primer vino, un Manuel Manzaneque Chardonnay 2004, fue una grata sorpresa, y el segundo el famoso Ossian 2005 que muestra mucho de todo pero creemos que un buen tiempo en reposo en botella puede ser francamente interesante para ver su evolución y que gane en complejidad.


La última tanda fue compleja, interesante y emocionante, sobre todo en sus dos primeros vinos. Tres vinos muy diferentes y la verdad es que cada uno de ellos dijo cosas muy bonitas. El primero un Valsacro de 1997, delicioso. El segundo una maravilla desde mi punto de vista: Greco di Tufo dei Feudo di San Gregorio 2005, una buena acidez acompañada con un fino amargor y una buena estructura, y por último un Closa Batllet 2003 prioratino, graso, algo maderizado.


Algo más sobre estos vinos apunté en unas pequeñas notas:




















Por último, agradecer también a Davibrion que nos sacase esos vinos de Ruiz Villanueva, interesantes y originales. Seguro que pronto hablamos más sobre ellos.
Un saludo y hasta la próxima.






sábado, mayo 19, 2007

El retorno de unos viejos rockeros

Como habréis podido notar la Peña El Sarmiento ha tenido un tiempo de parada en sus actividades. Pero este periodo ha terminado y en breve volveremos a contar poco a poco las diferentes catas, eventos y demás en donde participamos.

El pasado jueves 17 de Mayo volvían a tocar en Madrid unos "chavales": The Who. Como el retorno a la actividad de nuestra Peña ha coincidido prácticamente con la vuelta a los escenarios españoles de los creadores de Baba O´Riley he querido titular la entrada del blog de esta manera. El retorno de unos y la vuelta de otros.

En breve más...una cata de "blancos" organizada por un culé...¡Prometía! ...y ¡cumplió!

Intentaremos ir contando más cosas aparte de nuestras actividades. Quizá cositas de viticultura, enología, cata, etc...todo depende del tiempo del que dispongamos y con la pretensión de aburrir lo menos posible.

Un saludo y hasta la próxima