Mario Estevez

domingo 22 de junio de 2008

Acabando con la temporada

Bueno en estas fechas pasamos de tomar tintos y nos concentramos más en blancos, rosados y espumosos, pero no quería dejar pasar la oportunidad de comentar uno de los últimos vinos tintos que hemos probado y que, en nuestra opinión, lo hemos encontrado más inmediato, fresco y frutal que otros años: Beryna 2006, elaborado por Bodega Bernabé Navarro dentro de la D.O. Alicante.
Elaborado con un 60% monastrell y un 40% por un coupage de castas como tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y merlot.
La crianza la ha realizado durante 11 meses en barricas nuevas de roble francés.
La graduación marca 14,5%.

Cata:
En vista muestra una capa alta de color picota con un menisco cardenalicio, limpio y brillante. De lágrima fina y densa.
En nariz nota de fruta negra (ciruela) y roja, con apuntes compotados y balsámicos (regaliz), amén de dejes torrefactos y avainillados.
En boca muestra una buena acidez. Potente, agradable y goloso. Con un buen recorrido que incita a repetir y un ligero amargor final que no molesta.
En retronasal se marcan de nuevo las notas balsámicas y compotadas.

En definitiva el vino nos ha gustado y recomendamos recatar en los próximos meses ya que estamos convencidos de su mejora. Nos ha recordado a la añada del 2003, frutal, fresca e inmediata para degustar, aunque con una excelente evolución en el tiempo -aún guardo una botella- que pienso ha de ser la línea de este vino.


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jueves 19 de junio de 2008

Monastrell, bendita monastrell

No se si será porque nuestro viaje migratorio hacia el sureste está cada vez más cercano o que me estoy aclimatando, pero siento una necesidad imperiosa de probar vinos elaborados con esta casta que tantas satisfacciones me ha dado.
En este caso probamos dos vinos de la D.O. Alicante en el que la base de su composición es la uva monastrell.
Borrasca 2001.
Elaborado por Bodegas Salvador Poveda con un 100% monastrell en la Finca El Pou, al W de Monovar, de un viñedo con 35-40 años de edad y una plantación de 1.600 cepas por Ha.
Obtiene un rendimiento de 1.700-1.800 kg. por Ha en un terreno de secano, calizo, arenoso y mezclado con piedra.
Realiza un agricultura tradicinoal sin adición de productos químicos ni herbicidas, con un azufrado ocasional y un abonado orgánico que realiza cada 3/4 años.
La vendimia es manual en cajas y realizada en una sola jornada.
La fermentación es espontánea por medio de levaduras autóctonas con 30 días de maceración.
La crianza es realizada en barricas de roble francés de 500 y 300 l. durante 20 meses, elaborándose un total de 11.500 botellas en esta añada.
Graduación: 14.5%

Cata:
En vista muestra un color picota central evolucionando hacia un cromatismo de rubí y teja según nos acercamos al borde. Lágrima densa y fina.
En nariz aromas a frutas rojas en licor, ahumados, carne, notas minerales y balsámicos (regaliz).
En boca manifiesta notas licorosas. Equilibrado y con mediana acidez.
Retronasal marcada por las notas balsámicas y un ligero amargor final.

Interesante vino que no desagradó y que posiblemente volvamos a degustar.


miércoles 18 de junio de 2008

Buen vino de Cádiz... ¡y tinto!

Bueno, a lo largo de estos días y entre tormenta y tormenta, hemos disfrutado con una serie de vinos muy interesantes a cual más distinto. De momento descubrimos este buen vino andaluz.
Taberner 2005.
Vino elaborado por Bodegas Huerta de Albalá dentro de la denominación V.T. de Cádiz
Composición: 80% Syrah y el resto Merlot y Cabernet Sauvignon.
Crianza: 1 año en roble francés.
Graduación: 15%
Cata:
En vista presenta color picota de capa media-alta con lágrima densa y menisco rubí.
En nariz aromas a mermelada de ciruelas, tostados y torrefactos. Notas de chocolate blanco, goloso. Flores azules (violetas). Notas ahumadas y laurel y apuntes de incienso. Complejo.
En boca muestra una correcta acidez siendo recomendable no bajar de 16º la temperatura de servicio.
Vino equilibrado, goloso, con una retronasal marcada por las notas balsámicas y torrefactas. Buen paso de boca y de buen recorrido.
Fue maridado con un osso buco de ternera de Morucha resultando excelente la aportación de la gelatinosidad del plato con la buena acidez del vino.
Quizá lo que peor tenga sea su precio, sobre los 18 €, pero lo considero un buen vino y un gasto asumible. Opinión que no deja de ser totalmente personal.


miércoles 4 de junio de 2008

Tarde de copas

Gracias a la invitación de Narciso y Manolo de La Tahona Delicatessen, tuve la suerte de asisir a una demostración de cómo un vino puede se uno y trino a la vez dependiendo del tipo de copa en la que se sirva. La muestra la realizaba Joan Gané, si no recuerdo mal, de Euroselecció (distribuidor de Riedel a nievel nacional) y la cosa tuvo su aquel.
Teníamos sobre el mantel 6 tipos de copas:













1.- Chardonnay colección Restaurant
2.- Viognier colección Restaurant
3.- Cabernet S. colección Restaurant
Una copa definida como Jocker (Princesa)
Singel Malt Whisky colección Vinum
y una copa Nebbilo colección O-Riedel





Y la presentación fue así:
Probamos un Louro do Bolo de Bodegas Rafael Palacios, 100% Godello, D.O. Valdeorras y con 13,5% en las copas con los números 1 y 2 en las que el vino lo encontrábamos -la gran mayoría- mejor en nariz en la primera que en la segunda copa, pero en boca la amplitud de matices y la elegancia aparecía más marcada en la copa nº 1.
En la Jocker ni olía ni sabía, y de todos es bien sabido que es una de las copas más utilizadas en la hostelería nacional. El vino podía haber pasado por un Don Simón sin más.



El segundo vino que probamos fue un Roda 2004 en formato magnum que probamos en las copas número 1 y 3, mostrándose mucho mejor con más riqueza de matices en la copa número 3.
En la Princesa, ni estaba ni se le esperaba al vino.







Pero quizás lo más llamativo, al menos para mí, llegó a la hora de probar un whisky de malta -lamentablemente no me acuerdo del nombre- en las dos últimas copas con un resultado sorprendente. Si tomamos el whisky en la copa, vamos a llamar "cardhú" los alcoholes molestaban en nariz haciendo la degustación molesta, pero al tomar el whisky en la copa Singel Malt de Riedel no sólo se apreciaban mucho más los matices sino que ese molesto alcohol no existía debido al diseño propio de la copa.


Entrañable tarde que terminó con un whisky, chocolate de Oriol Balaguer y buena compañía.

Las fotos han sido tomadas de la web de Riedel, Distribuciones Modenes, Vinisimus y La Guardia de Navarra que espero no me cobren el copyright.

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