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Las comparaciones son odiosas

Después de varias semanas de "baja" por vacaciones y reflexión, te saludo de nuevo compartiendo algunas experiencias contigo aquí en iamvino.com ;o)
Imagínate.: estás sentado en la mesa esperando la comida que te han dicho será conejo al horno con patatas. Decides sacar una botella de un Malbec, en este caso Salentein Reserve 2009. Comienza la comida y con ellos los sorbos de la joya del vino. La comida encanta y el vino gana adeptos y fans, triunfando durante el festín. Los elogios son multiples y yo estoy encantado que mi elección fue todo un acierto, pero lo que más me motiva son las caras felices y contentas de los comensales.
El día siguiente también hay carne. Otra vez un tinto, pero esta vez un tinto joven sin barrica del año 2008, un Syrah de Vinyes del Grau (Terra Alta). Sirvo la primera copa mientras los comensales empiezan a comer y alguno de ellos empieza a saborear el vino. Silencio... algunos lo beben otros lo dejan. Me atrevo a preguntar que les parece. Más silencio. Pruebo yo un sorbito y el vino parece muy tánico con menos fruta de lo normal. El primer comensal se pronuncia " Es que el vino que tomamos ayer era mucho mejor", intento razonar que el vino de ayer era de otra categoría y mucho más caro, pero da igual, el vino no ha gustado y intentar razonar contra corriente sería de locos.
Lección: la mayoría de personas no les interesa si el vino tiene barrica o no. No les cuentes de las viñas, el tiempo de la maduración de la cepa ni historias de este tipo. La persona media quiere un vino que le complace y que le despierte las emociones. ¿Acaso has ido a un restaurante donde el camarero te explica con que cocción y que ingredientes está hecho el plato? ¿No verdad? Pues no busquemos más. No te inventes excusas, cada vino tiene su día. Cada uno de nuestros paladares es diferente y si un día das a probar un Mercedes no vengas el próximo con un Volkswagen Polo esperando la misma reacción. Dejemos nuestros egos de lado y seamos honestos. Desgraciadamente vivimos en un mundo donde comparamos cada vez más, es así aunque no deberíamos comparar peras con manzanas.
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01 de Septiembre de 2011 (15:30)
Pienso que las personas medias (entendiendo por éstas, personas que les gusta un buen vino sin más, es decir, no aficionados al tema), creo que no dicen que el de ayer fue mejor para ofender a nadie. Creo que es sinceridad pura y dura como la que yo tendría con un amigo si ayer me da a probar un arroz y hoy pruebo otro. Si el de hoy me emociona menos, no está muy allá y el de ayer era fabuloso, pues se lo diré. El que no entiende, muchas veces tampoco entiende de categorías y, en efecto, compara peras con manzanas continuamente. Con los coches pasa igual. El que entiende y le gustan de verdad, aunque lleves un utilitario, lo valora más y va a mirar si lleva un 1.4, si la culata es de 8 o 16 válvulas, si la relación de compresión es tal o cual, si el empuje en bajas vueltas es mayor o hay que estirar más de vueltas el coche,... Jamás te comparará un utilitario con un Ferrari pues, evidentemente, técnicamente no hay color en prestaciones entre un motor tetracilíndrico de 1.400 cc y un motor de 10-12 cilindros con 4.000 o 5.000 cc. El que no sabe nada de coches ni está interesado (o sólo le interesa fardar pero nada sabe de coches), pues va a compararte un Mercedes de 60.000 euros con un Polo de 9.000 y no va a atender a razones porque encima se va a creer el más sabiondo del mundo. Si vas en un Polo de 9.000 y el otro te dice que no es como un Mercedes de 60.000, lo mejor es decirle: cómprame uno y así lo probamos ;) Yo siempre que me exigen sin aportar nada, le doy la vuelta a la tarta y se la estampo al que me exige diciéndole que ponga él lo que pide. Evidentemente, casi nunca lo hace porque, normalmente, el exigente no tiene donde caerse muerto (exige para los demás). La gente que mejor coche lleva, salvo excepciones, sólo sabes el coche que lleva cuando lo ves montar en él o cuando llega o se va de un sitio. En cualquier caso, creo que en el contexto que citas, tus acompañantes simplemente fueron sinceros con que el vino del día anterior les gustó más (a ti también pues notaste que estaba muy tánico y no te resultó tan agradable como el del día anterior). Nosotros tapamos que nos gusta menos por esto o lo otro (podemos saber la razón), el que no está interesado en este mundo sólo sabe una cosa: me gusta o no me gusta, me gusta más o me gusta menos... |
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02 de Septiembre de 2011 (13:57)
Es cierto lo que comentas. La mayoría de la gente cataloga los vinos en "me gusta" y "no me gusta". Lo demás, les sobra. A mí me pasó lo contrario: probamos un blanco bastante caro con el primer plato y un blanco más barato con el segundo, y triunfó el barato. Lo dicho, para gustos, colores :-) |
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03 de Septiembre de 2011 (00:35)
Pues si al final Solo se trata de si te gusta o no te gusta.
Gracias por vuestra aportacion Juanjo y Frederik. |
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03 de Septiembre de 2011 (11:43)
No se merecen, pero me llamo Francesc ;-) |
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03 de Septiembre de 2011 (14:49)
Perdona Francesc!! Un desliz ;0( pero el vino no tiene la culpa!! |
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04 de Septiembre de 2011 (21:38)
Y es que, el fondo de la cuestión no debe ser siempre ese? Te gusta o no te gusta. Te hace disfrutar o no. Engrandece la comida o la empeora.
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04 de Septiembre de 2011 (22:58)
Si en el fondo es correcto, pero yo siempre digo es importante saber el porque. Por qué te gusta este vino o por qué no? No quiero sonar como Mourinho pero este aspecto es casi más importante que si te gusta o no. Lo que es terroir etc. es un más a más. Si los comensales lo quieren saber hay que hablar de ello, pero si no viene a caso, mejor dejarlo y que disfruten del vino. Si el vino gusta, todo será mejor y si no, todo lo contrario. Este restaurante que dices es un ejemplo a seguir. Así transmitirá más confianza al comensal. |
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