Malditos Camaradas

PedroCarroquino

PedroCarroquino

Relatos de vinos que nos atraen, sin saber nada de ellos salvo su advertencia sensorial, el piston que machaca nuestra sensibilidad que no distingue el rojo del picota. Sus paisajes y lugares. Los mejores son los vinos blancos. Hay más y lo que sea. Grupo maldito.









Dementes por un tubo, diablos y un cartabón para la miel.

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29 de Mayo de 2012

 

 “I ate sausages with you at the feast.

 I ate sausages, and across the street

 the butcher counted his daugther´s feet!”

 

 No se si leía a Corso, era una cita en mi libro de verano o    simplemente una mala pasada de la piel del hígado.

 

 Puede que esté sobrevalorado, o que le hayan dicho a Sherlock que la alianza de culturas enologicas debe desterrar el principio de los gustos y amoldarse a las estanterias y los social wine consultants para presentarnos productos, modas y diseños que mejoren nuestra vida a este lado de la barra.

 

 La tarde era de sol, almendras y sal. El Palo Cortado #34 deslumbró. Los mosaicos brillaban tanto que los rasgos de oro del vino se perdían entre los instantes que duraban, se iban como el agua entre los dedos y era preciso gesticular intranquilo buscando un lado de la copa sin el testigo detrás. Daba igual porque los mirlos te ayudaban con el buchito de brioche, fondo de chocolate negro e incluso texturas blancas de bombón suizo. Subía en boca y casi te irritaba. De escándalo y de jerga de mirlos.

 

Maravillosa tarde para un spätlese de Marienburg activo y floral con notas amieladas, cereales y un retrogusto denso, acariciador, buena acidez que vamos disfrutando...

 

En un instante la luz casi se acaba con el dulce ácido del vendimia tardía, suave y muy largo. Hasta que el frio entró por la dorsal. Un shiraz/pinotage Lyngrove del mundo octavo o con otros detalles puede que anime. Pero menudo batacazo. Color casi de un San Asensio o un St. Julien genérico que busca la foto de su añada imposible o dejar de beber para toda la tarde.

 

El vino Demencia tiene un color muy bonito, parece del pantone® a tiras, maquillado con finura pero dejando el barniz de las cosas nuevas muy brillante. Asi que insistiendo desgastamos los momentos y desgarramos las gargantas con la aspereza, la pulcra madera, el extracto de belleza y la interminable búsqueda de un sabor que no tiene, que no llega. Algo así debe impresionar, dejarte boquiabierto, decir hasta aquí hemos llegado o no pedir piedad al diablo. En el paladar carece de algo de carne y tensión, resulta flexible, pero aparece poca potencia, con taninos firmes pero sólo de longitud modesta.

 

El Jesús Madrazo Selección es impulsivamente granate silenciado con delicada iluminación y acompañado por una expresiva mineralidad de la que sale un espectro complejo de sabores, hay aromas intensos y llenos de humo de tabaco negro, cedro fino, laurel, notas de carne ahumada y un final de compotas y mentolados con gran retronasal. Vuelan los toques de algun higo, algo de azafrán...Una belleza.

 

Hubo un blanco pero el terror ya estaba superado y lo pondremos otro dia, como siempre.




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Dementes por un tubo, diablos y un cartabón para la miel.