Peña El Sarmiento

jueves, octubre 29, 2009

Un paseo por Borgoña

La hiperactiva peña El Sarmiento, se reunió de nuevo casi al completo para probar una serie de vinos de Borgoña de tres elaboradores distintos, Pierre Bourée et Fils, de Gevrey-Chambertin, Michel Lafarge en Volnay y Henri Gouges en Nuits-Saint-Georges. La selección de los vinos nos brindaba una perfecta ocasión para poder encontrar diferencias entre los distintos etiquetados que se suelen emplear en la Borgoña y que son consecuencia de la clasificación de las viñas en la región. De este modo podemos encontrarnos vinos clasificados como:

 

DSCN5248-Bourgogne, para vinos genéricos, de uvas procedentes de pagos no clasificados dentro de la región de Borgoña.

-Village, en este caso el vino procede de viñas de un pueblo determinado. Se puede especificar también el Lieu dit (viña) si ademas procede de un pago concreto dentro de ese pueblo.

-Premieur Cru, viña que por su suelo y exposición es capaz de producir unos frutos de especial calidad, superior al vino Village pero sin llegar a entrar en los Grand Cru.

-Grand Cru, en este caso ya hablamos de una AOC propia, en la que no hace falta ni mencionar el pueblo del que procede. La viña es de tal calidad que es capaz de transmitir su personalidad al vino. Existen 31 en la Côte d’Or.

 

Sobre los productores, Pierre Bourée posee tan solo 4 hectáreas de viñedo propio (Charmes-Chambertin, Gevrey-Chambertin 1er Cru Les Champeaux, Gevrey-Chambertin Village Clos-de-la-Justice y Beaune 1er Cru Les Epenottes) y una gran parte de sus vinos son de negociant. Fundado en 1864 se trata de productor de marcado corte corte clásico y tradicional. No se despalilla en absoluto, los vinos fermentan en tinas de madera y las maceraciones son cortas. Malolácticas en barrica y crianzas de unos 18-24 meses, contando tan solo con un 10-15% de barricas nuevas. No se suele trasegar mucho el vino antes del embotellado.

 

El apellido Lafarge lleva unido a la historia de Volnay y por tanto de la BorgDSCN5241oña, desde la revolución francesa. Comenzaron a embotellar vino en 1934, aunque todavía vendían bastante a négociants y a partir de los años 60’s comenzaron a vender todo el vino embotellado. Poseen 12 hectáreas de viñedo del que salen unas 60.000 botellas anuales. La larga tradicion de vignerons hace que trabajen con especial esmero el viñedo, huyendo de fertilizaciones abusivas o clones demasiado productivos (suelen regenerar el viñedo con su propio material). Además emplean una poda  “Cordon Royat” en lugar del tradicional Guyot, de cara a obtener una mejor relación piel/pulpa. Se despalilla prácticamente todo en añadas difíciles y alrededor de un 80% en las buenas añadas para ayudar a prolongar la fermentación, que tiene lugar en depósitos de hormigón abiertos con control de temperatura (30-35ºC) y tras una maceración prefermentativa de 2-3 días. Crianza en barricas de roble (25% nuevo) durante unos 14-20 meses, con un trasiego al meter en barrica, otro después de la maloláctica y un último trasiego antes de embotellar. Una vez embotellados pasan unos 5 meses en botella antes de salir al mercado.

Henri Gouges fue uno de los primeros productores que embotelló el vino directamente en la Borgoña allá por los años 20, así mismo fueron pioneros en el empleo de rye-grass para evitar la erosión del viñedo y competir con la viña para obligar a las raíces a profundizar. Poseen 15 hectáreas de viñedo de unos 40 años, todo en Nuits-Saint-Georges, salvo el que se emplea para los genéricos. Los rendimientos se mantienen bajos (35 Hl/ha.), despalillando por completo y fermentando en depósitos de hormigón a temperatura inferior a 30ºC. Tras la fermentación se realiza un par de pipeages diarios durante 3-4 días para extraer mas materia polifenólica y color. Crianza en barricas un 20% nuevas durante 18-22 meses, con tres trasiegos como en el caso de Lafarge.

 

Los vinos catados fueron los siguientes, divididos por rondas.

 

botellas -Pierre Bourée Cöte de Beaune Village 2005

-Michel Lafarge Bourgogne 2006

-Michel Lafarge Volnay 2006

-Henri Gouges Nuits-Saint-Georges 2006

 

-Pierre Bourée Beaune 1er Cru “Les Eppenotes” 2005

-Michel Lafarge Volnay 1er Cru “Mitans” 2006

-Henri Gouges 1er Cru “Chaignots” 2006

-Pierre Bourée Gevrey-Chambertin 1er Cru “Les Champeaux” 2005

 

-Henri Gouges 1er Cru “Vaucrains” 2006

-Pierre Bourée Gevrey-Chambertin Grand Cru “Charmes-Chambertin” 2005

-Henri Gouges 1er Cru “Les Saint Georges” 2006

-Michel Lafarge Volnay 1er Cru “Clos-de-Chênes” 2006

 

Como es lógico, con tantos vinos esperando, no solo diferenciamos lo que es un Grand Cru de un genérico, había que aprovechar la ocasión para comparar pagos, productores, pueblos e incluso añadas. No siempre uno tiene delante 12 vinos de Borgoña para poder aprender, observar y sobretodo DISFRUTAR.

 

DSCN5236 1st Round

Nos advertían de que ese Bourée village podría tener aromas reductivos, como consecuencia de no trasegar el vino, pero no. Lo que teníamos en la copa era un bonito vino vestido color rubí de media capa, con una nariz franca de frutillos rojos, hojas secas, tierra negra y un punto especiado. En boca el tanino lo tiene marcado, buena acidez, quizás algo ligero pero muy disfrutable y agradable. Para beber sin cansarse. Al Bourgogne de Lafarge no acabé de pillarle el punto, mas dulzón en nariz, incluso daba algo de pegamento que se combinaba con una cereza amarga. En boca ligeramente mas voluminoso que el anterior, mas nítido y limpio en boca que en nariz y mostrando buen equilibrio. Algo unidimensional, pero es un básico, ¿no? La tercera copa… prometía algo bueno el Volnay. Aunque cerrado al pricipio, con paciencia asoman notas florales y terrosas, que se combinan con algo de tabaco e incluso un punto cárnico. En boca algo durillo, tanino marcado y muy buena acidez. Magnífico vino que puede dar grandes alegrías con algo mas de botella. El village de Gouges comenzó muy sucio y cerrado, con tufos reductivos a verdura hervida y animales al principio. Con aire va saliendo la fruta, mucho mas tirando a negra que en los otros vinos de la ronda. Tiene algo verde en nariz, como a pepita de uva… mas verde que el Bourée que no despalilla. A pesar de la nariz tiene muy buen paso por boca, potente, con un tanino marcado en equilibrio con una acidez excelente y una retronasal muy agradable y frutal que hacen pensar que al vino le falta botella.

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2nd Round

Subimos un escalón y comenzamos con los 1er Cru. El “Les Eppenotes” de Bourée, parcela al sur de Beaune, próxima a Pommard, mostraba una nariz similar al village (no salimos de Beaune), pero quizás aquí hay mas complejidad, la madera usada toma algo mas de protagonismo y aparecen notas de cueros y especias como la canela. La fruta roja y las flores secas mantienen el  protagonismo, mostrándose algo mas terroso en nariz que el village. En boca es mas jugoso, claramente muestra mas volumen, muy equilibrado y agradable, con recuerdos a hoja de tabaco en el final. Por desgracia el “Mitans” de Lafarge salió con un tremendo corchazo. Así que pasamos al “Chaignots” de Gouges. Este 1er Cru se encuentra en la parte norte de NSG, pegado a Vosne, con suelos con piedra caliza rosácea, bastante grava y algo de arcilla y mármol. Esto hace que los vinos sean menos potentes y mas elegantes que los de la parte sur. Pero eso si, claramente son NSG! Mas limpio y expresivo que el village de Gouges, muestra una bonita carga frutal de ciruelas maduras, algo de sotobosque en temporada de setas, incluso me parece ver algo de trufa. En boca potente, muy frutal y jugoso, con un tanino apretado, largo y terroso en el final. Se llevaba bien con unos ricos callos que aparecieron por la mesa. Con el cuarto vino saltamos hacia el norte a Gevrey-Chambertin para probar el 1er Cru “Les Champeaux” de Bourée. Es el 1er Cru mas norteño del Gevrey y con una orientación plenamente hacia el este, lo que lo convierte en un climat de los mas frescos de la comuna y por tanto con acideces marcadas. Suelos rocosos con mucho guijarro producen un vino complejo, con marcada fruta roja, canela, la madera usada marca de la casa y tierra. En boca es equilibrado, con una buena acidez de fondo que garantiza una buena guarda, aunque el vino ya es disfrutable. Un final largo y con buen recorrido, para beber sin cansarse de él.

 

DSCN5242 Fin de fiesta

Los pesos pesados de la cata. En la primera copa teníamos el “Vaucrains” de Gouges. Este procede de la parte sur de NSG, los suelos donde la arcilla se mezcla con arena y un fondo rocoso nos van a dar un vino potente que demanda mucha botella. Al compararlo con el Chaignots, de la parte norte, claramente se diferencia de aquel en que este es menos elegante, algo mas desbocado, con una nariz, mas rústica y firme, con mucha fruta negra. Alguna punta de laca asoma, pero sin distorsionar el vino. En boca los taninos son firmes pero bien cubiertos por una acidez casi agresiva ahora mismo. Deja sensaciones que rozan los cítricos. A este vino le quedan 10 años lo menos para comenzar a asentarse.  Casi fue un descanso pasar a la siguiente copa, donde un elegante “Charmes-Chambertin” de Bourée aguardaba. Calizas y guijarros sobre gravas para este grand cru que se encuentra justo enfrente de Le Chambertin. El vino estaba sensacional, frutillos rojos en nariz, tabaco, pimienta, canela, humo, tierra… En boca aterciopelado, muy equilibrado, con buena estructura y muy largo en el final. La única “pega” que le encuentro, que esta sorprendentemente asequible para ser un GC y 2005. La copa de al lado anunciaba un nuevo cambio, ese oscuro “Les-Saint-Georges” era otro pequeño infanticidio. Esta viña también está en el lado sur de NSG, cercana a Vaucrains, pero con mas profundidad de suelo, en la que es posiblemente la mejor viña de NSG. A mi me encantó este vino. Sin duda muy falto de botella, pero la concentración frutal que mostraba me pareció magnífica. Fresco en todo momento y con un paso por boca con el poderío que cabe esperar de semejante viña, carnoso, largo, transmite sensaciones de grand cru. Si, me gustó mucho y me gustaría tener una botella de esto guardada en mi cava. Parecía difícil de superar. Pero el “Clos-de-Chênes” que cerraba la cata, era otro vino con claras aspiraciones a grand cru. Lafarge cuenta con la mejor hectárea de este viñedo, con cepas de mas de 50 años de edad. Mas floral que los anteriores, pero también con una buena concentración de fruta roja, aunque sutil, asoma aqui algo de carne ahumada sobre un fondo especiado de gran complejidad. En boca muestra una potencia contenida, buena acidez, algo secante, como terciopelo a contrapelo, terroso y largo en el final. Excelente vino, siento especial predilección por Volnay y posiblemente esto sea de lo mejorcito de Volnay ¿como no iba a gustarme?.

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Como es el blog de la peña, he de decir que lo que he escrito han sido principalmente mis apreciaciones personales. Resumiendo el parecer de la gente (luego si quieren dejar comentarios, hay espacio para ello), creo que Bourée fue uno de los triunfadores de la cata. Quizás por desconocido, nos llevamos una muy grata sorpresa con estos vinos de corte marcadamente clásico. Además, los vinos de esta bodega procedían de la añada 2005, de forma que se veían beneficiados por un año mas de botella y por provenir de una añada de superior calidad. A mi parecer quizás les faltaba un pelín de concentración, pero muy buenos y asequibles desde ya mismo.

Lafarge fue la estrella indiscutible. Creo que sus vinos son sensacionales y a todo el mundo gustaron. Una apuesta segura, una joya de Volnay. Mi consejo es que no se lo pierdan.

Creo que fui el único en la mesa que disfrutaba con los vinos de Gouges, que a mi parecer fueron penalizados por ser marcadamente distintos a los otros dos productores. Pero en cierto modo es lógico, NSG es un pueblo que produce vinos mucho mas robustos que Volnay y menos elegantes y finos que Gevrey-Chambertin, sobretodo si se comparan con los vinos de Bourée. Pero claro… todo esto es discutible. Así que a comentar!

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PD. La cata la realizamos en el restaurante La Vereda de Vallecas. De nuevo pasamos una magnífica jornada acompañando los vinos de ricos platos. La organización de la cata corría a cargo de la Bodega Aldonia, que es la que me ha proporcionado muchos de los datos que presento en esta entrada. Muchas gracias a ambos por semejante velada.

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martes, marzo 03, 2009

Vouvray y Montlouis a escena

El pasado jueves 26 de febrero nos reunimos en La Fisna, en el madrileño barrio de Lavapiés, para realizar una cata de vinos de Vouvray y Montlouis. Contábamos una vez mas con la presencia de Pedro Carroquino y Tuija que nos visitaban para calentar motores de cara al encuentro verema.

La cata la dividimos en dos partes, comenzando con una ronda de semi-secos del 2007 y finalizando con 3 dulces. Los productores, Huet y François Pinon representando a Vouvray y desde la otra orilla del Loira François Chidaine representando a Montlouis. (La foto es del Loira desde la orilla de Montlouis)

La protagonista de la noche iba a ser la polifacética Chenin Blanc que nos iba a mostrar la gran capacidad de sorpresa que tiene, al darnos vinos muy distintos dependiendo del suelo y del elaborador. La zona, Vouvray, en la orilla norte del río Loira, situada en las afueras de la localidad de Tours, y Montlouis, justo al otro lado del río, con los viñedos mirando más hacia el rio Cher que al Loira.

Comenzamos con los 2007, una añada considerada clásica en la zona, donde la acidez vuelve a tomar protagonismo después de unos cuantos años calurosos. El año comenzó cálido y seco, lo que avanzó el ciclo vegetativo de las viñas. Sin embargo un fresco y lluvioso verano volvió a ralentizarlo. Hubo problemas con la floración y la calidad a lo largo del valle del Loira fue bastante irregular. En concreto en Vouvray y Montlouis, los productores están bastante contentos con la añada, se considera mejor añada de secos que de dulces.


El primero fue un vino de François Pinon, Les Trois Argiles 2007, Vouvray. Este productor tiene situada su bodega en el Vallée de Cousse a pocos kilómetros de la localidad de Vouvray. Lleva más de 25 años elaborando vinos en esta bodega familiar cuyos orígenes se remontan a la revolución francesa cuando los viñedos pasaron a manos de sus antepasados. Este vino suele salir etiquetado en otras añadas como Cuvée Tradition y es una mezcla de todos los terroirs que posee, no obstante en 2007 decidió embotellar dos vinos por separado. Por un lado estre “tres arcillas”, en referencia a los tres tipos de arcilla en los que tiene plantadas las viñas y por otro lado el “Silex Noir” por una viña que tiene rica en ese tipo de piedra. El vino se muestra con un color amarillo pajizo, con reflejos verdosos. Comienza muy austero, una tímida fruta blanca madura asoma entre leves notas cítricas, la mineralidad muy marcada, algunas notas herbáceas y un punto especiado. En boca no aparenta para nada ser un semi-seco (12.5 º, 18 gr/L de azúcar residual y 7.65 gr/L acidez en tartárico), el vino está ahora mismo muy apretado, con una acidez tremenda, mostrando un buen material para guardar al menos un par de años, largo en el final. A mi personalmente me gustó mucho, aunque no es un vino fácil.

Continuamos en Vouvray, esta vez con un Huet, Le Mont 2007, Vouvray. Esta bodega no necesita presentación, ya que posiblemente sea la más conocida de la zona y la que elabora los vinos más prestigiosos no solo de Vouvray, si no posiblemente de todo el valle del Loira. Sin embargo, se trata de una bodega jóven, fundada en 1928 por Victor Huet, aunque no fue hasta que pasó a manos de su hijo Gaston, cuando la bodega comenzó a ganar importancia y prestigio. Actualmente la bodega esta bajo el control técnico del yerno de Gaston, Noël Pinguet, aunque desde 2003 solo el 20% es de la familia y el resto esta en manos extranjeras. Este vino procede de una viña de 8 hectáreas que está en las mejores laderas del Loira. Suelos rocosos, compuestos principalmente de arcilla verde y sílice. Se considera una viña especialmente adecuada para vinos dulces de corte elegante. (13.2º, 24 gr/L de azúcar y 7.48 gr/L acidez) Mucho más barroco que el vino anterior, dorado en el color, melocotón en almíbar, flores, alguna nota metálica que desaparece con aireación. En boca el azúcar es mucho más evidente, untoso, con suaves notas vegetales, es muy mineral en el final y largo. Un vino que se muestra mucho más hecho que el anterior en estos momentos.

Cruzamos el río y nos pusimos con el vino de François Chidaine, Clos Habert 2007, Montlouis. Este pequeño dominio familiar se trabaja de forma tradicional, de un modo lo menos intervencionista posible para que el viñedo se vea reflejado en los vinos. En este caso, el viñedo de más de 60 años crece sobre unos suelos de perruches que es como se conoce a la mezcla de arcilla y pedernal, se vendimia en varias pasadas y toda la producción se destina a este semi-seco. El vino estaba realmente impresionante, sería un punto medio entre los dos anteriores, una nariz más austera que el Huet, pero más expresiva que el Pinon, mostrando intensas notas florales, algo de cítricos y mucho pedernal. En boca tremendamente equilibrado, untoso, con una acidez justa para el nivel de azúcar (13.2º, 14 gr/L azúcar y 6.99 gr/L acidez), ligeramente amargoso y con un final tremendamente mineral. Una delicia de vino.

Así terminábamos esta primera fase, con 3 vinos muy agradables y bastante distintos unos de otros. Para mi gusto personal, el primero sin duda promete convertirse en un gran vino, con algo más de reposo en la botella y el tercero es desde ya mismo un vinazo que no dejará a nadie indiferente. Precios en bodega, 8.20, 15.60 y 14 € respectivamente, muy razonables para la calidad de estos vinos.

Continuamos con los dulces, en esta ocasión comenzamos con el Montlouis y terminamos en Vouvray. La añada era la 2005, una cosecha considerada de gran calidad en la zona, con un verano bastante caluroso y seco, pero con noches frescas que mantuvieron niveles de acidez adecuados. Una gran añada, del estilo de la de 1990 y 1996. El Moelleux de François Chidaine 2005, proviene de dos parcelas, el Clos Renard y Les Epinais, con cepas en esta última viña de más de 90 años de edad. Los suelos son arcillo-calcáreos con bastante pedernal. Contiene en torno a un 2% de uva botritizada. Color dorado intenso brillante, en nariz es marcadamente mineral, con suaves notas ahumadas, sobre un fondo cítrico y algo de fruta madura, como higos blancos y uvas pasas. Equilibrado en boca, mineralidad sobresaliente y final muy largo. De nuevo otro gran vino de este productor. (13.2º, 80 gr/L azúcar y 6.15 gr/L acidez, 19€).

Seguimos con el Cuvée Botrytis de François Pinon 2005. Este vino se elabora con las uvas seleccionadas en la primera pasada sobre un viñedo en pendiente y rico en pedernal. La práctica totalidad de la uva esta botrytizada lo que da un vino de gran concentración (10.5º, 152 gr/L de azúcar y 6.4 gr/L acidez, 17€, botella de 50cl). Color similar al anterior, en nariz es mucho más fresco, dando notas de mandarina, flor de azahar, piña madura y una buena mineralidad de fondo. En boca se notan esos 152 gr/L de azúcar residual, es un vino con bastante volumen, con una acidez y una amargosidad al fondo que le dan frescura. Este vino también pide ser abandonado en la cava unos cuantos años. Muy rico.

El final de la cata tenía que ser un Huet Le Mont Moelleux 1ere Trie 1996. Un vino que cuando lo probé en la bodega estaba realmente impresionante con unas notas de trufa blanca en nariz que me recordaban a algún riesling con años. Lamentablemente esta botella nos salió rana, con unos aromas a lata de berberechos, que por mas que decantamos y agitamos en la copa no desaparecieron, en boca tampoco estaba muy correcto, lo que me hace pensar en algún problema con el corcho que haya ocasionado una oxidación prematura del vino. Una lástima.

En resumen pudimos probar 5 excelentes vinos, con sus características particulares cada uno, siendo los vinos de Pinon mucho más afilados, austeros y minerales, los de Huet más intensos, expresivos y maduros en nariz y los de Chidaine en un punto medio, con una gran mineralidad y un equilibrio que los hace muy disfrutables desde un primer momento. El Loira un gran río rodeado de maravillosos vinos por descubrir y con una RCP en muchos casos realmente magnífica.

Finalmente agradecer a Delia, dejarnos emplear su tienda de base para la cata, ya repetiremos en el futuro.

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martes, febrero 24, 2009

Sobaquillo de bienvenida

El pasado viernes una parte de los Sarmientos dimos la bienvenida a nuestra nueva compañera Delia a la peña, ya era hora de ponerle un toque femenino a la Peña El Sarmiento.

Los vinos... hubo de todo, una noche bastante sorprendente, como suele ser cuando llegamos todos con nuestras botellas tapadas y bien disimuladas para que ni la forma de la botella pueda dar pistas.

Comenzamos con un blanco, aparentaba juventud, bastantes notas de lías, mantequilla y una buena mineralidad de fondo en nariz. Yo lo tenía claro, era Chardonnay aunque unas notas herbáceas y amargosidad de fondo despistaba un tanto, la acidez era correcta pero no desmesurada, por ahí se sugería un godello sobre lías al final la primera impresión era la acertada, un Pouilly Fuissé "Classique", Chateau de Beauregard 2006, un vino algo falto de botella pero que me parece una buena opción en su precio (unos 14€).

El resto de los vinos anunciados eran tintos, no nos poníamos de acuerdo sobre cual abrir primero, así que comencé yo con un vino que nada mas servirlo hubo consenso de que era un Burdeos, luego la gente se despistó un poco y aparecieron mas opciones, aun así Pedro dijo 1995, que era el año, aunque se equivocó de margen del Garona y se fue a Saint Estephe, el vino resultó ser un Chateau le Puy cuvée Barthelemy 1995. Comenzó bastante bien, terroso, con unas notas de polvo que desaparecían rápidamente, se intuía algo de fruta roja, en boca fresco y equilibrado, con un tanino pulido y buena acidez mostraban un buen paso por boca. No obstante el vino entró en una fase muda demasiado rápidamente, quedando algo corto y sin enamorar para los cuarentaypico que costaba.

Luego se abrió un vino raro. Nadie sabía que podía ser, color amoratado y con una nariz dominada completamente por unas notas de goma arábiga decían algunos, para mi una cosa entre la plastelina y las pinturas pajarita. Alguna nota floral y difícil de sacar algo mas. En boca algo mejor, fresco, buena acidez, tanino suave. Raro, raro. Me recordaba a algun Pinot Noir Californiano pero con menos alcohol. Y por ahí andaba la cosa, Bodegas Cauzón Pinot Noir 2007, sobró mas de media botella, al día siguiente seguía ese aroma dominando, aunque algo mas suave, dejaba entrever algunas especias... No es un vino apetecible. Cultivo ecológico y poco sulfuroso. Buscando he encontrado las analíticas en su blog, acidez total en tartárico, 6 g/L, volátil 0.62, alcohol 12.3%, sulfuroso libre no se detecta y sulfuroso total 3 mg/L. Me parece perfecto, pero mejor sin ese olor a goma en nariz... Por cierto, si es una botella mala, es un error nuevo para mi. Lo probamos 7 personas y a nadie gustó. Sobre los 30€ la botella. La etiqueta muy chula.

Seguimos con otro misterio a ciegas del amigo Pedro. Los 4 dijimos al mismo tiempo, esto debe de ser una syrah del Ródano, porque por ahí asomaban esas notas características de carne ahumada y tocino, había pimienta negra y ciruelas, sobre algunos tostados que combinado con un paso por boca donde la madera se hacía evidente me dio a pensar que se trataba de algún Hermitage o Cote Rotie de Guigal, aparentaba ser del 98-99... en ningún momento nadie mencionó en la mesa Rioja... con lo que cuando se destapó la botella yo casi caigo al suelo de la risa, ya que Pedro nos había colado otro de sus viejos vinos "modernos" españoles. Un Calvario 1999. El vino estaba bueno... pero ¿era un buen vino? No vimos ninguno ninguna tipicidad de Rioja en esa botella. Interesante experiencia.

Parecía que la noche se acababa, pero me sabía un poco mal que no nos habíamos encontrado con ningún vino realmente bueno... a ver si nuestra nueva compañera pensaba que solo bebíamos cosas raras. En la nevera esperaba una botella, que, aunque tenía pensado guardar mas tiempo, unas pérdidas descubiertas hace poco por el corcho me asustaron y por ello decidí darle matarile. Era un Fritz Haag Braunberger Juffer Sonnenuhr Auslese Goldkaspel 2002 #09. Por desgracia en botella de 75cl... deberían embotellarlas solo en mágnum (como mínimo), porque saben a poco. Impresionante vino, de los de emocionarse, de los que te recuerdan porque eres un amante del vino. Equilibrio en nariz, potencia contenida y mucha complejidad, los hidrocarburos están, pero no dominan, los cítricos se entremezclan con deliciosas notas de manzana asada, sale flor de azahar, salen especias, mineralidad... En boca se muestra joven, con potencia todavía, con una acidez que recoge un dulzor voluminoso y un final tremendamente largo. ¡QUIERO MAAAAS!! 23 € que me costó esto hace unos años en Alemania, recuerdo que me lo traje en el equipaje de cabina... que tiempos cuando una botella de vino no era una amenaza terrorista.

Al día siguiente hubo otra sesión, pero hubo mas charla y disfrute que cata propiamente dicha, os dejo con la foto de los vinos. La verdad es que no me fijé como para tomar notas de cata. Como veis buenos vinos, ese Chivite dulce del 97 estaba realmente impresionante y el VCC 93 ni te cuento. Si es una añada mala... no me quiero imaginar las buenas, o a lo mejor los que deciden esto de las añadas no tienen los mismos gustos que yo. En fin, que mejor no calentarse la cabeza, el vino estaba delicioso, tenía todo lo que se le puede pedir a un buen Pomerol y crecía en nariz conforme se aireaba.

El jueves toca Vouvray... ya contare.

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miércoles, diciembre 10, 2008

Rieslings básicos alemanes, un vistazo a la 2007

DSCN3302 Esperando a que lleguen los carnavales y la presentación oficial de la nueva añada 2007 de rieslings alemanes en Barcelona, el pasado 31 de octubre, los amigos de Vinialia se acercaron a Madrid para mostrarnos lo que esta aclamada añada puede dar de si a través de los vinos básicos en manos de buenos productores.

El lugar elegido para la cata fue la Taberna Entrevinos, en la calle Ferraz. Tenemos que agradecer a Luis y a todo su equipo las atenciones, colaboración y sobretodo la paciencia que han tenido con nosotros.

LA AÑADA. Productores, críticos e incluso consumidores que ya han tenido la suerte de probar los 2007 no se cansan de ensalzar las virtudes de esta cosecha. Según nos contó Luis Pablo en una pequeña introducción que nos hizo (en la foto  de abajo no estamos rezando, aunque lo parezca), fue una añada climatológicamente muy favorable, sin excesos ni carencias. Una poda temprana como consecuencia de una primavera de suaves temperaturas y sin heladas tardías, permitió una buena floración. Las temperaturas durante los meses estivales rondaron los 25ºC, que junto a unas lluvias en su justa cantidad, propiciaron un largo ciclo de maduración de la uva. A mediados de septiembre cesaron las lluvias  y el tiempo seco propició una buena sanidad durante la maduración final de la uva. Se vendimió a finales de octubre (dos semanas antes en Pfalz que en Mosel), dándose el ciclo vegetativo mas largo hasta la fecha. Unas noches frías durante el mes de octubre provocaron que los niveles de acidez se mantuviesen elevados.

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Sobre el papel, unas condiciones ideales para los viticultores y elaboradores, solo queda transmitirlo en la botella y que los consumidores disfrutemos de los vinos. 9 vinos del 2007 nos esperaban, ordenados de mas secos a mas dulces, con un par de artistas invitados al final. Incluyo las analíticas de los vinos sacadas del dosier que nos dieron los de vinialia, por este orden: Azúcar residual (gr/l), Acidez (gr/l) y alcohol, seguidos del tipo de suelo. DSCN3305

A. Christmann Riesling, Pfalz, 2007 (6, 7.6, 12º, arenisca abirragada). Algo tímido, comienza con pura tiza y rápidamente se abre hacia notas cítricas. Acidez marcada en boca, conserva algo de carbónico. Un vino que se muestra muy frontal, aunque acaba quedando algo corto y ligero en boca.

Dr. Bürklin-Wolf Ruppertsberger Riesling, Pfalz, 2007 (8.1, 7.5, 12.5º, arcilla y grava sedimentada). Aparecía mucho mas potente y maduro que el anterior, bastante albaricoque, flores y alguna punta especiada. En boca sigue en la misma línea, amplio y voluptuoso, con buena acidez. Por momentos se parece a un gewürtz.

Georg Breuer Rüdesheim Estate, Rheingau, 2007 (9.3, 8.7, 12º, pizarra desmoronada). Comienza muy tímido en nariz, melocotón de secano, y mineralidad. Sin embargo la boca es de impresión. Mucho equilibrio entre una buena acidez y ese azúcar que roza el límite del "trocken", es bastante mas largo en el final que el resto. Muy rico.

Wittmann Westhofener riesling "S" trocken, Rheinessen, 2007 (7.3, 7.8, 13.1º, magra arcillosa y caliza). Uno de mis favoritos de la noche. Mas complejo que el resto, aunque con mucha sutileza en la nariz, sin mucha intensidad asoman aromas florales, suaves cítricos y minerales. En boca tiene nervio, pero sin perder la elegancia. La piedra queda marcada en un largo final. Es una 2ª selección de los pagos de Morstein y Kirchspiel, clasificados como 1.

DSCN3308 Emrich Schönleber Mineral trocken, Nahe, 2007 (7, 7.4, 12.5º, pizarra, cuarcita y guijarros). Curiosa nariz, donde aparecen unas notas anisadas y bastante herbáceo al principio, cítricos y piedra machacada se unen al conjunto, con algo como de fruta roja que parece asomar. Un vino que llena la boca, con una marcada acidez y bastante largo. Original y muy agradable. Funcionaba muy bien con unas pochas con trompetillas de la muerte que sirvieron después. Proviene de las viñas jóvenes de Halenberg 1.

Hermann Dönnhoff Tonschiefer, Nahe, 2007 (7.9, 7.9, 12º, pizarra gris desmoronada). Nada mas acercar la nariz se nota el buen hacer de esta bodega. Un vino muy expresivo desde el primer momento, cítricos, flores blancas, mucha tiza y notas aceradas que se reafirman en un magnífico paso por boca, levemente amargoso, mineral a rabiar y muy largo. Un vino que destaca, brillante. Otro de mis favoritos de la noche.

Emrich Schönleber Lenz, Nahe, 2007 (15.5, 7.7, 11.5º, pizarra roja y guijarros). Abandonamos el territorio de los trocken y comenzamos a subir el nivel de azúcar. Este vino se presenta mucho mas floral que el resto, con unas notas interesantes de piedra de mechero en nariz. En boca no parece dulce, solo en una untuosidad mayor que los anteriores, pero conservando frescura y nervio. Muy agradable.

Maximin Grünhaus riesling, Mosel, 2007 (22, 8.6, 11.1º, pizarra desmoronada) Entramos en Mosela de la mano de uno de mis elaboradores preferidos. Un vino grande, fruta madura, flores muy aromáticas y una marcada mineralidad en nariz. Tremendo paso por boca, con esa acidez marcada, equilibrando los 22 gr/l de azúcar residual. El vino esta muy rico, pero pide algo de botella a gritos para domarse y ensamblarse.

Hermann Dönnhoff riesling, Nahe, 2007 (29, 7.9, 10.9º, pórfido desmoronado) Los vinos de esta bodega siempre estan a gran nivel y este es otro ejemplo de ello. Este QbA con azúcar residual se muestra en estos momentos con una nariz bastante cítrica, cáscara de naranja, flores, fresca y agradable. En boca es bastante amplio, con una mineralidad muy frontal, untoso, equilibrado, largo... no te cansarías de él.

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Este fue el último de los 2007. Realmente si que se nota un nivel muy elevado en los vinos, con un equilibrio destacable en esta primera juventud que están viviendo ahora mismo. No soy muy de puntuar y de hacer clasificaciones en las catas. Cualquiera de los vinos me pareció magnífico. Pero si he de destacar alguno, los de Dönnhoff brillaron con luz propia. Así mismo Maximin Grünhaus y el "S" de Wittmann me parecieron otros dos magníficos vinos.

Acabamos la comida con unos cuantos vinos mas, un Maximin Grünhaus Herrenberg 1998, que nos muestra lo bien que envejecen estos vinos. A este vino le faltó un buen rato de decantación, pero como somos amantes de los hidrocarburos, a nadie pareció importarle demasiado. DSCN3311Flores y gas y un paso por boca magnífico. Me dicen que no queda ni una gota de esto, así que enhorabuena a los que tengan alguna botella (por suerte me queda una). Seguimos con un Reichsgraf von Kesselstatt Scharhofberger kabinett 2002, un kabinett a la antigua usanza y que comentamos hace poco aquí. De artista invitado había un magnífico magnum de Bölig del Dr. Bürklin-Wolf 2005, con el que fuimos regando la buena comida de Entrevinos. Finalmente cerramos con dos oportos, el Quinta do Passadouro 1999 de Niepoort y un Warre's LBV 1992 realmente impresionante que acompañó de maravilla a ese delicioso postre de chocolate con el que terminamos.

 

Por la noche hubo mas, en Aldaba, pero para no alargar el post, me remito a lo publicado por Iñaki en su blog.

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domingo, septiembre 07, 2008

Sobaquillos de verano (III)

Finalmente hubo algunas noches extra en distintas ubicaciones. Después de tomar ese increíble Vega Sicilia 1970 en la sierra, surgió el comentario de que un vino así necesitaba una comida mas contundente que los embutidos y quesos que teníamos en la mesa, así que David prometió abrir al día siguiente el 62 que le quedaba si yo ponía una buena cena. Dicho y hecho. Al día siguiente, puse rumbo al mercado de Chamartín para comprar 3 buenas cortadas de lomo de buey de Galicia, de más de medio kilo cada una y con un aspecto sensacional.

Comenzamos la cena con algunos quesos (manchego y Camebert) y un blanco borgoñón de Vincent Girardin, St-Aubin 1er cru "Les Murgers des Dents de Chien" 2005. Quizás era un vino al que habría que haber dejado mas tiempo en la botella, ya que ahora mismo se mostraba demasiado dominado por la madera. Bastantes frutos secos, algo de fruta blanca y leves toques florales tratan de asomar por medio y la mineralidad se muestra discreta. En boca estaba algo mejor, untoso pero con buena acidez, los tostados algo más discretos y mayor protagonismo mineral. Se podía ver que era un vino de Borgoña pero si que estaba algo maderizado en estos momentos.

Acabé mi copa mientras preparaba los lomos de buey, acompañado de unas setas Shiitake y unas vainas de guisantes. En la mesa se estaba sirviendo ya el Vega Sicilia Único 1962. Escuchaba comentarios, “esta enterísimo!”, “en serio es del 62?”… Creo que en este vino me voy a ahorrar la nota de cata. En verema la podeis ver. Solo diré, que me dio la sensación de estar ante un vino que roza la perfección. A los amantes de las notas, sería un 10, aunque eso se me quedaría corto, un número no puede expresar las sensaciones que despierta un vino así después de 46 años en la botella. Es un vino magnífico del primer al último sorbo. Y es un Ribera del Duero. Quiero decir que es un Ribera que sabe a Ribera, tiene la potencia característica de esta zona, pero expresada con suma elegancia. Creo que es un vino con una gran personalidad que deja claro su procedencia y esto es algo que valoro mucho. Por cierto, con el lomo de buey, combinaba de maravilla. Dejé la copa para ir volviendo a él de cuando en cuando y el vino no se vino abajo en ningún momento. Que final mas largo!

Quedaba una botella de un blanco del Loira que llevaba un rato esperando abierta, se trataba del Clos Rougeard Brézé 2000, Chenin Blanc de este prestigioso elaborador de Saumur, conocido sobretodo por sus tintos. De color amarillo dorado bastante intenso.
En nariz costó abrirse, no por falta de intensidad, si no por falta de complejidad, ya que parecía algo sencilla, fruta amarilla, miel, mineralidad y alguna nota especiada y ahumada. En boca muy bueno y muy largo. Es donde me suele gustar la chenin, tremenda acidez, recuerdos frutales y minerales, alguna nota amargosa y un final muy persistente. Gran vino.

Para acabar la noche, esperaba un brownie de chocolate, armonizado por unas copitas de La Bota de PX nº12. La verdad es que fue otra de las combinaciones de la noche. Los frutos secos y la amargosidad del chocolate del postre, encajaban de maravilla con este PX. Esas notas de caramelo, esos suaves toques balsámicos, el café y la fruta pasa, parecían el complemento perfecto del brownie. Además, con ese untoso paso por boca, con el alcohol tan comedido de este PX, resultó ser un fin de fiesta increíble.

La semana siguiente repetimos Letroncio, Davibrion y yo, esta vez en casa de Letroncio y acompañando los vinos con un wok a base de algas y solomillo de cerdo. De nuevo tres buenos vinos esperaban. Comenzamos en Slovenia tomando un vino de la variedad Rebula, también conocida como Ribolla Gialla en Italia o Robola en Grecia. Una variedad bastante interesante, con una marcada personalidad y que se aparta claramente del perfil de vinos blancos que conozco. A ciegas la puse en el norte de Italia, así que tampoco me fui de mucho. Y es que es una uva que denota frescura, a la vez que madurez. Se trataba del Sveti Martin Rebula 2005. De color amarillo limón bastante intenso, en nariz es fresco, con buena expresión frutal, algo de membrillo, bastante floral y unas notas herbáceas muy agradables. La boca tiene una notable acidez que le da mucha frescura y una mineralidad bien marcada, con un final muy agradable. Muy rico.

Teníamos en la copa desde hacía un rato, para que se fuese abriendo un Hermitage de Delas Frères, el “Marquise de la Tourette” 1998. Elaborado a partir de uvas procedentes de los viñedos de L’Ermite, le Sabor y Bessards, este syrah de libro (con su 15% de Rousanne y marssanne), se elabora fermentandolo en barricas de roble de 1 a 3 años, donde pasa unos 14-16 meses. Que cosa más rica de vino. Aparece con un precioso color rojo picota de capa media-alta y muy brillante. La nariz es de buena intensidad y va ganando profundidad con la aireación. Comienza con mucha aceituna negra y carne ahumada y poco a poco van aflorando notas de violetas, frutos rojos y negros, suaves balsámicos, algo de cueros y buena mineralidad. En boca es un vino magnífico, con potencia, pero comedida y equilibrada, tiene un tanino potente que ya comienza a mostrarse pulido, buena acidez y un recorrido muy bueno. Es muy largo.


Acabamos la noche con otro vino del Loira, otro vino del Domaine de la Sansonnière, el Vielles Vignes des Blanderies 2002. Delicioso vino de Mark Angeli, después de la pequeña decepción del Rosé d’un Jour. Color oro viejo bastante brillante, con lágrima densa. En nariz es intenso y maduro, mucha fruta blanca madura y flores comparten protagonismo con notas dulzonas de miel y azúcar quemado, dominando el conjunto una marcada mineralidad. El alcohol se nota, sobretodo al subir un tanto la temperatura.
En boca tiene una tremenda potencia, untoso y con gran acidez, deja unas sensaciones de manzana verde y sobretodo mucha mineralidad. Tiene un buen final, aunque ese contenido alcohólico puede hacerlo pesado en algún momento. Lo mejor es beberlo poco a poco y sin prisas ya que al final es cuando mejor se muestra. De momento me sigo quedando con su Vignes Françaises.

Ya solo queda un sobaquillo de verano por venir. Como veis ha sido un verano intenso para la Peña el Sarmiento.

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