Peña El Sarmiento

martes, diciembre 19, 2006

Cena de Navidad 2006

Por tercer año consecutivo, con la llegada estas fechas tan señaladas, el pasado viernes 15 de diciembre celebramos la cena de Navidad de la Peña. Y esta vez, al igual que el pasado año, el lugar elegido volvió a ser el “Mare Nostrum”, restaurante del hotel Sofitel Campo de las Naciones, situado junto al recinto ferial de Madrid.

Este restaurante es ya un clásico en nuestras celebraciones, todavía recordamos algunas históricas como la cena con Manuel Camblor, Jose y Camilo, nuestro primer aniversario o la cena de Navidad de 2005. Y este año, la cena se desarrolló con más tranquilidad que nunca pues el restaurante no abre por las noches los fines de semana y sólo lo hizo para nosotros y para otra cena.

De este local poco podemos añadir a lo mucho que hemos comentado ya sobre su calidad. La cocina, el servicio, el entorno y todo lo que valora cualitativamente un restaurante rozan la perfección siendo sin duda una de las buenas mesas de Madrid, aunque no figure como tal en las más prestigiosas guías gastronómicas. Además cuentan con un buen amigo de la Peña y excelente sumiller en sus filas, como es Alvaro Cirujano. Cualquier evento organizado por él es sinónimo de calidad y éxito y esta cena no fue una excepción. Por desgracia no pudimos contar con su compañía en la cena ya que tuvo asuntos personales que le impidieron estar, no obstante sus compañeros del servicio hicieron su trabajo perfectamente.

Al igual que en las otras celebraciones, el chef Rafael Mena y su equipo prepararon un excepcional menú para el evento que en esta ocasión acompañamos con los vinos del premio que recibimos en Malpica con ocasión del encuentro de Foreros y Peñas del 2005 a la mejor trayectoria como grupo de cata de ese año. Además nuestro buen amigo y forero Nacho Jiménez, de La Ruta del Vino (Santander) nos seleccionó tres champagnes y dos blancos, ya que la caja del premio contenía básicamente tintos y generosos.

No costó mucho por tanto diseñar las armonías con el menú que pasamos a resumir a continuación:

Espuma de boletus con tocinete de ibérico y taco de piquillos

Foie de pato mi - cuit, a los aromas de Sauternes y Vainilla en pan de ciruelas, praliné de Piñones y Geleé de Limón

Taco de Bacalao de anzuelo cocinado en un pil-pil de choriceros sobre cebolla confitada, papada melosa y jugo de hunto

Lomo de Venado de montería mechado con geleé de manzana y asado al aroma de Armagnac, corte de queso y cebolla dulce.

Solomillo de ternera blanca de Avila con taco de foie fresco y boletus edulis

Sopa de menta con granizado de frambuesa, sorbete de limón y frutas de otoño

Con los siguentes vinos

- Champagne Pascal Doquet Le Mont Aime 1er Cru 2000 Blanc de Blancs

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16398)

Una pequeña decepción pues ya conocíamos sus Grand Cru NV y millesimé y está muy por debajo de éstos, teniendo un precio similar. Fresco y seco, ideal para aperitivo, pero poco complejo y expresivo. [8,0]

- Champagne Jacques Lassaigne Millesimé 2000 Blanc de Blancs

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16391)

Tras probar hace unos días su cuveé “Le Cotet” que no nos convenció del todo, lo cierto es que este millesimé 2000 superó con creces al anterior. Muy buen champagne, mineral, seco y con una excelente acidez. Buena expresión de terroir y viticultura no intervencionista.

- Champagne De Sousa Cuvée des Caudalies Millesimé 2000 Grand Cru Blanc de Blancs

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16392)

Ya probamos este Champagne en su versión NV en una de las catas del año y nos gustó mucho, ahora su versión “milesimada” no ha hecho sino confirmarse. Complejo, expresivo, mineral, con una excelente acidez y un final largo y vínico. Una excelente cuveé de prestigio de un pequeño elaborador que destaca por su gran calidad. Excelente vino.


- Martin Schaetzel Riesling Grand Cru Schlossberg 2004

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16394)

Sin duda este pequeño productor biodinámico alsaciano es uno de mis descubrimientos del año. Sus vinos son de una gran calidad y con una expresión de terruño siempre presente. Y este “Grand Cru” que pertenece a su gama alta es un maravilloso vino que dejaba unos toques de ligero residual en el final, casi cercanos a un “vendages tardives”, aunque con un carácter seco. De lo mejor de la noche.

- Lequin Colin Chassagne Montrachet 1cru Morgeot 2003

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16393)

Este es un pequeño elaborador borgoñón que destaca por sus blancos de la Côte de Beune, como es este Chassagne-Montrachet, muy joven todavía pese a la madurez de la añada, pero con una seriedad y estructura que denotan que ahí hay un gran vino. Muy mineral en nariz y muy untuoso en boca con una excelente longitud y persistencia. Excelente vino y pequeño “infanticidio”.


- Montecillo Gran Reserva Selección Especial 1991

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16402)

Un vino correcto sin mucho más, había perdido viveza y expresión frutal, pero no tenía ese bouquet terciario que deben tener los Riojas con años. Se quedó un poco corto. [7,2]

- Montecillo Gran Reserva Selección Especial 1981

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=13832)

Este sí que nos pareció un Rioja clásico antiguo con todas las de la ley con ese bouquet de cueros, maderas, chocolate y humedades. En boca muy equilibrado y agradable con buen final, un vino muy pulido y en gran momento. Nos gustó bastante.

- Montecillo Gran Reserva Especial 130 aniversario 1994

Un Rioja algo más moderno de concepción, pero clásico de alma, mejor que el GR del 91 e inferior el GR del 81. Un buen vino sin más, lejano a otros coetáneos de la gran añada del 94 en Rioja. En cualquier caso, vino interesante. [7,8]




- Porto Vintage 1995 Osborne

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16395)


Sorprendió por su buena calidad, pese a que pedir a Osborne que elabore un buen vintage sería casi como pedir a Niepoort que elabore un buen fino. No tiene la profundidad de los grandes vintages, pero tenía una buena expresión frutal y una boca muy potente y expresiva, de gran longitud. Muy interesante.

- Oloroso Dulce Solera India Osborne

(http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=5965)

Sin duda el vino de la noche, pertenece a esa fabulosa colección de rarezas de Osborne, junto con el Amontillado Solera AOS, el Oloroso Seco BC 200, el PX viejo y el Palo Cortado Solera P triángulo P. Y está a la altura de sus excelsos compañeros con una complejidad en nariz y una estructura y persistencia en boca apabullantes. Un vino de bandera, que combinamos con buenos habanos y nuestra conversación.

Y en cuanto a las armonías decir que el aperitivo de la espuma de boletus resultó magnífico por su textura y sabor, que combinamos con el champagne de Pascal Doquet, un vino algo discreto y falto de complejidad, pero que mantenía frescura y un carácter seco, ideal para el aperitivo.

El primer plato, un maravilloso foie mi-cuit con una textura y sabor muy delicados combinados por ese diferente “geleé” de limón fue acompañado por los champagnes de Jacques Lassaigne, un muy buen blanc de blancs extra brut con mucha acidez y mineralidad y por un excelente De Sousa Caudalies, una cuveé superior de este pequeño productor con todo el carácter que puede ofrecer un gran champagne. ¿Quién dice que el foie y el champagne no hacen buena armonía?

El bacalao es la especialidad del restaurante y siempre lo han ofrecido en sus menús, preparado de diferentes maneras. Es esta ocasión estaba delicioso acompañado con esa papada y una cebolla confitada delicada y muy sabrosa. Abrimos los dos blancos franceses, pero el riesling tenía un punto de sobremaduración que casi llegaba a vendimia tardía y lo dejamos para el postre. Tomamos por tanto el Borgoña de Lequin Colin, muy joven todavía (ya sabíamos que iba a ser un infanticidio), pero mostraba una mineralidad y una estructura extraordinarias que muestran lo que podrá ser en unos cuantos años. Excelente combinación.

El venado, preparado con una delicadeza asombrosa, pero que mantenía el sabor que debe tener un plato de caza de pelo, lo combinamos primero con el Montecillo del 91 que no nos convenció mucho y después con el Montecillo del 81 que sí mostraba lo que debe ser un Rioja clásico entrado en años con un delicado bouquet terciario que hacía buenas migas con el plato.

Y el solomillo de ternera, con un sabor y melosidad impresionantes, combinado con la personalidad que aporta un foie fresco y una seta tan sabrosa como el boletus, lo tomamos con el tinto que nos quedaba, el Montecillo 130 aniversario del 94, un vino correcto, sin más, lejano en calidad a muchos 94’s de otras bodegas riojanas que hemos catado, todavía nos acordamos de ese Contino Reserva del 94 que nos bebimos en la cena de navidad del 2005.

Para el postre dejamos el Riesling alsaciano que por su carácter sobremadurado casi tenía notas de vendimia tardía. Un vino espectacular por su mineralidad y su longitud en boca. Muy joven todavía, fue el segundo “infanticidio de la noche”, pero estaba más accesible que el Chassagne – Montrachet. Un excelente vino que combinó muy bien con el fabuloso postre de texturas.

Para finalizar y ya en sobremesa, maridados con nuestra conversación nos tomamos el Oporto Vintage y el Solera India. El primero fue una sorpresa, no está a la altura de los grandes vintages (Noval, Niepoort, Dow´s, Taylor´s, etc.), pero cumplió con mucha dignidad y el segundo fue sin duda el vino de la noche por su complejidad en nariz y su profundidad y persistencia en boca que le alzan al podium donde están los mejores vinos del mundo. Un grande de verdad.



La cena fue maravillosa y lo mejor desde luego fue la compañía y la conversación, que se alargaron hasta más de las 2 de la mañana. Hacía mucho tiempo que no nos juntábamos casi toda la Peña y la ocasión merecía la pena sobradamente. La pena fueron las ausencias de Samuel y Juanma y la de Enrique de última hora. Y el problema es que fueron 10 vinos en la cena más alguno anterior (Dionus, Tagonius, etc.) que catamos antes de cenar. La verdad es que con 8 asistentes tocamos a un buen “puñado”. La recuperación fue lenta, pero con cama e infusiones…



Bueno, pues un año más nos juntamos todos con motivo de la cena de Navidad. Ya falta un día menos para la del año que viene…

Un saludo y felices fiestas a todos.

Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)

lunes, diciembre 04, 2006

Vino y casquería, una armonía a estudio

Continuando con los ciclos de vino y gastronomía que últimamente estamos realizando, esta vez nos decidimos por acudir a las jornadas de casquería que desde hace 8 años viene desarrollando Julio Reoyo en su fabuloso restaurante “El Mesón de Doña Filo”, situado en el más pequeño de los tres Colmenares de Madrid, Colmenar de Arroyo, a unos 50 kilómetros de la capital.

Estas jornadas han transcurrido durante dos semanas, desde el miércoles 22 de Noviembre hasta el domingo 3 de diciembre con menús diferentes en cada uno de los días de trabajo. Poco hay que decir de Julio Reoyo y de su restaurante que ya no se sepa. Allí celebramos nuestro segundo aniversario (ver post en este mismo blog) y salimos verdaderamente satisfechos. Es un pequeño restaurante familiar regentado por Julio y dirigido en sala con maestría y simpatía por Inmaculada, su mujer. Llevan ya muchos años en el olimpo de los restaurantes madrileños y desde hace ya algunos, cuentan con una flamante estrella en la guía Michelín, más que merecida, y que por el avance que sabemos de la edición 2007, la seguirán manteniendo.


Pero dejando de lado las siempre frías guías gastronómicas y por mis experiencias cada vez que he visitado esta casa, no puedo más que recomendarla encarecidamente como uno de los restaurantes con la mejor relación calidad-precio de toda España. Habitualmente, la oferta culinaria de la casa se basa en los menús degustación que se cambian continuamente según la materia prima de temporada. Suele ofrecer dos menús, uno normal y otro más largo acompañados por un maridaje de vinos escogidos por él mismo. Y por supuesto también se puede comer a la carta. Y la oferta enológica es más que correcta, con una carta no muy extensa, pero bien servida y basada en vinos nacionales a precios bastante aquilatados para el nivel del local. Quizá los únicos peros, al menos el día que estuvimos, fueron que no había servicio suficiente para cubrir todas las mesas con lo que la celeridad en la atención se resintió un tanto y el hecho de que, al igual que otros grandes cocineros (como Manuel de La Osa por ejemplo), Julio Reoyo no suele salir a saludar a los comensales, algo que quizá no tenga mucha importancia, pero que siempre se agradece aunque sea sólo para felicitarle personalmente por su buen trabajo...

Bueno, pues entrando ya en materia vamos a repasar el menú y los vinos de “sobaquillo” que aportamos para la comida. Agradecemos a la casa el hecho de que nos dejasen llevar nuestros propios vinos, así que pudimos de alguna forma diseñar nuestras propias armonías.



El menú de sábado 2 de Diciembre consistió en:

SNACKS
Tripas de bacalao fritas y sufladas.
Chicharrones de manitas de cerdo con piñones y naranja.
Magdalenas de tocino y jamón con sal de vainilla.

APERITIVO
Royal de higaditos de pollo, jugo trufado de ave, manzana verde e hinojo fresco.

MENU
Hígado de rape en semiescabeche con guacamole y ensalada de hierbas.
Ravioli de crestas de gallo y langostinos
Callos con jugo cremoso de garbanzos y patatas
Alubias rojas de Tolosa estofadas con carrilladas de cordero y sus mollejitas muy crujientes.
Lengua de ternera estofada con salsa de chocolate

POSTRE
Tocinillo de fruta de la pasión y chocolate blanco, helado de crema catalana y jugo de Oporto

Y los vinos aportados fueron los siguientes:

Champagne Jaques Lassaigne Cuvee Le Cotet NV Extra brut

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=15814


Quizá la decepción de la tarde, ya que teníamos excelentes referencias de éste champagne, sin embargo se apagaba mucho en nariz. En boca si nos gustó con una acidez cortante y un carácter muy seco que se corresponden son su característica de Extra Brut. Estaba bueno, pero no terminó por convencer como se esperaba.

Brundlmayer Riesling Heiligenstein Lyra 2000

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=12370


Es la segunda vez que pruebo este vino y las sensaciones fueron las mismas que en la primera. Es uno de los mejores blancos secos que he catado. Una bomba en boca con una estructura y una longitud apabullantes. Un vino grandísimo.

Pasanau Finca La Planeta 1996

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16241


Siempre se crean dudas sobre la capacidad de envejecimiento de los Prioratos, pero en este caso quedó fuera de toda sospecha. Un vino en un momento excepcional de consumo y con una madurez y una elegancia espectaculares. Muy bueno.

Palomero Uva Aguilera 2001

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16109


Un Ribera de corte moderno, muy potente, con mucho de todo. Pero con algo más que sus semejantes. Terminó por convencernos por su calidad a pesar de que no es el tipo de vino que más nos gusta ahora mismo en la Peña. Profundo, largo, potente, pero bien terminado y bastante accesible pese a su juventud. Su gran problema quizá el precio.

Baron de Brane 2000

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16242


Una sorpresa este segundo vino de Brane Cantenac, un Château de Margaux. Convenció por su buena fruta, sus taninos dulces y el final muy agradable y aterciopelado. Un excelente vino en la mesa.

Clos de St. Landelin Tokay Pinot Gris Vendages Tardives 1998

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16243


Quizá lo mejor de la tarde, un espectáculo de fruta y mineralidad en nariz y de equilibrio en boca. Un verdadero vinazo que muestra hasta donde pueden llegar estos vinos alsacianos. Inmejorable final de fiesta.


Y en cuanto a las armonías de los vinos y los platos, decir primero que el menú resultó excepcional por las combinaciones de sabores y texturas y por el dominio que muestra Julio de la casquería en toda su extensión.

Los snacks decidimos tomarlos con el vino que aportaba el restaurante con el menú, un siempre fiable Blanco Nieva Verdejo del 2005. Muy curiosa esa magdalena de tocino y jamón.

El aperitivo lo combinamos con el Champagne y algo con el Riesling Austríaco. Con ambos, debido a la excelente acidez de los vinos, combinó perfectamente. Un plato muy trabajado y brillante.

Y con el menú principal, comenzamos con el hígado de rape, un plato realmente excepcional por su sabor y textura. Se trata del foie del mar. La armonía con el Riesling Austríaco simplemente espectacular. Con el ravioli, una maravilla de textura cremosa y delicada finura, tomamos el Pasanau, un Priorato en un excelente momento de madurez y consumo que mantenía acidez con mucha elegancia. Armonía perfecta. Con los callos, sencillamente los mejores que he probado, tomamos el Pasanau y comenzamos con el Palomero, un Ribera moderno, muy exuberante y todavía joven, pero con una materia muy interesante que hacía buenas migas con los callos. El mismo vino armonizó perfectamente con las alubias, un plato contundente y muy sabroso que combinaba a la perfección las siempre curiosas texturas de la carrillera y las mollejas. Por último, la lengua de ternera, quizá el plato estrella de Julio, y probablemente por ello fue el que menos nos gustó del menú, ya que pensamos que le faltaba un ligero punto de cocción. Con este plato tomamos el Baron de Brane 2000, un excelente segundo vino del Château Brane-Cantenac en gran añada que nos gustó por su suavidad y buena fruta que combinaron a la perfección con el plato, elaborado con una salsa de chocolate amargo.



Por último, con el postre, una delicada preparación del tocino de cielo aderezado con frutas tropicales y un delicioso helado, llegaron los “fuegos artificiales” en forma de vino dulce: un espectacular Pinot Gris de René Muré, de su mejor viñedo, el “Grand Cru” Vorburg y de vendimias tardías. Un verdadero amalgama de acidez, mineralidad, dulzura contenida y final estratosférico que sin duda resultó el vino de la tarde. No se pudo terminar mejor.

Ya eran más de las siete de la tarde y había que dejar el restaurante, así que Inmaculada, con la amabilidad que tuvo con nosotros durante toda la jornada, nos despidió y nos emplazó para una nueva visita que seguro no tardará mucho.



Y ya por la noche, de vuelta a Madrid y sin ganas de retirarnos, nos fuimos a casa de un compañero y seguimos la fiesta con una nueva combinación de armonías, esta vez con comida japonesa (del catering de restaurante “Kabuki”) y los siguientes vinos:

Dom Perignon Vintage 1998

Un seguro de vida que no falla nunca. No llega a la excelencia del 96 pero sigue siendo un Champagne excepcional. Una maravilla tanto en nariz como en boca. Lo unico malo su precio, pero está claro que la fama cuesta.

Mikulski Meursault Genevrieres 1er Cru 1999

De uno de los grandes elaboradores de Meursault, este vino destacó por su potencia y carácter persistente. Quizá se quedó algo corto pero creemos que fue más por la calidad y tremenda acidez del vino que tomamos anteriormente que por probables deméritos.

AN 2003

¿Un tinto con comida japonesa? Sí, en principio parece una no muy buena armonía , pero si es cierto que en este vino predominan la fruta, la acidez y la elegancia sobre la potencia, lo cual resultó bastante adecuado para esas horas en las que andábamos bastante saturados de vinos. Un poquito joven todavía, pero un vino interesante.

Pero bueno todo esto último ya es otro cantar, simplemente es que nos cuesta mucho retirarnos...

Bien, pues como podéis ver la jornada fue de lo más satisfactorio para nuestros sentidos y lo menos para nuestros endocrinos, pero bueno una vez al año…pues no hace daño.

Un saludo y hasta la próxima cata, que será en la cena de Navidad de la peña.
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)