Peña El Sarmiento

domingo, agosto 10, 2008

Cena con RayQ, Galicia y el Bierzo

El pasado jueves 31 de julio nuestro compañero de la parte inglesa de verema, RayQ, que pasaba unos días por España, decidió arriesgarse a cenar con algunos miembros de la peña... no sabía lo que le esperaba.

Decidimos poner un tema, aunque con trampas de por medio, que como no, vendrían de la mano de nuestro exótico David y sus vinos raros. El tema era Galicia y Bierzo. Bastante amplio, quizas demasiado, pero así tendríamos mas donde elegir. El lugar fue el Restaurante La Vereda, en Vallecas. La cena resulto excelente y nos hicieron sentir casi como en casa en el restaurante. Recuerdo deliciosas sardinas, buen pulpo, unas almejas bien ricas y una jugosa carne al final a la piedra. Cenamos de maravilla.
Comenzamos la noche con dos entregas de La Bota de, primero la manzanilla pasada nº10. Saca de enero de 2008, solo 15 botas de este vino que sale de una selección de botas de la Guita. Su edad media de unos 14 años la convierten en un producto único. Una maravilla de vino, con un color amarillo oro viejo, tiene una nariz bien intensa y expresiva, terriblemente marina, deja recuerdos de algas y salinidad con alguna nota iodada y acerada, con notas de la crianza, frutos secos y aldehidos, también asoman aromas de flores blancas. En boca es deliciosa, corpulenta, untosa, mineral y con un magnífico final salino. No me cansaría de este vino. De las mejores entregas que han salido últimamente.

Seguimos con una botella que nada mas verla casi se me saltan los ojos de las órbitas. El amontillado Navazos nº1. Que suerte poder volver a encontrarme con otra botella de esta saca en concreto del amontillado Navazos, ¿Cómo se encontrará? Pues de maravilla. Color ámbar intenso, brillante y muy bonito, te avisa ya de que en la copa vino de gran nivel. Con una nariz de buena intensidad y gran complejidad, de nuevo dominada por notas marinas de algas y mineralidad salina, los frutos secos son más intensos, junto con notas tostadas, almendras tostadas, acetaldehídos y acero. También aparecen flores blancas y un fondo calcáreo. La boca es impresionante e invita a acompañar comidas, de gran potencia pero elegancia al mismo tiempo, todo muy equilibrado, muy seco, buena acidez y con un gran final salino.


Nuestro compañero Samuel Cano nos había traído algunas muestras de sus vinos y comenzamos con su Patio Blanco de Airén fermentado en barrica 2007 que, esa misma mañana estaba en la barrica. Siempre que me encuentro con su blanco me doy cuenta del gran mérito que tiene hacer un vino de esta variedad manchega con tan buen resultado. Un vino con muchas lías, si no recuerdo mal, sigue reposando sobre ellas actualmente. En nariz estaba algo cerrado, daba notas de fruta blanca, frutos secos y flores, bastante perfumado (sobretodo al segundo día, yo me llevé una botella a casa, es curioso lo cambiante que es entre día y día, supongo que no añadir sulfuroso es la causa). En boca tiene buena untuosidad y el único problema que le veo, es que le falta algo de acidez, pero es lo que hay con este clima y esta uva… Buen final levemente amargoso y agradable.

Entramos a Galicia, comenzando por Monterrei, con un buen vino con una RCP interesante, el Terra do Gargalo 2006. Color amarillo limón con reflejos verdosos. Nariz de buena intensidad, bastante madura, fruta blanca, algo de piña, flores blancas. En boca es untoso, amargosos y con una correcta acidez, no muy largo, se bebe fácilmente de forma agradable.

Seguimos con el Terras Gauda 2006 y sus levaduras seleccionadas y patentadas. De color amarillo pajizo con reflejos verdosos. Nariz sin muchas complicaciones, donde aparece manzana, notas cítricas, flores y una leve mineralidad. En boca, buena acidez, con buena carga frutal y amargosidad final. Sin errores, agradable pero falto de chispa.

Decidimos probar un albariño con barrica. Algo que no me suele seducir mucho y que esta botella no haría mas que confirmar. Se trataba del Leirana Barrica 2006, un vino que fermenta y permanece en barricas nuevas de roble francés de 750 litros durante 12 meses. De color amarillo intenso con algún leve destello verdoso. Tiene una nariz no muy intensa, bastante fresca, donde la madera se nota pero no domina, entre notas de fruta blanca madura, flores, algo de miel y alguna nota vegetal y ahumada. Sin embargo en boca si que se nota la barrica, dominando sensaciones mantequillosas y ahumadas no tiene mala acidez y el final es correcto. Bueno, por unos 10€ no esta mal y no me ha parecido el peor vino de estos que se hacen hoy en día con madera, pero no es mi estilo, podría ser albariño o verdejo o sauvignon blanc.

Comenzamos con los tintos y aquí llegó lo que para mi fue el fallo de la noche, que fue no traer mas mencías sin madera. Solo apareció uno, un Viñaredo 2006 de Adegas Santa Marta en Valedoras. Un vino bastante olvidable, sucio en nariz, olía demasiado a sulfuroso y con unos verdores muy marcados. Sin duda no fue el mejor ejemplo de lo que da una buena mencía joven.

Luego entró uno de los vinos trampa, un Chateau des Charles 2002, un pinot noir V.Q.A. Niagara Peninsula de Canadá. Un vino rarillo. Rojo picota de capa media alta, levemente atejado en el ribete. En nariz se mostró muy especiado, con presencia de algo de fruta roja, principalmente cerezas y alguna nota terrosa. En boca excesivamente tánico, sin equilibrio… no me convenció demasiado.

Luego llegaron dos botellas del tinto del Samuel Cano, el Patio. Primero el 2007 que venía también directamente de las barricas y que cargaba un 90% de Syrah y un 10% de Cabernet Sauvignon. Color rojo violáceo, bastante cubierto, con una nariz de buena intensidad donde encontrabamos frutos negros maduros, notas de yogurt, algo de carne ahumada, especias y muchas violetas. En boca el tanino sigue marcado, pero el vino tiene buena acidez y no dudamos de que se pula bien en botella. El 2006 que vino posteriormente resultó una delicia. 100% Syrah en este caso, conservaba prácticamente el mismo tono. En nariz muy similar al anterior, pero quizás mas elegante y en boca es donde el tanino se había pulido bastante bien, conservando una buena acidez y haciendo un vino carnoso y muy agradable bastante largo en el final. Muy rico.

Volvimos a Galicia, en este caso a un tinto bastante rarito de Rias Baixas de la bodega Forjas do Salnes, la misma que el Leirana. Se trataba del Goliardo Loureiro 2006 tinto… a mi parecer fue uno de los vinos gallegos mas interesantes de la noche, aunque no sabría decir si me gusta o no. El vino aparece con un color picota amoratado muy intenso. La nariz es de buena intensidad y muy agradable, frutos negros maduros, notas de violetas, mineralidad de tierra húmeda y alguna nota vegetal. En boca es donde tengo el conflicto, aunque es original, muestra una salinidad mineral muy marcada, que en un blanco me gustaría, pero aquí me descoloca un poco. Es como chupar un canto rodado de la playa. Muy seco, buena acidez, tanino pulido y de nuevo algún recuerdo vegetal. Es bastante largo. Tendré que volver a probarlo para decidirme. Al menos tiene personalidad bien marcada.


Continuamos con el Palazuelo 2005 de Raúl Pérez para la revista Matador. Un Mencía del Bierzo que pasa 18 meses en barrica nueva de roble francés. Mirando las elaboraciones supongo que se trata de un vino muy similar al Ultreia de Valtuille. De color rojo picota amoratado buen cubierto. En nariz destaca la fruta negra madura, pero no compotada, con algunas notas vegetales típicas de la variedad, bastantes violetas y buena mineralidad y alguna nota ahumada. Madera bien integrada apenas perceptible en nariz. En boca es bastante maduro, con un tanino algo agresivo en estos momentos, tiene una buena acicez y un final amargoso agradable bastante largo. No esta mal el vino y en unos años podría integrarse para dar un buen vino.

Y acabamos Galicia con el Paixar 2002… Quien conozca mis gustos, sabrá que este vino no es de los que mejor se adaptan a mi perfil. De color rojo picota amoratado increíblemente oscuro y cubierto. ¿Seguro que es un 2002? Nariz de buena intensidad, con fruta negra madura, muy madura y muuuuucha madera, tostados, cacaos, balsamicos, café, coco, vainilla… vamos un claro exponente de un Starbucks wine. Se suele decir que es un vino bastante mineral, pues poco pude ver entre tanta ebanistería “fina”.En boca continúa con un tanino bien marcado, acidez correcta y recuerdos de la fruta madura. Lo encuentro algo agresivo. Se me plantean dudas, ¿se acabará integrando este vino? ¿Cómo era nada mas salir al mercado? Al precio que tiene, no seré yo quien dedique mis euros a contestarlas.

Entremedias apareció otro vino raro, La Briffaude, Les Flacons 2000, un Vin de Pays d’Oc, monovarietal de merlot. Color rojo picota, con una nariz dominada por notas de carne asada, fruta muy, muy madura, casi pasa y algunas notas de arcilla. En boca terriblemente tánico, con sensaciones verdosas nada agradables.

Acabamos con lo mejor de la noche. Un Jurançon dulce del Domaine de Souch, la Cuvée Marie Kattalin, del 2002. mmm! No me canso de los dulces de Petit Manseng y este vino de la biodinámica Yvonne Hégoburu es un gran ejemplo. Color oro viejo brillante. En nariz es intenso, donde encontramos notas de miel, orejones y frutas escarchadas, especias, flores blancas y alguna nota ahumada que me recuerda al pedernal. En boca se bebe con frescura, buena mineralidad y azúcar muy bien integrado con esa acidez característica de estos vinos de las primeras laderas de los Pirineos. Es largo e invita a repetir. Delicioso.

En fin, muchas risas y un gran placer compartir mesa con el amigo RayQ. Espero que él lo pasara tan bien como yo. Fue divertido ver la cara que ponía cuando Samuel hablaba de los megadepósitos de las grandes cooperativas manchegas.

Sobre los vinos gallegos... Bueno, este formato de sobaquillo para catas temáticas no es lo mejor, ya que acaban faltando cosas muy representativas y se repiten algunas otras demasiadas veces. En blancos sin duda nos quedamos muy cojos. Y en tintos, como ya he comentado, faltaron un par de buenos ejemplos de Mencía joven.

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martes, junio 03, 2008

5 Rieslings, 1 año, 2002

Retomamos el blog de la Peña el Sarmiento, que estaba algo abandonado. A menos que Iñaki consiga recordar las contraseñas para acceder, me encargaré de narrar las batallitas “oficiales” de la peña, eso si desde mi propio punto de vista (no solemos elaborar conclusiones como peña en las catas). Dado que todos los miembros son habituales de verema, ya se encargarán ellos de corregirme o discrepar con mis comentarios si lo creen conveniente.

Esta es mi primera cata planificada con la peña y el tema no podía ser más adecuado para un alemán que se incorpora (aunque tan solo sea un alemán descafeinado), Rieslings alemanes. Variedad de la que se habla muy bien últimamente y a mi parecer de forma merecida, puesto que son vinos que dan grandes alegrías. Vinos que no suelen estar maquillados por la madera. Vinos que suelen expresar de una forma muy bella el suelo del que proceden, e incluso las añadas. Y ese era el objetivo de esta cata, hacer un recorrido a través de 5 vinos de la añada 2002 por los distintos viñedos alemanes calificados como Erste Lage y vinificados en seco, en cuyo caso se denominan Grosses Gewächs o Erestes Gewächs (en Rheingau). Esta designación de la VDP hace referencia a los vinos secos procedentes de los mejores viñedos alemanes y con un grado de madurez en vendimia superior a spätlese. Los rendimientos están limitados a 50 hl/ha y las vendimias han de ser manuales.

La añada 2002 esta resultando una gran añada. Me explico. Viene después de la 2001, que desde el principio fue señalada como una de las grandes añadas, así que parte con esa desventaja. Pero poco a poco ha ido demostrando que ha sido una muy buena añada, de corte clásico, con una meteorología favorable que permitió a la uva mantenerse muy sana a lo largo de todo el otoño. Han pasado 6 años y estos vinos comienzan a expresarse de maravilla, ningún vino estaba pasado (esto era de esperar), ni en fase silenciosa, aunque a alguno le costó algo mas comenzar a hablar, pero todos se comportaron bastante bien.

Catamos cinco vinos, dos de Palatinado, uno de Rheingau, otro de Nahe y el quinto de Mosela. Comenzamos con los más secos y acabamos con los dos que tenían más azúcar residual.

(Nomenclatura: Productor, Pueblo-Viña (DO)

-Georg Breuer, Rahuenthal-Nonnenberg (Rheingau): Es un monopole de Georg Breuer. El viñedo se compone de profundos suelos pizarrosos con algo de grava en superficie y una orientación sur. El vino aparece de color amarillo limón con leves reflejos dorados. Nariz intensa, muy floral, con notas de fruta tropical que la dotan de cierto dulzor y una marcada mineralidad, al rato comienzan a aparecer leves toques de hidrocarburos. En boca bastante equilibrio y elegancia, amplio, con recuerdos cítricos y un final muy largo. Un vino muy amable y en muy buen momento de consumo. Comenzábamos fuerte la noche.

-Basserman-Jordan, Forst-Kirchenstück (Palatinado). De la que dicen ser una de las mejores viñas del palatinado, el equivalente alemán a Le Motrachet con la Chardonnay francesa. Suelos de basalto. Fue el que comenzó más tímido en nariz. Pero en boca, desde el principio daba señales de que estábamos ante un gran vino. Tiene algo de flores blancas, fruta madura (melocotón), algún deje tropical y mucha mineralidad. Le faltó más rato decantado. Pero su paso por boca era espectacular, un vino seco, con buena acidez, amplitud, potencia y equilibrio que proporcionó gran disfrute entre los presentes. El campeón de la noche. Un vino para esperarlo un par de años mas, mínimo.

-Burklin-Wolf, Forst-Pechstein (Palatinado). Suelos de basalto. A mi este me gustó bastante, posiblemente por mi acidofília. Color más dorado que el resto, mostrando una nariz madura y elegante, flores blancas y alguna nota de champiñones, muy mineral y bastante intenso. Gran paso por boca, carnoso pero con una acidez que marcaba el conjunto y le daba nervio. Muy largo. Gran productor, buen vino. Con mucha vida por delante.

-Schlossgut Diel, Dorsheim-Burgberg (Nahe). Suelos arcillosos con depósitos de pizarra y gravas. Color amarillo pajizo. Nariz de buena intensidad, notas maduras, denotando un leve dulzor que confirmará la boca. Aparecen notas mielosas, fruta tropical y destellos de hidrocarburos. En boca tiene un buen equilibrio entre la acidez y el dulzor residual, cítrico, con alguna leve efervescencia al principio y un final amargoso. Me ha gustado más que el 2003.

-Heymann-Lowenstein Winningen-Röttgen Alte Reben (Mosel). Viña espectacular a orillas del Mosela, en terrazas, con suelos de pizarra ricos en óxidos de hierro. De un color amarillo intenso, este vino nos demuestra que los grosses gewächs, en Mosela, no son siempre garantía de vinos secos. La nariz viene marcada por unas notas de fruta madura, melocotones y albaricoques (casi orejones diría), alguna nota de champiñón, hidrocarburos y leves notas herbáceas que dan frescura al conjunto. En boca es untuoso, dulce y equilibrado, con buena acidez y marcada mineralidad. Es bastante largo e invita a repetir. Un buen final para la cata. (Foto inferior, viñedo de Röttgen)

Hubo tres vinos invitados, no relacionados con el tema de la cata que relato brevemente. El primero fue un Bibiss 2003. Un vino radical. Y como tal, generó opiniones encontradas. A mi me gustó, era un vino que ya conocía (no en esta añada, si no en la 2002), así que sabía a que me enfrentaba. Pero a unos cuantos no agradó demasiado. El color es casi de rosado piel de cebolla, con bastante sedimento. En nariz es un vino que se va agrandando con la aireación y al final de la noche es cuando mejor estaba, desapareciendo las notas volátiles iniciales. Dejaba notas maduras de manzana asada, orejones, miel, frutos secos, flores secas, membrillo. En boca mostraba una buena estructura, con una marcada acidez que lo hacía muy llevadero. Ya digo, que a mi es un vino que me gusta. También apareció un Sameirás, un Ribeiro compuesto por Treixadura (60%), Albariño (22%), Godello (8%), Lado (8%) y Loureira (2%). Estaba rico, claramente identificable como gallego, buena mineralidad, notas como de melón en nariz y herbáceas. Buena acidez, paso ligero por boca, parecía un buen vino para acompañar la comida de aquellas tierras gallegas. Y el otro vino era un Ginesta, de Parés Baltá. Muy ligero de color, con una nariz muy perfumada, casi en exceso, floral, notas de plátano y poco más. En boca amargoso, muy ligero, demasiado. Una RCP algo pobre.

Finalmente, hacer mención de otra pequeña reunión el pasado sábado en mi casa, de los Sarmientos de guardia de fin de semana, con Jose de artista invitado, en la que probamos unas cuantas cosas bien ricas. Como Iñaki ya lo ha reportado con detalle en su blog, os dejo con la foto y enlaces a las notas de cata de los vinos.

Mas d'en Compte blanc, 2004

Albariño do Ferreiro Cepas Vellas, 2006

O. Rebholz Von Buntsandstein Stätlese trocken, 2004

Dom. de la Janasse Ch. du Pape blanc, 2000

Marques de Murrieta Ygay blanco reserva, 1999

Anima Negra, 1998

Roux Pere & Fils St Aubin L'Ebaupin, 1995

Cos d'Estournel, 1978

Olivares Dulce Monastrell, 2004


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jueves, junio 14, 2007

Pinceladas evolutivas

Creo que sería interesante realizar una muy rápida y general visión de cómo ha ido evolucionando la viticultura a lo largo de la historia, y así luego analizar qué cambios se han producido en los últimos años en la forma de cultivar la viña. Esto, que puede parecer poco importante, pienso que puede hacernos pensar en muchas de las razones que han producido ciertas características de los vinos existentes hoy en día.

Según diferentes estudios parece ser que hacia el año 6000 a. C. se encontraron semillas de uva en la zona del Mediterráneo Oriental, lo que ahora es Irán, Irak, Israel, y restos en el Caúcaso. Entonces cabría preguntarse si en esa época ya existía viticultura como tal. Parece ser que no, que se trataba únicamente de recolección de frutos, pero no aplicación de técnicas rudimentarias de cultivo en la vid.

Todo esto se ha comprobado analizando el Índice de Stummer (originario de principios del Siglo XIX) que mide la relación entre la anchura y la longitud de las semillas o pepitas de uva. Este índice (anchura/longitud) suele ser mayor de 0,7 entre las plantaciones de vid que son espontáneas y menor de 0,65 en las plantaciones cultivadas por el hombre. Por eso, podríamos decir que las semillas de vid espontánea son más cortas, que es lo que pasaba en esos restos encontrados en el sexto milenio antes de Cristo y concluir que no existía viticultura como tal, si no una simple recolección de frutos.

No fue hasta aproximadamente el año 3200 a. C cuando empezaron a aparecer semillas más largas y con un Índice de Stummer inferior a 0,65 en la zona actual de Israel y Jordania, por lo que parece ser que es el momento más antiguo en que se demuestra que existe cultivo de la vid.
Si nos centramos en la Península Ibérica parece ser que hacia el año 700 a. C. aparecen semillas largas, índice de la existencia de cierto cultivo de vid. Probablemente existiría viñedo anteriormente de forma natural.

Si seguimos un poco cronológicamente la evolución hay que destacar, después de las transacciones de los fenicios que llevaron el viñedo hacia el Mediterráneo occidental, la importancia que tuvo el Imperio Romano, ya que hacia el año 300 a. C. Roma sustituye a griegos y fenicios en la importancia de la viticultura. Por ejemplo, hay que recordar que las provincias romanas pagaban tributos y así los agricultores se fueron especializando en cultivos algo más “industriales”, como podría ser el viñedo.

Además, en la época romana (Siglo I) se empiezan a hacer los primeros tratados agrícolas (Columela en sus 12 libros de agricultura describe la poda de la vid bastante bien, por ejemplo). También se empiezan a emitir diferentes edictos prohibiendo el cultivo de la vid (Domiciano en el 92 d. C.) y luego volviéndolo a autorizar (Probus en 480 d. C.).
Gráficamente se pueden ver las rutas de expansión en el siguiente mapa (lamento algunas anotaciones a mano que "ensucian" un poco)

mapai%F1aki.pdf


Como vemos, la época romana fue activa en cuanto a la evolución de la viticultura. No se puede decir exactamente lo mismo de la Edad Media, en donde se produce una cierta decadencia cultural que también afecta a la viticultura y no se da mucha evolución, concentrándose todo el saber en las instituciones monásticas benedictinas y cistercienses principalmente, que sí aprovecharon para ir aumentando las áreas de cultivo del viñedo.

Además, en la Península Ibérica, con la invasión de los árabes, la viticultura como la entendemos no sufrió importantes avances (sí lo hizo la de uva de mesa). Parece ser que usaban bastante el vino para curar heridas en las continuas batallas debido a su componente alcohólico pero no como alimento debido a sus creencias religiosas.

Es cuando empieza la Reconquista cuando se desarrolla algo más la viticultura gracias a la figura de los colonos a los que se les daba tierras y a la reinstauración de las órdenes religiosas.

Con la Edad Moderna destacar a Alonso de Herrera, que publica un libro sobre el cultivo de la vid muy similar a lo que ya decían griegos y romanos, por lo que se puede adivinar que poco se había avanzado en el cultivo de esta planta.

Y en 1492, con el descubrimiento de América, se produce un avance en cuanto a extensión de cultivo ya que nuevas tierras aparecen para introducirlo, pero no en cuanto a la evolución de las técnicas de cultivo.

No es hasta el Siglo XIX cuando realmente se produce una auténtica revolución debido a la presencia de dos enfermedades (oidio y mildiu) y de una plaga (filoxera o phylloxera). Contra el oidio rápidamente apareció el azufre en polvo lo cual puede parecer que no aportó ninguna evolución pero supuso que por primera vez había que meter “maquinaria” en la viña para las explotaciones grandes.

En el caso del mildiu se aplicaban sales de cobre (sulfato de cobre y oxicloruro principalmente) y esto supone una cierta evolución ya que aparecen sulfatadoras para aplicarlo en forma líquida y surge también la necesidad de tener agua en el viñedo y empiezan a surgir depósitos acumuladores de agua de lluvia.

La filoxera supuso realmente una verdadera revolución ya que era una plaga que provocaba la muerte de la viña, cosa que no ocurría con las anteriores enfermedades. Como no se consiguió un producto químico para luchar contra ella hubo que recurrir a especies americanas que convivían con la filoxera para ser usadas como pie, patrón o portainjerto y luego realizar un injerto de la variedad deseada (ya veremos qué patrones se han usado y sus diferentes características), operación hasta el momento no realizada en las labores que afectaban al viñedo. Sí es cierto que en suelos más arenosos la filoxera no se desarrolla tanto y se han mantenido vides pre-filoxéricas (con “pie franco”) en donde no se ha recurrido a un patrón americano y luego a un injerto de variedad.

A partir de aquí, en los siglos XX y XXI casi todos los avances han venido enfocados a conseguir un mayor grado de mecanización en la viticultura (vendimia mecánica, mecanización de operaciones en verde, etc.) y en estudios de selecciones del material vegetal, momento en el que nos encontramos y que puede abrir importantes vías de desarrollo.

Vista toda esta evolución de una manera rápida y bastante general, me plantearía qué cambios se han ido produciendo en la viticultura en los últimos años. Cada zona será diferente, pero mis impresiones generales las explicaré de forma resumida y ojala se aportasen datos de otras zonas para poder contrastarlos. Pero eso lo dejamos para la siguiente entrega.

domingo, junio 03, 2007

"Partido" a cinco sets en el Mesón de Doña Filo y remate final


El tenis es un deporte que siempre me ha gustado como mero aficionado, tanto en la tierra batida que estos días se disputa en Rolland Garros, como en la hierba elitista de Wimbledon, o la pista rápida de Flushing Meadows, por decir algunas pistas mágicas. La exclusividad que el gran Santana convirtió en populismo en este país allá por los años 70, los grandes duelos vividos (Connors, McEnroe, Wilander, Lendl, Borj, Sampras etc), y el buen momento del tenis actual lo convierten en un deporte atractivo y elegante, tan sugerente y divertido como el encuentro a cinco sets que vivió el pasado sábado parte de la Peña El Sarmiento. Fue un partido largo, intenso, con un rival que es un amigo, un conocido, que cada vez que jugamos contra él nos ofrece nuevos golpes de revés, unos saques directos que nos descolocan y unos derechazos a los que intentamos responder lo mejor posible. Ese rival no es otro que el mundo del vino, en donde la diversidad de golpes en el símil tenístico es equiparable a la diversidad de vinos que nos encontramos en el encuentro sabatino.

La pista en la que jugábamos era conocida y se sitúa en el pueblecito madrileño de Colmenar del Arroyo, concretamente un restaurante llamado el Mesón de Doña Filo. Ya hemos comentado en multitud de ocasiones lo bien que se trabaja en esta casa. Julio, Inma y todo su equipo son unos excelentes anfitriones y en esta ocasión el trato, paciencia, cocina, ambiente ofrecido, etc fue sencillamente MAGISTRAL. Gracias a todos de nuestra parte.

Por tanto podíamos decir que jugábamos en casa, y el partido iba a comenzar a eso de las 13.30 de la tarde. Una buena hora para un primer set intenso.
Había expectación por ver cómo se iba desarrollando este evento puesto que hacía tiempo que no visitábamos una de nuestras "catedrales" gastronómicas.
Tres vinos de Sancerre (Loira) y dos de Chablis (Borgoña) fueron los protagonistas de ese primer set. Michel Vattan y sus Sancerre arcillosos del 2006 y calcáreos del 2005 empezaron a golpear. Suave el primero y algo más denso y con golpes más profundos el segundo. Era un rival más duro, aunque cuando dejó paso al Michel Vattan Sancerre Tradition 2002 nos golpeó bien. Un vino original, con una nariz intensa, compleja, muy personal. El set iba bien, Sancerre golpeaba aunque la Peña respondía. Aparecieron golpes suaves como los que propició el Olivier Tricon Chablis 1er Cru Montmais 2002, algo falto de intensidad en mi opinión aunque en la copa iba respondiendo poco a poco con tiempo, y el Vieilles Vignes Chablis 2002 de Domaine de Varoux bien, voleaba bastante potente, aunque el ganador fue el Tradition 2002 de Sancerre. Primer set terminado.

El segundo set fue más oscuro, con vinos tintos de Ruiz Villanueva y un Cabernet sudáfricano. El inicio fue para mi lo más interesante, con ese 1999 de RV realmente curioso, interesante, bien mantenido en la pista, con aguante detrás y bien conservado. Recordaba a Martina Navratilova que, con sus años detrás, seguía dando guerra a mucha gente (Chris Evert ya retirada)…Muy bien ese 99. Menos interesante se mostró el Laguna Blanca 2000, no emocionaba en sus golpes, aunque quizá si se le diera más tiempo en pista podría mejorar, veremos. Lo mismo con el Ruiz Villanueva del 2000, interesante y seguramente en fase amateur todavía.

Inicialmente el Seidelberg Cabernet Sauvignon 2002 sudafricano fue un rival agradable de beber, goloso, bien integrado y redondo. A medida que el partido avanzaba se volvió a probar y ya estaba algo agotado. Pero el momento inicial fue agradable.




En el tercer set iban a intervenir tres vinos interesantes pero antes, y de forma intercalada, fueron entrando en escena esos acompañantes necesarios y que podrían ser actores de la más alta cuna gastronómica. Unos buenos aperitivos y llegaba un plato con un gazpacho de cerezas y tacos de atún sencillamente espectacular, como esas lentejitas con lengua de cerdo. Digamos que entre set y set, el avituallamiento era importante para no perder energías.











Este tercer set empezó con un San Vicente riojano de 1996, quizá algo envejecido para llevar 11 años en las pistas, pero elegante en sus golpes, mñas sutiles que fuertes. Rico.









Y mientras un Finca Valpiedra 1994 se mostraba más vivo, con más alegría pese a ser algo más mayor. Un buen vino y con tiempo todavía para permanecer en lo más alto del circuito. Seguro que vuelve a dar satisfacciones en los próximos tiempos.
A continuación apareció un rival potente, sabroso, de peso, recio y contundente: Chateau Phélan Ségur 2003. Un Saint-Estèphe joven todavía pero no agresivo, le faltaba un poco de integración en la pista pero seguro que progresa en la ATP (Asociación de Tintos de Prestigio). Como Thomas Muster en sus años jóvenes. Seguiremos sus pasos…y mientras intercalamos un Domaine Valette Mâcon-Chaintré del 2003. Salió sucio a la pista aunque tenía una nariz seductora, recordando a la elegancia de Ivan Lendl subiendo a la red a rematar, y en la boca mantenía buena estructura, equilibrio. A mi me gustó bastante. El tercer set había sido francamente interesante. Digno de un gran partido.



Los chipironcitos y tocineta que iban saliendo mostraron lo mejor del mar y de la tierra, una unión que se iba a romper con la introducción en la pista de un Palo Cortado Obispo Gascón de Barbadillo junto a un plato con queso de cabra. Golpeo importante en este cuarto set. Golpes desde el fondo de la pista se intercalaban con subidas y boleas curiosas cada vez que ese Obispo (que no cura) entraba en la boca. Delicioso.

Quiso entrar en escena Franz Küntzler Hochheimer Domdechaney Riesling Spätlese 1997 cuando este cuarto set ya estaba casi dominado. Se le vio algo evolucionado, un color algo oxidado para tener esa edad. Daba igual, el partido llegaba a la recta final y se admitía de todo. Entre ambos se cogieron energías dulces con dos postres deliciosos, el segundo de ellos como se comentó en honor a la Copa América que se celebraba en Valencia, un velero navegando sobre un mar, en este caso, de frambuesas.
















Quedaban pocas fuerzas para un quinto y definitivo set pero había que jugarlo. Por eso, como iba a ser intenso decidimos trasladarlo de lugar y dar las gracias al Mesón de Doña Filo, un oasis gastronómico en la Comunidad de Madrid, que se mantiene constante en su buen hacer. ¡Bravo!


La caravana se trasladaba a casa de Letroncio (Aitor). Pedimos pelotas nuevas para el saque del quinto set, y nuevos vinos se abrieron.


Empezamos con un Etienne Sauzet Puligny Montrachet Les Folatieres 1998 realmente magnífico para mi gusto. Una nariz sutil, elegante, intensa y una boca que parecía un derechazo de Jim Courier sobre la arena de Rolland Garros. Muy bueno este vino, y siguió con un Georg Breuer Montosa Riesling 1997. Golpes secos, ganadores, sin poder oponer resistencia. Buenos vinos.

Mientras metíamos un muy digno pinot noir Michel Vattan Sancerre Rouge 2006 en la copa, apareció la faceta cocinilla de la parte manchega del Sarmiento y con los ingredientes que el amigo Letroncio le proporció, nos planteó un arroz cremoso francamente bueno. El Corbieres que le acompañó no mostró su mejor juego pero sí el Markus Molitor 2001 Graacher Himmelreich Auslese Riesling Halbtrocken. Un Mosela delicioso para acabar.


El reloj marcaba ya la 1.15 de la madrugada y el partido había resultado ser una gran reunión de unos amigos (os echamos en falta a algunos…pero repetiremos una tarde así cuando podamos todos) en torno a una buena tanda de vinos y de unos deliciosos manjares gastronómicos, con un ambiente de diversión continuo y disfrutando de magnífica gente. ¿Se puede pedir más? Creo que no.

















sábado, junio 02, 2007

Apología de la vid

En el blog de nuestra Peña El Sarmiento hay magníficos resúmenes de las jornadas que vamos poco a poco desarrollando en torno al mundo del vino y la gastronomía pero independientemente de esto, lo cual es francamente interesante, vamos a intentar ir contando diferentes aspectos relacionados con la viticultura, la enología, la cata, etc. Pensamos que así el blog queda bastante más completo y con mayor atractivo para aquellos/as que quieran entrar de vez en cuando a hacernos una visita virtual. No quiero aburrir, ni hacer comentarios en un lenguaje demasiado técnico que pueda parecer hasta pedante (aunque habrá veces que términos técnicos sean inevitables), ya que el objetivo final es dar a conocer la visión que tenemos sobre determinados aspectos y hacerlo de la forma más sencilla e inteligible posible. Estamos abiertos al debate ante cualquier tema que se nos quiera plantear ya que el contraste de opiniones siempre es gratificante y enriquecedor, y más en un sector en donde hay infinidad de puntos de vista diferentes (casi tantos como intereses detrás). De hecho, espero que haya mucha gente que opine de forma diferente y tenga otra visión de lo que se vaya contando.

Por eso, creo que la mejor forma de empezar es con el axioma básico que debe imperar en todo el proceso vitícola, desde que se decide planificar una explotación hasta que el consumidor adquiere una botella para bebérsela.

Una uva mala jamás puede dar un vino bueno
Una uva buena puede dar buen o mal vino.

Esto que parece sumamente básico y fácil de decir no es tan simple de desarrollar. Cualquier tipo de decisión que se tome debe ir pensada y encaminada hacia la producción de uva de calidad (ya hablaremos más adelante sobre la calidad del vino y de la uva) que luego, mediante unas buenas prácticas sea transformada en vino de alta calidad para que sea consumido y disfrutado.

Ahí es donde interviene la importancia de la Viticultura, entendida como la actuación de unas determinadas técnicas de cultivo sobre la vid. Al final, podemos ver que las técnicas enológicas pueden ser homogéneas, reproducibles de una zona a otra, pero es la viticultura la que nos puede aportar una peculiaridad y tipicidad determinada, ya que intervienen multitud de factores que son diferentes de unas regiones a otras (suelo, clima, etc). Esas técnicas son las que pueden ser variadas y las que deben ir encaminadas a la obtención de una uva de gran calidad.

Aquí surge el concepto de calidad. ¿Qué es calidad? Desde mi punto de vista convendría separar el concepto de vino de calidad del de calidad de la uva. El primero es totalmente subjetivo y muy variable en espacio (en cualquier sitio siempre se considera que se hace el mejor vino del mundo) y tiempo (las modas varían, por ejemplo, en los 90 se consideraron patrones de vinos de calidad vinos muy diferentes a los que eran considerados como de gran calidad en los años 70).

Y si hablamos de calidad de la uva pienso que hay que hacer unas referencias:

1) Que sea una uva sana

2) Que sea una uva madura, tanto en su madurez tecnológica o gluconométrica (referida a la pulpa: azúcares, acidez, etc. adecuadas) como en su madurez fenólica (referida al hollejo y a sus componentes).

3) tener en cuenta el vino que se va a elaborar, ya que no es lo mismo una uva de calidad para elaborar un Jerez o un Cava, que la uva necesitada para elaborar un vino tinto que va a pasar un largo tiempo en contacto con madera.

4) tener en cuenta también las peculiaridades que ofrece cada variedad.

Al hablar de dos tipos de maduraciones me gustaría apuntar un inciso, ya que la maduración tecnológica se refiere a los compuestos comunes de la uva (digamos azúcares y ácidos, que se encuentran en todos los frutos) y la fenólica se referiría a los compuestos “nobles” (fenoles de forma general) pertenecientes al metabolismo secundario. Las diferencias entre los compuestos comunes y nobles son varias.

En primer lugar la localización en el grano de uva es diferente ya que los comunes existen más en la pulpa mientras que los nobles se encuentran más mayoritariamente en el hollejo, por lo que su extracción es más lenta:

Localización de compuestos nobles en un grano de uva:
En hollejo existen ácidos fenólicos, flavonoides, antocianos, taninos.
En pulpa existen ácidos fenólicos.
En semillas y raspón (o escobajo, raquis, palillo) hay ácidos fenólicos y taninos.

Ya veremos cuando hablemos de todos estos compuestos lo que son, sus propiedades, estructura, etc. Poco a poco.

Además, la diversidad molecular de los compuestos nobles es mucho mayor que la de los comunes, y su facilidad de análisis es mucho más complicada. Otras diferencias generales se basan en que sí existe una relación mucho más directa entre los datos de la uva y del vino en los compuestos comunes que en los nobles; y además los compuestos comunes son mucho más fáciles de corregir si existen deficiencias en la maduración

Por lo tanto, la obtención de uva de calidad entiendo que debe ser el principal objetivo a cumplir y en el que los principales esfuerzos deben hacerse. Eso nos ahorrará en bodega gastos innecesarios y fuertes inversiones, que hoy en día se hacen para “maquillar” defectos en los vinos por la procedencia de una uva que no se encuentra en perfecto estado.

Así que, como hice una vez en el foro de debate de Verema, voy a volver a hacer en esta primera introducción una apología de la vid, basada en una serie de puntos.

1-Es la planta más generosa q conozco, siendo sustituida por otras en épocas de hambruna y escasez.
2-Planta noble donde las haya, q nos perdona errores de cultivo.
3-Da sus frutos en forma de racimo, facilitando su vendimia.
4-De sus frutos se saca un producto no perecedero q va más allá de ser un mero alimento.
5-El viticultor no es un agricultor tradicional, no sé cómo explicarlo, pero ama a sus viñas, no es como un productor de trigo, por ejemplo. Ya se demostró en épocas de concentraciones parcelarias.
6-Es la especie con más variedades en el mundo.
7-Es un gran ejemplo de lucha biológica (cómo se acudió a patrones americanos contra la filoxera)
8-Existen especies q nos sirven de portainjertos y q además son interfértiles; y creo q no sucede con otros frutos.
9-No se usan variedades artificiales como en otros frutos, de ahí q el tema de transgénicos no creo q esté muy desarrollado en el viñedo.
10-Es la única especie q su estudio técnico dispone de titulación universitaria.
11-Hablando de Religión.....creo q según la Biblia fue la primera vestimenta usada.
12- De la vid existe la reglamentación más antigua respecto a una superficie de cultivo (92 d.C)
13-Única especie cultivada q sintetiza ácido tartárico.
14-Especie de vital importancia económica en muchas zonas mundiales.

Con esta pequeña introducción solamente he querido marcar la importancia que tiene, o debe tener, la viticultura. Hablaremos de modelos vitícolas, técnicas vitícolas, material vegetal,…un gran número de temas que poco a poco iremos desgranando. Intercalaremos enología, catas, jornadas gastronómicas, etc…con el único ánimo de hacer un blog completo, atractivo y que sirva de lectura a aquellos que sienten la misma pasión y curiosidad que nosotros: el mundo del vino.