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20:00
Mi apartamento estaba patas arriba. Calzoncillos en el suelo, bragas de Atena con polvo en los estantes y vajilla sucia, alguna con hongos en la pica de la cocina. Las ventanas estaban grasas, semi-transparente y una mosca de estas grandes ruidosas, era lo único agradable en este piso dentro de un ambiente cada vez más triste. Todo mi mundo se había caído. Mi emperio derrumbado. Lo único que me podía consolar un poco era un Whisky. Tenía varios a mi elección pero seleccioné un Whisky japonés, un Single Malt del nombre Nikka . Mi camisa estaba ya desabrochada, Muddy Waters sonaba desde mi Ipod conectado a mi equipo a toda hostía. Me tumbé en el sofá, me quité los zapatos de cuero italiano y pusé la tele en silencio haciendo zapping. Vi a Belén Esteban. Una Belén Esteban que yo encontré guapísima. Algo me pasaba. Una de dos, realmente le habían hecho un Lifting de la cara o yo estaba ya completamente fuera de serie. No lo sé pero bueno no era.
21:30
Con la camisa mojada me desperté de repente. La noche ya había caido en mi apartamento y la única luz que salía era de las imágenes de la tele. Me levanté para encender los focos y me encontré con más cosas en el suelo que habían anteriormente. Cuando me fijé en la mesa la botella de Nikka estaba vacia y habían dos vasos más en la mesa. Mi corazón incrementó sus latidos y el nivel de adrelina de mi cuerpo subío. Alguien había pasado por mi casa, buscaba algo y a la vez se aprovechó de uno de mis mejores Whiskies. Cogí el móvil para llamar la policia, pero al segundo cambié la opinión. Decidí llamar a Atena que pero no me cogía la llamada. Qué iba a hacer yo ahora?
21:35
Yo sólo en mi apartamento. Necesitaba salir. Me iba a pegar una ducha me dije, antes de salir a tomar unas copas con unos colegas. Busqué mi cartera que no encontré en ningún sitio y me empecé a poner nervioso. Cuando tenía el móvil en la mano, me sonó. Descolgué.
“¿Mario?”
“Si”
“Mario, soy Atena. Algo terrible ha pasado”
Mientras escuché decirme su nombre, miré por el suelo, las copas y la botella vacía de Nikka. La conversación que ella había tenido con su hermana gemela en el pasillo se me repitió dando vueltas por la cabeza. ¡Qué hija de puta!
“Qué te ha pasado” le pregunté enfadado
“No te lo puedo explicar por teléfono, pero alguien ha muerto. Mira Mario. Hay muchas cosas que no te he podido explicar. Lo único que tienes que saber es te quiero muchísimo. Tenemos que quedar en un sitio seguro antes de que las cosas se empeoren”
“¿Dónde podemos quedar y a qué hora?”
"Mira, te llamo en una hora. En tu piso no podemos quedar, no es seguro"
"Atena. Creo que alguien ha estado aquí mientras estaba yo durmiendo"
"Uff!! Ten cuidado Mario, no te fies de nadie. Es que...ahhhhh!"
La llamada se cortó. Algo le había pasado a Atena, pero en este momento me daba igual. ¿Que no me fio de nadie? Ni ella por supuesto. Que hipócrita. Me enfadé con ella y conmigo mismo por conocerla. Me estaba traicionando y ahora no sé que estaba tramando.
El móvil sonó otra vez. Descolgué.
"¿Hola Mario?"
"¿Si?"
" Soy Eva. No me conoces de nombre. Soy la camarera del Café Unnicco donde estabas esta tarde." pues si una chica bastante guapa si era la misma Me acordé que me caáia muy bien y me molaba. Tenía un cuerpo muy tierno, pelo liso, moreno y unos ojos preciosos. Además tenía un par de melones que..
"Ah. Y en qué te puedo ayudar?" le pregunté sorprendido intentando concentrarme en la conversación.
"Creo que yo te puedo ayudar. He encontrado tu cartera que dejaste aquí antes de salir. Igual se te cayó" aha, o sea mi cartera se cayó cuando estaba en el restaurante o alguien me lo había robado y lo luego lo dejó tirado?
"¿Y cómo sabes mi teléfono y que me llamo Mario?" me causó una subida de tensión. No me podía creer que sabía tanto de mí.
"Pues por tu tarjeta de visita"
"¿Y qué más has encontrado en mi cartera?" le desafié sin estar muy convencido. Cualquier cosa para no pensar en Atena.
"Pues unas fotos de una mujer mi guapa. De hecho se pareció mucho a la mujer que estuvo aquí delante de la barra" no me gustó este comentario. ¿Y qué le importó? Todavía no me convenció su historia aunque me empecé a enamorar de su voz tan suave y su pronunciación castellana tan precisa.
"¿Pues no, no es la misma. Bueno dónde podemos quedar para que la recoja yo?"
"Vives en la calle Mayor 56, 2º piso en la segunda planta?"
"¿Pues si, cómo lo sabes?" por casualidad me asomé por la ventana mirando hacía abajo. Vi a una chica muy guapa hablando por teléfono acompañado de dos hombre vestido de negro. Igual estaba un poco confuso y la lógica nunca fue mi fuerte.
"Estoy en tu calle, y si no te importa, vengo a dartela"
No podía decir que no y en nada de tiempo alguien tocó mi puerta. Me fui hacía la puerta olvidando que estaba mojado, de qué no sé, con la camisa abierta y el cinturon desabrochado. Abrí la puerta y vi una sonrisa más bella de la chica más hermosa del planeta. Me saludó y me investigaba con sus ojos grandes de arriba abajo. Yo mudo y alucinando con esta chica en vista del desarrollo negativo del día, estaba dispuesto a enamorarme de nuevo. Ella por lo visto también. No nos conocíamos pero la química no conoce limites y nos gustabamos. Ni el hecho de que hubiera un muerto en el entorno de Atena me importaba. Cogí la cartera de las manos de ella y la lancé al sofá. No tardó nada en acercarse a mí, sacarse la ropa y nos besamos. Su toque era sedoso, elegante. Su pelo tipo Pantene y la piel suave como un bebé. El perfume más bien cítrico, floral y bastante fresco.
No sabía que pasó a partir de este momento. Sólo recuerdo estar en la ducha recordando el comienzo de una relación nueva. Eva era hermosísima y sabía lo que quería. Quería a su Mario y yo a ella.
22:15
Cuando salí de la ducha, escuché el sonido de sirenas. Después de secarme, salí del baño a mi habitación y me vestí.
"¡Eva!" le grité pero no estaba en ningún sitio. ¿Era un sueño?
Alguien me dejó con la pregunta en la cabeza y tocó la puerta.
Era la policia..
17:30 La escapada
Mientras dejé a Atena hablando por el teléfono, fui de compras en la calle peatonal de la ciudad. Tenía ganas de estar sólo después de escuchar y sentir emociones varias. Tenía ganas de comprar unos trajes nuevos. Algo que no fuera italiano, más bien del norte de Europa. Mi armario ya estaba repleto de ropa italiana y necesitaba cambiar. Entraba de tienda en tienda sin encontrar nada que me gustaba, menos unas asistentas muy guapas y amables conmigo. Después de una hora decidí hacer un Kit-Kat y tomar algún café y pensar un poco.
18:35 Café chiquito en un local grande
Me acerqué a un Café de mucho nivel, donde el suelo, los muebles y todos los alrededores eran impecables. No sé que detergente utilizaban para limpiar, pero no dejó rastro de suciedad ninguna pero si aromas de almendras horneadas y petales de rosas con matices cítricos. Estaba muy impresionado. El local era grande con más de 40 mesas en varios niveles. La clientela era predominada por mujeres y hombres de negocios que tenían ganas de salir de la rutina diaria. La música del fondo Jazz moderno con mucho ritmo y sensualidad que te quitaban las ganas de querer trabajar para siempre. Me sentí en una de las mesas en la planta superior donde tenía vistas de la gente que entraba y la acción de la barra. Cogí unas cuantas revistas que colgaban por allí y me relajé con la música, tumbado en un sofá de cuero negro y dejándome ir. La camarera morena y alta con un rostro muy limpio y agradable, no tardó en venir y tomar nota de mis deseos. Por lo menos los deseos en cuanto a café.
El café vino hirviendo como a mi me gusta con una leche muy cremosa. Le di la enhorabuena y me sonrió tímidamente. Otro día pasaría yo aquí a tantear esta camarera pero por ahora yo estaba comprometido con mi mujer por mucho que estaba enfadado con ella.
18:45 El café de los sueños
Estaba en una nube disfrutando de mi segundo café con leche. De vez en cuando mirando lo que estaba pasando en el local y observando la gente que salía y entraba. Justo debajo ví desde detrás la silueta de una mujer con un cuerpazo y gestos bruscos, primero mientras hablaba por teléfono y luego con un hombre con traje gris que entró a tomar un café con ella. Había algo familiar de esta mujer que cada vez parecía más emocionada y enfadada. Los gestos se multiplicaban seguido por el volumen de su discusión con el hombre que le acompañaba. El hombre no sabía cómo tratar la situación pero se quedó bastante tranquilo.
18:52 El Ferrari agresivo
La tranquilidad del hombre duró poco. La mujer ya había perdido los estribos y ahora el café que tomaba desde su exquisita taza de porcelana, se trasladó a la cara de él. El chico aceleró su motor como un Ferrari, de 0 -1 00 en menos de 3 segundos. Delante de los camareros y los clientes, le pegó una bofetada fuertísimo a la pobre en la cara. La mujer se cayó al suelo, más por el hecho, el choque de la situación que por la fuerza del golpe. El hombre miró a su alrededor, donde sobretodo las mujeres le miraban con caras asustadas y guerreras mientras dos o tres machos clientes estaban de pie listos para calmar la situación y contratacar si hiciera falta. Al hombre le entró pánico, cogió las dos bolsas y se fue corriendo. La mujer que estaba en el suelo con la cara hacía abajo, se dió la vuelta. Muchas clientas de forma solidaria ya le estaban ayudando. Cuando ví a la cara se me hizo un nudo en el estómago. Ahora entendí porque me sonó tanto ésa mujer. ¿Pero qué hacía aquí cuando hace un momento le había dejado en casa? Atena, estaba sangrando desde la ceja izquierda y la cara estaba hinchada. Yo decidí no acercarme a ella. No sabía quién era aquel hombre y de qué tratara la discusión. Lo único que sabía era que no me gustaba nada. Le ofrecieron hielo y llamar a la policia pero ella no quería nada de nada. Yo ya había pagado el café y estaba observandola a escondidas detrás de un periódico. Ahora Atena estaba hablando por teléfono.
18:58 La salvación del rubio
Entró un hombre muy elegante con traje impecable, negro, bien planchado y con zapatos negros de cuero brillante. Con el pelo rubio y una aura que mostraba seguridad en si mismo él vino a buscar a Atena. Preocupado y tierno la abrazó y le dió un besó en la mejilla. Me hice muchas preguntas acerca de él y la situación. Si Atena sólo me quería a mí, ¿que hacía este hombre con ella? No entendí nada. La pareja feliza se despidió de todo el Café y se fueron. No quería perderme a dónde iban y bajé para salir y seguirlos. El volumen de la conversación entre los clientes estaba subiendo. De repente una mujer gritó que le habían robado el bolso. Una detrás de otra, casi todas empezaron a gritar. Pareció un gallinero. Con toda la excitación se sumaron los hombres también. Alguien o algunos habían aprovechado la bofetada del hombre a la mujer para robar bolsos y carteras. Vaya, vaya. Antes de que llegara la pasma, me escapé del caos para seguir a éstos dos individuos.
19:06 La persecución
Estaban subiendo una calle ancha donde estaban aparcados muchos coches de lujo. Entraron en un Bentley de colora plata que se dirigía hacía afuera de la ciudad. Decidí coger un Taxi para seguirles. Se fueron a la dirección de mi apartamento y pararon justo delante de la entrada principal del edificio. Atena salió para subir y el hombre se quedó esperando en el coche. Yo dije al taxista que parara mientras salí para seguirle a Atena.
19:20 Un café doble amargo
Cuando llegué a la puerta de mi piso, escuche dos voces como si fueran dos Atenas hablando. Apunto estaba de entrar pero pensé que sería mejor esconderme detrás de una columna.
"Bueno Atena. Gregory me pegó tanto que me ha salido sangre y todo"
"Menos mal que lo hizo bien y sirvió como abstracción, porque si no los chicos no pudieron haber robado los bolsos"
"Si, luego nadie se dió cuenta que Gregory se habia cambiado para entrar sin peluca"
"Bueno un poco como los chicos que hicieron pasarse como agentes especiales durante el día del restaurante. Ni Mario se dió cuenta que todo fue un montaje. Que pena..vamos hermana nos tenemos que ir para ver cómo podemos abrir el mercado de los vinos falsos"
Las chicas abrieron y cerraron la puerta y se fueron abajo. Yo en estado de choc no sabía que hacer. Atena estaba fingiendo y me estaba utilizando para sacar beneficio y montar unos negocios no muy legales. Algo tenía que hacer yo...
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16:15h visita a la obra
Atena y yo estábamos relajados después de una mañana con mucha acción para no decir sexo o amor, nos duchamos, nos arreglamos y después nos fuimos a inspeccionar la obra del restaurante. Todavía faltaba mucho por acabar, pero con más de 10 hombres trabajando, nos aseguró el jefe de obra que sería cuestión de días. Había un problema de la estructura de la bodega. Un pilar que mostraba alguna u otra grieta, podría peligrar la estabilidad de todo el edificio. Con el polvo y los escombros en todas partes, me recordaba a aquel día cuando el coche de los mafiosos entró al restaurante a toda pastilla. El sufrimiento era insoportable. Sólo pensar que Atena y yo podríamos haber muerto era escalofriante.
16:20h el Jefe de Obra y el Ciego
Mientras Atena estaba hablando intensamente con el jefe de obra que cada dos por tres le miraba el pecho, ví algunos personas pasar por fuera interesandas en lo que pasaba dentro del restaurante. La gente era muy curiosa. De repente entró un hombre mayor vestido de un traje negro y una gorra de color marrón decorada con una cinta blanca. Por lo visto era ciego ya que llevaba un bastón que tocaba el suelo y todo alrededor suyo. Por ser ciego su orientación y su forma de andar era hábil y rápida, pareció todo un crack.
“Joven, ven aquí un momento” gritó el hombre. Habían varias paletas trabajando allí y dí por hecho que les estaba llamando a ellos. Yo estaba bastante lejos de él con lo cual no me di por aludido.
“¡Chico! ¿Por qué no me contestas?” El hombre ciego insistía.
“Señor, están trabajando y no le escuchan” le dije amablemente
“Chico, ahora tengo tu atención, estaba gritándote a ti hombre” me dijo mientras me quedé alucinado. Cómo sabía él que yo estaba allí y que yo fuera un chico?
“Ah perdona Señor es que…” no me dejó acabar la frase
“Perdona porque estabas soñando con tu señora, ¿la mujer guapa que está hablando con un jefe por allí verdad? O quieres que te perdono por ser ignorante?"
“No le entiendo”
“Mira chico. Cómo te llamas?"
“Mario”
“Mario, vamos a ver. Por las cosas que yo veo, que para un ciego como yo no es mucho, me pareces un hombre bastante hábil, inteligente y listo. Nunca dejas escapar las oportunidades y ahora con esta mujer tienes una mina de oro…”
“¿Pero cómo sabe todo eso, la conoce?”
“Antes de que empiece a explicarte cosas, ¿hay algún sitio tranquilo donde nos podemos sentar? Tienes una copa de un buen vino que me puedes dejar saborear, un Borgoña o un Burdeos? Por favor que sea una buena añada”
“Pero usted sabe quién soy?”
“Yo diría que usted trabaja aquí y daría lo que fuera por apostar que es usted un encargado, un sumiller”
“Pues si lo soy. ¿Pero cómo sabe todo eso?”
“Mi nariz no me falla. Vosotros habláis de la nariz de oro. Yo tengo una de platino”
“Ostras!” ese hombre me iba a dar un ataque de algo dentro de poco
“La curiosidad mató el gato Mario, ¿ahora me guías a un sitio para sentarme y me buscas un buen vino por favor?”
"Usted tiene dinero para pagarlo?” le pregunté sospechando e intentando a mostrar un poco e autoridad antes de que eso fuera a peor. Inmediatamente el hombre sacó un billete de 500€.
“¿Es suficiente para conseguir tu confianza?” me preguntó con tono desafiante
“Si señor, si” le dije con la boca abierta. Me fui corriendo a buscar una mesa limpia y dos sillas y una botella de Clos Montrachet 2005. Cuando volví parecía que el hombre me estaba mirando, pero claro el tío era ciego. Con la mesa y la silla en un rincón de la obra tranquila y limpia, nos sentamos. Abrí la botella, la serví, sin decirle nada y empezamos a disfrutarla los dos
“Este Montrachet es uno de mis favoritos y la añada parece ser excelente. Puede ser 2005 o incluso 2002. No 2005. Enhorabuena Mario, buena elección” sin haberle dicho nada el nombre, él sabía lo que estaba degustando. Eso hace tiempo que no había visto. Yo estaba alucinando con colores.
“Sé mucho más de lo que piensas Mario, pero eso lo dejamos para otro día. ¿De qué estaba hablando? Dentro de unos días se te presentará otra mina de oro. Tendrás que elegir y aunque no lo parezca, deberías aceptarla porque te irá mucho mejor. Esa mujer es preciosa, bella, todo lo que quieres Mario, pero no es lo que necesites. Otro día verás el por qué… “
“¿Y por qué le tengo que creer?” Le pregunté a este hombre ciego loco
“Porque el dinero no es todo. Esta mujer tiene muchos secretos. Ha visto y experimentado muchas cosas, pero todo lo que ha pasado entre ella, su familia y la organización mafiosa, le volverá a pasar factura y a ti también por ayudarla” el hombre sin más se fue con la misma habilidad que entró. Yo intentaba digerir todo lo que me había comentado pero me quedé en un estado de shock.
“Mario cariño qué te pasa?” me preguntó Atena
“Has visto entrar a este hombre ciego?” le pregunte asustado
“Pues no, no he visto entrar a nadie. Estaba hablando con Ivan y me dijo que le gustaría quedar algún día para repasar las obras conmigo”
La única obra que quería pasar este hombre era el cuerpo y el pecho de Atena pensé, este hombre me dió asco. Pero a partir de este momento ví Atena con otros ojos.
16:45 El viaje de Atena
“¿Mario sabes lo que m encantaría?” Atena me preguntó entusiasmada. Mis energías estaban en niveles bajos y no sabía como reactivarlas. Pensé en positivo
“No tengo ni idea mi amor, pero dime por favor” era lo mejor que podía sacar y salió un poco forzado
“Me encantaría que nos fueramos a otro viaje juntos antes de abrir el restaurante”
“¿Otro viaje?”
“Si. Otro viaje, pero esta vez relacionado con los vinos. Un viaje a Francia a Burdeos o Borgoña”
¡Ala! eso si me molaba. Le podría enseñar los viñedos y las bodegas de prestigio, catar vinos y hacer el amor con ella en uno de los muchos Chateaus que podríamos alquilar.
“Pero Atena. ¿Quién se encargaría de la obra?”
“No te preocupes de eso. Tengo un buen amigo que me debe un favor y es de fiar”
“¿Todavía tienes dinero para este viaje? Quiero decir, ¿nos podemos permitir algunos lujos verdad?" rápidamente me estaba olvidando todo lo que me había comentado el hombre ciego
“Claro que si Mario, tenemos un presupuesto muy generoso para este viaje”
Yo estaba alucinando con esta mujer, un minuto me tenía preocupado el siguiente me volvió loco. Un viaje a Francia, catando vinos, cenando en restaurantes de lujo y visitando bodegas de muchísimo prestigio.
“Atena me encargo yo mismo de todo. Será un viaje impresionante, lo disfrutaremos muchísimo” le dije encantadísimo. Nunca me pregunté por qué de repente nos íbamos a ir de viaje. No cuestioné nada de nada. Iba en modo hombre feliz sin mirar las consecuencias de mis acciones, ni mirar hacía el futuro. Sólo pensaba en el hoy sin razonamiento y sin pensar en lo que había pasado ayer.
Habían tantas preguntas que esta mujer no me había contestado. Tantos temas abiertos y emociones sueltas sin estar resueltas, pero yo estaba atontado.. ¿Por qué no fui más listo? Era demasiado tarde lo que iba a pasar a partir de ahora pasaba a la historia..
Martes 10:05
Nuestras vacaciones en Tailandia fueron una pasada. Yo estaba con la mujer de mis sueños en un lugar idílico con sol y playas de un cuento de hadas. Dedicamos seis semanas haciendo nada más que conocer a este país y el uno otro. Con nuestra suite en el hotel The Sarojin, estábamos a pie de una de las mejores playas del país. Estuvimos una semana conociéndonos mejor. Un festival de Cristal, Don Perignon y durante otros días y noches más ligeras, la cerveza Singha. Evidentemente con tanto sol y alcohol de vez en cuando, como mínimo diariamente, hicimos el amor durante nuestra estancia. A veces caí a la cama agotado de tanto sexo.
Atena me llevó a ver combates de Thai Boxing cuando pasamos al principio de nuestro viaje a Bangkok. Su conocimiento en la materia y su pasión por este deporte era bestial. No era nada normal que ella, una mujer tan elegante y de su pasta, tuviera interés en un deporte aparentemente tan brutal. Me di cuenta de vez en cuando que algunas preguntas que le hacía nunca tendrían respuestas. Aún así este aire misterioso me hizo amarle más. Si no quería contestar era porque quería protegerme pensé.
La verdad es que el viaje nos mostró lo poco que valoramos nuestras vidas, nuestros valores y nuestra riqueza interior. El vuelo en primera clase por supuesto me hizo ver y apreciar el arte y el servicio a un nivel que en España no llegaríamos ni en 20 años. Las azafatas eran bellas objetas que servían y cuidaban sus clientes como si fueran unos dioses. Servirles era un honor y agradecimiento de su existencia.
Las seis semanas de vacaciones eran las más bonitas de mi vida. No sé todavía si Atena pensaba lo mismo. El tiempo pasaba de forma lenta pero rápida a la vez. Era todo muy intenso, porque Atena es una persona que requiere tu atención al cien por cien. Justo cuando estabas pensando en algo y no estabas conscientemente prestandole atención, te lo hizo saber con un golpe o un gesto desagradable y de repente volviste a la realidad.
Ahora teníamos un proyecto juntos. Nos unía nuestro amor, nuestro amor por el buen vino y por la buena gastronomía. El restaurante que se iba a rehacer gracias al dinero que Atena “encontró” sería nuestro. Yo el sumiller del año según las revistas del sector, la Nariz de Oro que es capaz de oler una buena oportunidad y oler al perfume de la mujer más bella y elegante de todo España. Mi cuenta personal ingresaría cantidades que jamás podría haber imaginado. Dentro de poco sería el hombre más feliz de la restauración española. También sería rico financieramente, culturalmente y amorosamente. ¿Qué más querría yo?
Martes 10:54
Atena con su cara bronceada me miraba con enfado. Hace nada que llegaba a su piso, después de hacer un poco de footing para hacer algo de ejercicio. Yo estaba sudando, tenía mucho calor y me salía humo de los hombros: la evaporación del sudor. Me fijaba en ella. Su silueta sentada en el sofá con la ventana grande soleada detrás, era un obra de arte. Mi Mona Lisa. Mi Mona Lisa que no estaba nada contenta conmigo y mientras me sacaba las bambas me acerqué a ella. Se levantó del sofá y me gritó “¡No me toques!” y se fue para el baño.
Cuando salió en su albornoz y sus zapatillas blancas, su actitud había cambiado. Seguramente era el efecto del agua de mi ducha que previamente había pasado por el filtro que desmineralizaba y lo purificaba. El resultado: agua que daba masajes mientras te duchabas sin darte cuenta. ¡Mágico! Atena estaba muy relajada y mejor aún, arrepentida por el trato hacía mí.
“Mario lo siento”
“Estás perdonada, pero que te pasa” le pregunté
“Es que hay muchas cosas que pasan de repente después de nuestras seis semanas en el paraíso. Ahora tenemos que llevar al cabo este proyecto tan chulo. El restaurante. Todo ha sido tan rápido y mi vida ha cambiado tanto” empezó a llorar y yo le abracé
“Vamos a ir poco a poco Atena. Muchos cambios también para mí. Es como nos vamos a casar en todos los sentidos y tendremos que ser fuertes para que funcione. Me prometes que lo harás?”
“Si Mario, si” nos besamos. Eso es lo que quería oir. Atena con sus manos elegantes me empezó a sacarme la ropa mientras su lengua me hizo bailar las papilas, el estómago y los pies, la sangre corria más rápido que Usain Bolt los cien metros. Mi corazón estaba batiendo el ritmo de la noche mientras mis manos empezaban a masajearle los brazos y la espalda con una maniobra que terminó quitándole el albornoz. El perfume de Aloe Vera llenando mi nariz y dándome el efecto de la Valeriana: relajante. Mi cuerpo cogía calor, mi cabeza estaba dando más vueltas que las ruedas de un coche. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué sería de nuestra relación y el restaurante que dentro de unos días estaba a punto de reabrir? Al mismo tiempo pensaba en las llamadas secretas que hizo Atena durante nuestras vacaciones en Tailandia. No sé a quien llamaba casi cada día. Cuando le pregunté no quiso decírmelo. Todo era bonito, pero a la vez sentía peligro por ella. Un peligro que me encantó. Le dije a mi cabeza que se callará mientras intentaba a mantener el ritmo que marcaba Atena, un ritmo que era demasiado para mi salud fisica y mental.
13:45 Polvo
Polvo, pedazos de cristal y un ambiente de muertos paseaba por la sala. Ahora el restaurante parecía un bar descubierto, en obras, con los trabajadores haciendo la siesta. Dentro, el BMW estaba hecho una ruina. No se veía nada por tanto polvo suspendido en el aire. Me empecé a levantar lentamente, sacándome trozos de ladrillo y cristal de mi traje negro de Zara. Busqué a los pistoleros por todos lados, pero no los encontré. Estaban desparecidos. La puerta del conductor del BMW se abrió. Un hombre con pelo moreno, aspecto serio y bastante conmocionado, salió. Estudié a su cara y me dí cuenta que era el jefe. ¡Menos mal! La responsabilidad de esta atrocidad sería de él y no mía. Parecía un poco perdido, él no sabía bien que acababa de hacer.
“¿Jefe? ¿Está todo bien?
“Mario. ¿Eres tu?
“Si. Jefe, soy yo”
“Mario. ¿Dónde están estos señores que comían aquí?"
“No lo sé. ¿Quién son?
“No hay tiempo para explicartelo. Vienen a matarnos” susurró con cara de susto
“¿A todos nosotros?” pregunté yo con miedo entrando en los huesos. El jefe asintió con la cabeza “Pero yo no he hecho nada” le dije
“Formas parte del restaurante. Les dije que eras mi hijo” empecé a tragar saliva que me había aparecido en la boca.
“¿Qué?”
“Mario, no hay tiempo para explicar todo. Los tenemos que encontrar y salvar a los secuestrados antes de que sea demasiado tarde”
14:03 Vecinos
Mientras buscábamos cuerpos por debajo de pedazos y trozos , escuchábamos algunas voces de fuera. Eran vecinos curiosos. Les calmamos, diciendo que era un accidente y que ya habíamos llamado la policía, cosa que era mentira. No nos interesó la visita de la pasma, sólo nos traería más problemas. O por lo menos ahora. Buscamos en todos los rincones y no encontramos a los hombres pero sí a los invitados, el crítico con su mujer y el amigo. Estaban conscientes cubiertos de ladrillos, polvo y demás en estado de choque. El jefe estaba tranquilizándolos asegurando y los llevé a una sala para que estuvieran a salvo. De momento ninguna señal de los pistoleros
14:11 La Ensalada salada del Chef
Fuimos el jefe y yo a la cocina. Los mozos salieron fuera para vigilar la sala que estaba abierta. Cualquiera podría entrar. Allí estaban los miembros de la familia de Atena, todavía sedados. Entramos al laberinto y entramos en el cuarto de los secuestrados. Todos estaban bien. El jefe se tranquilizó durante unos minutos. Después le llevé al cuarto donde estaba el Chef y Hanna. Entramos, el olor desagradable, un animal muerto, algo de cuero con notas del perfume de una prostituta barata, no me creía que Hanna me traicionara de esta forma. Los dos estaban bien atados y en este preciso momento estaban en modo descanso total. Los ronquidos del Chef muy altos como si estuviera cortando un trozo de metal. Hanna estaba quieta. El jefe no me dijo nada, sólo miraba con cara de asco sin creer lo que veía. El Chef y él eran amigos de infancia, ahora ya era la última persona que quería ver.
14:19 Bandidos a la puerta
Entramos de nuevo en la cocina para pasar a la sala cuando escuchamos que alguien se estaba acercando. Pasos fuertes y rápidos y precisamente de amigos.
“Jefe, quédate aquí” le dije mientras me pasaron muchas cosas por la cabeza. Quería tomar las riendas de esta situación. Me fui corriendo hacia la puerta. Los pasos de fuera acercándose aún como una estampida de animales. La puerta se abrió y aparecieron dos hombres. Antes de que pudieran dar ni un solo paso, llegué a la puerta que cerré forzosamente con los dos brazos y la pierna izquierda, sacando toda la rabia que llevaba dentro. Las dos personas cayeron de forma estrepitosa hacía atrás, el golpe de la puerta sorprendiéndoles. Les hizo soltar las armas que llevaban en mano. Volví a coger la puerta y al otro lado ví que los dos hombres eran los pistoleros. No sé dónde se habían escondido pero ahora no iban a dañar a nadie, ya les estaba atando las manos con la cuerda que había cogido del laberinto.
14:25 Mateo
El jefe estaba temblando. Todavía estaba dudando si llamar a la policía o no. Los pistoleros estaban mudos, descansando a las puertas de la cocina. Entramos en la sala, los mozos no estaban. Como un golpe de magia, de la nada, aparecieron cuatro hombres armados. Mientras estudiaba sus caras que me resultaban familiar, uno de ellos me puso la pipa por debajo del ojo. Ya entendí quienes eran- los mafiosos, liderado por el Sr. Mateo. No estaban para bromas.
“Sois listos, pero no tanto” dijo Mateo sonriendo y luego sacó una carcajada. Nos ataron a los las manos y los pies y por si acaso nos taparon las bocas también. Estábamos atrapados, pero qué querían hacer con nosotros? Antes de que alguien me respondiera, Mateo se fue, mientras los demás esperaban con sus ametralladoras, buscando cualquier excusa para usarlas.
14:45 El vino nos salva
Los soldados de fortuna estaban aburridos ya. Tenían sed y querían acción. El jefe y yo ni podíamos mirarnos, pero yo podía sentir el miedo que tenía. Un poco más y yo también me iba a mear encima. Escuché como uno de ellos se fue abajo a la bodega para coger algunas botellas de vino. Los otros tocaban a sus juguetes para crear más miedo a sus presos, es decir a nosotros. Uno de los chicos subió con 3 o 4 botellas de vino. Los abrió y empezaron a beber los 3. En 7 minutos se habían pulido 2 botellas estos hombres y me imagino que no habían desayunado porque ya mostraban síntomas de borrachos. Me giré lo máximo posible y vi que 2 botellas de Mas Doix 2006 ya estaban acabados. Entendí porque estaban borrachos.
14:59 La venganza del vino
“Eh Fernando”
“¿Qué?”
“¿Tenemos que matar a estos dos ahora o más tarde?”
“No sé pero tengo ganas de quitármelos encima ahora mismo. ¡Ja,ja,ja!”
“Oye. ¿Y el chico si el hijo es el chico y el padre está aquí, ¿dónde está la madre? ¿La madre esa que tiene un tipo para comérselo, la que se llama Atena?”
Los soldados estaban empezando a molestarme y cuando pronunció el nombre de Atena, aún más. Es cuando me pregunté dónde estaba Atena, que quería venir hace tiempo y todavía no había aparecido.
Sólo era cuestión de minutos para que sucediera algo peligroso con las ametralladoras. El jefe estaba descansando y yo con la cabeza en el suelo cuando escuché forcejeos. Alguien les estaba dando una buena paliza a los 3 hombres. Uno tras uno cayó al suelo a mi lado. Todavía no podía ver quién era el autor que hizo que chillaran los hombres por miedo y dolor de los golpes. Antes de que pudiera pensar más, noté como los tres hombres estaban inconscientes.
15:07 Atena
“Mario, quédate quieto, ahora vengo” me dijo la voz que me sonaba pero no sé de qué. ¡Ostras, era Atena! No sabía que Atena era una luchadora, una experta en artes marciales. Aún me enamoré más de ella. Se fue hacía la cocina en busca de su familia. Allí estuvo un buen rato
15:15 Vuelta de Mateo
Mientras Atena estaba mirando a los suyos, Mateo volvió con 2 hombres más, aquellos sin arma. Miró a sus hombres y vió que algo no estaba bien. Ordenó a los suyos buscar a alguien. Él intentaba despertar a sus soldados que habían bebido y recibido una buena paliza. Pero no hubo forma. Cuando Mateo levantó la cabeza, Atena estaba con dos ametralladoras apuntándole a la cara.
“¿Qué pasa Mateo?”
“¿Qué estás haciendo zorra?”
“Eso no es forma de hablar a una dama como yo” dijo Atena disfrutando el momento. Avanzó dos pasos adelante y le dio una patada donde más le duele al hombre. Mateo cayó al suelo, el dolor era evidente por la cara y un grito interminable.
“Mateo. Tu montaje está finiquitado. Tu plan de hacerte con el restaurante para distribuir vinos falsificados y drogas no se llevará al cabo.”
"¿Y tu crees que trabajo sólo? Formo parte de un grupo. Si no soy yo, será otro.No hay nada que puede parar el plan" su agonía evidente.
"Tu jefe está con la policia. Tus hermanos en prisión. Y esta mañana he sacado el dinero de todas tus cuentas en el mundo. ¡Estás muerto!"
"Eso es un farol" dijo Mateo preocupado
"¿Un farol? He sacado mas de cuatro millones de Euros de tus cuentas" Mateo pareció cagado.
"Eres una zorra" no podía decir otra cosa, Mateo no tenía escapatoria, estaba en las últimas. Pero Atena no le perdonaba el comentario hecho y le dió una patada feroz a la cara. Escuché un crac, como si le hubiera roto la nariz. Mateo cayó al suelo. Atena era mí idolo en este momento y quería estar con ella más que otra cosa en el mundo.
16:36 Coches
Llegaron coches. Muchos coches. Atena nos estaba liberando. Se abrieron las puertas y salieron varios hombres. Le miraban a Atena y pareciá que ya había hablado con ellos. Se conocían. Sabían exactamente lo que ellos tenían que hacer, donde estaba la familia de ella y quien era malo y quien era bueno.
"Atena. Gracias. Has sido estupenda. Increíble" me dió un beso largo en la boca. Yo también a ella, mostrando mis sentimientos. Ella estaba enamorado de mí, estaba convencido. En este momento deseaba que nunca hubiera estado con Hanna.
"Has hecho un gran trabajo Mario, gracias a tí"
"¿Y yo?" preguntó el jefe
"También te daremos un beso" Atena le dió un beso al jefe en la mejilla
"¿Atena. Quienes son estos hombres?" pregunté intrigado
"Son de los servicios secretos. No te preocupes todo irá bien"
"¿Y qué hacemos con el restaurante?"
"Ya lo he comprado del jefe"
"¿Y cómo?" preguntó el jefe
"Tienes el dinero en tu cuenta. Mi abogado ya ha preparado un contrato, sólo tienes que firmar y puedes olvidarte de ello"
"¿Y quién lo va a llevar?"
"Eso te preocupa verdad? Lo llevaré yo con la ayuda del mejor sumiller-maitre del planeta"
"Quién es? pregunté yo
"¡Eres tonto!Tú Mario. ¡ Tú! ¿Aceptas?
"Pues si" no me puede imaginar otra cosa. ¡Vaya sopresa! El momento era demasiado emocionante. El jefe estaba feliz. Podía salir de la pesadilla y tenía seguro que lo dejara en buenas manos.
Salimos todos mientras los servicios secretos, la policia y las ambulancias hicieron su trabajo. Atena quería un poco de paz y quería llevarme con ella a un viaje a Tailandia. El restaurante se tenía que reconstruir. Teníamos que restructurar todo y seguramente rehacer la carta de vinos, ya que la mayoría de la bodega eran falsificaciones. Nos espero mucho trabajo. Pero antes tenía que disfrutar de mi trofeo, Atena.
Me sentí liberado, más fuerte y muy contento. Tenía el trabajo de mis suenos, con la mujer más bella del mundo y mucha suerte.
11:42 Touché Chef
Me escondí detrás de la puerta, la luz todavía encendida. Los pasos se acercaban con fuerza. ¿Qué podía hacer yo? Pensé, mi corazón batiendo el ritmo frenético de tambores africanos. Si fuera uno de estos gangsters, yo tendría un problema, mi única arma, mi sacacorchos de Screwpull. El cuchillo podría hacerle daño a cualquiera, pero con una pistola no podría competir. A través del hueco que dejó la puerta media abierta, justo por encima de la bisagra, ví la aparición de un una bota de cuero negro. Si no era un hombre, tenía pinta de ser una mujer fuerte, por lo menos calzaba 45. Esa persona era grande. Entró al cuarto para inspeccionar los cuerpos.
Era mi oportunidad. Salté, grité con toda mi fuerza y con los dos brazos pegué la nuca de este hombre con botas de cuero. El cuerpo cayó con fuerza y creí haber oído romper algún hueso al descender al suelo. Las otras personas en el cuarto se quedaron inmutadas. El hombre estaba K.O. totalmente, boca abajo. Le dí la vuelta con el pie como si tratara de un animal. La cara con los ojos cerrados. Era el Chef. ¡Ése cabrón!
11:48 Sangre en la cocina
Salí corriendo del laberinto hacía la cocina. Cuando entré, cerré la puerta. Los mozos me miraban de forma extraña con caras preocupadas. Justo en este momento entró Hanna. Me miró, sorprendida de verme.
“Hola Hanna”
“Oh Mario. ¿Qué tal?”
“Si te digo la verdad Hanna, me alegro de que no me hayas tirado anoche. Eres una puta. Una traidora y que tú y tu novio gordo que te acabas de follar, hace nada, vayan a pudrir en el mismísimo infierno. Te vas a ir a la mierda”
Hanna asustada sabía que todo el plan estaba estropeado. Se echó a correr, pero uno de los mozos más listos de la cocina, le dío una patada en la pierna derecha que hizo que se cayera de forma espantosa con la cabeza, chocando contra una nevera de acero inoxidable. Su cabeza sangraba sin cesar. Les dije a los chicos que la detuvieran en la cocina. Yo estaba tan furioso que casi me daba igual si ayudaran a Hanna o no. Ahora tenía que llamar a Atena.
11:55 Atena, dulce Atena
“Atena”
“¿Mario?”
“He encontrado a tu familia.”
“¿Están bien?
“Si Atena. Un poco sedados, pero bien. No hay tiempo Atena. Tenemos que actuar rápidos”
“¿Por qué?”
“Tu familia está aquí. El Chef y la novia, la puta, están inconscientes en el restaurante. Acabo de dejarlos allí. ¿Llamas a la policía o qué?"
“No Mario. Es demasiado peligroso. No te preocupes. Tengo una idea. Dentro de poco estaré”
Me colgó. No tenía otra opción, que hacerle caso a ella. Me fui a la cocina de nuevo.
12:03 Teamwork
Hablando con los mozos, ví que tenían todo controlado. Entendían en la situación en la cual nos encontramos. Hanna sangrando y todavía estaba inconsciente. Nos organizamos y la llevamos a una de las salas que estaba vacante dentro del laberinto. Decidimos que lo mejor sería atarla y al Chef. Los mozos disfrutaban de esta tarea. Le ataron como se tratara de un trozo de carne. Pero ésta carne estaba infectada.
Intentamos sacar los cuerpos sedados, los miembros de la familia de Atena a otra sala para asegurar mejor su estado. No disponíamos de mucho tiempo. El jefe no contestaba las llamadas de su teléfono y teníamos que abrir el restaurante sin el Chef y sin un ayudante sumiller. Como cantó Freddy Mercury: THE SHOW MUST GO ON (EL SHOW debe continuar) y ahora el chiringuito era nuestra responsabilidad.
12:23 Improvisación
No sabíamos nada ni de Atena, ni del jefe. A las 13h teníamos que abrir el restaurante si o si. Comimos unos bocatas de muerto que nos preparó Yousef, seguramente el más hábil de la cocina y hablamos entre acordamos que teníamos que hacer lo mejor posible bajo unas circunstancias adversas.
De forma democrática entre los 5, elegimos a Yousef como Chef y Manolito de su ayudante. Los otros dos estaban dispuestos a intercambiar tareas y también si hiciera falta echar una mano en la sala. El maitre tenía libre hoy. Nuestro plan estaba a punto de ponerse en marcha
12:53 La Sala
En la sala todo estaba preparado. Menos mal que mucho del trabajo necesario, ya lo había hecho yo y Joe, de la cocina no tenía que hacer gran cosa para ponerla a punto. Cubiertos, platos, manteles y copas estaban impecables. El suelo y la maqueta tan limpias que podías comerlas.
13:01 Repaso
Un último repaso por el laberinto y los cuartos para ver cómo estaban todos y empezamos a preparar el día. Yousef había ido a inspeccionar el terreno. El chef estaba tranquilo y Hanna con la cabeza vendada y también dormida. La familia de Atena sedado todavía.
13:15 Los primeros clientes del día
Manolito y yo dimos la bienvenida a los primeros clientes. Una mesa de cinco, 2 hombres y 3 mujeres. Dos de ellos tenían una pinta un poco extraña, no parecían ser ellos mismos y la otra persona me sonó de haberle visto anteriormente en el restaurante algún día..
“Buenas tardes señores y señoras” todos me contestaron replicando mi saludo
“¿Les apetece algún aperitivo mientras les dejo con las cartas?”
“Danos una botella de Joseph Phelps, de la mejor añada por favor”
“Si señor” le contesté.
¿Joseph Phelps? Este tío estuve hace unos días aquí. El día que conocí a Atena. Claro, era el hombre que acompañaba a Atena aquel día. ¿Ese cabrón, por qué estaba aquí otra vez? No me gustó nada. El tipo tenía pinta de ser peligroso. Todavía no sabía qué plan tenía Atena, pero me tenía que fiar. Me fui de la sala en busca del vino mientras los clientes ojeaban la carta.
13:21 La Bodega
La última vez que pisaba la bodega era por la mañana antes de escuchar la conversación con Hanna y el Gordo y me parecía ver más stock de lo normal. Habían ocho o nueve cajas de vino que no me sonaban para nada. Chateau Petrus de 1982 y de 1989, Lafitte Rotschild de 1979 y 1985 dos cajas de 6 de cada y el resto Joseph Phelps y Robert Mondavi, todo mezclado en cajas mixtas. No me acordé de haberlo pedido ni que fuera necesario para nosotros. Cogí una botella de Joseph Phelps para que lo probaran los señores.
13:26 Clientes falsificados
Abrí la botella y dejé probar el vino a los dos hombres, dejándoles el corcho en un plato a parte. Normalmente lo probaba yo antes de hacer esta parte del ritual, pero me dijeron que lo querían probar ellos. No estaban muy impresionados, pero no era mi problema. Si el vino no tiene algún defecto, en este restaurante lo pagaba el cliente.
“Este vino es una falsificación” dijo el hombre, con un tono de voz serio y preocupado
“¿Está seguro señor?”
“Si. Conozco la bodega y la familia personalmente. Soy crítico de vino, activo en Estados Unidos. Antes de que se conociera a Robert Parker yo ya ejercía el oficio. Ese vino no es de Joseph Phelps.”
Me disculpé, contemplando de lo que podría haber pasado. Volví a la bodega, y cogí una botella de Petrus 1982, una añada impresionante. Si fuera tan bueno este señor, sabríamos si era auténtica la botella esa. Subí, abría la botella delante de la mesa, saltándome todo protocolo de la Escuela de Sumilleres, incluso tirando la capsula en el suelo. Le serví el vino al señor.
Primero lo miró, durante un tiempo olió la copa ante unos espectadores inquietos, un sorbo, inspirando aire con la lengua, catando el vino.
“Este vino tampoco es real. ¿Tiene algo que no esté falsificado?” esa pregunta no me gustó mucho y tampoco a dos de los comensales que se levantaron bruscamente.
“Aquí no hay falsificaciones” dijo la mujer poniéndose de pie, con voz de hombre
“¡No! Aquí hay lo que nosotros digamos. Y si tienes que escribir críticas buenas, lo vas a hacer. Sean vinos, restaurantes o lo que sea.” El otro hombre ahora también de pie, sacó una pistola. La mujer a su lado, sacó la peluca morena y se reveló. Un hombre, un macho de mucho cuidado. Ahora me sonaba la otra cara también. Uno de los multimillonarios el día que hicieron una oferta al jefe.
13:41 Manos arriba, viene un coche
Todos teníamos las manos arriba. El crítico con su mujer y una amiga y yo. Menos mal que Manolito no estaba aquí, pensaba yo. El plan de los mafiosos cada vez más claro: querían sacar provecho del crítico para escribir buenos reportajes del restaurante y de los vinos falsificados para que la gente viniera aquí a consumir y a gastar. Comprar el restaurante servía como punto de distribución para los vinos y también un lugar para esconder a prisioneros y a la vez ganar mucho dinero.
La ubicación céntrica era ideal para ellos. Nadie sospechara que pudiera tratarse de una operación tan sofisticada. Mientras todo me pasaba por la cabeza por la ventana grande ví un coche acercarse a toda velocidad directamente a la puerta de la entrada del restaurante. Me lancé al suelo. El coche creó un ruido que dejó en ridiculo cualquier pelicula americana de acción, haciendo pedazos de la puerta y todas las ventanas. Los comensales y los pistoleros cayeron al suelo.
01:35 HANNA
“Mario, ten cuidado y si encuentras a mi familia es importante que no les dejes salir. Cada día hay alguien de la banda que inspecciona el lugar donde está escondida. Mucho cuidado”
Ahora sonó mi móvil. Me levanté del sofá en bolas y fui a coger el móvil. En la pantalla apareció “HANNA AMOR”. ¡Ostras! Me fui al baño para que no me escuchara Atena. Descolgé
“Hola Hanna”
“Mario. ¿Dónde estás?”
“Eh.. en casa”
“He esperado tu llamada y porque no me has contestado, he venido aquí ti, estoy abajo.¿ me abres?”
“Eh…déjame unos minutos para vestirme, es que…eh.. me he quedado dormido. Ahora bajo”
¡Madre mía, más líos! Me fui corriendo, todavía en bolas a la sala de estar.
“¡Atena! Tienes que irte y ya”
“¿Por qué ahora mismo?”
“Porque viene una amiga a verme”
“¿Quieres decir tu novia no? Y a mí me pides cuentas por mi marido que nos estamos divorciando. ¡Hombres, sois todos iguales!” Enfadada se vistió rápido y estaba a punto de salir por la puerta cuando la paré y fui a besarla apasionadamente.
“Lo siento. Pero te ayudaré” Se fue. Yo todavía me tenía que vestir y apartar las copas para no levantar sospechas cuando llegara Hanna. Espero que Atena no saliera del edificio a la vista de Hanna. A estas horas de la mañana, no había mucha gente que saliera por los edificios. De momento no quisiera que Hanna sospechara nada entre la Diva y yo.
1:43 Dormido
Ya estaba todo listo en mi piso, copas en el lavavajillas y ningún rastro de una visita a mi piso de nadie.
Por el interfono hablé con Hanna para que entrase. En dos minutos estaba en mi piso.
Abrí la puerta y sonreí a Hanna que esta mañana estaba especialmente preciosa.
“Hola Mario”
“Hola Hanna”
“Mario, te he echado de menos”
“Yo también a ti” le contesté, mintiendo a medias. Fui a la nevera para coger la botella de Cristal que fingí haber abierto hace un día. Puse unas copas limpias en la mesa y los dos nos sentamos en el sofá. Yo estaba muerto y realmente no tenía muchas ganas de nada. Hanna lo entendió. Después de intercambiar un par de besos y tres frases de cariño, junto con algo de champagne, me quedé frito en el mismo sofá
10:03 LA MAÑANA SIGUIENTE
Cuando abrí los ojos olía a pan tostado, mermelada de fresa , aceite de oliva y embutido fresco. En medio de olores agradables sonaba la radio, Cuarenta Principales, con una canción de Beyoncé. No era el mejor maridaje, ¿pero a quién importa? Estaba dormido y no sabía qué estaba pasando.
“Buenos días Mario” me gritó una voz del otro lado de mi piso. Me dí la vuelta y ví a una sonriente Hanna preparando el desayuno.
“Hola. Buenos días cariño” le dije con voz ronca
“Venga chico. Levántate y disfruta este día tan esplendido. No hay mucho tiempo, nos deberíamos ir. Date un poco de prisa.”
“Ya lo sé, pero déjame que me despierta un poco” dije repasando un poco el desarrollo de los eventos de los últimos días. Fui a la mesa de la cocina y disfruté el desayuno que me había preparado Hanna. Nos reímos un poco, una dispersión antes de afrontar un día importante. Me duché y fuimos los dos al restaurante juntos.
11:01 En el restaurante
Entre al restaurante con Hanna. Ella se fue directamente a la cocina. Yo buscaba el Chef, no quería perder más tiempo. El Chef estaba de compras con lo cual no podía hablar con el. Decidí echar un vistazo por todo el restaurante yo mismo para buscar la familia secuestrada de Atena. Entre en una sala, tras otra. Busqué puertas escondidas, paredes falsas o algún rastro de hechos extraños. No encontré absolutamente nada que me costó casi media hora. Estaba cansado todavía. No sabía qué hacer. Hoy sería un día bastante light, o eso esperaba. Decidí sentarme detrás de la barra en el comedor y tomarme una cerveza de trigo alemana. Allí me senté en el suelo acompañado con esta cerveza tan fresca, con gusto a levaduras malteadas y notas torrefactas.
11:04 El Chef con Hanna
Mientras estaba sentado, soñando con Atena y el futuro de mi vida, oí la puerta principal abrir. Estaba a punto de levantarme cuando escuché no una, pero dos voces familiares. El Chef entraba con Hanna.
“¿Qué Hanna? Te tiraste a Mario anoche?”
“No. El tío estaba tan cansado y tan flojo que no tenía ganas. Creo que había estado con esa puta antes”
“¿O sea poniéndote los cuernos no? Qué tio. ¡ja, ja, ja! Ya sabes lo que tienes que hacer con él”
“¿Y la familia de la puta, qué hacemos con ella?”
“Ya sabes que no tenemos que hacer nada, hasta que Don Mateo nos diga algo. Allí por detrás de la cocina, en la sala secreta, estarán bien”
“¿Has atado bien las cuerdas de todos estos asquerosos, mi amor?”
“Claro que sí Hanna”
“¿Cuando nos pagarán para todo lo que estamos haciendo?”
“No lo sé chica. Nos darán un pastón cuando el trabajo se acabe. A ver si el jefe decide vender ya el restaurante. Cuando pase eso, todo irá sobre ruedas”
"Amor."
"¿Que pasa?"
"Tengo ganas de estar contigo"
"¿Ahora?"
"Si. Ahora. ¿Nos vamos a una sala en un momento?"
"¡Vamos!"
Yo escuchando atentamente, me costaba aguantarme. Tenía ganas de vomitar, de gritar, de matar, todo menos hablar con Hanna. ¿Qué es lo que estaba pasando? Me querían hacer desaparecer y recibir mucha pasta. Todo por la maldita pasta. ¿Y Hanna? Tenía la sensación que no era Atena sino ella quien era la prostituta. Me sentí utilizado. Me mintió y todo por un puñado de Euros. Y lo que más me molestó era que estaba liado con el Chef. el tio más feo y gordo del planeta ¡Qué asco!
Mis pensamientos, las sensaciones y mis sentimientos se estaban entremezclando de mala manera. No me sentía bien. Mientras Hanna estaba tonteando con el Chef y se iban a una sala, recordé como el Chef había fornicado a otra de la misma forma. ¡Qué cabrón! De un minuto para otro recuperé la serenidad y la consciencia. Puse manos a la obra.
11:16 En la cocina
Yendo para la cocina, vi algunos ayudantes con caras extrañas mientras yo buscaba una sala escondida. Mirando para un lado y otro no me imaginaba donde podía estar. Detrás de los fuegos había una pared blanca, de pintura recién pintada. La pared midió como mínimo cinco metros de largo. Justo en la esquina habían mesas de de acero inoxidable, para preparar la comida. El tono de blanco era ligeramente más claro que en el resto de la cocina. ¿Podría ser la sala secreta? Cogí un cucharón y empecé a golpear la pared. El sonido me recordaba a pladur del piso de un amigo en Andalucía. ¡Que sí! Era la sala escondida. Buscaba la entrada mientras los ayudantes me miraban como si estuviera loco. Algo de razón tenían. Eché un vistazo a lo largo de la pared por las mesas de preparación de acero inoxidable. Ví que una de las piezas de la mesa, no estaba juntada bien con las demás. Sobresalía hacía arriba y tenía muchas huellas, señal que muchas personas lo habían tocado. Levanté la pieza y de forma automática se me abrió una puerta de la nada delante de mí. Entré. Los ayudantes, curiosos, tenían ganas de descubrir lo que había y entraron conmigo.
11:22 El laberinto
Entré en un laberinto. Un pasillo oscuro, sorprendentemente limpio, de unos ocho metros de largo. A cada lado habían dos puertas que me imaginó eran unas habitaciones. Me fui por la primera a mi izquierda. Estaba cerrada con llave. A unos dos metros más adelante, otra puerta. También estaba cerrado con llave. Más adelante la tercera. Abrí la puerta y ví un montón de maletas de varias marcas descansando en el suelo. Me pusé de rodillas y subí la tapa de la primera maleta, azul oscuro que encontré. Habían pantalones varios, vaqueros y por debajo unos jerséis. Saqué uno por uno para ver que había en el fondo. Los ayudantes de cocina mirando como curiosos pasajeros. Había una hoja de cartón reforzado al fondo de esta maleta que costaba sacar. Estaba tapando algo. Decidí romperla con fuerza y encontré bolsas de basura llena de billetes de 100€. ¡Madre mía! Blanqueo de dinero. Me levanté para ver si podría encontrar la familia de Atena. Deberían estar en el siguiente cuarto. Les dije a los ayudantes que volvieran a sus puestos de trabajo y que me cerrasen la entrada por si acaso. Obedecieron mientras yo busqué el otro cuarto.
11:31 Sólo ante el peligro
El Chef y Hanna no deberían tardar mucho en entrar a la cocina, tenía que actuar rápido. La entrada al laberinto estaba cerrada, por lo menos en teoría y tenía que encontrar la familia de Atena. Procedí al siguiente cuarto. La puerta estaba abierta, el olor nada agradable: a cerrado, polvo, humedad y tierra sucia. Encendí la luz y vi cuatro cuerpos repartidos por el cuarto. Cada uno inmóvil. ¿Estaban muertos? Toqué uno de los cuerpos con el pie, nada. Me fui al otro y cuando lo toqué se movió ligeramente. Estaba boca abajo, lo giré y ví la cara de un hombre de unos 30 años, asustada pero muy dormido, débil. La boca estaba tapada, manos y pies atados con cuerda, tal y como había explicado Hanna al Chef. El cansancio de la cara no parecía normal, seguro que estaba drogado o algo para que no escaparan o hicieran ruido. Detrás de ellos, botellas de agua vacías y platos sucios de la última vez que comieron. Ahora tenía que decidir qué hacer para librarlos. Atena me dijo que no entrara, pero la tentación era demasiado. Mi cabeza una vez más sacaba humo y mientras tanto escuchaba pasos por el pasillo. Qué hacer?
00.29 Encuentro con Atena
Yo, cambiado y con alegría en el cuerpo, satisfecho que el día había acabado, pero algo nervioso, expectante y esperando a Atena. ¿Qué demonios estaba pasando? No me podía creer que Atena fuera una prostituta de lujo. ¿Qué quería de mí?
“Hola Mario” me dijo su voz de angel, mientras trotaba hacía mí en su vestido, elegante y chic de azul marino. Su melena saltaba arriba y abajo, mientras su cuerpo bailaba al ritmo de la sinfonía de sus pechos perfectos, que hoy estaban sin sujetador. La obra de arte fue transportado por otras; unas piernas estiladas, de Top Model, vestidas por unas botas de cuero, marrones de Gucci. Mi sueño estaba empezando a realizarse..
“Hola Atena” le sonreí volando por el séptimo cielo.
“Hola Mario. ¿Podemos ir a un sitio intimo donde nadie nos puede molestar? Tengo que hablar contigo” su aspecto era serio y no andaba con tonterías.
Decidí que el mejor sitio era mi casa y acto seguido fuimos los dos hacía alli. Le miraba yo a la cara y su rostro mostraba dolor. No tenía muchas fuerzas para decirle nada así que yo me quedé mudo. El camino a mi casa era tenso. Notaba que ella no estaba para perder el tiempo, esta Atena, prostituta o dama elegante y yo tenía muchas preguntas para hacerla, pero aún así mi corazón batía de forma silvestre.
Llegamos a mi piso y le señalé que se sentara en el sofá tranquilamente mientras yo preparaba algo de picar y abrí la mejor botella de Champagne que poseía, Cristal Rosé, 1996 en una cubitera llena de hielo. Serví unos montaditos de varios tipos en la mesa, acompañado por este Champagne, en unas copas Riedel, especiales, hechas para espumosos. Me senté al lado de Atena, yo ansioso para hacerle peguntas y miramela más cerca que nunca.
“Atena. Tengo muchas preguntas que quiero hacerte” empecé mientras le servía el champagne.
“Ya me imagino. Tengo muchas cosas que contarte” me miró preocupada
“Me han dicho que eres… pues eres…una puta de lujo y trabajas para una banda de mafiosos que te utilizan para extorsionar a grandes empresarios”
“Eso es ...verdad en parte…” se echó a llorar, las lágrimas cayendo con fuerza de sus ojos bonitos “No soy puta. Pero tengo que hacer lo que me digan. Mario..” ahora las lágrimas salieron como una catarata.
“¿Qué te pasa?”
“Han secuestrado a mis padres y a mis hermanos. Me utilizan como cebo. Si no hago lo que ellos me pidan, van a matar a mi familia”
“¿Y qué hacen contigo?”
“Tengo que seducir a hombres que quieren dañar, para sacarles dinero o lo que sea. El día que nos conocímos estaba con uno de ellos para inspeccionar el terreno del hotel. Si tu jefe no hubiera estado de acuerdo en vender, habrían robado la caja o incluso le habrían matado. No quería estar con él allí, no tenía elección. Tienen a mis hermanos y mis padres secuestrados. Yo te ví, y.. y..me caíste tan bien..”
“¿Te caí bien? También me quieres utilizar, arruinar mi vida y meterme en todos tus problemas?” le pregunté enfadado
“¡No Mario! No me tienes que ayudar si no quieres. Me caes bien de verdad, de hecho quiero estar contigo. No tengo nadie más quién me pueda ayudar créeme. Todo esto ha pasado porque mi padre debía muchos favores a alguna gente. “
“¿Y ahora qué, realmente te tengo que creer? ¿Qué quieres de mí?"
“Mira Mario. Sospecho que mi familia está escondida en el restaurante. Seguramente en el sótano o en algún lugar secreto que sólo conoce alguien dentro de él. Sólo me tienes que ayudar a encontrar el sitio y me ocupo del resto.”
“¿Cómo sabes que están allí?”
“Un hombre me lo dijo sin saber quién era yo”
“Era mi jefe seguro. ¿Has estado con él verdad?”
“Si, era él .¿Qué quieres decir?”
“¿Te has acostado con el?”
“No tenía otra opción. Era parte del trato” me entró una carga de decepción al cuerpo
“A él no le has contado todo eso?”
“No me fío de él. Está demasiado metido en esta historia y sólo quiere vender el restaurante para pagar algunas letras que tiene pendiente”
Por primera vez, ví la inteligencia de esta mujer. Ella sabía que me gustaba y que haría todo por ella. El jefe era de otro corte y no se metería en líos. Sólo pensaba en la pasta. Yo en cambio no tenía nada en juego. Yo era más joven, más fresco y me arriesgaría más. Me calmé y decidí ayudarle. Le creía. Me estaba diciendo la verdad.
“No sé cómo me has metido en esto y porque voy a decir lo que te digo, pero te ayudaré”
Atena se relajó enseguida, el alivio aparente en su cara. Alcanzó la copa llena de Champagne rosado y empezó a beberlo a sorbos. Parecía que era la primera vez desde hacía mucho tiempo que disfrutaba una copa de algo.
“Sabes Mario, tengo la sensación que nos conocemos de toda la vida”
Le sonreí, también probando el Cristal y me metí un montadito en la boca. Se acercó hacía mi en el sófa, cogío mi mano, la apretó poniendola en su pecho y me empezó a besar. Sólo deseaba que pudieramos seguir disfrutando la botella de Champagne más caro que tenía en mi casa, y que yo no fuera uno de sus presos para extorsionar. Mientras nos desnudábamos mutuamente lo dejé pasar. El resto formaba parte de mi guion y no tengo fuerzas para explicarlo aquí..
01:30 EL PLAN
Gracias a Dios, el Champagne estaba frío todavía. No creía lo que había pasado, mis sueños se habían cumplido, estaba con uno de los mejores champagnes del mundo y me había acostado con la dama más elegante y guapa que conocí nunca jamás. Allí estábamos abrazándonos y con una u otro caricia cuando sonó el móvil. No era el mío. Atena medio asustada se levantó para ir a buscar el móvil de su bolso.
“Si” contestó mientras escuchaba preocupadamente lo que la voz le decía y después de 45 segundos colgó”
“¿Qué pasa Atena?”
“Era mi marido”
“¿Estás casada?” pregunté horrorizado
“Pues si Mario. ¿Y qué pasa?”
“Hombre me lo podrías haber dicho antes” me estaba enamorando de la mujer de mi vida y ella estaba engañando a su marido. No me gustó que tuviera que compartirla con otro y no me gustó nada la idea de que la utilizaran para fines ilegales.
“Venga Mario, no tengo ganas de hablar de este hombre. ¡Si! Mientras me la metes, te voy a decir que estoy casada, ¡vaya hombre! ¿Qué vas a hacer para ayudarme?” su tono subido y bastante enfadado. No me gustó mucho así que me empecé a calmar y a pensar un poco.
“Mañana hablaré con el Chef. El conoce mejor que nadie el laberinto del restaurante. Además me debe un favor muy grande”
“Empiezas a sonar como los chicos que han secuestrado a mi familia” bromeaba Atena
“No te preocupes eso es diferente. Mañana tendrás noticias mías” otra vez nos empezábamos a abrazar y besar apasionadamente, acompañado de copas de Champagne y algun u otro montadito que nos dábamos mutuamente para comer.
22:52 en la mesa
“Perdona. ¿Nos puedes explicar cómo era la añada del 1996 en el Priorat?” me preguntaron en una mesa de cinco comensales, mientras estaban intentando a entender el Clos Mogador delante suyo. Sólo quería echar un vistazo para si todo estaba ok, y metí la pata. Les miré a los señores con cara de póquer ya que en este preciso momento, con tantos líos y un cansancio acumulado, no me acordaba cómo podía haber sido la añada 1996. No tenía ni flowers. Les sonrié intentando a ganar tiempo.
“Bueno. Era una añada bastante calurosa como los dos anteriores quizás un poco más que 1995” dije fingiendo un estado de confianza que no existía.
“Pues yo me acuerdo que alguien me dijo que era más fresco que el 1995 y 1994” soltó uno de los amigos del señor desafiándome con suavidad. Me hizo recordar todos los registros que llevaba en la cabeza, que ahora estaba sacando humo.
“Señor, le doy la razón. Perdónenme, me he confundido. De hecho el 1996 era mucho más diferente que las otras añadas como 1994 y 1995; más calurosas, y era el año cuando las demás zonas alrededor como Terra Alta, Conca de Barberà se subieron al carro. No olvidemos que el boom del Priorat empezó en el 1991” Creo que con eso me salvé el culo pues la mesa se quedó con los ojos grandes y ahora disfrutaban aún más este vino que no me habían dejar decantar.
Me fui de la mesa.
22:57 ¡El maldito corcho!
“¡Mario! La mesa 7 dice que el Marqués de Riscal está picado. Yo no noto corcho. ¿Qué hacemos?” me preguntó Josef
“Utiliza tú sentido común y buen jucio” le calmé
Josef se fue a la mesa con otra botella del mismo vino. Abrió la botella, comprobó el corcho, oliéndolo cuidadosamente y le dejó el corcho en un plato aparte al señor de la mesa de cuatro para que el mismo lo comprobara. El señor dió su visto bueno. Josef sirvió el vino en la copa limpia que François había puesto previamente en la mesa. El señor estaba satisfecho y le dio las gracias a Josef. Le miré de la distancia y le sonríé. Todo estaba perfecto y Josef había tomado la decisión correcta.
23:05 Double Trouble
Sonó mi móvil y en el mismo instante el jefe me llamó a su despacho. ¿Qué debía hacer? Miré a la pantalla y ví que el nombre Atena estaba parpadeando, me estaba llamando, pero mi trabajo y los sucesos del restaurante y el jefe tenían prioridad. Decidí no descolgar. Entré al despacho del jefe y allí estuve más de 25 minutos intensos. Demasiados temas para poder escribir lo que hablamos aquí.
23:32 Atena
Salí a la sala y observaba a Josef despidiéndose de una mujer en la entrada. Me fui hacía el.
“Josef. ¿Qué tal? Te tengo que decir…”
“Esto es para ti Mario” me interrumpió y me dió un sobre
Me fui a la caja para abrirlo. Era de Atena. La mujer que Josef estaba despidiendo era Atena y ni me había dado cuenta “Quiero verte. Nos vemos a las 12:30 en la esquina, fuera de tu trabajo. Cualquier problema me llamas o me mandas un sms.” Vaya mujer, estaba loca por mí.
23:38 pelea en la mesa
Me fui a la sala, Josef no estaba, pero François sí y a tope. En la mesa 4 los dos hombres estaban hablando cada vez más fuerte. Las otras 7 mesas del restaurante se mutaron y querían ver el espectáculo.
“¿Qué pasa? Tu eres más chulo que nadie. Eres un cabrón de mierda. Si tocas a mi mujer, lo pagarás caro” soltó un hombre de estatura pequeña con traje, de pelo moreno y con barba de 3 días.
“Tu no tienes huevos de hacer nada. Ya sabes que estás totalmente acabado” el otro hombre era mucho más calmado y controlaba muy bien la situación. El hombre moreno cogió la copa de vino y selo tiró a la cara del otro. Se levantó y se fue corriendo del restaurante. El hombre tranquilo con pelo rubio, ahora con tinte rojo se quedó con una cara de satisfacción mirando la mesa. Contempló durante unos segundos, sacó la cartera dejando 3 billetes de 100 Euros y se disculpó a sus miradores. Se levantó acercándose hacía mi, una vez más se disculpó y metiéndome un billete de 100 Euros en el bolsillo de mi americana se sinceró “Lo siento. Dale recuerdos al jefe y dile todo sigue igual. Eres Mario verdad? Don Mateo quiere hablar contigo. Espero que el detalle compensa las molestías.” También se fue del restaurante.
23:55 llegando al final del servicio de noche
Después de haberme disculpado a las 6 mesas restantes, mi cansancio estaba alcanzando un estado máximo. La verdad es que casi no podía más, el día era largo, lleno de emoción y acontecimientos. Dos mujeres, conversaciones intimas, una oferta pendiente de un mafioso, una escena de amor en medio de botellas míticas y la conversación con el jefe. Sólo me quedaba despedir a Josef según las ordenes del jefe. La última mesa ya estaba con los cafés. Una pareja cuarentona, aburrida y con ganas de descansar. Menos mal.
23:58 Sale el staff:Hanna
El Staff de la cocina estaba saliendo. Hanna era la última en salir. Me tocó la mano, pero yo no estaba muy receptivo. Me dejó las llaves de su piso y me dió un beso en la mejilla. Le sonreí y se fue.
00:00 Ordenando
La última mesa ya pagó y Josef y yo junto con François teníamos que poner la sala a punto. Eramos rápidos y dentro de nada estaba todo listo.
“Josef. Tengo que hablar contigo.”
“Si Mario” nos fuimos hacia el mostrador
“Josef. Ya sabes que tu tiempo en el restaurante ha acabado. El jefe me ha pedido que hablara contigo. El error, tu pereza del servicio de la mañana fue el colmo. Lo siento. Me ha dicho que te pagará todo lo que debe incluyendo la parte de las propinas” Josef con la cabeza baja asintió y se fue sin decirme nada más.
00:15 Preparación
Me cambié para prepararme para la reunión con Atena. El jefe sorprendentemente ya me había informado de bastantes cosas de ella. Era una prostituta de lujo para una banda de mafiosos, mitad italiano, mitad ruso. Ella era la encargada de “debilitar” el preso, es decir la persona a quién querían sacar dinero. Tomando fotos mientras se enrollaba la victima con ella y luego amenazando en enviar la evidencia, las fotos a la esposa en cuestión e incluso la prensa. Al jefe le habían pillado y por eso querían comprar el restaurante y por eso él sabía tanto. Lo que no entendí era la oferta. Dos millones de euros era demasiado alto para mi valoración. Y por otra parte, Atena quería enrollarse conmigo. Yo no tenía ni esposa, ni familia aquí en España. Qué querían de mi entonces y por qué tantos secretos por parte de Atena? Qué pintaba Atena en todo eso? Parecía demasiado inteligente para esta banda de ladrones. En un cuarto de hora todo estaría explicado…
19:27 Yendo al restaurante
Creo que había dejado toda mi tripa en el lavabo. Estaba completamente agotado. No pude relajarme y me fui al restaurante para preparar el servicio de noche. Cuando llegué a la puerta del restaurante, ví como las luces estaban encendidas. Muy raro eso. La puerta no estaba cerrada con llave y entré. Escuché algo de música y voces de timbre bajo. En la sala no ví a nadie pero en el privado 1 , una sala muy acogedora, habían dos hombres. Uno era el jefe y el otro no me sonaba de nada. Me acerqué como un detective, con pisando con cuidado como un gato y espié por el hueco que dejó la puerta mal cerrada.
“Mira jefe. La oferta por la compra del restaurante es lo mejor que vas a recibir durante muchos años. No puedo mejorarla. Yo creo que 2 millones de Euros es más que generoso."
“No es el dinero que me interesa. He dejado mi vida en este restaurante”
“Mira. Si te parece podemos dejar un tiempo de transición. Seis o diez meses. Supervisas todo, asegurándote que el nuevo sigue tu filosofía.”
“No sé, no sé”
“Tú eres inteligente. Necesitas la pasta. No sé por qué dudas tanto.”
“Don Marco, déjame pensarmelo, ¿vale?”
Noté como la conversación estaba terminando y me piré hacía la bodega, abajo en el restaurante. Escuché como el hombre visitante se fue. El jefe se quedó un rato y luego también marchó, cerrando la puerta principal del restaurante con llave. ¿Don Marco? Parecía que el jefe estaba en apuros y se quería quitar el restaurante de encima. ¿Tenía algo que ver Don Marco con el Sr. Mateo quién me llamó esta mañana, ¿querían comprarme también?
19:45 Preparando el servicio
Estaba repasando copas y mirando un catálogo de un proveedor en la barra de arriba. Me apetecía un café y me lo hice en nuestra máquina italiana, Gaggia. Cremoso y sabroso el café era justo lo que necesitaba. De repente escuché un golpe de una sala privada. Me fui a explorar por los pasillos empezando a abrir las puertas de una sala tras otra. No había suerte. Miré por las otras dos puertas donde no había entrado todavía y antes de que pudiera abrir lo, de una puerta enfrente mío, salió el Chef con cara de alivio, abrochándose los pantalones y ajustando el cinturón con gotas de sudor empapando la camisa. Directamente detrás de él, una mujer corpulenta, igual de sudada con aspecto cansada pero muy satisfecha. En un primer instante no me habían visto, pero cuando saludé, se sorprendieron y se quedaban un poco asustados.
“No os preocupéis. Sólo soy yo. Vuestro secreto queda entre nosotros” les dije calmando la situación.
El Chef me miró con ojos grandes sin creer lo que había pasado. La mujer se fue del restaurante corriendo.
19:58 Staff
Llegó todo el staff. François, Josef y todos los ayudantes de la cocina, menos Hanna. En media hora íbamos a abrir y las mesas no estaban a punto todavía. Junto con François repasamos el orden del servicio y las mesas reservadas. Gracias a Díos sólo habían dos reservas. Yo estaba muerto y tenía la cabeza cargada de cosas extrañas y demasiadas mujeres. Normalmente estaría pensando en vinos que tendría que probar con Alex, mi amigo sumiller. En vez de eso, sólo me perseguían los problemas.
20:13 Hanna y los vinos
Llegó Hanna al restaurante. Estaba contenta con una sonrisa enorme. Yo estaba leyendo una novela de John Grisham, lo único que me podía relajar ahora mismo. Me saludó brevemente, cogío mi mano y me arrastró abajo a la bodega. Miró por todos lados y no vió a nadie. Me miró a los ojos, me cogió la cabeza con las manos, acercándola hacía ella y me empezó a besar ferozmente su lengua parecida la de un serpiente. Yo, respondí casi comiéndome sus labios y boca, mi lengua más tranquila que la suya. Y esta vez me olvidó de los gustos y aromas que desprendía-me estaba enamorando completamente. Nos desnudamos el uno al otro y allí mismo en medio de caldos vinícolas de todo el mundo, hicimos el amor. Un amor que yo dedicaba a todos mis amigos, los grandes vinos de la selección Mario Luca.
20:32
Los dos ya vestidos fuimos a nuestros respectivos puestos. Hanna a la cocina y yo arriba en la sala. Josef ya estaba en su puesto mirando la nevera de vinos blancos y el consumo del día. Su rostro serio se levantó a ver el mío. “Oh, Mario que buena cara haces” yo sin pestañear le dí las gracias y fui hacía la entrada para recibir los primeros clientes.
20:45
Ninguna mesa reservada había llegado todavía pero ya teníamos cuatro mesas ocupadas. Tenía pinta de que esta noche íbamos a trabajar muy duro.
20:55 El servicio y trabajo duro
Entre François, Josef y yo manejamos con buen trabajo y coordinación la avalancha que nos saludó. Entre alguna queja de un plato demasiado salado y otro que no había alcanzado su perfecto estado de cocción, me hizo pensar que Hanna debería estar más para la faina y menos por mí. No obstante este momento de felicidad me encantó. Los vinos que servíamos eran caros por ser españoles, pero para las dos mesas de suizos, una de alemanes y otro de americanos, era una ganga poder disfrutarlos a un precio tan bajo, comparado con su nivel adquisitivo.
21:15
Llegaron las reservas. Dos mesas de cuatro españoles. Un grupo celebrando el cumpleaños del chico, el otro parecía una reunión de negocios. Ambas mesas querían disfrutar una velada especial, con un buen servicio. Nos dejaban todo en nuestras manos. Podríamos elegir tanto los platos como los vinos. Mejor para sorprender y con una sensación de mayor responsabilidad hacía el cliente.
21:32
Llegó el jefe.
“Mario. Tengo que hablar contigo esta noche sobre una propuesta que me han hecho”
“Vale jefe” le dije, antes de acabar mi frase se estaba yendo para el despacho. Madre mía y perdona la expresión: ¿pero qué coño estaba pasando?
22:45
No tuve ni tiempo ni ganas para escribir el enlace aburrido de lo que ha pasado hasta ahora. Una noche ajetreada pero muy normal. Vinos de la Tierra de Castilla León, Riojas como Marqués de Riscal y un Priorat; Clos Mogador de 1996. Y ya está. Ni me dejaban decantar un vino. Lo único que me esperaba era una conversación sería con el jefe a quien unos mafiosos querían comprar el restaurante y Atena que necesitaba verme. Y si eso fuera poco Hanna seguro que querría salir conmigo a tomar algo después. El resto del servicio prometía..
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Javier46.
Enhorabuena http://www.saforinformatiu.es/?p=8779
Bernie.
Triste noticia para los amigos y clientes del Racò de Can Faves , ya que su sumiller Joan Carles, deja la casa para desempeñar el oficio de maître en el
Gaboclos.
Para mí: Miguel Laredo y Enoteca Barolo
Paco Higón.
El boletín El Sumiller renueva su aspecto
Como comenta su director, Nacho Coterón, se cierra una etapa de www.elsumiller.com con más de 100.000 visitas y
también del boletín mensual elSumiller.com con 10.
Don Godello.
En prácticamente todos los restaurantes cuando se pide vino, el protocolo habitual es que el camarero traiga la botella y la muestre esperando aprobación. Después de asentir, el camarero descorcha la botella y hace la siguiente pregunta mágica:
¿Quién va a probar el vino?
AntonioJesus.AkatA.
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Julio Lalde.
Venta de Moncalvillo, situado en Daroca de Rioja, es uno de los restaurantes que han recibido una estrella en la nueva Guía Michelin 2011. Lo dirigen Ignacio y
vidok.
felicidades!. parece ser que hoy ha ganado este chico la Final de España de Sumilleres en San Sebastian Gastronomika. Muchas Felicidades!. por cierto una
Vconan.
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