Blog de Eugenio Saenz

viernes 22 de febrero de 2008

Château Rayas, quintaesencia de la garnacha

Ayer jueves tuve la gran ocasión de participar en una cata que podemos considerar como un evento único y complicado de repetir pues entraban en escena ni más ni menos que los vinos del mítico Château Rayas, uno de los monumentos vinícolas franceses.

Se trata sin duda de uno de los principales elaboradores de la AOC Châteauneuf du Pape, y que se distingue por ser el principal abanderado de una de las castas más interesantes y desgraciadamente más denostadas en los últimos tiempos: la garnacha. Así pues, le dimos todo un justo y merecido homenaje a esta maravillosa variedad.

La cata tuvo lugar en la madrileña Enoteca Barolo y estuvo coordinada por César Ruiz, sumiller que trabaja para Alma Vinos Únicos, que es la importadora en España de los vinos del mítico elaborador.

Antes de comenzar la crónica, hagamos un somero repaso a la historia de la bodega. Cuando el notario Albert Reynaud se queda sordo a la temprana edad de 45 años, decide retirarse el campo y compra en 1880 la finca de Rayas para practicar la caza. Su hijo Louis es el verdadero "padre" de la propiedad y ya embotella su primer vino en 1920. A pesar de no tener una formación vinícola exclusiva, ya ve algo especial en esta finca.

Louis muere coincidiendo con la mítica cosecha de 1978 (para muchos el Rayas más grande). Le sucede Jacques, su hijo menor, que logra las máximas cotas de prestigio para la propiedad. Jacques es un rebelde que no tiene ningún reparo en saltarse las normas establecidas por la denominación, pero sus vinos son cada vez más demandados. Muere en 1997 dejando la dirección de la bodega a su sobrino Emmanuel que, tras un pequeño bache, vuelve a recuperar el prestigio de la bodega con dos grandes añadas (1998 y 2001). En la actualidad controla a parte de Rayas, el Domaine des Tours y el Château de Fonsalette.

La orientación de las plantaciones es hacia el norte y el bosque que rodea a las viñas otorga un particular microclima. La composición de los suelos dista de ser la habitual en la AOC de cantos rodados, ya que decide en parte retirarlos. Encontramos principalmente suelos calcáreos y de arcilla.

Las viñas son viejas, de una edad media de unos 30 años y los rendimientos son microscópicos, entre 15 y 18 Hl/ha, recogiéndose las uvas muy maduras, que se vinifican sin despalillar en grandes depósitos de cemento. Se cría sólo en viejos fudres de varios tamaños. Aquí no existen ni la madera nueva ni el acero inoxidable. Las variedades plantadas son 11,8 Ha de Garnacha y 1,8 Ha de uva blanca repartidas entre Garnacha Blanca y Clairette. Elaboran cuatro vinos, el Château Rayas y el Pignan tintos varietales de Garnacha, el Côtes du Rhone La Pialade con las partidas de garnacha que sobran de los dos primeros vinos y el Rayas blanc con Garnacha blanca y Clairette al 50%.

Los vinos catados fueron ni más ni menos que dos añadas de cada uno de sus tres grandes vinos, dos del Châteauneuf blanco (2000, 2001), dos del Châteauneuf Pignan (2001, 2002) y dos del Châteauneuf tinto (2001, 2002). 2000 fue una añada más bien cálida y madura, 2001 una añada plena de equilibrio considerada como grande y 2002 una añada bastante complicada por las lluvias torrenciales caídas en pleno verano.

Dejo un enlace a las notas de cata de los vinos:


Château Rayas Blanc 2000
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21048

Château Rayas Blanc 2001
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21049

Pignan 2001
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21050

Pignan 2002
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21051

Château Rayas 2001
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21052

Château Rayas 2002
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21053




Los blancos son vinos muy curiosos, de carácter muy oxidativo y muy grasos y potentes en el paladar. El 2000 es más maduro y poderoso y el 2001 más mineral y cítrico. Me gustó más 2001, aunque no es el tipo de vino blanco que más me convence. En cualquier caso ambos son muy buenos y sobre todo diferentes.

Pignan se obtiene de viñas en cuyos suelos hay cantos rodados (galet). Es algo más tosco que Rayas y más inmediato y estructurado. Es, digamos, más Châteauneuf. El 2001 está realmente bueno, es muy superior al flojo 2002. Este último, estando bueno, no responde a la calidad esperada en estos vinos. Creo que es una añada a evitar.

Rayas se obtiene de viñas en cuyos suelos no hay cantos rodados, siendo arcillosos y calcáreos. Es un vino más fino, menos inmediato y más longevo que Pignan. El 2001 está realmente fantástico, es una perfecta expresión de la garnacha. El 2002, pese a la mala añada, hace honor a su nombre y su fama y se muestra en plenitud, aunque no será tan longevo como 2001. La mezcla de añadas que Rayas efectúa en los años malos ayuda a paliar algo este problema.

¿Los precios? Son vinos caros, la fama y el mito tienen un precio. Oscilan entre 50 a 70 euros del Pignan y el Rayas blanc a los algo más de 100 de los Rayas tintos. Pero si elegimos bien la añada (de las ultimas me han gustado mucho 1998 y 2001) nos encontramos ante vinos de un verdadero nivel mundial y que son sin duda la quintaesencia de la garnacha. Además dan mucho juego en la mesa como demuestra la armonía de un Pignan 98 con un Bacalao confitado que disfrutamos en la última cata con mi grupo. Las añadas míticas más recientes son 1978 y 1995. Quien los pillara…

Grandes vinos para una gran noche. Una fantástica cata.

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau (EuSaenz)

jueves 21 de febrero de 2008

Oportos Vintage 2000: sorprendentemente accesibles

Ayer tuve la ocasión de participar en una excelente cata, ya que salieron a escena siete representantes de uno de los mejores y más misteriosos vinos el mundo: el Oporto Vintage. La cata fue dirigida por el "viejo profesor" D. José Casal del Rey, uno de los mayores especialistas nacionales en vinos de Oporto y tuvo lugar en la UEC en Madrid.


Los "Vintages" son vinos extraordinarios. Solamente son posibles en las añadas más grandes, declaradas como "vintage" por las bodegas. Suelen ser no más de 3 por década. Se elaboran siempre con varias castas de uvas autóctonas (incluso con "nuestra" Tinta roriz) que proceden de las mejores quintas. Todavía se vinifica en lagares de cemento, incluso algunas casas siguen manteniendo la tradicional pisa "manual". La fermentación es interrumpida con la adición de alcohol vínico. Los vinos son criados por dos años en maderas de varias edades (no nuevas) de procedencia portuguesa. A los dos años se embotellan sin filtrar.


Ahí comienza el viaje por una crianza reductora en botella en la que el vino se irá puliendo e integrando y adquiriendo un bouquet realmente único. Como mínimo se recomiendan 15 años y los expertos aconsejan no beberlos con menos de 20. Al inicio son vinos intensos, potentes, primarios y tánicos y con el tiempo van adquiriendo notas de la crianza reductora y se van puliendo en boca, integrando taninos y alcohol.



Por eso la cata de ayer era un verdadero misterio, ya que se ponían en liza vinos de la añada de 2000, con sólo 5 años de botella. La añada 2000 es una de las que más alegrías prometen y los bodegueros la consideran como una de las grandes de los últimos tiempos. El propio Dirk Niepoort la ha comparado con la mítica de 1945. Los vinos me sorprendieron por su buena accesibilidad, esperaba que estuvieran todos en esa fase "tonta" que suelen tener estos vinos entre su tercer y el decimoquinto año de botella, pero tan sólo el de Niepoort y el de Ramos Pinto me parecieron muy cerrados.


El resto los noté más o menos bebibles y disfrutables, sobre todo el Martinez y el Ferreira que serían elecciones seguras si queremos abrir un vino de esta añada ahora. Para ahora y los próximos años me gustaron mucho el de Quinta do Crasto y sobre todo el Taylor´s, pero el que más me gustó en este momento sin duda el Dow’s, un verdadero vinazo pleno de fuerza y delicadeza con todavía mucho recorrido por delante.
Como ya he comentado los vinos de Ramos Pinto y Niepoort necesitan todavía de un largo recorrido en botella para expresar todo lo que tienen dentro que en caso del segundo sobre todo, creo que es mucho y bueno.


Dejo un enlace a las respectivas notas de cata de cada uno de ellos.








Son vinos algo caros en términos absolutos (entre los 40 euros del Martinez y los 100 del Taylor’s) pero no en términos relativos por su excepcional calidad y por su reconocida y más que probada capacidad de evolución y envejecimiento en botella.

Muchos expertos recomiendan tomarlos con ciertos quesos fuertes, sobre todo el famoso "Queijo da Serra" portugués, pero como yo soy poco quesero prefiero tomarlos solos o si no con chocolate negro o bombones belgas. Y siempre algo frescos para que no se note el alcohol en demasía. Conviene decantarlos con cuidado y cierta antelación pues con el paso del tiempo van apareciendo muchos posos y precipitados.


¡Que los disfruten!


Una excelente cata sin duda.


Saludos,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau (EuSaenz)